El movimiento indígena ecuatoriano

El movimiento indígena ecuatoriano ofrece distintas expresiones tanto políticas como sociales, que buscan objetivos divergentes. El análisis de sus bases ideológicas y su trayectoria histórica permite conocer mejor cuál es su situación actual.

La figura del indígena evangélico se sustenta en la estrategia del poder imperialista o del fundamentalismo evangelista de derecha [1], el cual pregona, al igual que el catolicismo conservador, la existencia de un paraíso en el más allá y la salvación individual selectiva de las almas perdidas por el pecado generacional a través de Cristo, que actúa mediado por siervos de Dios. Para esto han retomado un discurso bíblico y lo han traducido a las lenguas maternas como el kichwa, shuar, etc; también han construido iglesias, uniones, institutos, programas de radio, de televisión, revistas, videos, etc. y se han asentado en las comunidades indígenas. Ahí han desarrollado obras de caridad como salud, educación y ciertos proyectos de desarrollo comunitario con el objetivo de lograr la conversión de los indígenas, especialmente de los dirigentes de las comunidades y de las organizaciones, de los padres de familia, de los maestros y luego de los niños/as. Es decir, la conversión de las cabezas para que legitimen el proceso de conversión en la comunidad y de varias generaciones, creando de este modo una nueva identidad externa a la ya existente, la de “indígena evangélico”.

Éste personaje será el benefactor de ciertas obras asistencialistas y de sendos procesos de negación y postergación de su propia cultura, pues al propio tiempo que acepta a un nuevo Dios personal, pierde a sus dioses/as ancestrales. Del mismo modo, al tiempo que recibe una escuela y un modelo educativo con una pedagogía externa, pierde su lengua materna, su historia, su memoria y su propio pensamiento.

También la práctica evangélica implica el fortalecimiento del individualismo por la pérdida de los lazos comunales. Se asume un nuevo rol que niega la participación del ritual colectivo. El indígena evangélico es el individuo trabajador, honrado y moralista, base de la sociedad de consumo y no de la sociedad comunal; para él, son más importantes las relaciones con los individuos, con las cosas, con las entelequias que con los lazos comunales y con la realidad. La mayoría de conversos viven el mundo de la ficción como si fuera el mundo real; las graves contradicciones sociales no existen, sino como problemas individuales y de una mala relación con Dios. Así, no se profundiza en las causas reales de los problemas sociales, sino que se los explica como desgracias personales dentro del mundo de la apariencia cotidiana, causados por la voluntad de su Dios. No aparecen como producto de las contradicciones sociales del sistema, de sus clases sociales o de los hombres, sino de entelequias celestiales.

La FEINE

Esta ideología evangelista, fundamentalista y de derecha en Ecuador se ha materializa en la FEINE [2], una institución de carácter religioso, social y apolítico, pero en la práctica, según el intelectual evangelista J. Guamán, consolidada como una instancia indígena de oposición a la CONAIE y aliada a los gobiernos de turno y de derecha [3], incluido el de Lucio Gutiérrez. La FEINE creará al Amawta Jatari [4] como brazo político electoral; por ello conviene analizar cuál es su estrategia política.

Sin duda, el objetivo es consolidarse como un movimiento indígena político de derecha, reformista, paternalista y asistencialista. Una organización que fortalece a las élites dominantes, a la burocracia estatal y que legitima a la democracia burguesa para lo cual tiene que someterse a un poder político pastoral externo-norteamericano y a ciertos sectores de la clase burguesa, relacionados con los partidos políticos de derecha enquistados en el poder ( PSC, ID, PRIAN, PRE, DP, etc.). Dentro del mundo de los pueblos y nacionalidades, al enraizarse en las propias comunidades, se ha convertido en un virus, un instrumento de división organizativa y de rivalidad frente a las comunidades y organizaciones de la CONAIE. Se ha vuelto una instancia de ruptura, de repliegue y eliminación de la cultura andina, es decir, contraria a los pueblos y nacionalidades que buscan una transformación de esta sociedad.

En el campo organizativo, si bien sus bases son los indígenas evangélicos agrupados en iglesias y en asociaciones provinciales y nacionales, se podría pensar que han seguido los mismos pasos de la CONAIE y han tratado de beneficiarse con los logros de su lucha histórica. De este modo, se han vuelto una organización de base, provincial, regional y nacional; luego han creado al Amawta Jatari en oposición al Pachakutik y hasta buscan ser reconocidos de iglesias a pueblos evangélicos, tomando como base a los derechos colectivos de la Constitución ecuatoriana.

La FENOCIN

En 1997 se crea la FENOCIN (Confederación Nacional de Organizaciones Campesinas, Indígenas y Negras). Tiene como antecedente la influencia de la Federación de Trabajadores Agropecuarios FETAP (1965), de la FENOC o Federación Nacional de Organizaciones Campesinas (1968) y del Partido Socialista Ecuatoriano. En la realidad concreta la FENOCIN ha participado en algunos levantamientos indígenas y se ha enfrentado a la política neoliberal, ha luchado por la tierra y por una mejor distribución de la riqueza en aras de materializar su ideal socialista. Sin embargo, en el último gobierno de Lucio Gutiérrez asumió un papel conciliador e interesado, pues su máximo dirigente, Pedro de la Cruz [5], entregó simbólicamente el poder de mando al ex presidente Gutiérrez para que castigase la corrupción. A cambio, el régimen se comprometería a entregar 30.000 dólares americanos del BEDE, por intermedio de Carlos Polit [6], para la reconstrucción de la sede social de la FENOCIN. Con ello, esta organización quedaría políticamente anulada para enfrentarse al gobierno de Sociedad Patriótica. Estos hechos marcaron un sismo en la organización, que se vio afectada por las acciones de un gobierno antipopular.

La CONAIE

La Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE) data de 1986 y abarca a la Ecuarunari- Región Sierra, a la Confeniae-Región Amazonía y a la Conaice- Región Costa; entre sus principales objetivos está la construcción de un Estado plurinacional y de una sociedad intercultural.

Entre sus logros fundamentales se hallan la creación de la Dirección de Educación Intercultural Bilingüe (1988), la creación del Codenpe, el desarrollo y aplicación de los derechos colectivos de los pueblos y nacionalidades impartidos en la Constitución (1998), el respeto a los convenios internacionales, como el 169 de la OIT, la recuperación y control de los territorios y de sus recursos naturales, el fortalecimiento de la identidad cultural de los pueblos, etc.

Podríamos decir que la lucha del movimiento indígena desde la década del 70 al 80 se caracterizó por el planteamiento de demandas reivindicativas como la tierra, el agua y los servicios. A partir del 80, se pasa de las demandas locales a las demandas nacionales en beneficio de todos los sectores sociales explotados y marginados.

Pero quizás las luchas más fundamentales de la CONAIE se expresan en sus acciones por detener y combatir el modelo neoliberal que han impulsado varios gobiernos (Borja, Mahuad, Bucaram, etc.) y que fueron frenados y derrotados por el poder del pueblo en las movilizaciones convocadas por la CONAIE en 1990,1994, 1997, 1999 y 2000.

Pese a sus logros políticos, el escenario electoral de 2002 en adelante sería decisivo y fatal para la CONAIE, porque empieza a enfrentarse a una serie de contradicciones políticas que tendrán honda incidencia en las bases y en la opinión general.

La corta alianza electoral entre el Pachakutik y los militares, legitimada por el Comité Ejecutivo de Pachakutik de aquel entonces y apoyada por un sector de la dirigencia de la CONAIE y de sus filiales, terminaron dividiendo a la organización y poniendo en cuestión el proyecto político original, debido a que no se cumplieron ninguno de los acuerdos firmados entre Pachakutik y Sociedad Patriótica [7], como la construcción de un Estado plurinacional con un modelo de desarrollo económicamente justo, el impulso a una política soberana con respecto al Plan Colombia, la deuda externa, el TLC, etc.

Luego de varios impases políticos surgidos entre las dos agrupaciones que fueron parte de la alianza, el ex presidente Lucio Gutiérrez terminó con esta falsa relación. A los pocos meses de llegar al poder, pasó a gobernar con los sectores de derecha, con el apoyo abierto de los EE.UU. y de los organismos financieros internacionales. Entre las principales acciones desatadas en contra de la CONAIE destacan la creación de organizaciones paralelas al movimiento indígena, como FEDEPICNE; la cooptación de ciertas dirigencias de la CONAIE (especialmente de la CONFENIAE Y CONAICE); la entrega de las instituciones indígenas a los evangélicos y a un cierto sector de la FENOCIN; la represión a los dirigentes de varias organizaciones; atentados genocidas en contra de los compañeros Leonidas Iza y su familia, etc.

Interrogantes a despejar

Por ello, antes y en el proceso de la alianza han surgido muchas preguntas: ¿por qué cierto sector de la dirigencia del Pachakutik y de la CONAIE apoyaron la alianza con los militares sin consultar a las bases? ¿No son acaso los militares en su mayoría serviles de la burguesía? ¿No fueron ellos quienes reprimieron a nuestros compañeros y causaron más de 15 muertos, varios heridos y cientos de detenidos en el último levantamiento?¿No resultan beneficiados casi siempre en el Presupuesto General del Estado en contra de los sectores pobres? De otro lado, ¿por qué cuando el gobierno de Gutiérrez tomó medidas a favor de la burguesía nacional y firmó el acuerdo con el FMI, el Pachakutik y la CONAIE no rompieron con él? Muchas interrogantes que deben ser aclaradas con la propia base para salir de este bache político. Hasta que eso suceda es importante:

  • Tener consolidado todo el movimiento indígena, viviendo una unidad con identidad cultural y política. Debemos fortalecer el trabajo organizativo en y con las bases. Tenemos que retomar el proyecto político original, pero esto no será posible si no se evalúan con seriedad los procesos políticos.
  • Delinear una estrategia política con todos los sectores sociales explotados (trabajadores formales e informales, migrantes, académicos, estudiantes, etc). Esta unidad no tendría que ser coyuntural, sino de carácter histórico.
  • Superar la dependencia económica, especialmente con el Banco Mundial, y contar con recursos propios para evitar condicionamientos políticos y económicos de la clase dominante.
  • Conocer a fondo cuál es el proyecto y la estrategia política de la derecha y de los grupos de poder con respecto a nuestro país, al momento electoral y al movimiento indígena.
  • Lograr que las instituciones que hemos creado como CODENPE, PRODEPINE, DINEIB, DNSPI, Pachakutik y los poderes locales actúen en armonía con los procesos, en las tareas y en las responsabilidades en función de construir el Estado plurinacional.
  • Sería decisivo haber superado los intereses individuales y de grupo, especialmente de algunos de los dirigentes de las bases, de las regionales y de la nacional, y anteponer una propuesta histórica colectiva de las nacionalidades y pueblos, y de toda la sociedad.
  • Empezar a enfrentar y a resolver varios problemas estructurales de nuestras comunidades, como por ejemplo, la pobreza, el analfabetismo, etc.
  • Si es que se decide continuar con Pachakutik, deberíamos haber construido un programa de gobierno nacional participativo y debidamente consensuado entre todas las nacionalidades y pueblos, y con todos los sectores sociales explotados.
  • En este programa de gobierno tendríamos que tener una estrategia política claramente definida que nos permita lograr la transformación del Estado capitalista uninacional al Estado plurinacional y a la sociedad multicultural.

Notas a pie de página

[1] Son representantes de esta tendencia las iglesias, Bautistas, Metodista, Pentecostal, Adventista, de Cristo, de Dios, Presbiteriana, etc. Las Misiones HCJB, Instituto Lingüístico de Verano, Visión Mundial Internacional, Acción Luterana Mundial, etc.

[2] FEINE o Federación Ecuatoriana de Indígenas Evangélicos, creada legalmente el 26 de Noviembre de 1980. Agrupa a las Asociaciones de Indígenas Evangélicos de las Provincias de Chimborazo, Tungurahua, Cotopaxi, Bolívar, Pichincha, Imbabura, Azuay, Cañar, Loja, Napo, Pastaza, Orellana, Morona Santiago, parte de la Nacionalidad Shuar y la Federación de Indígenas Evangélicos del Litoral- FIEL. Existen alrededor de 2.116 Iglesias evangélicas en todo el país y más del 50 por ciento se hallan en la Provincia del Chimborazo. Ver. J. Guamán. Pags. 93,96, 125.

[3] Idem pags. 101, 108, 131.

[4] Registrado en el 2002 ante el Tribunal Supremo Electoral como Movimiento Político Independiente.

[5] El Universo. 29 de Julio/2004. 3A

[6] El Universo. 28 de Julio/2004.

[7] Acuerdo político firmado entre Lucio Gutiérrez de Sociedad Patriótica y Virgilio Hernández de Pachakutik. Quito, 25 de octubre de 2002.


*Mènthor Sánchez es sociólogo y dirigente del Pueblo Kitu Kara- CONAIE. Este artículo fue publicado originalmente en la Revista PUEBLOS de diciembre de 2005.

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