Algunas lecciones sobre China en África

“Que vienen los chinos”. De hecho, “ya están, también, en África”. Sí, el gigante asiático es actualmente el mayor socio comercial de África. Los debates han dejado de serlo, en parte, porque se asume que los parámetros de entrada y actuación son los mismos que los que siguieron las antiguas metrópolis europeas con tradición imperialista en África. Pero, en realidad, llevan instalados mucho tiempo. Las relaciones chino-africanas deberían, no obstante, seguir en el debate como una reflexión forzada y como un ejercicio de análisis que contraponga ciertos discursos alarmistas. Los datos y la información de campo son buenas compañías para este cometido.

1505_juan-fender_africa-cina_peqLos libros de historia occidentales hacen referencia obligada a Vasco da Gama, el explorador portugués del siglo XV y XVI, como el primero en abrir paso por el este africano. Llegó en 1498 en una expedición que pretendía abrir una ruta marítima hacia Asia y su caminar abrió la veda a los más de 450 años de dominación colonial de las potencias marítimas europeas en el continente. Sin embargo, la historiografía convencional ha silenciado las crecientes evidencias de que Zheng He, un administrador y diplomático durante la dinastía Ming (1368-1644) en la China Imperial, llegó a la costa de África Oriental varias décadas antes que Vasco da Gama.

Los viajes marítimos de He tuvieron lugar desde 1405 hasta 1433, y está documentado que en 1418 lideró una vasta flota de no menos de 62 barcos que transportaban 37.000 soldados a través del Océano Índico. Según Jan Julius Lodewijk Duyvendak, el fallecido eminente sinólogo holandés, y autor de China’s discovery of Africa, el emperador Yongle encargó estas expediciones porque estaba motivado por “la necesidad de tener productos del extranjero en la corte real, por el deseo de aumentar su propio prestigio, y para restablecer el prestigio de ultramar del imperio chino”. La propia televisión china CCTV se embarcó en una serie sobre la vida de este viajero e intrépido marinero.

Lo cierto es que en cuando uno visita los restos del asentamiento Takwa, que está situado en la isla de Manda, en el archipiélago de Lamu al norte Kenia, se pueden encontrar restos de vasijas que coincidirían con el período de los viajes de Zheng He. Para los incrédulos, en 2010 los acontecimientos fueron elevados aún más ya que un equipo de arqueólogos chinos y kenianos descubrieron monedas chinas del siglo XV en Mambrui, un pequeño pueblo al norte de Malindi, en la costa norte de Kenia.

Esos problemas chinos…

Hace un año, en mayo del 2014, se cumplieron 50 años de la primera visita de Zhou Enlai a diez países de África, y el actual primer ministro de China, Li Keqiang, se embarcó en una gira por cuatro países de Etiopía, Nigeria, Angola y Kenia. La visita tenía como objetivo liberar “el gran potencial de las dos partes para la cooperación de beneficio mutuo en diversos campos”. Se promocionó la imagen del Foro de Cooperación China-África (FOCAC) donde se han hecho importantes contribuciones a la consolidación de la amistad tradicional de las dos partes, la profundización de la confianza mutua estratégica, y empujar hacia adelante la cooperación pragmática en diversas áreas. Efectivamente, África se ha convertido cada vez más en un factor fundamental de la política exterior de China.

En Abuja, el primer ministro Li asistió al Foro 2014 Económico Mundial (FEM) sobre África, pronunció un discurso sobre el desarrollo común entre China y África, la candidatura de China para promover el desarrollo inclusivo de África y sobre la cooperación internacional con África. En Etiopía, el primer ministro Li asistió a la ceremonia de finalización de una carretera construida por las empresas chinas, visitó un parque industrial y celebró un seminario con empresarios chinos y africanos. Se comprometieron a firmar cerca de 60 ofertas que cubre la cooperación en áreas como el comercio, la salud, la cultura, la agricultura y la capacitación del personal…

Pero las indicaciones de algunos países africanos sugieren que a menos que China regule rigurosamente las actividades de algunas de sus empresas que operan en África, crearán obstáculos para la cooperación sino-africana.Por ejemplo: algunos avicultores en Zambia se han quejado de que los avicultores chinos han estado incidiendo en sus mercados; en Senegal, pequeños comerciantes a veces afirman que sus homólogos chinos tienen precios no competitivos sin que el gobierno actúe;también ha habido una creciente preocupación en toda África sobre la posibilidad de que empresas chinas están impulsando negocios en la economía informal. Es a través de tales quejas que la xenofobia ha incrementado.

En Ghana, algunos buscadores de oro chinos se han unido con los lugareños, conocidos como “operadores galamsey”, para excavar en busca de oro en muchos de los ríos más importantes de Ghana de forma descontrolada. Así lo describía el escritor ghanés Cameron Duodu: “Hacen contactos secretos y pagan a la gente local para que les proporcionen alojamiento y para que los cazatalentos les muestren posibles nuevos puntos de oro. Un negocio lucrativo, pero, por desgracia, lucrativo para los extranjeros”. Muchos de los ríos han sido despiadadamente dragados, los han dejado morir, llenos de barro y algas, privando a los habitantes locales de agua potable y matando a los peces que ofrecían parte esencial de su dieta proteínica.

Esta práctica de excavación ilegal la estaban llevando a cabo con anterioridad los propios ghaneses pero, según las informaciones, la llegada de los chinos ha convertido lo que solía ser una práctica ilegal sin demasiada repercusión en una operación industrial llevada a cabo con máquinas importadas de China. De acuerdo con informes de los medios locales, el gobierno está haciendo poco para detener las actividades devastadoras porque hay mucho en juego: diplomacia y economía. La línea de crédito de 3.000 millones de dólares para impulsar el desarrollo de la infraestructura, incluyendo la construcción de las redes de carreteras del corredor del este, podría ser uno de esas líneas rojas por las que el gobierno ghanés no se atreve a levantar la voz. Miedo a la huida. A las reacciones. Y el pueblo sufre.

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Bilateral o no: África es lo primero

De cara a las negociaciones en la mesa de firmas, el momento actual ha dotado de una alternativa más, de un poder de elección para los gobiernos africanos, de un camino que el economista Carlos Oya subraya como una apropiación de “Policy Space”. Más margen de decisión. Además cabe señalar que el compromiso de China con organismos como la Unión Africana es firme y demuestra que está dispuesto a ir más allá de las negociaciones bilaterales.

Uno de los ejemplos más prometedores y exitosos de la negociación colectiva con China tiene que ver con varios megaproyectos ferroviarios que se están construyendo con el financiamiento chino y cuyas empresas exigen negociaciones colectivas y en términos de buena gobernanza (aprendido de los cánones occidentales). Precisamente, una de las muchas herencias envenenadas del colonialismo europeo fue la infraestructura planeada de acuerdo a la conveniencia colonial, no con el fin de crear redes regionales eficaces. En este sentido, China está ayudando a conectar estas lagunas mediante su participación activa. Evidentemente por interés, pero con una clara repercusión social.

Otros asuntos como el de la rápida escalada de la caza furtiva (principalmente rinocerontes y elefantes) y el flujo de productos ilegales de vida silvestre a China han levantado la alarma en África. El aumento en la caza furtiva tiene impactos más amplios que el bienestar animal. Es una amenaza para una de las formas más confiables de África de ingresos: el turismo…

Mientras que China es a menudo injustamente caracterizado como el único destino de los productos ilegales derivados de la caza como la piel o el marfil (estos productos también fluyen a Vietnam, Oriente Medio y Estados Unidos), es sin duda uno de los principales destinos. El gobierno chino, en este sentido, podría crear una presión directa sobre la demanda de marfil como parte de su política bilateral-social.

El compromiso de China con África crece más allá de las relaciones de país a país y está creando oportunidades y desafíos regionales. África sólo será capaz de navegar por ellos con éxito colectivo. Si África no toma la oportunidad y en su lugar se relaciona con China de igual a igual, el continente podría condenarse así mismo repitiendo ​​narrativas propias de siglos pasados. Quizás, en el próximo VI Foro de Cooperación China-África (FOCAC) que se celebrará en Sudáfrica estos puntos clave puedan tratarse para implementar políticas activas de cara a la sociedad.


Sebastián Ruiz es periodista e investigador especializado en medios de comunicación y cine en el África subsahariana. Doctorando por la Universidad de Sevilla. Coordinador de la sección Cine y Audiovisuales en el portal sobre artes y culturas africanas www.wiriko.org.


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