En el marco conmemorativo de 80 aniversario del bombardeo de Gernika

Frontera, sombras y belleza

El 26 de abril de 1937, la Legión Cóndor alemana y las fuerzas aéreas italianas aliadas al ejército de Franco, sublevado contra la República Española, bombardean Gernika. Antes hubo otros bombardeos, pero el de la histórica villa ocupa un lugar referente entre los ataques aéreos contra población civil en el marco de la Guerra Civil Española. ‘El Guernica’ de Picasso, la expresión plástica del lienzo más emblemático y desplazado del siglo XX, lo convierte en el símbolo universal del horror de la Guerra. En abril de 1987, el Parlamento Vasco acuerda simbolizar en Gernika el homenaje a las víctimas del fascismo y ratificar el significado de Gernika como símbolo de paz y democracia[1]. Y establece en la villa un Centro de Estudios por la Paz[2].

El capital simbólico de Gernika, cimentado durante años, fue reconocido por UNESCO al declararla Ciudad de la Paz por la región de Europa (2002-2003). La propuesta, fundamentada en su arquitectura memorial, valoró la creación del Centro de Investigación por la Paz y la del Museo la Paz de Gernika, y destacó como hito histórico el proceso de reconciliación entre Alemania y Gernika[3], iniciado muchos años antes. El paisaje cultural y natural de Urdaibai, reserva de la Biosfera UNESCO en 1984, alberga propuestas consolidadas a través de iniciativas institucionales, socioculturales y naturales, como son la Casa de Cultura, el parque escultórico de los Pueblos de Europa, el Museo de Euskal Herria, la fábrica de creación social Astra y la recuperación de los refugios. Entre todas ellas, corresponde realizar una mención especial al Árbol de Gernika y a la Casa de Juntas, por su significación histórica, política y simbólica de libertades vascas y democracia.

Hace veintisiete años y en el marco conmemorativo del bombardeo de la ciudad, el Centro de Investigación Gernika Gogoratuz organiza las Jornadas Internacionales de Cultura y Paz, punto de encuentro académico y social para la reflexión en torno a los debates emergentes de la agenda de paz. Desde su primera edición, las Jornadas han contado con el respaldo de la Casa de Cultura y el Ayuntamiento de Gernika- Lumo, la Diputación Foral de Bizkaia y el Gobierno Vasco. A lo largo de los años se han ido sumando las universidades del País Vasco, EHU/UPV y Deusto, la Universitat Jaume I de Castellón, el Museo de la Paz de Gernika, el Museo de Euskal Herria y diversas organizaciones de paz y derechos humanos.

Frontera, sombras y belleza es el título de la próxima edición, que se desarrollará del 25 al 28 de abril. Este año se realizan en colaboración con CEAR Euskadi, entidad con la que venimos participando en proyectos de investigación sobre la memoria del exilio durante el franquismo y el derecho de asilo. Esta colaboración ha contribuido a fortalecer las alianzas estratégicas entre la sociedad civil y academia frente a la guerra y los desplazamientos forzados. Ambas organizaciones, en esta línea, muestran su compromiso con el proyecto de la Plataforma Ongi Etorri Errefuxiatuak, que celebrará el encuentro Ongi Etorri Gernika 2017 el 29 y 30 de abril.

En esta edición en las Jornadas se abordará la temática del desplazamiento forzado, el tránsito a través de las fronteras de las personas que huyen de la guerra, la violencia y la miseria, y se analizarán las causas estructurales que las provocan. Se pondrá en valor la capacidad de resistencia de las personas que lo afrontan y la reconstrucción de sus espacios de vida. También se debatirá en torno a la responsabilidad legal y política de los gobiernos y el reto de la sociedad europea para asegurar condiciones de acogida digna y de manera integral.

Las Jornadas plantean un espacio de diálogo para reflexionar sobre el valor de las ideas que configuran nuestro pensamiento occidental. Justicia, política y ética son conceptos ineludibles que reclaman volver a estar en el centro del debate. Ideas que contribuyen a la gobernanza y a la remembranza, en la incerteza de un tiempo que quizá se agota para generar propuestas en clave local y global que aseguren la sostenibilidad de la vida.

La vida anhela darse, y da para más, no en términos de progreso infinito y vacuidad civilizatoria, sino para más profundidad. Y la democracia también, alejada de los discursos que imposibilitan, invaden y absolutizan desde una manera excluyente de estar en el mundo.

Hoy, entre la era nuclear y era digital, tensionadas ambas simultánea e ininterrumpidamente, y en un tiempo de crecimiento acelerado, apenas sin tiempo y apenas sin aliento para la acción valorada en común, necesitamos aliento, en tiempo y a tiempo, para recordar que somos cuerpo narrativo de un relato que cuenta las llaves que abren o cierran fronteras y salvan los espacios propios.

Recordar Gernika en el 80º aniversario del bombardeo de Gernika nos sirve para pedir el fin de los bombardeos contra la población civil, las acciones terroristas y las guerras.

Recordar Gernika nos sirve para pedir abrir las fronteras a las personas que buscan refugio huyendo de la guerra y de la miseria provocada por una violencia que no tiene frontera.

Y recordar Gernika nos sirve para pedir cerrar las fronteras al tráfico de armas y a la trata de personas e ir avanzando en la desescalada de la carrera armamentista.

Desde Gernika invitamos a compartir en abril de 2017 espacios de diálogo y reflexión en torno a la frontera, espacio que evoca, convoca y provoca, para denunciar la guerra que ensombrece democracias y para defender los derechos humanos y las libertades fundamentales. También, para transitar hacia alternativas sostenibles con la vida y reivindicar la hospitalidad, incorporando la dimensión utópica y recordando la belleza de una acción política, democrática y solidaria.

Reivindicando la utopía y su belleza.


María Oianguren Idigoras dirige Gernika Gogoratuz, Centro de Investigación por la Paz.

Artículo publicado en el nº73 de Pueblos – Revista de Información y Debate, segundo trimestre de 2017.


NOTAS:

  1. El 10 de abril acuerda “simbolizar en la población inmolada en Gernika el homenaje del Parlamento a todas las víctimas del fascismo y ratifica el significado de Gernika no sólo como símbolo de paz y reconciliación, sino también de libertad, demanda de autogobierno y concepción democrática de la convivencia entre las personas y los pueblos, acreditada en las urnas con clara expresión de la voluntad mayoritaria del pueblo vasco que nadie puede legítimamente suplantar” (BOPV, 23 de abril de 1987).
  2. El 10 de abril se establece un Centro de Estudios por la Paz “que permita perpetuar el símbolo y el recuerdo de este histórico hecho”, con el objetivo de contribuir a partir de “la reflexión científica y vinculado a la ciudad y símbolo de Gernika al logro de una paz emancipadora y justa a escala mundial, y en el País Vasco, en particular”, tal y como se recoge en sus estatutos fundacionales.
  3. Entre ellas, se destacan la visita de Petra K. Kelly, eurodiputada alemana, a Gernika el 18 de abril de 1987, el hermanamiento entre Pforzheim y Gernika en 1989 y la salutación del presidente de Alemania, Roman Herzog, reconociendo la implicación alemana, su muestra de solidaridad con las víctimas del bombardeo y gesto de reconciliación, el 27 de abril de 1997.

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