Hombres por la igualdad. ¿Feministas o aliados del feminismo?

Son ya muchos los años que las mujeres llevan trabajando, a través del movimiento feminista y de otros movimientos que sufren otros tipos de discriminaciones (como el LGTBIQ+, por ejemplo[1]), en la transformación de los modelos que la sociedad sexista impone. Siempre con un mismo objetivo: la creación de una sociedad justa, equitativa, democrática e igualitaria.
Mª José Comendeiro.
Mª José Comendeiro.

Comenzando por la legislación internacional, pasando por los distintos estados y terminando en las normativas de las instituciones más cercanas a la ciudadanía, encontramos multitud de leyes, acuerdos y acciones que proponen, regulan y promocionan la igualdad entre las mujeres y los hombres. Algunos de estos ejemplos serían: la CEDAW (Convención sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer), Declaración de Beijing en 1995 en la Cuarta Conferencia Internacional sobre las Mujeres, los acuerdos de defensa de los Derechos Humanos, las distintas leyes que se han promulgado en contra de la violencia contra las mujeres a todos los niveles, o las campañas de sensibilización y concienciación ciudadana… entre otras muchas.

Especialmente en la última década, se han multiplicado en el seno de las organizaciones internacionales las opiniones, acuerdos y documentos en favor de la igualdad que señalan la necesidad de que los hombres se integren en estos procesos como sujetos activos en la construcción de sociedades más equitativas. Unas sociedades en las que mujeres y hombres tendrán los mismos derechos y deberes, y en las que la igualdad se traducirá en logros. Una de las acciones mediáticas más recientes en esta línea es el discurso que la actriz británica Emma Watson pronunció ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York en el marco de la presentación de la campaña He for She[2].

Centrándonos en Euskal Herria, mi realidad más cercana, puedo decir que en las últimas décadas son cada vez más los hombres que se están implicando en el trabajo por la igualdad entre mujeres y hombres. Con formas y formatos diversos, desde asociaciones y grupos a iniciativas individuales, encontramos a hombres que están ya construyendo igualdad, con distintos enfoques y puntos de vista. Y aunque hay mil maneras de hacer el trabajo y comprenderlo, todos ellos confluyen en un mismo objetivo: el trabajo contra el sexismo y la construcción de una sociedad más igualitaria tanto con respecto a lo personal como a lo colectivo y social, que promueva relaciones más justas entre hombres y mujeres.

Tal es el caso, entre otros, de la Asociación On:Giz o de la Cooperativa Arremanitz, entre otros, colectivos mixtos que promueven el trabajo sobre la construcción social de las masculinidades mediante la reflexión y la incidencia. Para ello se sirven de herramientas y estrategias diversas como la sensibilización, la creación de conciencia, la formación, la dinamización de grupos de hombres, el apoyo de procesos o la asesoría.

Por otro lado, existen también grupos de hombres que se reúnen periódicamente en ciudades y pueblos de Euskal Herria. Grupos que, en este caso también, tienen naturalezas diversas y caracteres propios. Así, mientras algunos grupos cuentan con dinamización externa, otros son auto gestionados por sus miembros; el número de participantes varía dependiendo del grupo, algunos se reúnen de forma habitual, otros de manera más esporádica. Existen grupos que centran su trabajo exclusivamente en el ámbito interno, mientras otros priorizan el activismo social. También hay grupos que trabajan de manera simultánea los dos aspectos, el interno y el social. Entre estos grupos (con diferentes niveles de actividad y permanencia de sus integrantes) se encuentran: el grupo de hombres de Santurtzi; Pipertxuriak, de Bilbo; Zipriztintzen, de Ermua, los grupos de hombres de Ondarroa, Hernani, Iruñea y Zarautz; los cuatro grupos que se han creado alrededor de On:Giz en Gasteiz, o el grupo Biok de Laudio.

Debemos contemplar también los distintos programas y actividades que las instituciones públicas vascas están promoviendo en favor de los hombres y la igualdad, como el Programa Gizonduz del Instituto Vasco de la Mujer, Emakunde, o las distintas actividades que se están impulsando desde ayuntamientos como los de Getxo, Ondarroa o Ermua. También encontramos a hombres que están trabajando individualmente, en el ámbito académico o como asesores. Por último, es importante mencionar, en este repaso rápido, la existencia de una red conformada por grupos, asociaciones y hombres a título personal: Gizon Sarea.

A pesar de todas estas iniciativas, seguimos encontrándonos, una y otra vez, con la desconfianza y el debate en torno a la implicación de los hombres en el trabajo por la igualdad por parte de algunos sectores del movimiento feminista y por la de algunos hombres. Los argumentos en contra o a favor de la participación de los hombres son comprensibles en muchos casos.

Para superar la situación

Sería casi imposible analizar de forma rigurosa cada una de las argumentaciones a favor y en contra en un espacio tan limitado como éste, por lo que intentaré mencionar cuáles son, desde mi punto de vista, las cuestiones que podrían ser tomadas en cuenta en el futuro si se quiere superar la situación actual. Unas cuestiones en torno a las cuales se han construido multitud de opiniones y críticas y que, en este caso, se refieren al contexto de Euskal Herria, por lo que no siempre se corresponden con otras realidades de otros puntos del estado.

Para ello, es imprescindible mencionar una actividad que está muy relacionada con la temática de este artículo: los encuentros que, bajo el título Feminismoak eta gizonak, bidegurutzean3 se celebraron a finales de 2013 y comienzo de 2014 en Donostia. Participaron mujeres representantes del movimiento feminista de Euskal Herria, tanto de instituciones públicas como de grupos de mujeres, así como hombres que están trabajando a favor de la igualdad en asociaciones, administraciones públicas, individualmente, etc.

La iniciativa Feminismoak eta gizonak, bidegurutzean tenía un objetivo modesto, por lo que no pudieron participar ni todas ni todos los que son, por cuestiones de cupos y agendas. A pesar de ello, se intentó encontrar un equilibrio en la participación de hombres y mujeres, así como en la diversidad de procedencias, ámbitos de trabajo, generaciones y puntos de vista. Fue, sencillamente, un intento de facilitar una primera toma de contacto entre los distintos colectivos, promover el intercambio de experiencias, permitir que se dieran a conocer y pudieran descubrir sus puntos de encuentro y desencuentro, dejando así una puerta abierta, tal vez, para colaboraciones futuras.

La valoración general fue muy positiva, algo que quedó reflejado en la evaluación que hicieron las y los participantes. A principios de 2015 se volverá a celebrar en Donostia un nuevo encuentro con las y los participantes de la edición de 2014, con el objetivo de dar seguimiento a las cuestiones que quedaron pendientes y dar continuidad a los procesos en el futuro, siempre y cuando se quiera o se pueda.

Lo que se encuentra en el trasfondo de estos encuentros fue, y es, reflexionar, analizar, debatir y acordar si los hombres debemos tener un papel activo en la construcción de la igualdad, o por el contrario, si debemos estar en un segundo plano en este camino. Si esta participación debe ser dentro del movimiento feminista, como feministas, o de forma paralela.

En resumen, podríamos decir que en Euskal Herria nos encontramos aún en los inicios del debate en torno a estas temáticas, por lo que consideramos que es importante establecer de forma pausada, cuidadosa y constructiva unas bases sólidas. Para ello, será indispensable no perder de vista la diversidad dentro del movimiento feminista y de los hombres que trabajamos a favor de la igualdad. Una diversidad que se refleja, como hemos expuesto, en las distintas y diversas formas, metodologías, herramientas y perspectivas de trabajo que hombres y mujeres están desarrollando. Deberemos dejar a un lado la idea de bloques hegemónicos y trabajar con las diversidades que nos presenta la realidad.

Por otro lado, es importante destacar que una igualdad real entre hombres y mujeres sólo será posible desde la integración del trabajo y las perspectivas feministas, una condición imprescindible en el proceso de construcción de sociedades igualitarias reales. Sólo así se garantizará que los hombres y grupos neomachistas, que han integrado en su discurso unas argumentaciones pseudo-igualitarias, no tengan cabida en este proceso. Los grupos y hombres neomachistas están teniendo mucha presencia en los últimos años y pueden ser muy perjudiciales para los colectivos que estamos trabajando por la construcción de sociedades igualitarias desde las perspectivas y estrategias feministas.

Pero, cuidado, esta última afirmación no presupone, ni mucho menos, que los colectivos que estamos trabajando desde perspectivas y estrategias feministas lo estemos haciendo todo bien. También tenemos nuestras meteduras de pata, nuestras dificultades y aciertos, que hemos encontrado en el camino y que seguiremos encontrando. Desde ahí debemos contextualizar las críticas, desconfianzas y debates que nos encontramos sobre la participación de los hombres.

Así, tomando este contexto como punto de partida, es imprescindible hacer este trabajo desde una perspectiva y estrategia feminista, siendo el próximo paso a dar el definir dónde, cómo y desde qué lugar nos colocamos los hombres. Es decir, ¿debemos ser parte activa dentro del feminismo o nos ubicamos como aliados desde espacios paralelos? A la vez, será imprescindible que iniciemos trabajos y reflexiones conjuntas con las mujeres que integran el movimiento feminista (sean institucionales, activistas o académicas), para así poder responder a esas preguntas.

No hay fórmulas mágicas, pero tal vez la construcción de alianzas y puentes en torno a temáticas concretas puede ser una forma de comenzar a recorrer este camino. Por ejemplo, desarrollar entre hombres y mujeres estrategias sencillas y con impacto en cuestiones como la paternidad responsable, la violencia sexista o la discriminación por orientación sexual e identidad de género.

En el camino hacia la construcción de una igualdad real estamos atrayendo poco a poco cada vez más hombres. El que comencemos a hacernos presentes y a participar en espacios que hasta ahora han sido casi exclusivos de las mujeres ha traído, como se ha mencionado a lo largo del artículo, más de una metedura de pata, malentendido, desacuerdo, desconfianza y prejuicio. Pero ha habido, y sigue habiendo también, logros y avances muy valiosos.

Las mujeres tienen realizado ya un largo camino y un gran trabajo. Los hombres también hemos iniciado esa senda, que no tiene vuelta atrás. No será un camino fácil. Encontraremos muchos obstáculos antes de llegar a la meta. Los hombres y las mujeres nos encontraremos en ese camino, que en algunos momentos recorreremos juntas y en otros los unos al lado de las otras. Eso sí, siempre desde los feminismos. Por lo tanto, sigamos trabajando por esa sociedad realmente igualitaria, equitativa, justa y democrática.


Mikel Otxotorena Fernández forma parte de la asociacion para la igualdad On:Giz Elkartea.

Euskaraz: “Berdintasunaren aldeko gizonak: feministak ala feminismoaren aliatuak?”

Artículo publicado en el nº64 de Pueblos – Revista de Información y Debate, primer trimestre de 2015.


NOTAS:

    1. Las siglas LGTBIQ+ resumen Lesbiana, Gay, Transexual, Bisexual, Intersexual y Queer, mientras que el símbolo + señala que existen otro tipo de orientaciones e identidades además de las mencionadas, como asexual o intergénero.
    2. Vídeo disponible en www.youtube.com.
    3. La traducción sería algo así como “los feminismos y los hombres, en la encrucijada”

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