Palestina

Hasbará: Estrategias de comunicación de Israel

Hasbará es el nombre hebreo con el que se nombra a las estrategias de comunicación, propaganda y public relations dirigidas a difundir, especialmente en la comunidad internacional, las tesis del gobierno israelí y otras entidades judías. Aunque es un concepto relativamente nuevo, usado desde los años 70, sus contenidos vienen siendo empleados por el sionismo desde principios del siglo XX.
Fotografía: Sandra Barrilaro

Una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra”. Para el sionismo, Palestina estaba desierta cuando comenzaron a llegar los primeros grupos de emigrantes judíos a finales del siglo XIX. Para los dirigentes y pensadores sionistas, Palestina pertenecía a los judíos expulsados de allí 2000 años atrás, mientras consideraban “forasteros” a todos los no judíos que vivían y habían vivido allí desde la conquista de Roma[1]. El actual primer ministro Benjamin Netanyahu escribía en 1993 que la llegada de los inmigrantes judíos incrementó la llegada de inmigrantes árabes a Palestina[2]. Los datos estadísticos indican todo lo contrario: una masiva presencia de población palestina y una presencia judía absolutamente minoritaria. En 1890, la población de Palestina estaba compuesta por 432.000 musulmanes, 57.000 cristianos y 43.000 judíos[3]. Datos similares pueden verse en los censos británicos de 1922 y 1931[4].

El mito de un país desierto y desolado ha perdurado, con algunas excepciones, entre académicos y políticos israelíes, como puede verse en las declaraciones en 1973 del representante israelí en el Consejo de Seguridad de la ONU: “La tierra de Israel estaba desierta (…), los conquistadores que se instalaron en aquella tierra eran pocos y sus poblaciones escasas y dispersas”[5].

La Nakba, provocada por los líderes árabes

El segundo gran mito de la propaganda israelí plantea que la expulsión de la población palestina de sus pueblos y ciudades durante la guerra de 1947- 1949 fue provocada por la orientación de sus líderes a huir. Es lo que los palestinos denominan como Nakba, la catástrofe. Frente a la tesis alternativa de algunos historiadores israelíes, como Beny Morris que plantea que la expulsión “fue producto de la guerra, no de un plan preconcebido ni judío, ni árabe” [6], otro historiador israelí, Ilan Pappe, demuestra que la expulsión fue producto de un plan de limpieza étnica (Plan Dalet) por parte del ejército y de los dirigentes israelíes. La aplicación de este plan provocó la expulsión de cerca de 800.000 palestinos de sus lugares de residencia (el 85 por ciento de la población palestina), la destrucción de 531 pueblos (el 75 por ciento de los existentes) y el vaciamiento de 11 barrios urbanos [7].

Pappe plantea que la decisión de expulsar a la población palestina no fue casual, sino que forma parte de la ideología sionista de intelectuales, políticos y militares israelíes. En 1917, Leo Motzkin, sionista liberal afirmaba: “Nuestra idea es que la colonización de Palestina debe proceder en dos direcciones: el asentamiento de judíos en Eretz Israel y el reasentamiento de los árabes de Eretz Israel en áreas fuera del país”. En 1938, el propio David Ben Gurion, el primer Jefe de Estado de Israel manifestaba sin ambages: “Soy partidario del traslado forzoso. No veo nada inmoral en él”. Pero son las palabras del Plan Dalet, puesto en práctica por el ejército israelí a partir de marzo de 1948, las que expresan con rotundidad los objetivos de ese plan de limpieza étnica: “Estas operaciones pueden llevarse a cabo de la siguiente manera: ya sea destruyendo las aldeas (prendiéndoles fuego, volándolas y poniendo minas entre los escombros) y en especial aquellos asentamientos que resulta difícil controlar de forma constante; o bien organizando operaciones de peinado y control según estas directrices: se rodea a las aldeas, se realiza una búsqueda dentro de ellas. En caso de resistencia, las fuerzas armadas deben ser liquidadas y la población expulsada fuera de las fronteras del Estado”[8].

Como muestra de que la expulsión de la población palestina no sólo ocurrió en el pasado, sino que hoy es una idea activa en la opinión pública de Israel, Michel Warschawki, periodista de la izquierda radical israelí, en 2002 recogía y denunciaba algunos de los eslóganes vistos en grafitis y carteles en las calles, en los que queda constancia de que hoy sigue presente la idea de la expulsión de los palestinos, en este caso, del territorio actual de Israel: “Traslado = Paz+Seguridad” (póster en Jerusalén); “Jordania es el Estado palestino; ¡Traslado ya!” (póster); “Expulsar al enemigo árabe” (póster); “Nosotros o ellos; Traslado” (póster); “300.000 ya se han ido a Jordania ¡Traslado!” (póster); “Kahana tenía razón ¡Expulsen a los árabes!” (grafiti) [9].

Y más recientemente en, marzo de 2008, The Jerusalem Post publicaba una encuesta según la cual el 76 por ciento de los israelíes se manifestaban a favor del traslado de los árabes israelíes al Estado palestino [10].

Contexto actual

La estrategia de propaganda del gobierno israelí se despliega, teniendo como base una serie de hechos positivos (para sus intereses) que facilitan su desarrollo. Una política de fuerza en su relación con los palestinos y de cara a la comunidad internacional: la construcción de 800 km del muro de anexión y la ampliación constante de colonias de ocupación en los territorios de Cisjordania. Israel cuenta, además, con el apoyo explícito de Estados Unidos en todos los casos y con todos los gobiernos, lo mismo republicanos que demócratas. La valoración de Israel es muy alta en la opinión pública estadounidense. A esto contribuye la posición mayoritaria de los medios de comunicación y de las élites norteamericanas en pro de las políticas israelíes. Y aunque menor, es muy considerable el apoyo europeo (gobiernos, élites y medios) a Israel. Un hecho que también juega a favor de las estrategias de comunicación israelíes es la división interna de los palestinos. El enfrentamiento entre Hamás y la Autoridad Palestina es aprovechado por el gobierno israelí para proyectar el mensaje de que carece de un interlocutor responsable para negociar.

Pero la hasbará israelí debe enfrentar asimismo problemas graves sobre cómo es percibida la imagen de Israel internacionalmente. Una encuesta de la Comisión Europea en 2003 arrojaba un resultado sorprendente, en ese momento Israel era visto como la mayor amenaza para la paz mundial por un 59 por ciento de europeos[11]. En 2010, un estudio del Brooking Institute afirmaba lo mismo con respecto a la opinión pública árabe: el 80 por ciento veía a Israel como la mayor amenaza para la región muy por encima de Irán[12].

En Israel, algunos medios de comunicación y centros especializados de investigación son conscientes de esta realidad. El think tank israelí, Reut Institute, resume así la imagen de Israel [13]: Israel es presentado como un país interesado no en la paz, sino en perpetuar la ocupación de los territorios palestinos. Se le identifica con el régimen del apartheid de Sudáfrica. Se le acusa de discriminar a la población palestina y de conculcar los derechos humanos. Se intenta aplicar las leyes internacionales contra sus dirigentes. Su sistema legal es denunciado por falta de legitimidad. El trato de Israel a los ciudadanos palestinoisraelíes es objeto de análisis y críticas internacionales. Y, por último, el hasta ahora todopoderoso lobby israelí en Estados Unidos comienza a ser cuestionado.

No es extraño que comiencen a oírse voces dentro del establishment israelí que piden reconocer esta realidad para dar una respuesta más adecuada. Este es el caso de Miri Eisen, ex portavoz del ejército israelí, cuando en mayo de 2011 admitía: “Israel ahora es Goliat, los palestinos son David y nosotros aún nos vemos a nosotros mismo como David contra Goliat” [14].

Legitimar una política de hechos consumados

El objetivo estratégico al que se supeditan los objetivos de comunicación y propaganda del gobierno israelí es conseguir que si se crea una entidad estatal palestina, ésta sea débil, dependiente y desarticulada. Y en parte lo está consiguiendo ante la complicidad de la comunidad internacional, silenciosa ante la violación de la legalidad internacional por parte de Israel.  La construcción del muro que roba territorio palestino y hace la vida imposible a miles de palestinos es ignorada por la mayoría de los gobiernos occidentales y por la Unión Europea (UE) y es apoyada, especialmente, por Estados Unidos. El crecimiento permanente e implacable de colonias ocupantes en Cisjordania tiene aún peores consecuencias para el futuro de un Estado independiente palestino: ha roto la unidad territorial de esos territorios e imposibilitará la creación de un estado viable.

Entre los objetivos de comunicación orientados a apuntalar la meta global descrita se pueden citar el mantener el apoyo de Estados Unidos, de su élite política y de sus medios de comunicación; reforzar el apoyo de los gobiernos de la Unión Europea; mejorar las relaciones con las élites europeas y de otros países como Canadá o India; frenar la mala reputación de Israel en todo el mundo; hacer frente a la opinión pública adversa en los países de la UE; mostrar fortaleza y capacidad disuasoria ante el mundo musulmán; destruir la moral de la población palestina y empujarla al exilio o la emigración.

Otros dos objetivos primordiales hoy son el frenar los avances de la “red de deslegitimación” contra Israel promovida por el movimiento del BDS (Boycott, Divestment and Sanctions) y deslegitimar a los deslegitimadores.

Viejos y nuevos mensajes

La estrategia de propaganda israelí repite ideas fuerza que no por viejas dejan de ser estratégicas para sus fines: Israel está rodeado de gobiernos árabes hostiles; se defiende de los ataques terroristas; los líderes palestinos no son fiables y apoyan el terrorismo; Israel es la única democracia de Oriente Medio y comparte los valores de Occidente; el ejército israelí tiene una conducta ética ejemplar en los combates e incluso participa en acciones humanitarias como en Haití. Israel acepta la solución de los dos Estados y apuesta por la paz.

Otros mensajes más coyunturales están presentes en la situación actual: las negociaciones deben producirse entre el gobierno israelí y la Autoridad Palestina; no se puede negociar mediante terceros (es decir, los palestinos no deben acudir a la ONU); en las negociaciones finales tiene que estar Estados Unidos; en esas negociaciones no puede estar Hamas, y además, en un “alarde democrático”, Israel considera inaceptable que éstos formen parte del gobierno palestino.

Por último, se lanzan nuevos mensajes que intentan posicionar positivamente a Israel en la escena internacional en torno a los logros israelíes en high-tech, Internet, medicina, cultura, ciencia y agricultura. Es lo que llaman proyecto “Creative Energy” [15], que intenta desvincular a Israel de la imagen de un país en estado de guerra y mostrarlo como un país que contribuye al bienestar de la humanidad, un país democrático,”normalizado”, turístico…

Dirección de las estrategias

Las estrategias de comunicación y propaganda israelíes no están totalmente centralizadas, aunque es evidente que muchas de las orientaciones provienen tanto de los ministerios afines a la realidad internacional, el Ministerio de Asuntos Exteriores y el Ministerio de Diplomacia Pública y Asuntos de la Diáspora, como del Ministerio de Defensa.

Otros centros privados y think tanks israelíes participan activamente en el desarrollo de actividades de propaganda, tales como la Jewish Agency, el Israel Citizens’ Information Council (ICIC) y, sobre todo, el Reut Institute y el Institute for Policy and Strategy (IPS).

El alto respaldo de la opinión pública norteamericana a las políticas israelíes está relacionado con las numerosas actividades que diferentes entidades vinculadas directa o indirectamente al lobby israelí realizan en Estados Unidos: agencias de Relaciones Públicas como Rubenstein PR, organizaciones sociales como StandWithUs, y CoHaV, Coalición Internacional de Voluntarios de la Hasbará, así como universidades con programas de becas y grupos de acoso a personas y organizaciones que manifiesta posiciones contrarias a las políticas de Israel. Sin embargo, el peso más importante en este trabajo lo desarrollan grupos de presión como The Conference of Presidents of Major American Jewish Organizations, The Anti-Defamation League y, sobre todo, AIPAC, American Israel Public Affairs Committee.

Tácticas concretas

La implementación de las estrategias de propaganda pasa por el uso de métodos de control de la información como la censura, el asesinato de 10 periodistas desde 1992, la detención de periodistas, la prohibición de entrada de éstos en lugares como Gaza, la expulsión de los Territorios Ocupados de periodistas, incluso israelíes como Amira Hass en 2008 y 2009 y la de Jared Malsin, de Ma’an News, en 2010, el cierre y destrucción de medios, como Radio Bethlehem en 2000 y 2009, y la prohibición de entrar en Israel a intelectuales críticos como Noam Chomsky y Norman Finkelstein.

Mención aparte merece lo que Sawil-Souri ha denominado la ocupación digital[16], es decir, el control por parte de Israel de todas las infraestructuras digitales palestinas, lo que le permite la limitación e incluso el corte de los servicios telefónicos, de móviles y de Internet en cualquier momento, como ocurrió en noviembre de 2011 después de la admisión de Palestina en la UNESCO [17].

En Estados Unidos, la perspectiva israelí prevalece sin competencia en los medios de comunicación. El periodista E. Alterman en 2002 citaba los nombres de 61 destacados columnistas en los grandes medios de comunicación que ensalzaban a Israel frente a cinco que criticaban sus políticas.

El gobierno israelí y organizaciones afines financian con regularidad campañas de publicidad para promover los intereses de Israel aunque, en ocasiones, con resultados negativos para la imagen del propio gobierno [18]. La campaña “Brand Israel” pretende posicionar a Israel con los nuevos mensajes en torno a temas como turismo (incluso turismo gay, lo que ha provocado reportajes críticos en medios de referencia), arqueología, tecnología y cultura, realizando festivales de música y exposiciones de gastronomía en ciudades como Toronto, Tokio, Londres, Boston y Nueva York, pero con frecuencia sus eventos se ven contrarrestados por la presencia de activistas defensores de la causa palestina y promotores de la campaña de boicot y sanciones a Israel.

Especialmente desde la invasión de Gaza en 2008, el gobierno de Israel utiliza, de forma masiva, Internet y las redes sociales para defender sus posiciones y políticas en el mundo. En aquel momento Israel puso en marcha “un ejército de bloggers” para defender, sin éxito, la actuación del ejército israelí [19]. El propio Ministerio israelí de Asuntos Exteriores suministraba a los bloggers “talking points”, un argumentario con los puntos principales que debían exponer en sus blogs [20].

Conclusión

Pese a las millonarias campañas de propaganda del gobierno y del lobby israelí en Estados Unidos, pese a las “lúcidas” conferencias del Reut Institute, el prestigio de Israel en el mundo sigue por los suelos. En 2011, aunque había mejorado, la imagen mundial de Israel sólo era mejor que la de Irán, Corea del Norte y Pakistan según una encuesta de la BBC [21].

Israel se encontraría de esta manera ante una contradicción. Tiene el apoyo explícito o implícito de las élites occidentales, pero su credibilidad está destruida ante la opinión pública mundial con muy pocas excepciones. ¿Qué otra cosa podía esperar tras las invasiones israelíes de Líbano en 2006 y la de Gaza en 2008-2009, el asalto a la flotilla en 2010 y el informe Goldstone que denuncia las atrocidades del ejército israelí? Extrapolando el espíritu de las palabras citadas de Miri Eisen, Israel se ve como el pequeño David, pero una buena parte del mundo lo contempla como Goliat, como el matón del barrio en Oriente Medio.


Víctor Pozas es profesor de la Facultad de Periodismo de la UPV/EHV y experto en comunicación política.

Este artículo ha sido publicado en el nº 52 de Pueblos – Revista de Información y Debate, Especial junio 2012, Palestina.


NOTAS:

  1. Ilan, P., La limpieza étnica de Palestina, Barcelona, Crítica, 2008. p.12. En el mismo sentido, desmontando el mito de la Palestina desierta, véase Norman G. Finkelstein, Imagen y realidad del conflicto palestino-israelí, Madrid, Akal, 2003.
  2. Netanyahu, B., A Place Among the Nations, 1993, p. 36.
  3. Sergio DellaPergola, IUSSP XXIVth General Population Conference in Salvador de Bahia, Brasil, Agosto 18–24, 2001.
  4. J. B. Barron, ed. (1923), Palestine: Report and General Abstracts of the Census of 1922. Government of Palestine y E. Mills, Census of Palestine 1931. Population of villages, towns and administrative areas (1932).
  5. Citado en Finkelstein, p.108.
  6. Benny MORRIS, The Birth of the Palestinian Refugee Problem,1947-1949, Nueva York, 1988, p. 260.
  7. Ilan, P., op.cit. (nota 1).
  8. Las tres citas anteriores están tomadas de Ilan Pappé, p. 27, p.9 y p. 67.
  9. Michel Warschawki, A tumba abierta. La crisis de la sociedad israelí, Barcelona, Icaria, 2004, p.42.
  10. http://www.jpost.com/Israel/Article.aspx?id=9667
  11. http://www.guardian.co.uk/world/2003/nov/02/israel.eu.
  12.  http://www.democracynow.org/2010/11/30/noam_chomsky_wikileaks_cables_reveal_profound.
  13. “Building a Political Firewall Against Israel’s Delegitimization Conceptual Framework”, http://reut-institute.org/Publication.aspx?PublicationId=3769.
  14. http://www.theworld.org/2011/04/israel-public-image/.
  15. http://masbirim.gov.il/eng/i_med.html.
  16. http://www.aljazeera.com/indepth/opinion/2011/11/2011117151559601957.html.
  17. http://www.ibtimes.com/articles/241508/20111101/palestine-servers-shut-hackers-unesco-bid-cyber.htm.
  18. http://www.nytimes.com/2011/12/03/world/middleeast/after-american-outcry-israel-ends-ad-campaign-aimed-atexpatriates.html.
  19. http://www.haaretz.com/print-edition/news/israel-recruits-army-of-bloggers-to-combat-anti-zionist-web-sites-1.268393.
  20. http://www.richardsilverstein.com/tikun_olam/2009/01/05/gaza-foreign-ministry-media-manipulation/.
  21. http://www.commentarymagazine.com/2011/03/07/bbc-poll-israel-ranks-with-iran-north-korea-as-one-ofworld%E2%80%99s-most-unpopular-countries/.

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3 pensamientos en “Hasbará: Estrategias de comunicación de Israel”

  1. Un artículo muy bueno, y muy veraz. Hay un libro muy interesante llamado “Los mitos fundacionales del Estado de Israel”, de Roger Garaudy ( https://www.radioislam.org/islam/spanish/sion/mitos-fundacionales-garaudy.pdf ), en el que se encuentran abundantes referencias bibliográficas para respaldar la mayoría de lo que aquí se comenta. Me alegro muchísimo de encontrar puntos de vista como este, ya que ciertamente, estos “hasbara” están “hasta en la sopa”, impregnándolo todo con su falaz retórica israelo-sionista, y en muchos casos con un tono burlón que dadas las circunstancias, indefectiblemente deja ver una ausencia de “materia gris” o un exceso de crueldad propio de un fanático o de un descerebrado total. Es tremendamente lamentable que aún haya gente pensando que “se tienen que defender de los terroristas del islam”, pero que ellos de tan “buenismos” son sacros. Si van a seguir (que con el apoyo de los EEUU del paripé de Trump, van a seguir) amargándoles las vida a los palestinos, como mínimo que se sepa en todas partes, quién es verdaderamente quién. Un saludo.

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