El proceso de un proyecto desde Extremadura: “Tendiendo puentes”

Este es ante todo un artículo de agradecimiento a todas las personas que han estado trabajando con nosotras durante la ejecución del proyecto “Tendiendo Puentes desde Extremadura para la construcción de una ciudadanía global y la defensa de los derechos humanos y de las mujeres”, financiado por la Agencia Extremeña de Cooperación Internacional para el Desarrollo, AEXCID, y a nuestras compañeras de la delegación de Paz con Dignidad de Andalucía, por haber puesto la primera piedra de un puente que une, aun más, al suroeste peninsular con países y colectivos centroamericanos y que demuestra tener pilares sólidos, para cruzarlo seguras, tranquilas y llenas de futuro.

El primer paso para construir un puente

El proyecto en Extremadura comienza organizando una red de personas vinculadas al ámbito de la igualdad, el asociacionismo femenino, centros educativos y entidades de cooperación para el desarrollo extremeñas y centroamericanas. Con estas personas se inicia un proceso en el que se van identificando particularidades de cada colectivo y zona geográfica para aportar una información y un plan de trabajo que permite a los grupos beneficiarios detectar la implicación y el impacto de los derechos humanos y de las mujeres en su contexto próximo y en sus hechos cotidianos.

Después, el trabajo se centra en pequeños grupos de cinco municipios diferentes, pequeños grupos de mujeres de asociaciones de mujeres y de alumnas y alumnos de centros educativos de secundaria, con los que trabajan las unidades didácticas “Las organizaciones extremeñas tendemos puentes hacia una ciudadanía global” y “Somos jóvenes y tendemos puentes hacia una ciudadanía global”. Mediante estas unidades, con la orientación del personal técnico de Paz con Dignidad y el enfoque de derechos humanos, analizan el contexto en el que viven,  despertando y afianzando a través del trabajo colaborativo el interés y el compromiso activo en la defensa de los derechos humanos y de las mujeres. A lo largo de las sesiones se abordan cuestiones relacionadas con la  violencia, el maltrato, la desigualdad, causas y sus consecuencias, y se han trabajan y analizan estrategias positivas de respuestas vinculadas al desarrollo, la solidaridad, la sororidad, la ciudadanía global  o la cooperación. A través de metodologías de escritura colectivas, basadas en premisas de autores como José Luis Corzo Toral, se organizan los resultados para poder generar un material de defensa de los derechos humanos y de las mujeres que sirva  como herramienta de sensibilización, concienciación y transformación social.

Pilares de palabras y experiencias

Las primeras sesiones de las unidades didácticas se destinaron al conocimiento y teoría de los derechos humanos y de las mujeres. Se dotó de contenidos conceptuales a los grupos y se analizó de forma crítica y reflexiva el entorno y detectaron aquellas situaciones en los que la defensa de los derechos humanos y de las mujeres es necesaria, aspectos tan cercanos como la inclusión de la mujer en el deporte o el aprovechamiento de los espacios de ocio públicos.  Es así como los participantes toman conciencia de una realidad que no es tan homogénea e igualitaria como pensaban.  A estas primeras sesiones se unieron colectivos de mujeres centroamericanas, que ofrecieron la experiencia vivida como mujeres en sus territorios, aportando una visión más global de los problemas que nos afectan a todas.

A través de la reflexión y el diálogo sobre las ideas que fueron surgiendo se fue creando un guion siguiendo pautas de escritura colectiva. Este guion dio paso a un audiovisual en el que las participantes fueron las protagonistas.

Una oportunidad para dar voz

El material audiovisual creado en el marco del proyecto está diseñado como una herramienta de concienciación y transformación social, pero a la vez el proyecto ha querido facilitar un espacio de expresión y  comunicación a la ciudadanía del trabajo que desarrollan estos grupos, considerando esta acción como uno de los aspectos claves que debe cumplir la Educación para el Desarrollo. El trabajo de estos meses ha  servido de vehículo para que los grupos participantes puedan expresar y dar a conocer  una realidad que les preocupa, de ahí que desde las asociaciones de mujeres se hayan abordado temas como el derecho al  ocio, los cuidados, la salud, el consumo o el reparto de las tareas domésticas, así como el papel de la mujer en el ámbito rural actual. En este último caso se hizo una comparativa generacional tomando como punto de partida coplillas del folklore extremeño de la zona, lo que les permitió reivindicar no solo su lugar como mujer, sino también la defensa de su  tradición, origen y territorio. A la vez han mostrado cómo han adquirido nuevos términos del vocabulario feminista actual, como empoderamiento, y han hecho un reconocimiento a  la inclusión de la mujer en la esfera política de la región.

En cuanto a los centros educativos, han puesto imagen y respuesta a dos temas que preocupan a los y las jóvenes profundamente. Uno de ellos ha sido la violencia en las aulas, especialmente el bullying, ofreciendo a través del audiovisual estrategias de acción para llevar a cabo en los centros educativos. Para luchar contra este tipo de agresión que atenta a los derechos humanos de las personas se necesita de una colaboración grupal y apoyo mutuo, dar un paso para quitarse la venda ante el acoso escolar y no solo denunciar sino mostrar una mano amiga y compañera a quienes están sufriendo esa situación, cerrando la puerta a la violencia y abriéndola a la amistad. El segundo tema trabajado desde los centros educativos ha sido la desigualdad de género basada en estereotipos negativos, desmontarlos a través de la palabra de alumnas que han puesto voz e imagen reivindicando un espacio que el patriarcado continuamente les impide y violenta. Estas jóvenes se muestran seguras y firmes ante esas ideas preconcebidas que nada tienen que ver con ellas.

El camino hacia la otra orilla

Somos conscientes de que acaba de comenzar un proceso de largo aliento, pero ya estamos encaminadas, buscando estrategias para seguir construyendo juntas, más emancipadas, libres y conocedoras de todo el potencial de lucha y transformación que poseemos. La red se amplía al final de este proceso, y con ella el puente que tendemos.


Estefanía Castillo Murillo y Beatriz Jiménez, equipo técnico de Paz con Dignidad en Extremadura.

Artículo elaborado para Pueblos en el marco del proyecto “Tendiendo Puentes desde Extremadura para la construcción de una ciudadanía global en defensa de los DDHH y de las mujeres”, financiado por la Agencia Extremeña de Cooperación para el Desarrollo (AEXCID).


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