Sahar Francis, abogada y directora de la organización palestina Addameer: “La web en castellano nos permitirá impulsar la coordinación con organizaciones que trabajan la cuestión de los presos políticos en países como Colombia o Argentina”

2017 es un año de aniversarios para Addameer. La organización cumple 25 años defendiendo los derechos humanos de las presas y presos políticos palestinos y sus familias y sensibilizando por todo el mundo sobre lo que ocurre en Palestina, que vive bajo ocupación desde hace 50 años. Se están organizando multitud de eventos que conmemorarán esta efeméride. Aquí recogemos uno de ellos en una conversación con Sahar Francis, abogada, activista por los Derechos Humanos y directora de Addameer. Sahar nos invita a tomar conciencia, justo el significado del nombre de la organización en castellano, y actuar en pro de los derechos humanos.

– Desde Addameer lleváis trabajando hace tiempo en lo que ya es una realidad, el lanzamiento de vuestra web en castellano. ¿Por qué habéis tomado esta decisión y cómo ha sido el proceso?

– Hemos estado pensando mucho en traducir nuestros materiales al castellano, ya que tenemos relaciones con el Estado español, en concreto con el País Vasco, desde hace años. Además, muchas organizaciones que están comprometidas con nuestro trabajo, activistas que apoyan a Addameer, solían ayudarnos a traducir materiales al castellano, pero no de manera sistematizada para la web. En los últimos años, asimismo, hemos empezado a estrechar relaciones con Latinoamérica, de ahí que traducir todo al castellano era casi una obligación, puesto que nosotros estábamos usando habitualmente el inglés y el árabe. Pensamos que podría ser muy útil publicar toda esta información también en castellano para estar más cerca de la gente y ser más fácil dar a conocer nuestro trabajo en América Latina.

Sahar Francis. Fotografía: Elizabeth Masero Visiga.

Estamos muy felices de que funcione y esperamos poder mantenerlo de aquí en adelante. No es algo fácil, ya que nadie del equipo conoce el idioma y necesitamos delegar esa tarea en colaboradores, activistas o empresas de traducción, y actualmente no tenemos capacidad operativa y económica para cubrir todo. No hemos podido traducir todo lo que se puede ver en la página web en inglés y árabe, sino que hemos seleccionado lo más importante.

– ¿Qué materiales son, entonces, los que están disponibles en la página web en su versión en castellano y que nadie debería perderse?

– Las cifras y estadísticas, informes anuales, declaraciones oficiales, noticias de eventos propios e información sobre cómo funciona el sistema judicial militar israelí y la cuestión de las presas y presos políticos. También estará disponible en castellano el informe anual de violaciones de derechos humanos de personas presas, que es uno de los documentos más importantes de entre los que editamos. Además de estos documentos escritos, queremos subir vídeos subtitulados en castellano. Hemos comenzado a trabajar a finales de 2016 en ello con un vídeo sobre la detención de niños y niñas en Jerusalén Este.

– ¿Cómo crees que esta web en castellano ayudará al trabajo de incidencia política y sensibilización que realizáis desde Addameer?

– Gracias a que más gente va a estar más informada sobre la cuestión de las y los presos políticos palestinos, esperamos que más personas quieran apoyar nuestras campañas y realicen actividades de apoyo. Sabemos que existen muchas similitudes entre la situación que enfrentan las y los presos palestinos y la que enfrentan las y los presos en América Latina y otros defensores de derechos humanos y activistas del mundo que están bajo la opresión de diferentes regímenes. Tener esta ventana en castellano también nos va a permitir impulsar la coordinación con organizaciones que trabajan la cuestión de los presos políticos en países como Colombia o Argentina.

– De hecho, estas relaciones y contactos con organizaciones en América Latina comenzaron hace ya varios años. ¿En qué contexto?

– La primera vez que Addameer fue invitada a América Latina fue en torno a 2010. Fue a una conferencia en Colombia donde se debatía sobre presos políticos, en un momento en el que se estaba discutiendo sobre el hecho de incluir esta cuestión dentro del proceso de paz en Colombia. Allí compartimos nuestra experiencia con el proceso vivido con los Acuerdos de Oslo: cómo estos acuerdos ignoraron la inclusión de la cuestión de las y los presos palestinos, cómo esto afectó al movimiento a favor de la población presa y a la sociedad en general y cómo, a su vez, Israel manipuló el proceso de paz para presionar más a la Autoridad Palestina en todo lo que tenía que ver con este tema.

Así fue como comenzó la relación de Addameer con América Latina, conociendo en aquella conferencia a muchas organizaciones de países como Argentina, Chile o Brasil. Pensamos que debíamos estar más conectadas, realizado en América Latina sobre tortura, condiciones de vida de las y los prisioneros, así como petición de responsabilidad, del que podemos aprender. Desde entonces, empezamos a trabajar para desarrollar trabajos conjuntos y fortalecer esta relación. Surgió la idea de realizar encuentros también en Palestina, trayendo a grupos de activistas u organizaciones de derechos humanos de Latinoamérica para que conociesen directamente nuestro trabajo y el de otras ONGD locales que trabajan en derechos humanos.

– El año pasado realizasteis esa gira en Palestina, ¿cómo fue la experiencia?

– Desde mi punto de vista, maravillosa. Para Addameer fue una semana muy, muy interesante y creo que para la delegación de América Latina también. Fue muy rico el intercambio, el mostrarles nuestra realidad. Para muchas personas era su primera visita a Palestina. Teniendo esto en cuenta, desde Addameer no nos centramos sólo en la cuestión de las y los presos palestinos, sino que también les mostramos el muro, campos de personas refugiadas, asentamientos… Tratamos de ofrecer una visión completa de las diferentes violaciones de derechos humanos que sufrimos. Creo que fue una experiencia muy rica para toda la delegación y fue muy importante que, una vez que volvieron a sus países, muchas de estas personas continuaron vinculadas a Addameer, lanzando algunos de nuestros materiales.

Sahar Francis. Fotografía: Elizabeth Masero Visiga.

Este año estamos planeando repetir la experiencia con organizaciones diferentes, con un formato similar e incluyendo visitas a las cortes militares israelíes y a otras ONGD locales. Terminaríamos, como el año anterior, con un encuentro abierto al público en el que las personas de la delegación muestren todo su trabajo y también puedan exponer qué harán con respecto a lo conocido y aprendido aquí una vez de vuelta a América Latina.

– Este año también viajarás a Estados Unidos para continuar esta labor tan importante de denuncia y sensibilización de la opinión pública, organizaciones y responsables políticos.

Addameer es tratar de contactar con grupos y organizaciones internacionales para hacer esa labor de incidencia. Hace tres años estuvimos presentes en el Foro Social Mundial celebrado en Brasil. Ahora estamos planeando una gira en EEUU en el último trimestre del año, y para 2018 esperamos poder viajar a algunos países de América Latina. En estas giras normalmente mantenemos encuentros con estudiantes, activistas, ONGD y también, si es posible, con personal diplomático, grupos parlamentarios y oficinas gubernamentales.

En América Latina creemos que puede ser más sencillo y eficaz este trabajo de incidencia que por ejemplo en EEUU, especialmente ahora tras el cambio en la presidencia, pero hay que continuar esta labor. Creo que en América Latina podemos encontrar más espacios para debatir con grupos de interés y responsables legislativos sobre el rol que pueden jugar los países latinoamericanos en el sistema de Naciones Unidas, porque este es otro de los apoyos que necesitamos: el voto a favor de los derechos humanos de la población palestina cuando se debaten resoluciones acerca de la cuestión palestina. Estoy segura de que muchos países latinoamericanos apoyan la causa palestina y necesitamos conseguir mucho más apoyo para todo lo que tiene que ver en concreto con las y los presos políticos.

El gobierno de EEUU apoyará principalmente las políticas israelíes, estoy segura. Estamos en un periodo en el que el gobierno israelí va a tomar medidas que van a pasar por alto el derecho internacional, como ya se ha visto cuando han ignorado por completo la resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que declara ilegales los asentamientos israelíes. Necesitamos más que nunca el apoyo de países de América Latina, Europa y África para poder hacer frente a esta nueva realidad.

– Tus expectativas con respecto a Donald Trump y sus políticas son muy malas.

– Eso es. Vamos a vivir cuatro años muy malos con Trump en la presidencia de EEUU. En Israel, con partidos de derechas cada vez más fuertes, la situación se presenta compleja. Incluso Netanhayu puede considerarse un político moderado si lo comparamos con algunos de sus ministros. Aunque hubiese elecciones en Israel, nada bueno se podría esperar de ellas: probablemente serían elegidos partidos de extrema derecha, aquellos que se muestran claramente a favor de seguir construyendo asentamientos, como Neftalí Bennett. Con un gobierno israelí cada vez más de extrema derecha y con la administración Trump en Estados Unidos no creo que podamos ser optimistas sino todo lo contrario: sufriremos más violaciones de derechos humanos.

Está claro que Israel quiere extender la ocupación del territorio palestino a la denominada Área C, algo que sería un proyecto muy grave y que aniquilaría toda esperanza de un Estado palestino, de independencia y autodeterminación de la población palestina. En definitiva, creo que ha comenzado un periodo muy problemático.

– Antes has mencionado que el primer contacto con América Latina fue en un encuentro sobre el proceso de paz en Colombia. ¿Has seguido los acontecimientos desde entonces?

– Sí, por supuesto. Es un proceso muy interesante para nosotras. Es importante subrayar que en los acuerdos de paz colombianos se contempla la situación de las y los presos políticos y hay un acuerdo para liberarlos. Más allá de que fue muy desalentador el resultado del referéndum, esperamos que este proceso continúe y tenga un final feliz. Eso nos daría más esperanza a nosotros para creer que un día pueda ocurrir lo mismo aquí y se pueda liberar a todas las presas y presos políticos palestinos.

– Addameer hace seguimiento también al caso de Guantánamo y a la realidad que se vive en las prisiones israelíes. ¿Qué similitudes podemos encontrar?

– Hay muchas. Por ejemplo, que se encarcele en Guantánamo a personas sin cargos, sin juicio o sin las garantías legales, es muy similar al mecanismo de la detención administrativa que utiliza la ocupación israelí en contra de la población palestina. En Guantánamo es normal encontrar a una persona detenida sin haber tenido un juicio justo por más de diez años; en Palestina tenemos detenidos encarcelados sin juicio por seis, siete u ocho años. También hay muchas similitudes en los métodos de tortura. Nos consta que Israel está formando en otros países a la policía y personal de prisiones sobre cómo torturar sin dejar marcas en el cuerpo, la posición para inmovilizar a una persona, el uso de sacos en la cabeza con los que se pierde el sentido del tiempo y de espacio. Son métodos de tortura psicológica.

Otra situación parecida se da con el tema de la huelga de hambre y la alimentación forzada. En Guantánamo se utiliza esta estrategia y ello provoca que Israel sienta que puede hacer lo mismo sin que haya una reacción internacional. De hecho, en 2015 la Knesset [parlamento israelí] aprobó una nueva legislación para permitir la alimentación forzada en las cárceles israelíes. Hasta el momento no tenemos constancia de que se haya producido ningún caso, pero tememos que pueda pasar porque la ley está ahí y lo permite.

Nos encontramos en constante coordinación con ONGD de Estados Unidos que hacen seguimiento de los presos políticos allí. Tratamos de incluir reuniones con estas organizaciones en las giras, ya que dentro de su trabajo se encuentra la cuestión de los presos de Guantánamo. Queremos mantener esa relación mutua para estar al tanto de novedades, estar preparados y presionar en aquellas cuestiones más destacadas y luchas comunes.

-En Colombia, ¿con qué organizaciones de defensa de derechos humanos estáis vinculadas? ¿Y en otros países de América Latina?

– En Colombia el contacto ha sido con la coalición Larga Vida a las Mariposas y con la Fundación Lazos de Dignidad. Estamos vinculadas a redes como la Liga Mejicana por la Defensa de los Derechos Humanos, que estuvo presente en la gira realizada en Palestina el año pasado, así como a organizaciones paraguayas y chilenas. Hasta el momento no tenemos proyectos como tales en común pero sí estamos en constante comunicación y brindándonos apoyo. Por ejemplo, en Argentina el próximo verano se va a celebrar una conferencia donde estará presente la embajada Palestina y en ese evento se utilizarán materiales de Addameer y se emitirá una declaración conjunta. También entraremos a formar parte de la Coalición Argentina de Presos Políticos.

Un momento de la entrevista. Fotografía: Addameer.

– La rendición de cuentas es una de las principales razones que unen las luchas entre Palestina y algunos países de América Latina. ¿Cuáles son las lecciones aprendidas e intercambiadas?

– Creo que las experiencias en Chile y Argentina y otros países nos alientan a crear un sistema para reclamar esa rendición de cuentas y reclamar a quiénes estuvieron envueltos en violaciones masivas de derechos humanos su responsabilidad. Nosotros, desafortunadamente, no estamos en ese punto. El sistema internacional legal ha cambiado y el apoyo político a sistemas de rendición de cuentas en asuntos de derechos humanos es ahora más débil. EEUU e Israel hacen todo lo posible para bloquear los mecanismos de la Corte Penal Internacional. En Colombia, por ejemplo, aún no se conoce lo que se comenzó a investigar hace diez años, y esperamos que el caso de Palestina no vaya por el mismo derrotero. Esta podría ser una de las lecciones aprendidas de América Latina.

En cuanto a reclamar responsabilidades a los estados, hay que subrayar el trabajo del movimiento de Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS). Creo que uno de los mensajes que lanzamos a la población de América Latina es que, aunque los gobiernos no quieran, como estados, presionar a Israel para que asuma su responsabilidad en el marco de la legislación internacional, nosotros y nosotras, como ciudadanía, sí podemos, a través del BDS.

Hay ejemplos recientes del éxito del BDS y de su utilidad en el futuro. Por ejemplo, con respecto a la autorización de Israel de construir nuevos asentamientos en territorio ocupado, se podría utilizar la herramienta de sanciones que promueve el BDS por parte de la comunidad internacional. Quizás ésta sea la única manera de presionar a Israel. Todos estos años hemos esperado a que Israel acate la legislación internacional, pero ha continuado violando los derechos humanos y no ha sido declarado responsable por ello. Creo que es el momento de que la comunidad internacional presione a Israel para que responda ante los hechos cometidos y ante la legislación internacional. Debemos apoyarnos más mediante esta herramienta porque es la única manera de que conseguir un poco de justicia y que esto funcione.


Elizabeth Masero Visiga es periodista y delegada de Paz con Dignidad en Palestina.

Artículo publicado en el nº73 de Pueblos – Revista de Información y Debate, segundo trimestre de 2017.


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