Editorial del nº 60, primer trimestre de 2014

No podemos esperar más, Madiba. Acabemos con el mundo en B/N

Hasta finales del siglo XIX el mundo sólo existía en B/N. Hoy, décadas después de popularizarse la fotografía en color, muchas personas continúan visionando su alrededor en blanco y negro. Hace unas semanas despedíamos a una de las personas que quiso ver y entender el mundo en colores. Nelson Mandela, Madiba, supo transformar los años de segregación, represión y discriminación racial en herramienta de construcción personal y política. Esos años forjaron su capacidad para perdonar a su opresor, una de las características que más sorprendió al mundo entero.

Madiba fue el hombre que reconcilió Sudáfrica tras veintisiete años privado de libertad y de ser considerado uno de los terroristas más peligros a nivel mundial. Fue un hombre de Paz y será recordado por miles de personas, las más desfavorecidas del planeta, los pueblos oprimidos y las minorías del mundo, como un héroe, el último de los grandes entre los grandes.

Pero su despedida ha estado marcada por el cinismo de algunos líderes mundiales. Barak Obama hablaba de un héroe para el mundo y de que su ejemplo perduraría siglos, pero hasta hace tan sólo cuatro años el Premio Nobel de la Paz en 1993, Madiba, seguía siendo considerado un “terrorista peligroso” por Washington. Otro ejemplo de hipocresía es la propia construcción histórica de EEUU, basada en un sistema racial, así como la actual (o no tanto ya) “guerra al terrorismo”, que no conoce limitaciones étnicas ni jurídicas.

Otro líder que aplaudía la lucha contra la segregación racial de Mandela fue Otto Pérez Molina, presidente de Guatemala, un país que muestra el desprecio más absoluto hacia las culturas indígenas. En los años 80, la población maya fue víctima de un genocidio con la excusa de la lucha guerrillera y aún hoy sigue habiendo culpables impunes. Como estos dos, muchos otros presidentes acudieron a los actos de despedida de Madiba, en un gesto de cinismo que nos ha conmovido tanto como la propia muerte de Nelson Mandela.

En este sentido, Palestina es dónde más visible se hace la emulación sionista del apartheid afrikáner. La población Palestina sufre apartheid en su propia tierra y los sucesivos gobiernos israelíes han amparado a través de leyes y políticas la implantación de este sistema racial. Carreteras exclusivas para población judía, restricciones de movimiento en los Territorios Ocupados, confiscaciones de tierras, expropiaciones de recursos naturales, el Muro, detenciones arbitrarias, asesinatos selectivos… Todo ello hace de Israel uno de los países que más resoluciones de Naciones Unidas ha imcumplido. Hoy en día, la Autoridad Nacional Palestina sólo controla el doce por ciento del territorio de Cisjordania, cercando a la población palestina en una decena de guetos aislados, en los que la libertad de movimiento es coartada. Podría hablarse, sí, de bantustanización de Palestina.

Sin duda alguna, tal como pronunciara Madiba tras su liberación en febrero de 1990, “no podemos esperar más; ahora es el momento de instensificar las luchas en todo los frentes”. Debemos luchar para acabar con todos los sistemas de dominación y opresión que se articulan en el sistema capitalista, patriarcal y neocolonial y que generan pobreza, reparto desigual de la riqueza, creciente conflictividad, violaciones de derechos humanos, impactos medioambientales y discriminación contra las mujeres. Es con este mundo en B/N con el que no se sentía identificado Madiba.


ALGUNOS DATOS

Unión Europea. En 2012, Amnistía Internacional señaló a muchos Estados de la UE por casos de “tortura y tratos inhumanos o degradantes”, “impunidad”, “expulsión de personas hacia países que practican la tortura”, “brutalidad policial de carácter racista”, “detención secreta de presos” y “discriminación legal y racial a minorías étnicas”.

China. China continúa reprimiendo a las minorías uigur y tibetana, entre otras. Pekín es muy proclive a sacrificar derechos sociales y políticos por un desarrollismo desbocado.

Australia. Según un informe de 2013 de Amnistía Internacional, los pueblos indígenas representan sólo un 2 por ciento de la población total. El 59 por ciento de las y los menores detenidos en el país son indígenas. El parlamento sigue promulgando leyes que restringen los derechos de los pueblos indígenas.

Brasil. Siendo el 50 por ciento de la población indígena, quilombola (descendiente de esclavos fugitivos) o de origen asiático, es la població negra, junto con la indígena, la que nutre las morgues policiales y las cárceles.

Sudáfrica. Queda mucho camino que recorrer en cuanto a los derechos humanos. El uso de la fuerza excesiva contra manifestantes, las sospechas de ejecuciones extrajudiciales, muertes bajo custodia y las desigualdades económicas, entre otras, oscurecen el presente.


Editorial del nº 60 de Pueblos – Revista de Información y Debate, primer trimestre de 2014.


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