Se decía ayer...

Los activos financieros o la codicia de todos

La tierra brinda lo suficiente para satisfacer las necesidades de todos, pero no la codicia de todos[1]. Gandhi. 1907. Desde que Ghandi hizo esta observación, la población mundial ha aumentado hasta alcanzar la cifra de 7.000.000 millones de habitantes [2]. Nos podríamos preguntar si, a estas alturas,la tierra continúa brindándonos la posibilidad de satisfacer las necesidades de todos, incluyendo, además de a la especie humana, a las restantes especies vivientes en nuestro planeta, que muy a menudo se nos olvida considerarlas también en sus necesidades.

Nos parece obvio que la situación actual es mucho más crítica, pero no tanto por el aumento de la población, sino por la institucionalización de la codicia.

La humanidad no ha sido capaz, en estos 104 años transcurridos, de adoptar mecanismos de decisión democráticos, donde el voto de cada persona tenga el mismo valor, para, entre otras cuestiones, acordar cuáles serían esas necesidades mínimas que garantizasen la supervivencia y la dignidad de las personas, entendiendo como una obligación de la sociedad-humanidad la provisión a todos y cada uno de los habitantes de este mundo: algo así como que los derechos contemplados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos [3] fuesen de obligado cumplimiento para el conjunto de instituciones de gobierno, a cualquier nivel que se establezcan, y no meramente derechos enunciativos y retóricos.

Por el contrario, desde los gobiernos nacionales y desde las instituciones internacionales que en cada momento han tenido el poder, a la humanidad se le ha impuesto un mecanismo de toma de decisiones basado, fundamentalmente, en una ficción: el dinero como medida de todas las cosas.

Así, “aunque la riqueza real no puede crecer exponencialmente durante mucho tiempo, nuestro símbolo y medida cultural de riqueza, el dinero, puede ciertamente crecer tanto exponencial como indefinidamente…” [4]. Y esto nos ha llevado a que “la actual debacle financiera no es realmente una crisis de «liquidez» como con frecuencia, eufemísticamente, se la define. Es una crisis de hipercrecimiento de los activos financieros en relación con el crecimiento de la riqueza real…” [5]

La codicia de todos (hipercrecimiento de los activos financieros) continúa impidiendo que las necesidades de todos se vean satisfechas. ¿Continuaremos ignorando que no se puede comprar o vender el cielo o el calor de la tierra? [6]


Valentín Moreno es colaborador de Pueblos-Revista de Información y Debate.

Este artículo ha sido publicado en el nº 50 de Pueblos – Revista de Información y Debate, primer trimestre de 2012.


NOTAS:

  1. Gandhi Mohandas Karamchand citado en Jorge Riechmann, Necesitar, desear, vivir. Sobre necesidades, desarrollo humano, crecimiento económico y sustentabilidad. Ed. Los libros de la Catarata, 1998.
  2. http://www.publico.es/internacional/404333/disputa-por-el-habitante-7-000-millones
  3. Declaración Universal de Derechos Humanos. www.un.org/es/documents/udhr/
  4.  Nº 36 de la revista Ecología Política. “Crisis económica y financiera: La respuesta ecológica y solidaria”. Artículo de Daly, Herman, “Dinero, deuda y riqueza”.
  5.  Nº 36 Ecología Política. Daly, Herman, “Sobre la crisis de crédito, los activos financieros y la riqueza real”.
  6. Discurso del Jefe Seattle. http://es.wikipedia.org/wiki/Jefe_Seattle. http://www.atinachile.cl/node/2250.

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