Cooperación Norte-Sur vs. cooperación Sur-Sur

El caso del Plan Nacional de Alfabetización en el Estado Plurinacional de Bolivia (2006-2009)

Es cierto que las formas de cooperación Norte-Sur (CNS) y cooperación Sur-Sur (CSS) conciben la ayuda de formas distintas, utilizando instrumentos distintos, y que la CNS cuenta con un riguroso registro estadístico sistematizado, frente al casi nulo de la creciente CSS, así como que los fondos disponibles de la CNS frente la CSS son mucho mayores. No obstante, en territorio boliviano, ambas modalidades de cooperación operaron para erradicar el analfabetismo. Así, en el caso del Plan Nacional de Alfabetización (PNA) en Bolivia (2006-2009), en que participaron Venezuela y Cuba, se observan interesantes elementos que nos sirven para comparar inversión, impacto y sostenibilidad de estas dos formas[1].

Bolivia, país tradicionalmente receptor de Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD), obtuvo (a precios de 2009) 18 mil millones de dólares del CAD (Comité de Ayuda al Desarrollo, OCDE), es decir, un 15 por ciento de los fondos destinados a Suramérica, entre 1960 y 2008[2]. Así, acotando los datos al período 2002-2009 (ambos inclusive), Bolivia recibió unos 4.500 millones de dólares, siendo la AOD en educación de unos 473 millones, alrededor de un diez por ciento del total.

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De ese total se invirtió un 43 por ciento en educación básica (204 millones), de los cuales un 87 por ciento fue destinado a primaria. En el capítulo de capacitación básica de jóvenes y adultos/as, en que se incluyen las actividades de alfabetización, se registró una inversión de 25 millones de dólares. En este período, España fue el donante más activo en Bolivia en asuntos de Capacitación Básica, con 73 proyectos, seguido por Canadá (21), Luxemburgo (20) y Suecia (9).

Sin embargo, en lo relativo a inversiones en proyectos de alfabetización, Suecia fue el donante más constante y el que mayores fondos invirtió, aportando casi 10 millones de dólares vía UNICEF en el Proyecto YuyayJap’ina, con un impacto notable al alfabetizar a casi 120 mil personas[3]. Si sumamos a esta cantidad las puestas por España, Holanda, Finlandia  y Bélgica, tenemos que entre entre 2002 y 2009 se aportaron cerca de 11 millones de dólares en alfabetización en Bolivia[4]. Esto es tan sólo un 6 por ciento de los fondos destinados a educación básica; en un país que mantuvo importantes niveles de analfabetismo[5], especialmente entre población rural femenina. Más de las tres cuartas partes de la población analfabeta son mujeres y la tendencia era creciente al momento de ponerse en marcha el Plan Nacional de Alfabetización (PNA).

En términos de sostenibilidad, un informe[6] señala que el proyecto YuyayJ’apina, uno de los más exitosos en cuanto a alfabetización, es también cuestionable, pues no tuvo en cuenta que los programas de educación para adultos no fueron institucionalizados como política de Estado y sin ningún tipo de prioridad.

Experiencia exitosa

Ya a partir del 2006, y hasta el 2009, el PNA logró acabar con este grave problema enquistado en la estructura social boliviana, pues el analfabetismo se redujo sensiblemente (del 13,28 por ciento en 2006 al 3,75 en 2009[7]). Se contó con los mejores socios: uno, Cuba, por aportar experiencia técnica en el diseño y aplicación del método de alfabetización Yo Sí Puedo; y, otro, Venezuela, con la reciente experiencia de su plan masivo de alfabetización con el método cubano y con seria voluntad de financiamiento.

Bolivia acometió el Plan, en el que la inversión fue de unos 20 millones de dólares[8], en 30 meses y con un impacto sobre la población meta del cien por cien[9]. (EOI/SEGIB, ÍDEM, 2), siendo la intensidad de gasto mensual medio de unos dos tercios de millón de dólares, muy por encima de los 115 mil de los países del CAD entre 2002 y 2009. Estos tres países conforman un Producto Interior Bruto (PIB) combinado de 396 mil millones de dólares[10], cantidad menor que el de cuatro de los cinco países del CAD mencionados en el párrafo anterior, esto es, con la excepción de Finlandia.

Asimismo, factores diferenciadores del PNA respecto a los anteriores intentos son el método Yo Sí Puedo, de bajo coste y de fácil aplicación; el Bono Juancito Pinto para evitar la deserción escolar. La implantación del Plan de Post Alfabetización Yo Sí Puedo Seguir, dirigido a las personas graduadas del Yo Sí Puedo genera sostenibilidad para el PNA. Estos instrumentos están siendo financiados con recursos obtenidos de la explotación de recursos hidrocarburíferos y mineros, antes en manos de empresas privadas transnacionales, así como con recursos del Tesoro Nacional.

Además, tenemos elementos trascendentes para el éxito, como el haber llegado el PNA a toda la población afectada por el analfabetismo; la Operación Milagro (de la cooperación cubana), que realizó operaciones oftalmológicas y facilitó gafas para personas con problemas de vista; el equipamiento de placas solares destinadas a las zonas donde no llegaba el suministro eléctrico; o el facilitar el acercamiento de las personas usuarias a los centros de enseñanza. Todos estos elementos no fueron contemplados por otros actores que desearon erradicar el analfabetismo en este país.

Otro factor de éxito, que se contrapone a la tradicional cooperación Norte-Sur realizada a través de ONGD, que normalmente trabajan de forma inconexa sobre el terreno para afrontar un mismo problema[11], es la coordinación como política de Estado entre los gobiernos socios, sin intermediación de asociación o ente privado alguno, en las diversas etapas del PNA (diagnóstico, pilotaje y generalización y seguimiento continuo). Tampoco existen condicionantes sobre el socio receptor de la ayuda, invocando así el carácter de la cooperación Sur-Sur y la filosofía de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA). Así, muchas de las organizaciones que venían trabajando en tareas de alfabetización tendrán que cambiar el perfil de sus proyectos, y otras, posiblemente cesarán sus actividades especializadas en Bolivia.

Por todo lo anteriormente expuesto, se podría  afirmar que si existe una voluntad política firme en los países demandantes/ receptores y oferentes de ayuda, y que si hay socios del Sur que asuman políticas de Estado frente a esas demandas de forma irrestricta, sin condicionantes comerciales o institucionales, ofreciendo experiencias y recursos; no haría falta mantener relaciones asimétricas vía Ayuda Oficial al Desarrollo/CAD.


R. Iván Ramírez Barrios es activista, economista y técnico en cooperación internacional.

Este artículo ha sido publicado en el número 56 de Pueblos – Revista de Información y Debate, abril de 2013.


NOTAS:

  1. Este artículo es un breve extracto de una investigación que se publicará en las próximas semanas.
  2. OCDE, Query Wizard for International Development Statistics. Disponible en http://stats.oecd.org/qwids.
  3. UNESCO (2012): Estudio Andino sobre Experiencias de Alfabetización con Poblaciones en Contexto de Vulnerabilidad. Disponible en www.formadoreds.org.
  4. Este dato se publicó de manera incorrecta en la edición en papel (nº 56, segundo trimestre de 2013).
  5. UIS-UNESCO. Ver en http://stats.uis.unesco.org/unesco/ReportFolders/ReportFolders.aspx.
  6. Dahl-Østergaard, Tom; Rojas, Rafael; Moore, David; Rozo, Paola (2003): Sida-funded Projects through UNICEF – Bolivia, 1989 – 2002,  Swedish International Development Cooperation Agency, Stockholm.Ver en: www.unicef.org.
  7. EOI/SEGIB (2011): Informe del Plan Iberoamericano de Alfabetización y Educación Básica de Personas Jóvenes y Adultas, PIA 2011. Ver en: http://segib.org.
  8. Ver estadísticas del presupuesto del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas de Bolivia (2010-2011) en www.sigma.gob.bo.
  9. Ver nota 6.
  10. CIA, www.cia.gov/library/publications/the-world-factbook/index.html.
  11. Warrener, Debbie (2004): Current Thinking in the UK on General Budget Support, London. Ver en: www.odi.org.uk.

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