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Trump, pistoletazo de salida para el capitalismo de guerra

Superado el espanto por la toma de posesión de Donald Trump como presidente de EEUU y archivados los memes sobre el peluquín, las ojeras o la cinta adhesiva en las corbatas del magnate, toca elaborar y compartir un diagnóstico certero del complicado momento actual y una agenda política con la que avanzar. En este sentido, debemos grabarnos en la mente la necesidad de evitar el ‘debate trampa’, tan del gusto de los medios de masas, que plantea simplemente la posibilidad de elegir entre un neoliberalismo supuestamente progresista y un proteccionismo con tintes fascistas.

Pueblos 73 – Segundo trimestre de 2017

El cambio climático es uno de los problemas más importantes a los que seguramente tendrá que hacer frente la humanidad en las próximas décadas. Para afrontar este desafío, de consecuencias globales y que afectará de un modo u otro a todas las regiones, el sistema propone teñirse de verde y continuar hablando de crecimiento, negando todas las evidencias. En el dossier central de este nuevo número de 'Pueblos', coordinado con Ecologistas en Acción, abordamos cuál es la respuesta más generalizada que se está dando a esta cuestión, cuáles son las indicaciones que da la ciencia, qué efectos son ya visibles en el continente africano y qué posibilidades tienen los medios alternativos para luchar por la justicia climática.

Por qué el ascenso del fascismo es de nuevo el tema

El reciente 70 aniversario de la liberación de Auschwitz fue un recordatorio del gran crimen del fascismo, cuya iconografía nazi está incrustada en nuestra conciencia. El fascismo se conserva como historia, como el parpadeo en imágenes de camisas negras desfilando a paso de ganso, su criminalidad terrible y clara. Sin embargo, en las mismas sociedades liberales, cuyas élites toman decisiones bélicas, nos instan a no olvidar nunca, el peligro acelerado de una especie moderna del fascismo; esto es, su fascismo.

Lo más peligroso es la islamofobia

El atentado fascista en París contra la redacción del semanario 'Charlie Hebdo', que ha arrebatado la vida a 12 personas, entre ellas a los cuatro dibujantes Charb, Cabú, Wolinsky y Tignous, deja una doble o triple sensación de horror, pues está agravada por una especie de eco amargo y sucio y por una sombra de amenaza inminente y general. Está sin duda el horror de la matanza misma por parte de unos asesinos que, con independencia de sus móviles ideológicos, se han situado a sí mismos al margen de toda ética común y por eso mismo fuera de todo marco religioso, en su sentido más estricto y preciso.

Elecciones en Israel. La victoria del escapismo

Nadie esperaba grandes cambios en estas últimas elecciones. Todo el mundo sabía que Netanyahu sería reelegido y que las opciones de una remontada de centro-izquierda (Kadima y el Partido Laborista) eran mínimas. Sin embargo, una vez más, el electorado israelí ha vuelto a sorprender a los llamados expertos y ha desmentido todas las encuestas: la extrema derecha en el poder -el bloque Netanyahu-Lieberman- así como el partido fascista Israel Beitenuhan recibido un severo castigo y han pasado de 46 a 21 parlamentarios (de 120); una derrota que nadie había previsto. Pero no echemos las campanas al vuelo demasiado pronto: una parte de esos votos perdidos han servido para reforzar el partido religioso de extrema derecha HaBayit HaYehudi (La casa judía), que pasa de 3 a 12 diputados. Así pues, la derrota de la derecha es bastante relativa.

Algunos motivos para desear el Apocalipsis

Un tercio de los estadounidenses cree en el Apocalipsis; un 15% está seguro de que llegará en el curso de sus vidas y un 2% estaba convencido de que había de producirse el pasado 21 de diciembre. Según las encuestas y como para probar la diferencia cuantitativa de EEUU, cuya norma es siempre la exageración, ese porcentaje disminuía un poco a escala global: sólo 1 de cada 10 seres humanos había aceptado la irremediable desaparición del planeta tierra en el año 2012 con arreglo a la supuesta predicción del calendario maya. Haríamos mal, en todo caso, en burlarnos de la credulidad de esos -digamos- 100 millones de personas, pues sabemos por experiencia que es posible creer en cualquier cosa, desde la superioridad de la raza blanca hasta el poder afrodisíaco del cuerno de rinoceronte, sin olvidar que la mayor parte de los humanos confía en la ciencia con la misma irracionalidad y por las mismas sinrazones -por una especie de tradición fiduciaria- que en la Santísima Trinidad o en las verdades reveladas del Corán.