Aleida Guevara: “Tienen que tener fuerza como pueblo para impedir que sus gobiernos sigan sosteniendo económicamente a los terroristas y a quienes provocan guerras”(1).

Aleida Guevara March lleva el apellido de uno de los iconos del siglo XX con la naturalidad con la que tantos jóvenes (y no tan jóvenes) del mundo visten camisetas con el rostro del Che, su padre. De niña le dijeron que ella y sus hermanos iban a recibir muchas cosas que no se habrían ganado directamente y que era mejor dejarlas pasar. Militante del Partido Comunista Cubano, colaboradora del Centro de Estudios Che Guevara y del Instituto de Amistad con los Pueblos, esta médica pediatra ha trabajado en Cuba y también en Angola, Ecuador y Nicaragua. Hablamos con ella en Bilbao durante el XIV Encuentro de Solidaridad con Cuba
Fotografía: Nora Arroita.

Ya han pasado ocho meses desde la muerte de Fidel Castro. ¿Cómo has vivido este tiempo y cómo lo vive Cuba?

Hoy aún hay mucha gente en Cuba que está en duelo por la muerte de Fidel, que está acostumbrándose a su ausencia. Cuando estábamos en la Plaza de la Revolución, cuando su muerte, se demostró cómo con su sencillez y su  entrega llegó a conquistar los corazones de los más jóvenes. Solo la gente ignorante no ve que un proceso revolucionario es del pueblo, no de un hombre o dos; que es un proceso de base y que no se cambia por la pérdida de un hombre. Si Fidel hubiera muerto mucho antes, seguramente el pueblo cubano se hubiera resentido, pero a estas alturas, que somos un país con una conciencia social y un nivel cultural extraordinarios, solo es el dolor de la pérdida, nada más.

Los medios españoles suelen especular bastante con los cambios económicos en Cuba. ¿Qué nos puedes decir al respecto?

Cuba es un país que va creciendo. Hay que ir modificando algunas cosas que en cierta medida puedan entorpecer el desarrollo de la sociedad, pero todo está dentro del proceso de crecimiento social, del perfeccionamiento del camino hacia el socialismo. Intentamos encontrar mecanismos que nos permitan desarrollar la economía del país a pesar del bloqueo que EE UU aún mantiene sobre nosotros. Es la parte más difícil el desarrollo económico de un país sin apenas recursos minerales para explotar y bloqueado por la potencia económica y militar más potente del planeta. Realmente es una epopeya lo que hacemos.

El País publica artículos con titulares como “El lujo hotelero resucita en La Habana”. ¿Desentona la apuesta por el turismo con el proceso del que hablamos?

Una de las cosas que nos salvó en el periodo más difícil de la Revolución, cuando desaparece el campo socialista, fue el turismo. Es precisamente la entrada de dinero a través del turismo lo que hace que no colapsemos como pueblo. También es cierto que el turismo trae consigo los mismos males que la sociedad de consumo: prostitución, drogadicción, corrupción… Todo eso lo hemos tenido que enfrentar y por supuesto no ha sido fácil. Ver una prostituta es como una herida en medio del pecho para la Revolución, es tremendamente duro, pero es real que sufrimos crisis económica, y al sufrir crisis económica se sufre igualmente crisis de valores.

Hicimos un plebiscito para cambiar nuestra constitución en cuanto al turismo y a la inversión de capital extranjero. El requisito es que solo se acepte lo que da beneficios directos al pueblo cubano. La tierra cubana no se negocia y quien viene a invertir sabe que tiene que cumplir y respetar las leyes o se va. Es así de sencillo. La gente que viene lo hace, en un país muy estable: invierten, tienen sus ganancias y todo el mundo contento.

Ahora el turismo se ha ido ampliando y si entran los gringos se va a ampliar aún más, pero ya estamos curados de espanto. Durante todos estos años hemos tenido el turismo europeo, que es el mismo perro con diferente collar. Entraron los mismos males, los combatimos y ya los vamos controlando. Los gringos a veces son más prepotentes, pero saben bien nuestra condición: si se comportan adecuadamente, las puertas de Cuba están abiertas; si hacen alguna cosa que hiera la sensibilidad del pueblo cubano, se van por donde vinieron. Hasta el momento no hemos tenido ningún tipo de conflicto. Que entren, que disfruten de nuestras playas y nos dejen el dinero, que es muy importante para a seguir desarrollando la sociedad. Hay que recordar siempre que la sociedad cubana es socialista, lo que significa que todo el capital que entre se va a invertir en medicina, educación, agricultura, industria y comodidad del ser humano. En beneficio social, en fin.

¿Cómo ha sentido Cuba la llegada de Trump a la presidencia de EEUU? ¿Qué implicaciones ha tenido ya el cambio de gobierno en EEUU y qué espera el gobierno cubano?(2)

Trump es impredecible: no sabemos qué puede hacer y qué puede dejar de hacer. Es un señor muy peculiar, por decirlo suavemente, no sabemos cómo se va a comportar. Si se deja llevar por sus intereses comerciales, lo más seguro es que nos pueda quitar hasta el bloqueo, porque es lo que le conviene económicamente. Si se deja llevar por los asesores que tiene a su lado, seguramente nos esperan al menos cuatro años muy oscuros.

¿Qué valoración haces de la época con Obama como presidente de EE UU?

No creo que Obama y Trump sean lo mismo. Obama era un poco más coherente, al menos en las cosas que decía. Obama fue el primer presidente de EE UU que visitó la Isla después del triunfo de la Revolución, fue un hecho histórico, pero ya está. Declaró públicamente que la política de su gobierno hacia la Isla era obsoleta y torpe. Aplaudimos su sinceridad, pero no lo hizo con intenciones buenas, lo hizo con las mismas intenciones que han tenido siempre los gobiernos estadounidenses: tratar de interferir en el proceso revolucionario. Se abrieron las embajadas, pero no se puede tener una relación normal con un país que te bloquea económicamente. No se puede tener una relación normal diplomáticamente hablando con un Estado que usurpa un pedazo de tierra como es la base de Guantánamo; no se puede tener una relación normal con un gobierno que mantiene un ley que facilita la salida ilegal de ciudadanos cubanos provocando pérdidas humanas. Hasta que EE UU no resuelva esos problemas, las relaciones no podrán ser normales. Serán normales cuando el gobierno de EEUU respete al pueblo cubano.

Parece complicada la continuidad del ciclo de gobiernos progresistas en América Latina. ¿Cómo ves el futuro de la región?

Pienso que los pueblos son los que tienen siempre la última palabra. Como decía el Che, esperamos que esa palabra sea la de la victoria. Pero depende los pueblos. Algunos de estos países no tenían procesos profundos, más bien eran cosas superficiales. Habían logrado cosas interesantes para la gente pero no las afianzaron dentro de cambios constitucionales. Llega un hombre como Macri al poder y en menos de seis meses desbarata todo el trabajo de catorce años… Esto demuestra que esos cambios no estaban arraigados. Ecuador, Bolivia y Venezuela tienen problemas internos que resolver, pero los cambios que han hecho son realmente difíciles de tirar, porque están bien arraigados en la población y en el derecho ciudadano. Son procesos revolucionarios con cambios bien interesantes y fuertes, lo que hace que tengamos esperanzas. Estos pueblos han palpado los cambios, los han visto, han sentido lo que significa vivir de otra manera, y creo que estarán siempre dispuestos a defender lo que han logrado.

Fotografía: Nora Arroita.

El Encuentro de Solidaridad con Cuba celebrado en Bilbao ha tenido como eje central la comunicación. ¿Por qué el movimiento de solidaridad con Cuba se autodefine como “guerrilla informativa”?

La desinformación es uno de los problemas más serios que tiene el mundo contemporáneo. No solo hablamos de ausencia de información, sino de manipulación. Las personas no pueden reaccionar si no conocen la realidad, y están acostumbradas, sobre todo en esta parte del mundo, a tomar decisiones y hacer conclusiones sin haber vivido otra realidad.

Les preocupa la inmigración. ¿No se acuerdan de que todos ustedes fueron pueblos emigrantes y se fueron a nuestras tierras cuando tenían hambre? No se acuerdan, se les olvidó. Hay que recordar la historia.

La vieja Europa no mira más allá de sus fronteras, no es capaz a veces de darse cuenta de que esta parte del mundo no sobrevive sin el resto de la humanidad. Están como en una burbuja. Cuando vengo a esta parte del mundo disfruto rompiendo esta burbuja. Pregunto, ¿dónde se hace el mejor chocolate?, el mejor café, ¿se hace en Italia? Ustedes consumen productos nuestros, de América, de África… ¿Quién quitó las hambrunas de los siglos XVI y XVII? Nosotros, con la patata. Estamos en un momento crucial. La vieja Europa tiene que tomar conciencia de esto y empezar a devolver un poquito todo lo que ha tenido gracias al sacrificio de nuestros pueblos. Tiene que pensar en puentes de solidaridad real y para eso hace falta una información adecuada.

Si no llegas al corazón de la gente, a sus sentimientos, no reacciona. Sigue en esa burbuja que hay que romper con una información adecuada, concisa, precisa, para que las personas tengan conciencia de que solas no sobreviven. Esto es un solo planeta y hay que trabajar para protegerlo. Dijo un economista, no recuerdo ahora el nombre, que la especie que pierde la ética para vivir pierde el derecho a existir. Nosotros, desgraciadamente, vamos perdiendo ese derecho a existir, por causa de las guerras, de las agresiones indiscriminadas a otros pueblos del mundo.

Pues no parece que vayamos en buena dirección.

Tienen que tener fuerza como pueblo para impedir que sus gobiernos sigan sosteniendo económicamente a los terroristas y a la gente que provoca guerras en otros pueblos. Si quieren que disminuya la inmigración, otro de los objetivos será lograr proyectos económicos y sociales de desarrollo en aquellos lugares de los que viene la inmigración. Si la gente tiene oportunidad de vivir con dignidad en su propia tierra, no emigra, no tiene por qué. A nadie le gusta ser extranjero, todo el mundo quiere ser parte de una sociedad con todo el derecho.

Hay que ver qué fuerzas tienen ustedes para resolver sus propios problemas. Europa va perdiendo a pasos agigantados educación pública, la sanidad pública se va privatizando y no hay una reacción popular ante esto. Son logros indiscutibles de la gente de esta parte del mundo y se los están dejando arrebatar con una pasividad extraordinaria. Una se pregunta: si no son capaces de reaccionar para resolver sus propios problemas internos, ¿cómo demonios vamos a esperar que reaccionen para que nos ayuden a nosotros? Es muy importante que la vieja Europa acabe de despertar y se dé cuenta de que los pueblos unidos tienen fuerza para cambiar la realidad. Cuba hace eso, no solo lo decimos, lo estamos haciendo.

Aunque no las creen los pueblos, a las guerras imperialistas va el pueblo. ¿Qué hacen los europeos muriendo en estas guerras? ¿Qué están defendiendo? Tiene que tener ustedes conciencia. Por ejemplo, ¿cuándo paró la guerra en Vietnam? Cuando el pueblo de Estados Unidos se dio cuenta de lo que estaba ocurriendo realmente y dijo no a la guerra. Todas estas coas son responsabilidad de ustedes, lo quieran o no. No hacen nada para impedirlo, siguen el rumbo que se les marca. Hablan de libertad, pero, ¿qué libertad tienen cuando bajan la cabeza y obedecen cualquier cosa que se les dice? Hablan de democracia, pero la democracia es igualdad de derechos, es el poder del pueblo, y yo he visto en la vieja Europa a sus gentes protestando en la calle por las guerras y sus gobiernos seguir mandando a su gente a esas guerras. ¿Dónde está ese poder del pueblo?

¿Y cómo se puede lograr esa toma de conciencia, llegar “al corazón” de la gente, como decías antes?

Necesitamos que practiquen la democracia, que el pueblo tenga el poder, para que podamos hacer esos puentes de solidaridad que tanto nos hacen falta. El pueblo está dormido y para despertarlo hace falta una información adecuada. Hay que mostrar lo que se puede lograr hacer.

Los partidos de izquierdas tienen que decir las cosas y practicarlas. Así se ganarían el respeto de la gente. Es importante hablar y mostrar quién tiene un discurso real y quién no. Criticamos a los otros, pero hay que empezar por la casa, desde adentro, hacer
una crítica constructiva para buscar las soluciones.

Me impresionó mucho conocer el Partido del Trabajo de Bélgica(3), porque dice las cosas y las practica. Pusieron, por ejemplo, un tope para los salarios. Quien cobra más de ese límite ingresa el dinero en el Partido. ¿Y qué hacen con ese dinero? Pues si botan a una persona del trabajo, se paga a un abogado para que lo defienda. Si a un trabajador lo sacan de su casa, el Partido tiene la posibilidad de hacer casas mucho más económicas. Se pagan también algunas consultas médicas. Se trata de que se palpe lo que se hace, de ganarse el respeto, y lo han logrado, han crecido. Es importantísimo, sobre todo para esta parte del mundo, que ya no cree ni en la paz de los sepulcros.

Aleida Guevara, en Bilbao. Fotografía: Nora Arroita.

Volviendo al tema de la comunicación y los medios, ¿por dónde empezamos a desmentir afirmaciones como las siguientes?: “Cuba se rinde al capitalismo”, “en Cuba no se respetan los derechos humanos”, “los niños y niñas pasan hambre” y “las personas homosexuales son perseguidas”…

¿Cómo dices a las personas que los periódicos que leen y las radios que escuchan todos los días solo dicen mentiras? No vale la pena que te desgastes hablando y diciendo lo contrario. Tienen mucha más tirada y audiencia que tú, su mensaje va a llegar a mucha más gente. Son palabras, y lo que hay es que demostrar las cosas.

Es por esto que la solidaridad organiza brigadas de trabajo. Las personas van a Cuba, van a trabajar y a estar con los ciudadanos cubanos de a pie, del pueblo. Un día, por ejemplo, comparten con un Comité de Defensa de la Revolución (CDR) humilde, sin grandes posibilidades económicas, pero ven a la gente disfrutando, bailando, brindándote a ti, que no ha nacido en su país, un montón de cosas con todo el amor del mundo. Se ve un pueblo alegre, un pueblo feliz. ¿Cómo puede ser, con todas porquerías que dice la prensa que tenemos? Creo que ese contraste es ya suficiente para que la gente se ponga a pensar.

En esas brigadas las personas tienen la oportunidad de conocer por dentro al pueblo cubano. Es lo bonito. Ir a una fábrica, a una escuela, y compartir el día a día, lo que hacemos. No somos un pueblo rico, pero disfrutamos con plenitud, somos conscientes de lo que tenemos. Todos los días tenemos que superar algún error, mejorar algún problema, pero estamos satisfechos con lo que vamos haciendo, nadie se engaña y nadie piensa que sea perfecta nuestra sociedad. Estamos en el camino que para nosotros es el correcto.

Al mismo tiempo, hay que buscar informaciones alternativas. En internet se pueden ver nuestras informaciones directamente, pero bueno, podrán decir que “es Cuba”, estamos controlando, no existe libertad de prensa. La gente está muy contaminada por lo que dice la prensa de aquí. Lo mismo sucede con Venezuela, por ejemplo. Han llegado a difundir imágenes de policías chilenos agrediendo a estudiantes con mangueras de agua a presión afirmando que eso ha ocurrido en Venezuela.

Para terminar, ¿qué le pedirías al movimiento de solidaridad con Cuba?

Que sienta que es fundamental y que siga existiendo, defendiendo la integridad y la soberanía de nuestro pueblo.


Urbano de la Cruz Benito es colaborador de Paz con Dignidad. Andrea Gago Menor coordina Pueblos – Revista de Información y Debate.

Entrevista publicada en el nº74 de Pueblos – Revista de Información y Debate, tercer trimestre de 2017.


Notas:

  1. Bilbao acogió los días 9, 10 y 11 de junio de 2017
    el XIV Encuentro de Solidaridad con Cuba del Estado
    español, organizado por la asociación Euskadi-
    Cuba, bajo el lema “Solidaridad con Cuba: medios
    de comunicación y redes sociales”.
  2. Esta entrevista se realizó días antes del anuncio de
    Donald Trump de revertir el proceso de normalización
    de relaciones entre Cuba y EEUU.
  3. Web del Partido del Trabajo de Bélgica en francés:
    http://ptb.be.

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