Palestina

Karameh: Los presos políticos y su batalla por la dignidad

"Yo les digo: sigan adelante con la gracia de Dios y saldrán victoriosos. Ustedes la han llamado la batalla de la dignidad: no defrauden a sus familias ni a los demás prisioneros. Continúen hasta conquistar sus demandas". Khader Adnan ,después de su liberación, dirigiéndose a sus compañeros en huelga de hambre.

Un día antes de la conmemoración del 64º aniversario de la Nakba palestina, Israel logró desactivar una inminente Intifada que se había gestado en las cárceles políticas y parecía extenderse a todo el territorio palestino. El 17 de abril, Día de los Presos Políticos Palestinos, unos 1.200 prisioneros iniciaron una huelga de hambre masiva, sumándose a la que ya venían haciendo desde hacía más de un mes un pequeño grupo de ellos[1]. La campaña iniciada ese día tenía un nombre que expresa el espíritu que la anima: Karameh (“dignidad” en árabe).

Seguramente el nombre fue inspirado por la consigna que acompañó las prolongadas huelgas de hambre de Khader Adnan y Hana Shalabi: “La dignidad es más importante que la vida”. A principios de mayo, el número de huelguistas había crecido a 2.500. Bilal Diab y Thaer Halahlah (en detención administrativa desde mediados de agosto 2011 y junio 2010 respectivamente) llegaron a cumplir 77 días en huelga de hambre y otros prisioneros entre 50 y 65 días; una docena tuvieron que ser hospitalizados y, aunque sus vidas corrían grave riesgo de muerte, a ninguno se le permitió recibir visitas de sus familias.

Un tema siempre conflictivo

La llamada “batalla de la dignidad” exigía poner fin al sistema conocido como “detención administrativa” que permite la prisión por tiempo indeterminado sin cargos ni juicio; a la práctica del aislamiento de los presos (especialmente de sus líderes); al uso sistemático de tortura física y psicológica; al uso de tribunales militares para juzgar a civiles, y al castigo colectivo hacia las familias de los presos, que deben gestionar permisos difíciles de obtener[2], soportar largas distancias y esperas en los puestos de control, y someterse a procedimientos de revisión denigrantes (incluso mujeres, niñas y niños).

El 14 de mayo, con la mediación egipcia, las autoridades israelíes y el comité representativo de los presos firmaron un acuerdo que puso fin a la huelga de hambre. A cambio de suspender la medida, Israel se comprometió a no renovar la prisión administrativa y liberar a quienes actualmente están bajo esa medida (una vez cumplido su plazo); a poner fin al aislamiento de los 19 presos en esas condiciones; a permitir las visitas de familiares directos de los 456 presos de la Franja de Gaza, que estaban prohibidas desde 2007, y a formar un comité que estudiará con los presos las medidas para mejorar sus condiciones de vida.

Los prisioneros y los grupos de apoyo movilizados durante un mes consideraron este acuerdo una victoria. No obstante, varios analistas hicieron notar que Israel tiene una larga historia de incumplimiento de acuerdos con los palestinos, y que, aun cuando los mediadores egipcios se comprometieron a monitorear el cumplimiento de este acuerdo, dependerá de la capacidad de presión, vigilancia y movilización el evitar que esta vez ocurra lo mismo.

La cuestión de los presos y presas es una de las más sensibles en la agenda política palestina. Los opositores a la Autoridad Nacional Palestina (ANP) señalan que este tema clave (junto con la cuestión de los refugiados, el estatuto de Jerusalén y las colonias israelíes) ha sido postergado por los negociadores palestinos hasta alcanzar “un acuerdo definitivo” con Israel.

Nadie se salva

Si bien la gran mayoría de los presos políticos pertenece a organizaciones de la resistencia consideradas enemigas por Israel, la cárcel también es el castigo para activistas sociales de la llamada “lucha popular” (el nombre palestino de la acción no violenta de base). En los últimos años han sido detenidos dirigentes y activistas de las aldeas que organizan semanalmente protestas contra el muro y las colonias israelíes que les roban sus tierras o su agua[3], así como periodistas, fotógrafos, defensores de derechos humanos y miembros de los “comités de lucha popular”. En 2011, Israel detuvo a casi 300.

Según Addameer, unas 10.000 mujeres palestinas han pasado por las cárceles desde 1967. Después de la liberación de octubre pasado en el canje de Hamas con Israel a cambio del soldado Gilad Shalit, hoy quedan seis prisioneras en la cárcel de Hasharon. Addameer ha denunciado las condiciones particulares que afectan a las presas: carencias en el higiene y atención médica (incluso a las embarazadas), limitaciones para el acceso a la educación, restricciones de las visitas familiares (incluyendo a las madres con hijos pequeños), aislamiento, celdas sobrepobladas y con frecuencia sin luz natural.

Un capítulo aparte merecería la situación de los niños. Addameer habla de que unos 700 son arrestados por año, a partir de los 10 u 11 años, acusados del delito de tirar piedras al ejército israelí. Organismos de derechos de los niños[4] han denunciado que las condiciones de detención de niños palestinos violan los estándares internacionales previstos para los menores de edad. Estos reciben el mismo trato que los adultos. Numerosos testimonios en Cisjordania confirman que el principal objetivo de los arrestos de niños es aterrorizarlos para forzarlos a convertirse en colaboradores de la ocupación.

La lección de Khader Adnan

La mecha de la actual protesta colectiva fue encendida por el nuevo icono de la lucha palestina, Khader Adnan, quien, desde el pasado mes de febrero, sostuvo una huelga de hambre de 66 días.

Khader Adnan, un panadero de 33 años, casado y en espera de su tercer hijo, fue detenido en la madrugada del 17 de diciembre en su casa, en Arraba, Jenin. Había sido arrestado antes nueve veces (incluso por la ANP), acusado de ser vocero del movimiento Jihad Islámica; en total ha permanecido más de seis años en la cárcel, siempre bajo detención administrativa.

Su huelga de hambre le convirtió en un símbolo de resistencia y, gracias a una exitosa campaña de solidaridad, en el preso palestino más conocido en el mundo. Cuando todo indicaba que su muerte podría desatar una nueva Intifada, Israel accedió a liberarlo sin condiciones, lo cual se realizó el 17 de abril.

Siguiendo su ejemplo, la presa Hana Shalabi (también de la Jihad Islámica) sostuvo una huelga de hambre de 44 días. Hana había estado anteriormente 25 meses en detención administrativa y había sido liberada en octubre de 2011 en el canje de prisioneros. Cuatro meses después fue arrestada en su casa durante la madrugada. Hana fue liberada el 1 de abril a cambio de ser deportada a Gaza por tres años.

La huelga de hambre de Khader Adnan, y en buena medida también la de Hana Shalabi, obtuvo una serie de victorias relevantes:

  • Logró llamar la atención internacional sobre la aberrante práctica de la detención administrativa que Israel aplica de manera sistemática a los presos palestinos, manteniéndolos sin juicio incluso durante años. Organismos oficiales y ONG como Amnistía Internacional y Human Rights Watch emitieron pronunciamientos en favor de Adnan.
  • Suscitó una campaña de solidaridad internacional (incluso en Israel) sumamente eficaz, que combinó el activismo en la calle, el uso masivo de las redes sociales y logró que hasta grandes medios masivos de Occidente (como The New York Times, The Guardian, CNN) hablaran de él.
  • Con su actitud intransigente, Adnan rechazó y deslegitimó el sistema de dominación israelí en su conjunto, negándose a reconocer la autoridad de los interrogadores, de los jueces militares y del sistema penitenciario.
  • Desde el momento de su detención hasta hoy, ha llamado a la unidad de todas las fuerzas políticas y a superar las divisiones que sólo benefician al enemigo. Adnan declaró que su huelga de hambre era parte de la resistencia palestina y una continuación de la iniciada en septiembre de 2011 (principalmente por los presos del FPLP liderados por Ahmad Saadat) y que fue interrumpida por las liberaciones de octubre. Ese llamado a la unidad despertó una adhesión entusiasta, sobre todo entre el movimiento de la juventud palestina, que realizó manifestaciones de apoyo en todo el territorio ocupado.

Después de ser liberado, Adnan retornó a su aldea convertido en héroe nacional y, desde entonces, no ha dejado de dar entrevistas a los medios de todo el mundo. También se hizo presente en el mitin en apoyo a los huelguistas en Ramala, donde exhortó enérgicamente a sus compañeros a mantenerse firmes hasta alcanzar la victoria.

Desafíos y oportunidades

Las prisiones son un microcosmos de la sociedad palestina, por eso el movimiento de los presos enfrenta los mismos peligros y desafíos que el movimiento de resistencia: superar las divisiones políticas (alentadas por los israelíes y favorecidas por la misma autoridad palestina) y construir, un proceso de unidad suficientemente fuerte y combativo como para liderar la resistencia a la ocupación.

La huelga de hambre masiva y prolongada y los resultados alcanzados permitieron al pueblo palestino medir sus fuerzas en la calle y comprobar lo que pueden lograr a través de una movilización masiva y unificada. Esa unidad fue creciendo a lo largo de los días y expresándose en manifestaciones cada vez más numerosas (incluso dentro del territorio de Israel), haciendo crecer también la solidaridad internacional, que en muchos casos logró romper el cerco de silencio mediático en torno a la lucha de los presos palestinos.

También quedó en evidencia la debilidad de los políticos tradicionales, que fueron rebasados por la movilización de las bases en la calle, sobre todo del llamado Movimiento de la Juventud Palestina. A medida que la protesta se extendía por Cisjordania, el presidente de la ANP, Mahmud Abbas, se mostraba más preocupado por la inminencia de una tercera Intifada que por el grave estado de salud de los prisioneros. Seguramente las llamados de alerta de Abbas al gobierno israelí contribuyeron a que éste se apresurara a pactar un acuerdo antes de que el día de la Nakba desembocara en una tercera Intifada.

En todo caso, los acontecimientos del último semestre, desde el canje acordado entre Hamas e Israel hasta el triunfo de Khader Adnan, y posteriormente de sus compañeros, demuestran que la cuestión de los prisioneros, igual que todo el conflicto palestino, dependen más de la correlación de fuerzas y del cambiante escenario regional que de cualquier solución legal o negociada.

Y si bien esta vez la Intifada fue desactivada a tiempo, los palestinos y palestinas, dentro y fuera de las cárceles, pudieron comprobar su capacidad de poner en jaque tanto a la ANP como a Israel. Nadie debería subestimar el papel “desestabilizador” que podría tener un movimiento liderado por los presos políticos que desemboque en desobediencia civil. Como bien señaló Ameer Markhoul, si bien la huelga de hambre buscó poner en evidencia las arbitrariedades y mejorar las condiciones de vida en las cárceles, no se debe perder de vista que el objetivo último es desafiar al conjunto del sistema de represión, ocupación y colonización israelí.


María M. Delgado es una activista de derechos humanos que trabaja como observadora internacional en Cisjordania.

Su blog personal: http://mariaenpalestina.wordpress.com

Este artículo ha sido publicado en el nº 52 de Pueblos – Revista de Información y Debate – Especial junio 2012: Palestina.


NOTAS:

  1. Particularmente preocupante es la situación de Bilal Sa’eed Diab y Tha’er ‘Aziz Halahla, recluidos en la prisión del Negev, que iniciaron la huelga de hambre el 29 de febrero. A fines de ese mes se les negó la apelación para poner fin a su prisión administrativa, que se inició en agosto de 2011 y junio de 2010 respectivamente.
  2. Los familiares de los 456 presos de Gaza, además, no tienen posibilidad de visitarlos.
  3. Nabi Saleh, Bil’in, Nil’in, Beit Ummar, Al Walaja, entre otras.
  4. Ver por ejemplo el Informe de B’Tselem: “No Minor Matter: Violation of the Rights of Palestinian Minors Arrested by Israel on Suspicion of Stone-Throwing” (2011) y el de Defense of Children International-Palestine: “Bound, Blinfolded and Convicted: Children held in military detention (2012)”.

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Un pensamiento en “Karameh: Los presos políticos y su batalla por la dignidad”

  1. AL KARAMEH, LA DIGNIDAD…..!!!!
    VIVA LA RESISTENCIA PALESTINA…..!!!!!
    Abu Kamal
    Instituto de Amistad y Colaboración Argentino Árabe de Córdoba.

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