Nicaragua: comunicación por gracia de Dios y del FSLN

“Hagamos patria previniendo los incendios forestales”, exclama la voz 'en off' de un anuncio institucional. Lo emite 'Canal 6', cuyo lema, que se remite machaconamente, es “Nicaragüense por gracia de Dios”. No se trata de una televisión cristiana; es el único canal que depende directamente de la Presidencia de la República. Apenas dos anuncios después se emite un 'spot' de promoción de la cultura 'nica' que termina con una imagen electoral del presidente Daniel Ortega con la leyenda “Bendecidos, prosperados y en victoria”, que inunda (en forma de vallas publicitarias y camisetas regaladas a la ciudadanía) las calles y los cuerpos del país centroamericano.
Fotografía: Programa Feminista La Corriente.
Fotografía: Programa Feminista La Corriente.

El Canal 6 es el único público, pero la familia presidencial también es dueña de otros cuatro, algunos dirigidos por hijos de Ortega y su esposa Rosario Murillo, coordinadora de Comunicación del Gobierno. Otros cinco pertenecen al magnate mexicano Ángel González, quien impide todo discurso crítico en su programación a fin de salvaguardar sus intereses empresariales. El Gobierno del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) también controla alrededor de una docena de emisoras privadas y en 2011 intentó sin éxito comprar una de las dos grandes cabeceras del país, El Nuevo Diario, atravesada por problemas económicos.

Y es que el problema no es sólo que la familia presidencial y los empresarios aliados compren emisoras y canales de televisión como churros, sino que las escasas iniciativas independientes están por lo general abocadas al suicidio económico, porque el Gobierno no pone publicidad institucional en los medios que no controla. Tampoco les concede entrevistas, por cierto.

Este panorama mediático reduce las posibilidades de que la ciudadanía acceda a discursos críticos sobre los últimos atropellos promovidos por el Frente Sandinista, tales como la cesión a una empresa china de la licencia para construir un Canal Interoceánico cuyo impacto sobre el medio ambiente y los pueblos indígenas será nefasto, o la reforma de la Constitución con la que Ortega podrá ser reelegido de forma indefinida, le bastará con lograr la mayoría simple en primera vuelta y tendrá más facilidades para gobernar a golpe de decreto.

Con una oposición política debilitada (y lamentable, por otro lado), el movimiento feminista constituye el principal actor disidente, que trasciende la tradicional agenda de los derechos de las mujeres para denunciar también la deriva autoritaria, neoliberal y fundamentalista religiosa del partido y el líder político que en 1979 revolucionaran al pueblo y pusieran fin a la dictadura somocista. Programas de radio como “Onda Local” (dirigido por la periodista Patricia Orozco, integrante del Movimiento Autónomo de Mujeres) o “Cuerpos Sin Vergüenzas” (que se emite en Radio Universidad realizado por el Programa Feminista La Corriente) no sólo sensibilizan sobre las diferentes caras de la violencia machista o la vulneración de los derechos sexuales y reproductivos (recordemos que el aborto está completamente penalizado desde 2007), sino que analizan con perspectiva de género temas como las injerencias religiosas en las políticas públicas o la creciente criminalización de la protesta social.

Pero en Nicaragua comunicación no es sinónimo sólo de prensa, radio y televisión. Al igual que el Gobierno, las organizaciones feministas también llenan las calles con sus mensajes, incluidas contundentes estocadas contra Ortega y Murillo, como las impactantes vallas de “Quien abusa de su poder ofende a dios” que colocó el Programa Feminista La Corriente en las carreteras de Managua.

El pasado 8 de marzo, la Policía Nacional impidió al movimiento feminista terminar la tradicional marcha por el Día Internacional de las Mujeres. “Nos tienen miedo porque no tenemos miedo”, gritaron las manifestantes. Esa es la buena noticia: cuando el Gobierno arremete contra las feministas, las trata de silenciar o las acusa de antipatrióticas y hasta de agentes de la CIA (como hizo con la periodista feminista Sofía Montenegro), está revelando que teme a las mujeres organizadas y su incombustible capacidad de señalar los abusos de poder.


June Fernández dirige Pikara Magazine y colabora con medios como eldiario.es, Diagonal y Argia. Actualmente reside en Managua.

Artículo publicado en el nº61 de Pueblos – Revista de Información y Debate, segundo trimestre de 2014, monográfico sobre comunicación, poder y democracia.


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