¿De cuál de las dos naciones formas parte?

“La derecha gobierna como si hubiera dos naciones: los banqueros y el resto del país". Ed Miliband, líder de los laboristas británicos, 2012. Después de leer y releer esta frase, me he dado cuenta de algo que me resulta irritante reconocer: estoy de acuerdo con la derecha, hay dos “naciones”. Hago mía la frase, “la derecha gobierna como si hubiera dos naciones: las personas poderosas y las desposeídas”.

Ed Miliband lo dice como si la derecha no lo hiciera adrede, gobernar simplificando el mundo, sólo dos “naciones”. Pero la derecha es consciente de que en el mundo sólo existen dos naciones: ellos (las personas poderosos) y el resto (las desposeídas). No les interesa que el resto sepa que son conscientes, obviamente. Para ellos es mejor hacer creer que hay muchas y muchos intereses, una estrategia firmemente basada en perpetuar su poder sin tener que dedicar mucho esfuerzo en defenderlo.

Me imagino a un grupo de banqueros de distintos países preguntándose “cómo van las luchas” en cada sitio y respondiéndose entre ellos, “bueno, ahí van, la gente peleando por pertenecer a una u otra nación o por la supremacía de unos sobre otros”. Acto seguido, el que primero habló hace un gesto como diciendo “basta ya, vamos a lo importante” y pregunta “¿cómo va lo nuestro, cómo van nuestros negocios?” Y el otro: “Ah, van bien, ¡viento en popa!, sin problemas. Son como niños, mientras que estén en esas a nosotros ni nos tocan, de hecho me ven como el líder de sus intereses, ¿no te das cuenta que yo nací donde ellos? Eso sí, ten en cuenta que tú eres mi adversario porque eres de la otra nación”. El otro hace un gesto obsceno de aprobación y acto seguido le dice que “a seguir así, mientras sigan en esas no se darán cuenta de lo importante”.

Después de volver a leer la frase inicial y de llegar a esta conclusión, me doy cuenta de otra cosa que también me resulta irritante decir: soy nacionalista. Pero nacionalista como las y los poderosos, siendo consciente de que sólo existen dos naciones, la de ellos y la de los demás. Estoy un poco más tranquilo porque he llegado a la conclusión de que mi nación es la de los desposeídos.

Y digo que más tranquilo porque somos más, siempre hemos sido más, y porque a poco que seamos consciente de ello, el futuro inevitablemente es nuestro. Eso sí, me parece que aún queda mucho.

Después de tanto tiempo con la idea de no saber lo que era, si era comunista, anarquista o qué sé yo qué, ahora utilizo el mismo método de simplificación de la derecha y llego a la conclusión firme de que soy nacionalista.

Hago un inciso, según escribo mi descubrimiento, para ver qué pasa con todas mis anteriores convicciones. No es grato tener que renunciar a todo lo que se ha defendido si llegamos a otras conclusiones y ahora que soy nacionalista quizás tenga que hacerlo.

Siempre he creído en la justicia social, la soberanía popular y la igualdad. Ahora que me descubro nacionalista sigo creyendo firmemente en ellas. ¡Menos mal!

Ahora me resulta mucho más sencillo analizar todo lo que escucho y leo sobre la crisis actual. Hay una nación, la de las personas poderosas, que engendra políticas que lo único que hacen es producir sufrimiento a la gente de mi nación, la de las desposeídas. No importa dónde estemos. Tarde o temprano lo vamos pasar mal. ¿Por qué? Porque para poder seguir engordando y creciendo como nación necesitan el sufrimiento de la otra, la mía.

Y para que la gente, la mayoría de mi gente, no sepa qué hacer ni cómo defenderse, nos confunden, nos enfrentan, nos hacen creer que nos darán cobijo de una u otra forma en su nación, cuando la realidad es negar cualquier derecho en pos de su supremacía.

Le voy a dar las gracias a la derecha por hacerme ver cómo simplificando las cosas se puede llegar a las conclusiones más profundas.

Ojalá que la gente, mi gente, cuando vea a tantas personas griegas en la calle, portuguesas, italianas o francesas protestando por su situación y reclamando mejoras sociales, lleguen a la conclusión de que es “nuestra gente”, que es nuestra lucha y que sus enemigos son los mismos que los nuestros. Y si después tenemos que aclarar ciertas cosas entre nosotros lo haremos en igualdad y libertad, con la igualdad y libertad que la nación en el poder nos niega día a día.

Ojalá que me dejen que todas las lenguas de mis gentes sean mías también. En igualdad y libertad es más sencillo compartir sin miedo a perder todo o a que nos lo roben. Hace no mucho fui a una manifestación a un lugar en el que no se habla la misma lengua que me han enseñado a mí desde pequeño. Al principio iba con un cierto temor por lo que pudiera sentir, pero al final de la manifestación, y como en tantas otras, se entonaron canciones para salir reconfortados y reconfortadas y más unidos. Escuché una canción que me sé de memoria por llevar oyéndola en casa desde muy niño. La letra estaba en otro idioma, incomprensible para mí, pero se me erizó la piel y me emocioné tal y como me emociono cuando la escucho en el mío. Es la misma canción, tiene el mismo significado y representa lo mismo. Es nuestra canción, la canción de mi nación, la canción de la clase obrera. Lo es y lo será allá donde se cante y de la forma en que se cante. Somos las mismas personas y tenemos el mismo enemigo… los poderosos.

Ojalá se llenen las calles y las plazas con sus notas, que seamos conscientes de la pertenencia a una misma clase y entre todas y todos defendamos letra a letra sus estrofas. Y que la próxima vez que se junten las personas poderosas las notas de esta canción les resuenen en la cabeza y les impidan repetir una conversación como la del inicio de esto que he escrito.

Salud.


Urbano de la Cruz Benito.


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Un pensamiento en “¿De cuál de las dos naciones formas parte?”

  1. Salud Urbano y gracias mil gracias por ser de mi clase, somos tantos y tantas y tan poco conscidentes de nuestro poder. O, ¿el problema es que no tenemos interes por el poder?, ese corrupto y mezquino que hace que la gente sea desgraciada, arruinada, dolorida por una carrera que no va a ninguna parte, ese poder que divide para vencer, tienes razón es mas sencillo compartir sin miedo a perder todo a que no lo roben, pero es que ahora nos han robado, nos sigen robando y también tenemos que peleear con la vergüenza de la pérdida, porque nos creimos que habiamos conquistado derechos. La simpleza, casi siempre,es tambien mezquina.

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