Evolución de la prensa escrita en Israel: creación de la simbología del conflicto

La palabra impresa fue central en la historia del sionismo. Si bien el renacimiento del hebreo moderno ocurrió en círculos no necesariamente sionistas, esta lengua (que difiere del hebreo clásico) se transformó en símbolo y vehículo del renacimiento judío en palestina.
Ilustración: María José Comendeiro.

En el año 1881 Eliezer Ben Yehuda emigró a Palestina, formando parte de la primera ola de inmigración sionista. Una vez instalado, Ben Yehuda se puso a trabajar en la codificación de la nueva lengua. El principal instrumento utilizado para su difusión y popularización, cosa que al principio se consideró utópica, fue el periódico HaTzvi (El Ciervo), el primer periódico en hebreo sionista publicado en Palestina.

El sionismo rechaza la Diáspora judía, muchas veces adoptando una perspectiva antisemita, de la misma manera que el sionismo rechaza las lenguas de la Diáspora. El judío parasítico y decadente de la Diáspora tendría que redimirse en Palestina en el hombre nuevo que reencarna héroes bíblicos y habla su lengua, el hebreo.

La palabra impresa era el vínculo para la difusión de la lengua y la transformación de inmigrantes desarraigados en un movimiento de redención nacional judía en tierra palestina, y la lengua fue también un medio de exclusión y marginalización. El hebreo excluía a la población nativa de Palestina, que hablaba árabe, y a la población judía no sionista de Palestina, que hablaba aparte del árabe alguno de los dialectos judíos. La lengua también marginalizaba ideologías: hablar hebreo significaba ser sionista.

A primera vista podría parecer que la historia del sionismo desde la publicación de HaTzvi hasta nuestros días justifica las teorías de que la prensa tiene un impacto directo e inmediato en la opinión pública, tal como la ya obsoleta teoría de la “bala mágica”.

Pero cualquier inspección un pocomás profunda sobre el papel que tuvola prensa en la historia del desarrollo del proyecto sionista nos mostraría que la prensa tuvo, en realidad, más bien un impacto complementario en el desarrollo político de Israel.

La prensa, el movimiento sionista y los partidos políticos

El primer diario establecido en Israel que se podría clasificar de mass media fue un periódico no partidario (pero sí político) que defendía el proyecto sionista ya a principios de los años 20 y 30. Después de la fundación del Estado de Israel, la mayoría de los lectores accedían a la prensa partidaria de acuerdo a su filiación.

Los simpatizantes de MAPAI (precedente del Partido Laborista) leían Davar, fundado en 1925; la izquierda sionista leía Al Hamishmar, fundado en 1943, o La Merhav, fundado en 1954; los círculos religiosos nacionalistas leían Hatzofe, fundado en 1937; y la derecha leía Doar Hayom, fundado en 1919 por el hijo de Eliezer Ben Yehuda, en el cual Abba Ahimeir escribió durante los años 20 “Diario de un fascista”.

El único periódico que se estableció solamente con fines de lucro fue Yediot Aharonot. Fundado en 1939, es desde los años 70 el periódico de mayor difusión en Israel, de tal manera que, hoy en día, decir periódico en hebreo es sinónimo de decir Yediot Aharonot. Sin embargo, no siempre fuese así.

El fenómeno Ma’ariv

El 15 de febrero de 1948, tres meses antes de que se fundara el Estado de Israel, el editor del diario, Azriel Karlibach, junto con la mayor parte del equipo editorial, administrativo y de prensa, escindieron el periódico estableciendo una nueva publicación diaria, Ma’ariv. La razón que llevó a la escisión fue justamente la idea de que un periódico no podía ser solamente una institución con fines de lucro sino que debe y tiene que ser un bien público.

El fenómeno Ma’ariv es importante para comprender las relaciones entre el Estado, la ideología oficial y la prensa en los años formativos de Israel. Ideológicamente Ma’ariv continuaba la línea del sionismo revisionista [1] de Doar Hayom pero, al mismo tiempo, Yediot Aharonot. Gracias a esta combinación, Ma’ariv fue el periódico diario de mayor difusión en Israel durante los años 50 y 60.

Las razones de tal fenómeno son simples de explicar. Mientras la prensa partidaria (Davar, Al Hamishmar, La Merhav y Hatzofe) estaba vinculada al gobierno y todavía expresaba concepciones previas al establecimiento del Estado y a la inmigración masiva de los años 50, Yediot Aharonot y Ma’ariv, por su carácter editorial y su necesidad de financiarse autónomamente, es decir, fuera de las instituciones de los partidos políticos a quien pertenecían, expresaban de cierta manera las voces de la “ciudadanía de a pie”, que recíprocamente se veía identificada en la línea editorial opositora de estos periódicos.

Ha’aretz, con una línea editorial elitista, no podía cumplir esta función. No solamente era que Ha’aretz tratase temas desde una perspectiva elitista, sino que este periódico utilizaba una lengua hebrea incomprensible a un público mayoritariamente inmigrante y, por tanto, con una capacidad parcial de comprensión lingüística. Si bien la prensa no partidaria (Yediot Aharonot, Ha’aretz y Ma’ariv) expresaba ideas disidentes con el gobierno, sobre todo en temas intestinos, todos estos periódicos se identificaban públicamente con el proyecto sionista.

Yediot Aharonot y Ma’ariv mantenían una perspectiva populista declarando que el Estado no era suficientemente violento frente a las agresiones formales e informales por parte de los agentes árabes; mientras que Ha’aretz mantenía una perspectiva liberal elitista, por lo general apoyando las posibilidades de establecer un proceso de paz entre Israel y sus vecinos. Pero, al final, estos tres periódicos se identificaban con y publicitaban su total adherencia al proyecto sionista.

En la prensa hebrea, el sionismo no era una cuestión en discordia sino que se concebía “apolíticamente”. La cuestión era de qué manera el movimiento sionista tenía que reaccionar frente a retos militares y políticos externos. Ma’ariv y Yediot Aharonot proponían una alternativa nacionalista radical y violenta, demandando acciones heroicas, mientras que Ha’aretz, desde su perspectiva elitista, prefería la cautela. Pero, recordemos, el Estado sionista se creó como un Estado judío y democrático donde, por tanto, había un espacio para la prensa, mass media, verdaderamente opositora.

Ilustración: María José Comendeiro.

Voces en discordia

Podemos encontrar una discordia similar a la anterior entre la prensa partidaria y la prensa comercial en las voces opositoras tras la creación del Estado de Israel. Más allá de pequeñas publicaciones trotskistas, el periódico del partido comunista, Kol Ha’am, es el que más influencia tuvo. Este periódico pudo llegar al público general en 1953, tras ser cerrado por el Ministerio del Interior. Kol Ha’am había publicado un artículo en oposición a la intención del Estado de Israel de mandar tropas israelíes a combatir en Corea bajo el título “Vaya el señor Abba  Eben a combatir solo”. Si bien el artículo se oponía a las políticas imperialistas norteamericanas, justificaba su oposición declarando el apoyo a éstas en términos sionistas: desde la perspectiva de Kol Ha’am el futuro del proyecto sionista estaba ligado al futuro de la revolución mundial liderada por la Unión Soviética.

En el espacio comercial tras el establecimiento del Estado, HaOlam Hazeh fue el semanario con mayor publicación opositora. Este periódico se fundó en 1937 como una publicación de temas “livianos” y no políticos. El semanario fue comprado en 1950 por el periodista, escritor y activista Uri Avneri.

El nuevo propietario y editor mantuvo la línea “liviana” de la publicación y, en una sociedad extremadamente puritana, introdujo elementos relacionados con la sexualidad, algo no conocido anteriormente. Este semanario se considera el fundador de un periodismo de investigación que no tomaba en cuenta los intereses nacionales. HaOlam Hazeh fue el periódico que publicó información sobre la masacre de Qfar Kasem en 1956, y su editor y propietario entrevistó a Yasser Arafat, dirigente de la Organización de Liberación alestina (OLP), en 1982.

En 1965, con el objetivo de romper la base económica de HaOlam Hazeh, los Servicios de Seguridad de Israel (Shabak o Shin Bet) financiaron una publicación pornográfica y políticamente radical, Bul.

Desconocida fuera de Israel y mal impresa en papel grueso, esta publicación editada por Shmuel Mor y Maxim Gilan fue el primer periódico en hebreo que mostró fotografías de mujeres desnudas. Pero, siguiendo la línea de HaOlam Hazeh, y de manera más radical, continuó publicando artículos políticos serios y de investigación. Fueron los mismos  Israel los que cerraron la publicación en 1966, enviando al exilio a Maxim Gilan y a la cárcel a Shmuel Mor, por publicar la implicación de Israel en el asesinato y la desaparición de Mahadi Ben Barka, político marroquí y activista por la independencia.

La prensa israelí hoy

Toda la prensa partidaria desapareció en los años noventa, y hoy ningún partido político mantiene un periódico diario o semanal al que poder adjudicar el término mass media. En los años setenta, ochenta y noventa surgieron publicaciones opositoras, pero ninguna de carácter comercial o de difusión masiva.

Tras la toma del poder por parte del Likud, en 1977, las publicaciones vinculadas al laborismo, Davar y Al Hamishmar, adoptaron posiciones disidentes, y en ciertos momentos hasta dedicaron espacio a alternativas radicales como la objeción a servir en el Líbano. Pese a ello, ninguno de estos periódicos de distribución masiva presentó en algún momento disidencia con el proyecto sionista en sí.

Es más, ni las publicaciones más radicales, Bul y HaOlam Hazeh, que adquirían la mayoría de su público de lectores objetivizando el cuerpo femenino, tuvieron el coraje de presentar alternativas al proyecto sionista. Estas publicaciones se limitaban a criticar ciertas actitudes, ya radicalmente opuestas a los derechos humanos, pero no más. Con la desaparición de Davar y Al Hamishmar, el periódico Ha’aretz se transformó en el único portavoz contra las políticas israelíes en el Territorio Ocupado Palestino en 1967 y en defensa de los derechos civiles de las y los ciudadanos israelíes de nacionalidad palestina.

No está de más decir que la televisión y la radio nunca presentaron ninguna visión radical del conflicto.

¿Determinan los medios la simbología del conflicto?

Como hemos podido observar, la prensa hebrea fue un instrumento de cohesión del proyecto sionista y, como tal, fue un espejo de las contradicciones políticas de éste. Pero la mass media en hebreo nunca fue más allá de las contradicciones de una ideología que desde un principio se asumía como contradictoria.

El proyecto sionista asumía las contradicciones con respecto a su extensión geográfica y cuáles tendrían que ser los derechos de las y los palestinos en el marco de su propia hegemonía. Estas contradicciones fueron expresadas por la prensa de difusión masiva y todavía tienen expresión en ella.

Cuestiones que retan al propio el sionismo, como su caracterización como proyecto colonial, o el derecho al retorno de los refugiados palestinos, siempre fueron expresadas en publicaciones marginales, como Matzpen, o publicaciones anarquistas que nunca tuvieron difusión masiva, ni siquiera a través de los órganos del partido comunista israelí.

La simbología del conflicto fue establecida ya por los partidos políticos sionistas o por el Estado en sí. La prensa de distribución masiva sólo reflejaba estas simbologías, una tarea en la cual continúa, aunque determinando nada.


Sergio Yahni dirige el Alternative Information Center (AIC). www.alternativenews.org

Este artículo ha sido publicado en el nº 42 de la revista Pueblos, junio 2010.


NOTAS:

[1]: El sionismo revisionista es el nombre que recibe el ala derecha tradicional del sionismo fundado por Vladimir Jabotinsky, que se orientó históricamente hacia el mayor grado del nacionalismo judío. Este movimiento surgió a raíz de una escisión en la Organización Sionista Mundial cuando Jabotinsky y sus correligionarios se separaron de los órganos oficiales del sionismo, durante la década de 1920, para formar una organización propia que reinterpretará lo que ellos veían como los verdaderos principios de Teodoro Herzl, ya que según los revisionistas las instituciones oficiales del sionismo dirigidas en ese momento por Chaim Weizmann no tomaban medidas suficientes para la inmediata creación del Estado judío en Palestina. El partido del Likud es el heredero del revisionismo.


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