De África a Brasil, de Brasil al mundo. Los ritmos de una música que mueve a tomar parte

De un tiempo a esta parte nos hemos acostumbrado a verlas en mareas de protesta, en reivindicaciones festivas o en pasacalles populares a nivel global. Son las 'batucadas' o 'blocos de percusión', inspirados en los grupos de samba típicos de los carnavales de Brasil. Los orígenes de estos ritmos se remontan a la época de los imperialismos colonizadores europeos, cuando millones de personas, procedentes de los diferentes pueblos y etnias que habitaban la costa oeste africana, fueron capturadas y llevadas a Brasil, entre otros lugares del 'Nuevo Mundo', por los colonizadores portugueses como mano de obra para las plantaciones de cacao, caña de azúcar, algodón y café, trasladando consigo sus costumbres y su cultura.
Fotografía: Juan Pignatelli.
Fotografía: Juan Pignatelli.

La primera vez que fui consciente de esta relación entre la samba brasileña y los ritmos africanos fue en Dublín, donde entré en contacto con la percusión brasileña y comencé a tocar en un bloco llamado Happy City. Un día invité a un amigo nigeriano con el que trabajaba a que viniera a vernos tocar. Al hablar con él tras nuestra actuación callejera, me contó asombrado y visiblemente emocionado que esos mismos ritmos eran los que se tocaban tradicionalmente en su tierra, de etnia yoruba.

Bahia

Las raíces de la samba actual, efectivamente, se remontan a la llegada al continente americano de personas africanas de diferentes etnias del Golfo de Guinea (yoruba, ewe…) y de regiones pertenecientes a las actuales Angola y Congo (bantú, fon…). Hasta cuatro millones de esclavos fueron llevados a Brasil, en un tráfico que se prolongó hasta 1850. La mezcla inicial de etnias germina en una amalgama de ritmos de diferente procedencia que da lugar al batuque, término genérico con el que se denominaba cualquier manifestación de afrodescendientes que incluyese canto, danza y uso de instrumentos de percusión. De origen yoruba son además otras manifestaciones típicamente afrobrasileñas, como el candomblé (culto a los orixás, deidades africanas de carácter animista) y la capoeira (mezcla de arte marcial y danza que se practicaba en secreto entre los esclavos como forma de resistencia a la opresión).

Este batuque original dio paso al samba de roda, practicado desde 1860 en el Recóncavo Bahiano por descendientes de esclavos y esclavas que al acabar la jornada se reunían en la casa grande (casa de los amos) y hacían ruedas para divertirse tocando tambores, cantando y bailando.

Fotografía: Juan Pignatelli.
Fotografía: Juan Pignatelli.

En el siglo XIX comenzó a popularizarse el ritmo ijexá, procedente de las ceremonias de Candomblé, interpretado por los grupos de afoxé, que vino a reivindicar la cultura negra afro-bahiana hasta entonces excluida en los carnavales. Su presencia provocó una reacción en las clases dominantes y su participación fue prohibida en el carnaval de Bahia para resurgir con fuerza en la década de 1940, sobre todo con la aparición en 1948 de los Filhos de Ghandy, agrupación afoxé que rinde tributo al líder pacifista indio, con cuya filosofía de no-violencia y resistencia al colonialismo se identifican.

Inmediatamente se convierten en la atracción del carnaval bahiano, con sus ritmos ijexá (parecido a una samba lenta, con cantos siempre en lengua yoruba) y donde los tambores (atabaques) se tocan con la mano, a la manera africana. El ijexá se convierte en el ritmo insignia que encabeza esta revolución afro-brasileña.

En los años 70 aparecen los blocos afro con Ilê Aiyê al frente. Su filosofía es expandir, preservar y valorizar la cultura afrobrasileña, y hacen gala de su orgullo de pertenecer a la raza negra hasta el punto de aceptar únicamente miembros afrodescendientes entre sus filas. Tras ellos aparecen Olodum (creado en 1979 por exmiembros de Ilê Aiyê), Malê Debalê (1979, inspirados en la población descendiente de etnia africana malê), Ara Ketú (1980), Muzenza (1981)… Los blocos afro pasan a protagonizar el carnaval de Bahia. Es a Olodum y a su líder Neguinho do Samba a quien se atribuye la invención del samba reggae, inspirado en el género popularizado por Bob Marley, del que toma su estructura rítmica sincopada y sus reivindicaciones de orgullo afro.

Pero fue a partir de los años 80, sobre todo gracias a la colaboración que hizo Paul Simon con el grupo Olodum en su disco Rhythm of the Saints, (precursor de lo que se vino a llamar músicas del mundo) cuando el mundo entero abrió los ojos a este otro tipo de samba: el samba reggae. Su colaboración con Olodum, a la que seguirían otras con Michael Jackson (They don´t care about us) y otros artistas, ayudaron a popularizar este tipo de samba a nivel global. En los últimos años ha sido Carlinhos Brown y su grupo Timbalada el que ha tomado el relevo en la tarea de difundir los ritmos de origen afrobrasileño por todo el mundo.

Rio de Janeiro 

A comienzos del siglo XX, la inmigración hacia el sur del país, forzada por las duras condiciones climáticas del nordeste brasileño, llevó consigo la samba a Rio de Janeiro y Sâo Paulo. Allí entró en contacto con otras influencias musicales provenientes de Europa, de las que tomó prestado otros instrumentos y características melódicas que son las que conforman hoy en día la samba carioca. Fue en los morros (cerros) que rodean Rio de Janeiro, donde se concentra esta inmigración de origen nordestino, mayoritariamente negra, donde aparecieron las primeras agrupaciones de samba asociadas al carnaval de Rio, concretamente en Mangueira y en el barrio Estació (Deixa Falar fue la primera escuela de samba).

Durante los años posteriores surgieron nuevas escuelas (como Estación Primera de Mangueira o Unidos de Tijuca). La samba carioca salta del arrabal al centro de la ciudad y comienzan a organizarse desfiles improvisados en las calles en carnaval, siendo en 1935 cuando se formaliza en el desfile oficial competitivo que conocemos hoy.

Durante los años 40 y 70 el desfile crece con la aparición de más escuelas, que se oficializan, y en las cuales la sección de percusión es una más entre otras muchas (fantasías, portabandeiras, mestre-sala, bailarines…), hasta culminar en los 80 con la construcción del Sambódromo, que saca el carnaval de las calles de Rio y lo confina a un espacio cerrado. Así como en Bahia la samba se enriqueció con el reggae, en Rio fue el funk el que terminó enriqueciendo las estructuras rítmicas de las escuelas de samba.

De Brasil al mundo

Son estos dos estilos (la samba de Bahia y la samba carioca) los que más se han popularizado a nivel mundial, y la mayoría de agrupaciones de percusión interpretan ritmos de estas dos escuelas. La principal diferencia entre ellas estriba en el fraseo rítmico y en los instrumentos utilizados. Así, mientras en la samba bahiana tiene un gran protagonismo el timbal (parecido a un djembé africano, más ligero y resistente al agua, rescatado por Carlinhos Brown para poder introducir tambores africanos en los desfiles de los blocos afro) y el ritmo va acentuado en el contratiempo; en la samba carioca se usan la cuica (de son agudo, parecida a una zambomba) y el tamborim (pequeño pandero de sonido agudo que se toca con una baqueta de plástico y que interpreta elaboradas frases rítmicas que confieren identidad propia a cada escuela de samba, entre otros patrones), y el acento cae en el segundo tiempo del compás.

En cualquier caso, a pesar de las polirritmias características de los ritmos africanos de los cuales proceden, aprender los fundamentos es relativamente sencillo, y con unas cuantas sesiones ya se puede comenzar a disfrutar de la energía que desprende tocar en grupo. Éste es el secreto para la popularización que han experimentado las batucadas a nivel global, provocando, en mi opinión un cambio de paradigma musical en el que el consumidor pasivo de música (mero escuchante) se convierte en sujeto activo de la misma (intérprete), asumiendo una actitud de empoderamiento que le posiciona frente a la sociedad y su entorno más próximo.

Juan Pignatelli es percusionista y director del grupo Bitxo do Samba.

Artículo publicado en el nº62 de Pueblos – Revista de Información y Debate, tercer trimestre de 2014.

 

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