P.nitas*, ilustradora feminista extremeña: “En mis dibujos siempre tienen tanto las bocas como las vulvas abiertas, están reivindicándose en contra del patriarcado, en contra de que la mujer tenga que ser sumisa, callada y virgen”

Descubrir a Frida Kalho en la universidad es lo que marcó un antes y un después en la trayectoria profesional y personal de Inma Ramos, abriendo el camino que le lleva a crear p.nitas, pseudónimo con el esta ilustradora extremeña se ha hecho un nombre en el mundo de la ilustración feminista y reivindicativa. El conocimiento tardío de la artista mexicana le hizo reflexionar sobre porqué hasta entonces no había tenido referencia de ella, porqué ningún libro le había hablado de Frida. Le impresionó que una mujer hablase tan claro de su dolor, de sus sentimientos, de la enfermedad, convirtiéndolo en algo tan precioso como es toda su obra artística.

– ¿Cuándo y dónde surge p.nitas*? ¿Cómo llega Inma a p.nitas*?

– La figura de Frida me descubrió un mundo. Saber que se pueden expresar tus pensamientos más profundos a través del arte aun siendo mujer… A partir de ahí empecé a estudiarla mucho, a tirar del hilo y encontrar otras artistas mujeres como ella. En aquellos tiempos universitarios no dibujaba las p.nitas de hoy, pero dibujaba unos retratos de mujeres que eran como garabatos, caras de mujeres pero con X en las bocas o con los labios cosidos. Aquello era, sin darme cuenta, esa parte mía que pensaba que no había que sacar, o que no me atrevía a sacar, hasta que un día me pregunté que por qué tenían que estar calladas. A partir de  ese momento dije que no iba a dibujar ni una mujer más que no tuviera la boca abierta.  Luego, con el tiempo, desarrollé más los cuerpos y las empecé a dibujar desnudas, con cuerpos diferentes, contorsionadas, asimétricas y  gritando. Todo ello fue evolucionando a través de la lectura y el feminismo.

– ¿Cuándo unes feminismo e ilustración?

– Tuve un profesor que me habló del feminismo cuando empezó a ver lo que yo estaba haciendo. En aquel momento era voluntaria de una organización que hizo una campaña de juguetes. No recogían juguetes sexistas ni bélicos, pero algunos llegaban y yo les intercambiaba a estos muñecos y muñecas las piernas, los trajes, partes del cuerpo. Este profesor me dijo “tú estás haciendo una cosa que ya se empezó a hacer hace 30 años y que es vanguardia, pero si lo haces aquí sola sin que se entere nadie y sin saber que lo han hecho otras personas, es como quien descubre una vacuna y está perdido en un monte: no le va a servir a nadie su descubrimiento”. Esa fue mi primera toma de contacto con el feminismo, me recomendó artistas, lecturas, y empecé a formarme de manera consciente y a darle contenido teórico a lo que estaba haciendo.

Hay una frase que dice algo como que el arte si no tiene conexión con la realidad y con el momento que te está tocando vivir no sirve para nada, a mí esta frase me marca bastante. Una creación que es un mero adorno y que no tiene un contexto histórico que lo sostenga no tiene sentido, no tiene significado y lo mismo hubiese dado hacerlo ahora que hace cien años. Sin embargo, el compromiso ahora como mujer, en este momento, si creas y esa obra no está llena de significado de lo que está pasando a tu alrededor, no vale para nada, debe servir para algo.

Mis dibujos me han ayudado mucho a conocerme como mujer, a entender mi papel en mi familia y en la sociedad, pero también a conocer el mundo, la historia, el feminismo a través de mi trabajo, y sé que a mucha gente que no conozco también le he ayudado a profundizar en feminismos. Es muy bonito, cada vez más, porque cada vez que hago un dibujo intento que tenga conexión con el momento, con lo que está pasando, y al compartirlo trato de hacerle llegar a otras personas esa información y lo que siento al respecto.

p.nitas* es la autora de ilustraciones reivindicativas sobre actuaciones feministas como la conmemoración del 8 de Marzo, o la serie Viva la Memoria, en la que rescata a las mujeres que la historia hegemónica, marcada por un fuerte sentido del patriarcado, ha dejado en el olvido. A la vez señala también la naturaleza y la importancia de la sororidad femenina. Colabora con diferentes colectivos, entre ellos la Red Feminista de Extremadura y es la autora del diseño del cartel de la festividad pacense Los Palomos 2017. Su trabajo está expuesto en su web www.pnitas.es

 

– Una de las características de tus ilustraciones es que las mujeres que pintas tienen la boca abierta, para gritar, para expresar, para revelarse… ¿Nos liberamos a través de las palabras?

– Claro que nos liberamos a través de las palabras. Linda Nead, en su libro El desnudo femenino, hablaba de que el silencio era una de las características más valoradas de la mujer en el sistema patriarcal. ¡Que no hablaran! Y no solamente eso, sino el silencio, significaba que también fueran vírgenes, por eso en mis dibujos siempre tienen tanto las bocas como las vulvas abiertas, están reivindicándose en contra del patriarcado, en contra de que la mujer tenga que ser sumisa, callada y virgen. Defienden todo lo contrario: ni calladas ni sumisas ni tienen por qué ser vírgenes si no quieren, ni serlo o no tiene que ser un valor. Que sea la libertad de cada una de hacer lo que quieran con su cuerpo y también de mostrarse como son. También me rebelo a través de mis dibujos en contra del sistema capitalista y nunca dibujo objetos que se manufacturen, como respuesta a la moda, entendida como tener que ocultar cómo eres porque tu cuerpo no es perfecto, que es eso lo que nos están enseñando todo el rato.

Siendo muy chica yo tenía un metro y con 13 años me medía ya la cintura. ¡Ya ves! ¡Si no tenía el cuerpo desarrollado, si era una cría! Lloraba si me crecía la cintura o el culo. Viéndolo con el tiempo  entiendo que esto es violencia de la sociedad en general contra las niñas chicas. Me duele mucho, me preocupa cómo las niñas de hoy se están enfrentando a través de tanta hiperexposición en las redes sociales a esto mismo. Violencia entre niñas que viene impuesta, somos víctimas, hay una misoginia tan brutal en la sociedad y los medios de comunicación, a través de los cuales estamos aprendiendo a conocer el mundo. Interiorizamos la violencia y la reproducimos.

Ideas que yo tenía de chica,  como la que he contado, o que vienen de cuentos, de los libros, y que se han mantenido ahí, han ido siendo desplazadas al entrar en contacto con mis dibujos, con el feminismo, con su base más teórica, para dar paso a la libertad corporal, a la inclusión, a la diferencia y a la belleza de todo esto. Por eso juego en mis dibujos con la asimetría. Lo que para ti es imperfecto, para mí es bonito, y lo dibujo.

– Por tus palabras intuyo que patriarcado y capitalismo van de la mano.

– Yo creo que no es una casualidad. Es invitarnos a consumir. Pensemos en si, por ejemplo, a ti, a mí y a todas las mujeres del mundo nos dejara de importar que nuestro aspecto físico se adecuara a los cánones establecidos, de ser algo por lo que nos sentimos condicionadas para tenernos que parecer a un canon impuesto. ¿Cuántas empresas cerrarían? La violencia tan marcada de los medios de comunicación está diseñada para enriquecer a las grandes corporaciones que viven de que nosotras nos sintamos mal con nosotras mismas. También está relacionada con la prostitución. Ha ocurrido lo contrario que se pensaba después de la liberación sexual, que la prostitución iba a caer o desaparecer, ahora mismo hay un ascenso grande. España, según datos de Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención a la Mujer Prostituida (APRAMP) , está el primero de la lista de países europeos consumidores de prostitución. Eso también está impuesto por la visión que se da de las mujeres en los medios de comunicación, como si fuéramos cosas que  los hombres siguen teniendo y pudiendo adquirir. A pesar de que pensemos que las leyes de igualdad dan su fruto, los hombres siguen teniendo la necesidad de poder comprar a una mujer, más que nunca. Cosificar a la mujer da mucha pasta. Todo es dinero, desde la prostitución a la industria de la alimentación, de la cosmética o de las operaciones de estética… Una rueda que gira en torno a cómo nosotras nos hacemos sentir mal a nosotras mismas.

Intento con mis dibujos contestar a todo ese despropósito, porque he sufrido el daño de la presión del físico. No es que lo haya superado, no, pero intento ir desplazándolo. Es una violencia que el patriarcado y el capitalismo nos ha hecho normalizar, hasta el punto de considerar legítimo juzgarnos las unas a las otras a través del metro impuesto en la sociedad actual. Como si, además, todo fuera estático, perdiendo la perspectiva de que tu aspecto va a variar.

– Feminista Ilustrada, Carol Rosetti, EnmaGascó, Agustina Guerrero, p.nitas*… Podríamos seguir sumando nombres a un grupo de mujeres ilustradoras feministas, qué cada vez son más conocidas, valoradas y seguidas, especialmente en las redes sociales. ¿Por qué este arranque y esta necesidad de ofrecer vuestro trabajo a un bien común y esa aceptación por parte de la ciudadanía?

– Algunas veces lo hemos hablado en encuentros. El feminismo hace unos años se veía como para quien tenía el mismo interés, o quien estaba dentro del movimiento, y eso no deja de ser algo muy académico, muy serio, algo en lo que tienes que hacer un esfuerzo intelectual, de adentrarte a leer. Aunque ya en los 60 estaban las artistas feminista haciendo historia,  el hecho de que el arte se comprometa de una forma tan cercana, que haya cada vez más ilustradoras, es un poco un reflejo de lo que está pasando en la sociedad. Cada vez hay más gente que se interesa, hay más necesidad de hablar de feminismo desde otras formas  no solamente desde el campo más intelectual. También es una forma de acercarnos a la gente joven. Una chica de 16 años no va a llegar un día y se va a poner a leer un artículo superpotente que haya escrito la teórica más interesante que hay ahora mismo, pero a lo mejor ve un dibujo, mira qué hay detrás y después  a lo mejor sí que va a leer ese artículo, y luego el libro. Después, con el tiempo, puede que haga su propio dibujo, escriba su propio artículo o su propio libro…

Es una forma natural, que hemos visto las creativas, esa demanda personal y global de hablar del feminismo desde otras formas, a través del arte, del dibujo. También es un camino, puede que más directo que la palabra escrita, pero que también hay que recorrer. Cuando hice mi primera expo, con los dibujos tal como son hoy más o menos, en 2005, en el primer bar que las puse  el encargado estuvo todo el tiempo muy  agobiado preguntando qué cuándo me las iba a llevar, porque no estaba preparado, él no estaba preparado para ver esas bocas abiertas, esas vulvas en primer plano, no estaba preparado, y aún hay muchas personas que no lo están. Desde ahí hasta ahora han pasado muchas cosas…

Disfruto mucho con mis dibujos y me han ayudado mucho a entender lo que pasa. Si es que yo con 13 años lloraba… y ese sufrimiento he tenido que digerirlo y aun sigo trabajándolo, que no lo tengo superado, sigo sufriendo. También noto que desde que me  quedé  embarazada y tuve a mi hija me he puesto más peleona y activista que nunca, he hecho más cosas que nunca a nivel de activismo, de intentar organizarme más allá de la ilustración. Pero sí, la ilustración es una forma más creativa de hablar de feminismo, más directa y comprensiva, y ese es un aporte bastante importante, visible y cercano.

– ¿El trabajo feminista debe ser un trabajo en red?

– Sí, es necesario trabajar en red para no desvirtuar términos ni dejar vacío de contenido al movimiento. No todo lo que se llama feminismo es feminismo, y defender esa idea necesita de una respuesta organizada, de una articulación conjunta.  A mí me ha pasado de estar en reuniones  estatales y escuchar que el feminismo no llega. Hay que tener cuidado con la idea de feminismo que llega desde los medios de comunicación, estrellas de la música a nivel mundial hablando de  feminismo cuando son la máxima expresión del capitalismo y la cosificación del cuerpo de la mujer. O representantes políticas en programas de televisión, con una idea básica del feminismo reducida a la consecución de la igualdad… Pensar así es retroceder y obviar todo el trabajo previo y actual, hay mucha historia ya escrita y vivida, que hace 300 años ya había mujeres reivindicando, como teoría, como movimiento, el feminismo no nació ayer.

– El póster que elaboraste para colaborar con feminicidio.net, “Amamos lo que odia el patriarcado”, me hace recordar a Marcela Lagarde, cuando habla de la sororidad, de la solidaridad entre mujeres. ¿Es necesaria la sororidad, la alianza entre mujeres?

– Claro, también se muestra en la ilustración del 8 de Marzo de este año. Hay dos mujeres que se abrazan, que se dan la mano, otras dos se tocan… Lo importante que es la sororidad para nosotras. En algunos espacios en los que se habla de feminismo luego las formas de tratarnos reproducen el patriarcado, muchas veces ni nos damos cuenta ni sabemos cómo evitarlo. Compartir, practicar la horizontalidad, las representaciones corales  o trabajar al mismo nivel sí es feminista.

Me parece muy bonito que a nivel mundial  se hable de otras formas de relacionarse, que es lo que viene hablando Marcela  Lagarde de la sororidad. Pero que también  viene un poco a pasar lo que acabamos de decir, que se utilizan los términos para cualquier cosa y al final, desde mi punto de vista es un poco peligroso denominar feminismo a cualquier cosa. Que haya mujeres en política  no es necesariamente feminista si esas mujeres no son feministas, por ejemplo. Que se haga política feminista debería ser labor tanto de un hombre como de una mujer, desde la práctica feminista, con una perspectiva feminista y teniendo en cuenta el movimiento, a las teóricas, a tres siglos de historia. Si pones a mujeres visibles y van a reproducir los roles machistas, no me sirve de nada. Creo que es muy importante que no olvidemos que el feminismo es una práctica y que es tan importante la teoría como la práctica de relacionarte y construir espacios feministas con perspectiva feminista.

– Forma parte de la Red Feminista de Extremadura, un espacio de encuentro y coordinación de acciones feministas, como indican en su propio blog https://redfemex.wordpress.com/. ¿Nos hablas un poco de esta red?

– Estaba conociendo a través de mis dibujos, de mi activismo en las redes,  muchas chicas jóvenes que no tenían militancia activa en ningún sitio pero que estaban deseando tenerla. Por otro lado, he conocido colectivos con los que he estado trabajando y que no se conocen entre sí. Por ello pensé que era necesario  buscar un punto de encuentro de todas estas mujeres,  hacer algo que nos una a todas, un espacio común donde entre otras cosas intentemos coordinar los diferentes actos que se realicen en la región y en vez de pisarnos  sumarnos a ellos. Se hizo una primera reunión que se llamaba “Alianzas feministas frente al patriarcado de la nueva política”, donde el planteamiento fue si la “nueva política” nos representa, si materializa las reivindicaciones que se hacen desde el movimiento. Desde entonces ha habido tres encuentros y el plan es un poco que haya una plataforma virtual y además presencial mínimo un par de veces al año, que pongamos una agenda común de las cosas que nos unen , a trabajar en común, sororamente,  sin jerarquía, interseccionalmente, con confianza… Y aprendiendo a querermos de otra forma.


Beatriz Jiménez forma parte del equipo técnico de Paz con Dignidad en Extremadura.

Artículo elaborado para Pueblos en el marco del proyecto “Tendiendo Puentes desde Extremadura para la construcción de una ciudadanía global en defensa de los DDHH y de las mujeres”, financiado por la Agencia Extremeña de Cooperación para el Desarrollo (AEXCID).


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