Marco Melgar, director peruano de cine, y Zebelio Kayap, representante de luchas indígenas: “Estamos ante un nuevo intento de conquista de los pueblos a través de las transnacionales”

Las empresas transnacionales imponen sus actividades extractivas con la complicidad del Estado y la vida del pueblo awajún está en peligro por la desposesión de los recursos naturales y el acaparamiento de los territorios ancestrales. El documental ‘Yumi, agua es vida’, dirigida por el peruano Marco Melgar, explica cómo alrededor de la defensa de la agua (yumi) se libra una lucha vital entre una nueva oleada colonizadora y la supervivencia de uno de los pueblos indígenas más grande del Amazonas. Hemos tenido la oportunidad de conversar en Bilbao[1] sobre este tema con Marco Melgar y con Zebelio Kayap, representante de las comunidades indígenas y protagonista de la película.
Marco Melgar y Zebelio Kayap, en Bilbao. Fotografía: KCD.

 

– ¿Cuándo surgió la idea de producir un documental[2] sobre las luchas de los pueblos indígenas en Perú?

– Zebelio. En el Perú amazónico, desde hace mucho tiempo, los pueblos indígenas vivimos un conflicto constante por defender nuestros derechos sobre los territorios ancestrales. En el 2004, los pueblos indígenas y el Estado peruano habían llegado a un acuerdo para crear un Parque Nacional en la Cordillera del Cóndor con el fin de defender la biodiversidad y la naturaleza. Sin embargo, estos acuerdos no se respetaron. El gobierno del ex presidente Alan García, sin consultar nada con nuestras comunidades, entregó a las empresas transnacionales la propiedad de nuestros territorios ancestrales, de nuestros ríos. El gobierno optó por una política de desposesión que está poniendo en peligro la salud y la vida misma de nuestros pueblos indígenas.

En 2009 en los medios internacionales se habló mucho de los enfrentamientos entre los pueblos indígenas y la policía. Los pueblos indígenas tomaron las carreteras, organizaron marchas y se movilizaron en contra de los acuerdos del Gobierno. La respuesta a estas movilizaciones fue una represión policial violenta; los enfrentamientos dejaron treinta y tres muertos. Esta masacre ha pasado a la historia como el Baguazo, porque se llevó a cabo en las cercanías de la ciudad de Bagua. Ante este escenario, con Marco iniciamos a documentar la realidad que vive el pueblo awajún en Perú. Una realidad difícil y compleja, ya que no solamente existe el problema de la minería en la Cordillera del Cóndor, también está la cuestión del derrame del petróleo, hay problemas de represas en el rio Marañón, donde quieren producir energía hidroeléctrica para vender a Brasil. Todas estas problemáticas suman al documental lo que es la defensa del agua en sí.

¿El mensaje que queremos transmitir? Pues que nosotros, como pueblos indígenas, merecemos un respeto territorial, ambiental y social, y político también. Nosotros necesitamos tener una vida más digna, más saludable; el modelo extractivo no nos va a ayudar. Los seres humanos sin agua no somos nada; los pueblos indígenas sin territorio no somos nada: se acaba nuestra vida. Por eso, el documental trata de generar una opinión alternativa acerca de la solución a este problema.

– Marco, en este contexto, ¿cómo llegas a conocer la situación del pueblo awajún?

– Marco. La constante amenaza latente en contra de la sostenibilidad de estas comunidades no llega a la población urbana, ya que no aparece en las noticias de las televisiones peruanas. Conocí la realidad del pueblo awajún casi por casualidad. Como hombre de ciudad, le tenía un poco de miedo a la vida en la selva, pero ellos me acogieron, me adoptaron. Con Zebelio decidimos comenzar a filmar su forma de vivir, con la intención de producir una narración alternativa, basada en la cosmovisión indígena, sobre las problemáticas ambientales.

Ellos defienden el agua y la totalidad de su territorio ancestral, por esta razón necesitan desarrollar sus propias leyes. Sin embargo, las comunidades originarias de la selva han sido los pueblos más olvidados de Perú. En los años 80, surgió un movimiento indigenista de los pueblos quechuas, en los Andes peruanos, y hoy en día el movimiento ha llegado a despertar sensibilidades en la sociedad peruana. Ahora, por ejemplo, el Gobierno ha instalado el Ministerio de Medioambiente, que antes no existía; en el Ministerio de Cultura también se aceptan consultas realizadas en idiomas indígenas. Estas cosas antes eran impensables, es decir, hay pequeños avances en el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas. No obstante, en los medios de comunicación se sigue tergiversando a la hora de informar sobre las condiciones reales de estas comunidades. Los indígenas tienen muchos aliados en la sociedad peruana, pero también muchos sectores en su contra.

– En el documental se explica que los conquistadores españoles no pudieron apoderarse de los territorios ancestrales del pueblo awajún. ¿Las empresas transnacionales están intentando llegar donde no alcanzó la colonización?

– Zebelio. Sí, estamos ante un nuevo intento de conquista de los pueblos a través de las transnacionales, de las represas, de la extracción de minerales, maderas, petróleo. Nosotros, los pueblos indígenas awajún, no hemos sido colonizados ni por los incas, ni por los españoles. Por eso, a partir de la década de los 80, empezaron a estudiar nuestro hábitat para poder ubicar qué tipo de recursos hay en la selva amazónica peruana. De allí, nace la voluntad de los gobiernos neoliberales de realizar las actividades extractivas. Los pueblos indígenas necesitan mejorar su educación y sus condiciones económicas, pero, a través del extractivismo, el Gobierno no ofrece un verdadero desarrollo: nuestra cultura, nuestros conocimientos tradicionales, nuestro modo de vida no es valorado en absoluto.

– En el 1999, en el marco de las negociaciones con el Estado, decidisteis ceder parte de vuestros territorios para llegar a la creación de un Parque Nacional . Pero algo ha ido mal…

– Zebelio. Tras las negociaciones, los pueblos indígenas decidieron ceder los territorios ancestrales para intentar administrar armónicamente con el Estado la biodiversidad ecológica. Sucesivamente, se verifica una vulneración del acuerdo por parte del Gobierno, que decide pisar nuestros derechos. Los gobiernos tratan de implementar proyectos mineros gigantescos; son 107 las empresas mineras activas en nuestros territorios: empresas chinas, canadienses, también hay actores peruanos. Pese a que estas actividades extractivas ponen en riesgo nuestra posibilidad de acceder al agua, a la tierra, a la comida sana, provocando serios problemas a nuestras condiciones de vida, estas empresas privadas no han abierto ningún canal de diálogo con las comunidades indígenas.

– El documental no sólo llama a la solidaridad con las luchas de los pueblos indígenas, sino que también exige el respeto de los derechos humanos por parte de las transnacionales. ¿Cómo busca  crear conciencia crítica sobre la naturaleza de su actividad económica?- Marco. El documental es una herramienta audiovisual de denuncia pública, que busca no solo crear conciencia sino generar acciones. Tenemos que generar incidencia, necesitamos que este documental no se quede en las salas del cine. Por eso, ha sido muy importante poder participar en un festival como el de Cine Invisible. Aquí en Bilbao denunciamos una situación de injusticia y buscamos apoyo popular e institucional.

– Una herramienta de denuncia que ha decidido adoptar la cosmovisión indígena. Alguien podría pensar: ¿Por qué luchar para el acceso al agua, cuando se puede comprar embotellada?

– Zebelio. Los pueblos indígenas del mundo tienen sus creencias. Nuestra vida está vinculada directamente con la naturaleza, en especial con el agua, que tiene muchísimo significado para nosotros, no solamente por el consumo, sino como elemento espiritual. En la Cordillera del Cóndor hay cerros de agua que para nosotros son muy sagrados, son un patrimonio natural muy importante. Estos cerros nos protegen y al mismo tiempo nos dan visiones, purifican el aire. Así como respetamos a la Madre Naturaleza, respetamos estos cerros. Además, en nuestros bosques hay plantas medicinales. Los empresarios que quieren sacar materias primas no entienden esta parte de la cosmovisión de los pueblos indígenas, la importancia de estos lugares especiales.

Históricamente, la Cordillera del Cóndor (que es divisoria entre Ecuador y Perú) fue escenario de numerosos conflictos entre los Estados. A lo largo del siglo XX, antes de que se firmaran los tratados de Paz entre Ecuador y Perú, los pueblos indígenas peruanos participaron en la defensa de estas zonas. Pero, ¿para qué hemos peleado en la defensa de los territorios?, ¿para luego donárselo a las trasnacionales chinas, canadienses y españolas? Los pueblos indígenas hemos colaborado para el desarrollo del país, pero el Estado no está cooperando para un desarrollo que cubra nuestras necesidades.

– ¿Se ha presentado el documental en Perú? ¿Cuál fue el impacto en vuestro país?

– Marco. En Perú lo hemos presentado y proyectado en diferentes espacios culturales. Fue muy bien aceptado y acudieron muchas personas. Sin embargo, ningún medio de comunicación nos ha contactado para realizar una entrevista; tampoco hemos salido en las televisiones estatales. Al contrario, Zebelio sigue sufriendo una persecución jurídica por su activismo en defensa de los derechos de las comunidades indígenas y tenemos miedo de lo que nos pueda pasar cuando volvamos a Perú.

– Zebelio. Lamentablemente, en Perú los medios de comunicación de masas apuestan por el extractivismo o por tratar otros temas de “distracción social”. Temas ambientales, de derechos, de equidad de género, pasan desapercibidos. Lo contrario que el festival Cine Invisible, que señala la realidad de diferentes lugares y pueblos del mundo que son silenciadas en nuestros contextos. Estamos dispuestos a enfrentar esta represión y a seguir trabajando por la justicia. Decir la verdad no es un pecado, es una lucha permanente hacia la conquista de derechos.

– Actualmente, la Unión Europea y Estados Unidos están negociando un tratado de libre comercio, el TTIP.  ¿Qué quisieras decirle a la población europea sobre las consecuencias de estos tratados?

– Zebelio. Los tratados de libre comercio implican la persecución hacia quienes defienden el derecho a la colectividad. El tratado de libre comercio es lo que nos trae el extractivismo sin consultarnos, despojando así a los pueblos indígenas de sus propios territorios. El tratado de libre comercio no sabe dialogar, respetar y comunicarse con los pueblos indígenas; ellos no saben lo dañino que pueden ser sus proyectos. El tratado de libre comercio es ciego: no ve que la construcción de minerías, las actividades petroleras y las centrales hidroeléctricas, nos están matando.


Davide Angelilli y Eneko Calle son colaboradores de Pueblos-Revista de Información y Debate.


NOTAS:

  1. Octava edición del Festival Internacional de Cine Invisible (Bilbao, octubre de 2016), organizado por KCD-ONGD Kultura, Comunicación y Desarrollo.
  2. Documental disponible en https://www.youtube.com/watch?v=pEl0H5GJBf8.

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