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La plataforma Ongi Etorri Errefuxiatuak como experiencia de articulación de luchas y reivindicaciones

La situación de las personas refugiadas en las fronteras de la Europa Fortaleza sigue agravándose día a día, aunque en los últimos meses los medios de comunicación masivos hayan desviado la mirada hacia otras problemáticas. A un año de la primera manifestación convocada en toda Europa por parte de la sociedad civil organizada es muy difícil hacer un balance positivo sobre el desenlace de la mal llamada “crisis de los refugiados” (más bien es “Crisis de la Unión Económica Europea”) que no implique la necesidad de seguir recordando la importancia por seguir reivindicando en las calles e instituciones el pleno cumplimiento de los Derechos Humanos de toda persona y evidenciar la ineficacia de las políticas migratorias europeas.

La cooperación al desarrollo española en tiempos de incertidumbre

El Estado español vive un momento prolongado de incertidumbre e inestabilidad social, política y económica, que hoy se manifiesta en las extraordinarias dificultades para formar un Gobierno, y la continuidad de un Gobierno en funciones desde finales del año pasado. El actual mapa político viene determinado por el fin del bipartidismo y de las mayorías absolutas, y la nueva correlación de fuerzas con la entrada de nuevos actores en la escena parlamentaria, lo que hace más complejo el consenso.

Europa, al borde del precipicio

Negociación de cuotas que no acaban de traducirse en reubicación de las personas refugiadas, vallas, drones, controles internos, confiscación de bienes, trabas a la reagrupación familiar, pulseras identificativas, señalamientos y expulsiones. Ante las necesidades de acogida y asilo de las personas que están llegando a sus fronteras, la UE, yerma de sus ancestrales proclamaciones de libertad y seguridad, conculca sus obligaciones y acuerdos. Sin una nueva política europea de Asilo y Migración que priorice los derechos humanos, seguirán muriendo personas en el mar y con ellas se hundirá también el proyecto europeo.

Solidaridad con el pueblo saharaui. ¿Alimentando una esperanza?

A principios del siglo pasado, Mohammad, el abuelo de Lalia, recorría el Desierto del Sáhara con su caravana de dromedarios para conseguir vender la sal y el oro que transportaban desde el Golfo de Guinea a las costas del Norte de África. Hoy, en el siglo XXI, Lalia espera las caravanas de alimentos que miles de personas solidarias del Estado español envían cada año a los campamentos de refugiados saharauis en Tindouf (Argelia), ciudad a la que llegaba el abuelo de Lalia para vender sus mercancías. Terrible condena para un pueblo cuyo único delito es haber querido ser sólo saharauis, en su tierra (la que sobrevive en los mapas de su memoria, en la geografía de sus sueños), el Sáhara Occidental, ilegalmente ocupado por el Reino de Marruecos tras el vergonzoso abandono de España, que dejó a su colonia al albur de las rapiñas.

Reino Unido. La revolución siria y la crisis del movimiento antiguerra

El estallido de la Primavera árabe en 2010-2011 será recordado como uno de los periodos clave de comienzos de este siglo. A lo largo y ancho del mundo árabe se desarrollaron movimientos de protesta simultáneos que reclamaban libertad, democracia y justicia social, y que desembocaron en verdaderas revoluciones en Túnez, Libia, Egipto y Siria. El derrocamiento de dictaduras, no de una sino de varias décadas de antigüedad, mediante la movilización de decenas de millones de personas fue un acontecimiento histórico increíble que infundió esperanza a tantos y tantas que luchan por la libertad humana en todo el mundo.

Cuba: hay un país real si levantamos la lupa mediática

Los grandes medios de comunicación disparan, cada día, una completa batería de medias verdades ymitos informativos que, por repetición, han conseguido grabar en la opinión pública internacional una imagen de Cuba sesgada y estereotipada. El único país de América Latina sin desnutrición infantil severa (según UNICEF) es un ejemplo de “fracaso económico”. De la nación que más invierte en educación del mundo (según datos de la UNESCO y el Banco Mundial) apenas conocemos su literatura o sus intelectuales, pero sí a iletrados convertidos en “disidentes políticos”. Acerca de una isla que ha conseguido (sin una ley de cuotas) la paridad entre hombres y mujeres en su Parlamento nacional, nos llega una imagen estereotipada y degradante de sus mujeres, creada por la misma prensa que en Europa (curiosamente) vive del lucrativo negocio de la publicidad de la explotación sexual.