La concentración de los medios de comunicación en Brasil y la actuación de los movimientos sociales

La propiedad de los medios de comunicación en Brasil está muy concentrada. Los grandes grupos de comunicación que actúan en el país (como Globo, SBT, Bandeirantes, Record, Abril, Folha, Estado y RBS) controlan la mayoría de los canales de televisión y radio, periódicos y revistas, productoras de cine, agencias de noticias, discográficas, editoriales y portales de Internet[1]. La actuación de esos grupos en los diferentes medios de comunicación configura una concentración vertical y cruzada, puesto que les permite una producción y distribución de información y entretenimiento en diferentes modalidades de medios.

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También existe una concentración horizontal, es decir, una concentración del poder económico en un mercado específico. En la televisión en abierto (presente en el 98 por ciento de los hogares[2] y beneficiaria del 60,92 por ciento de la publicidad[3]), Globo es líder del mercado concentrando en 2009 el 45,2 por ciento de la audiencia[4] y el 73,5 por ciento de la publicidad, tres veces más que sus principales competidoras[5]. En la televisión de pago tiene participaciones en 38 canales y poder de veto a la entrada de contenidos en las distribuidoras SKY y NET que, en conjunto, controlan cerca del 80 por ciento del mercado[6].

La concentración también se da en la producción audiovisual. A pesar de que la Constitución brasileña determine el “fomento de la producción independiente” (Art. 221), no hay unas cuotas de obligado cumplimiento para las emisoras de televisión en abierto. A consecuencia de esto, el contenido independiente representa menos del 10 por ciento de la programación de las emisoras comerciales[7]. También existe concentración geográfica. Un estudio de 2009 del Observatorio del Derecho a la Comunicación[8] señala que el tiempo medio de programación regional en las emisoras comerciales es sólo el 9,14 por ciento del total de la programación.

Además de las distintas modalidades de concentración, los sistemas público y comunitario brasileños están poco desarrollados y todavía no consiguen competir con el sistema comercial. La creación del ente público de radiodifusión en 2007 fue un importante avance en la democratización y descentralización del sector, aunque todavía cuenta con una audiencia y un presupuesto escasos si lo comparamos con los del sistema comercial nacional y los del sistema público de otros países. En 2012 la media de audiencia de las emisoras públicas en Brasil osciló entre el 0,2 y el 0,95 por ciento en las ciudades de Río de Janeiro y São Paulo, y en el Distrito Federal[9], bastante inferior a la de Globo del 41,27, por ciento, o la de Rede TV, del 1,68 por ciento (respectivamente líder y última entre las grandes emisoras comerciales)[10] y la audiencia del 21,3 por ciento del canal público BBC1 de Reino Unido[11].

Por su parte, el presupuesto de la empresa pública (la EBC) en 2012 fue de 466 millones de reales brasileños[12], equivalente tan solo al 2,4 por ciento de la inversión publicitaria obtenida por todo el sistema comercial brasileño[13] o al 3,7 por ciento de lo que facturó la Red Globo en el mismo año[14]. Es verdad, sin embargo, que el presupuesto de todo el sistema de la EBC es comparable a lo facturado por el resto de canales de televisión comercial brasileños, que en 2009 osciló entre los 200 millones y el billón de reales[15].

El sistema comunitario, por otra parte, está atrofiado a causa de una reglamentación excesivamente restrictiva. La ley que regula el sector (9.612/98) limita las emisoras comunitarias a una potencia de 25w y a una cobertura máxima de un radio de un kilómetro, además de dejar un único canal a la radiodifusión comunitaria. Con esas limitaciones, la potencia conjunta de las 4.556 emisoras comunitarias autorizadas a funcionar en el país[16], equivale a 113.900w, cerca de un cuarto de la potencia de una única emisora comercial de la ciudad de São Paulo, la Radio Transamérica, cuya potencia irradiada es de 400.000w[17].

Regulación insuficiente e incumplida

Las normas brasileñas que restringen la concentración de la propiedad de los medios de comunicación son insuficientes y jamás fueron capaces de impedir la concentración empresarial del sector. Los límites a la concentración horizontal son tenues y a excepción de una restricción a la participación cruzada entre empresas de radiodifusión y telecomunicaciones (Artículo 5º y 6º de la Ley 12.485/11), no hay leyes que impidan la concentración cruzada ni la vertical en los medios de comunicación. Como si esto no fuese suficiente, las pocas restricciones en vigor son violadas por las empresas y por el propio Estado.

Las empresas esquivan el límite jurídico que establece una emisora de radio o televisión por localidad por medio del cambio de su antena para municipios más grandes que los de su concesión original, bajo la justificación de que la alteración permite una mejora del servicio. Valiéndose de esa práctica, el Grupo Bandeirantes, por ejemplo, controla seis emisoras de radio en la ciudad de São Paulo, el mayor mercado del país. Los límites nacionales y regionales a las concesiones son eludidos mediante la filiación de las emisoras a los grandes grupos, con contratos que someten a las filiales a las delimitaciones técnicas, financieras y de programación de la emisora principal, práctica que viola el artículo 12 del Decreto Ley 236/67[18].

Finalmente es el propio Estado quien a menudo distribuye licencias por encima de los límites legales. Lo que ocurrió cuando el Gobierno Federal otorgó siete licencias de FM y tres de onda media (OM) nacionales a Rede CBS[19], violando los límites de seis FM y dos OM nacionales por entidad establecidos en el citado Decreto Ley 236/67.

Los movimientos sociales contra la concentración de medios

La Constitución brasileña de 1988, reconociendo el problema de la concentración de los medios, prohíbe el monopolio y oligopolio en el sector (Art. 220), determina el estímulo para la producción regional e independiente (Art. 221) y define que los sistemas privado, público y estatal de comunicaciones deben ser complementarios (Art. 223).

Sin embargo, para que surtan efecto, las normas constitucionales necesitan ser reglamentadas, como vienen reclamando las Organizaciones de la sociedad civil y quedó reflejado en la I Conferencia Nacional de Comunicación (2009), primer momento en la historia en el que todos los sectores de la sociedad (poder público, sector privado y sociedad civil) se sentaron a debatir conjuntamente las políticas públicas relativas al sector de la comunicación. Las propuestas aprobadas por la Conferencia reivindicaban combatir la concentración, la ampliación del espacio de producción regional e independiente y el fortalecimiento de los sistemas público y comunitario, entre otras medidas.

Tras la Conferencia, el Gobierno del ex presidente Lula informó de la elaboración de un proyecto de regulación del sector a partir de las propuestas aprobadas por la sociedad. Sin embargo, el proyecto fue abandonado tanto por su Gobierno como por el de su sucesora, la presidenta Dilma Roussef, y ni siquiera fue publicado. Como respuesta a la omisión del Gobierno, el Forum Nacional para la Democratización de la Comunicación (FNDC), en colaboración con decenas de entidades de los movimientos sociales brasileños, lanzó en 2012 un Proyecto de Ley de Iniciativa Popular volcado a regular el sector de las comunicaciones. El Proyecto, entre otras medidas, prevé la creación de límites fijos para la concentración horizontal, vertical y cruzada; la reserva de una parcela del espectro a las emisoras públicas y comunitarias; la creación de cuotas de producción independiente y regional; la retransmisión de programación producido por grupos sociales relevantes y la creación de un fondo para apoyar la sustentabilidad de las emisoras públicas y comunitarias. Para ser considerado por el Congreso, el Proyecto de Ley deberá ser suscrito por, al menos, el uno por ciento del electorado nacional, distribuido al menos entre cinco Estados (Art. 61 de la Constitución), lo que corresponde a cerca de 1,4 millones de firmas[20].

En paralelo al ámbito legislativo, el movimiento social está actuando en la esfera del poder judicial. En 2010 el Partido Socialismo y Libertad (PSOL) y las organizaciones sindicales FITERT, FENAJ y CONTCOP propusieron acciones en el Supremo Tribunal Federal requiriendo la regulación de los artículos constitucionales vinculados a la comunicación, entre ellos el Art. 220 § 5º y el 221[21]. Los incumplimientos de los límites en la concentración y otras violaciones se están combatiendo por un grupo formado por el Ministerio Público Federal (MPF) y por las organizaciones de la sociedad civil ligadas a la comunicación. Un informe producido por Anatel y por el Ministerio de las Comunicaciones a partir de una recomendación del MPF señaló que 16 estaciones de radio comerciales operan ilegalmente en la ciudad de São Paulo puesto que poseen antenas y estudios instalados en la capital o en ciudades vecinas cuando, sus licencias sólo les permiten emitir en otros municipios. Ante este informe, Anatel inició los procedimientos administrativos para remediar y punir las infracciones y el MPF hizo una nueva recomendación para que la fiscalización se realice en todo el país[22].

A pesar de estas iniciativas, las movilizaciones por el derecho a la comunicación en Brasil afrontan dificultades para avanzar. Los proyectos que tienen por objetivo la regulación de los medios de comunicación son tachados de inconstitucionales por el sector privado por violar, supuestamente, la libertad de expresión, de empresa y de concurrencia. Esas alegaciones no se sustentan, puesto que las libertades públicas no son absolutas y pueden ser objeto de regulación. Los medios de comunicación en especial deben ser regulados (como sucede en gran cantidad de países democráticos) de manera que se garantice que los ciudadanos y ciudadanas puedan comunicar en igualdad de condiciones.

La correlación de fuerzas en el Congreso Nacional impide avances hacia la democratización de la comunicación, sin embargo, la opinión pública da señales de insatisfacción con la estructura mediática en Brasil. En las manifestaciones de junio de 2013 iniciadas por las tarifas en el transporte público, el tema de la comunicación no tardó en aparecer. Hubo movilizaciones contra la concentración y a favor de la regulación de los medios de comunicación en grandes ciudades del país.

Correlación de fuerzas y avances

La propiedad de los medios de comunicación en Brasil está concentrada, ya sea por falta de límites legales o por la violación de las tenues restricciones de la legislación. Los movimientos sociales brasileños vienen generando acciones junto a la sociedad civil y a los poderes ejecutivo, legislativo y judicial con el objetivo de promover la pluralidad y la diversidad en los medios. Los esfuerzos obtuvieron algunos avances, no obstante, la correlación de fuerzas en la política institucional ha impedido progresos significativos. Así, después de más de 25 años de la promulgación de la Constitución, Brasil todavía no ha conseguido democratizar su sistema de comunicaciones, elemento esencial para la construcción de un sistema mediático mas igualitario y una democracia más efectiva en el país.


Bráulio Santos Rabelo de Araújo es abogado, doctor en Derecho Económico por la Facultad de Derecho de la Universidad de São Paulo y miembto de Intervozes – Coletivo de Comunicação Social.

Traducido para Pueblos – Revista de Información y Debate por Alba Onrubia García.

Artículo publicado en el nº61 de Pueblos – Revista de Información y Debate, segundo trimestre de 2014, monográfico sobre comunicación, poder y democracia.


NOTAS:

  1. Biondi, Antonio; Charão, Cristina. Terra de Gigantes. ADUSP, n. 42, p. 6-25, jan. 2008.
  2. Comitê Gestor da Internet no Brasil (CGI): Investigación sobre O uso das tecnologias de informação e comunicação no Brasil: TIC Domicílios e Empresas 2012, São Paulo. Disponible en: www.cetic.br.
  3. Ver: www.projetointermeios.com.br.
  4. Ver: http://midiadados.digitalpages.com.br/html/reader/119/18334.
  5. Jimenez, Keila. Globo fatura R$ 7 bilhões em 2009. O Estado de S. Paulo. 25 mar. 2010. www.estadao.com.br.
  6. Fonsêca, Daniel. Não dá para não ver: As mídias nas manifestações de junho 2013. São Paulo; FES, 2013.
  7. Centro de Pesquisa e Desenvolvimento em Telecomunicações – CPQD (2006): Cartografia Audiovisual Brasileira de 2005: Um estudo quali-quantitativo de TV e cinema, Campinas.
  8. Observatório do Direito à Comunicação (2009): Produção Regional na TV Aberta Brasileira. São Paulo. Disponible en: www.direitoacomunicacao.org.br.
  9. Presidência da República; Secretaria de Comunicação Social; Empresa Brasil de Comunicação (2013): Relatório de Gestão do Exercício de 2012, Brasília. Disponible en: www.ebc.com.br.
  10. Ver: http://midiadados.digitalpages.com.br/html/reader/119/15659.
  11. Ver: www.barb.co.uk/resources/tv-facts/annual-share-of-viewing?_s=4.
  12. Ver nota 8.
  13. Ver: www.projetointermeios.com.br.
  14. Globo Comunicação e Participações S.A. (27 mar. 2013): Relatório da Administração de 2012. Rio de Janeiro.
  15. Jimenez, Keila. Globo fatura R$ 7 bilhões em 2009. O Estado de S. Paulo. 25 mar. 2010. Disponible en: www.estadao.com.br.
  16. Ministério das Comunicações (2013): Radiodifusão Comunitária – Número de emissoras comunitárias no país en Caderno da 1ª Conferência Nacional de Comunicação. Disponible en: www.mc.gov.br/numero-de-emissoras-comunitarias-no-pais.
  17. Anatel – Agência Nacional de Telecomunicações. Sistema de Controle de Radiodifusão. Disponible en: http://sistemas. anatel.gov.br/SRD/Consultas/ConsultaGeral/TelaListagem.asp.
  18. Bolaño César Ricardo Siqueira (2007): Qual a lógica das políticas de comunicação no Brasil?, São Paulo; Paulus.
  19. Ministério das Comunicações (2013): Relação de Sócios e Diretores. Disponible en: www.mc.gov.br.
  20. Véase la Web de la campaña “Para Expressar a Liberdade”: www.paraexpressaraliberdade.org.br/. El Proyecto de Ley está disponible en: www.paraexpressaraliberdade.org.br/arquivos-nocms/plip_versao_final.pdf.
  21. Acciones Directas de Inconstituconalidad por Omisión en los artículos 9, 10 y 11. 22 Ekman, Pedro (2014): A Corrupção está no ar. Blog do Intervozes na Carta Capital, 14 jan. 2014. Disponible en: www.cartacapital.com.br.

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