Bashe Nuhem, comunicadora indígena argentina: “Sufrimos pérdidas de vidas en nuestras organizaciones, comunicadores y comunicadoras asesinadas por llevar la palabra de quien no tiene voz”

En un panorama dominado por grandes corporaciones mediáticas, la tecnología digital ha abierto oportunidades a la comunicación contrahegemónica. En América Latina se han desarrollado las experiencias más importantes y consolidadas de comunicación alternativa y popular y, entre estas, resultan particularmente significativas e inspiradoras aquellas que surgen desde las comunidades indígenas, allí donde se vivencian los conflictos de clase, de género y de raza, y donde la descolonización del imaginario es una tarea crucial para recuperar identidades populares. Bashe Nuhem es una de estas comunicadoras indígenas que, desde abajo, pelean para una comunicación desmercantilizada y comprometida con las reivindicaciones de igualdad y justicia social. Cómo joven mujer del pueblo Qom, militante de la Asociación Comunitaria Indígena en Argentina y miembro de la Coordinadora Latinoamericana de Cine y Comunicación de los Pueblos Indígenas (CLAPCI), nos habla en Bilbao[1] de los retos de la comunicación popular en América Latina y en el mundo.
Bashe Nuhem, fotografiada en Bilbao por Eneko Calle.

– Pese a la existencia de un verdadero latifundio mediático global, que hace muy difícil la sostenibilidad de medios alternativos e independientes, la comunicación popular ya es una realidad en América Latina. ¿Qué recursos la hacen posible?

 – Desde nuestra asociación de comunicadores y comunicadoras indígenas sostenemos que los medios de comunicación masiva, los medios concentrados, son una empresa. Al contrario, los medios de comunicación popular son básicamente un instrumento, un arma de lucha para la transformación social. Partiendo de esta premisa, en América Latina, hay experiencias indígenas que llevan treinta años trabajando en el campo de la comunicación popular, con el objetivo de hacer visible los procesos de los pueblos indígenas, ya que en los medios concentrados el tema indígena es considerado más bien como un problema.

En el caso de Argentina, con la Ley de Medios, que contempla el reconocimiento de los medios populares, alternativos y comunitarios, el país ha dado sus pasos en términos jurídicos en la consolidación de condiciones para desarrollar expresiones de comunicación popular. La ley se aprobó en el año 2009. Ha iniciado un trabajo de reconocimiento institucional hacia los medios comunitarios, que estuvo muy activo hasta el año 2014. Si bien son pasos importantes, nuestra lectura del proceso no es totalmente positiva. Este reconocimiento institucional, y entonces el financiamiento a estos medios comunitarios, tenía condiciones políticas: aceptar el apoyo institucional, por los medios comunitarios, implicaba hablar bien de las políticas gubernamentales. Es decir, buscar la sostenibilidad en el apoyo del Estado puede significar condicionamiento político, en el sentido de pérdida de autonomía y de dependencia del gobierno. Por lo tanto, el financiamiento público no creo sea la solución integral al problema de democratizar la comunicación.

En el caso de nuestro medio, nos financiamos con publicidad de algunas empresas comprometidas, pero también con el apoyo de nuestras comunidades, a través de sus organizaciones de base y otros sujetos. Es una apuesta para una comunicación autónoma, autogestionada. Sin embargo, es muy difícil mantener un medio de comunicación popular sin financiamiento privado o público, porque se necesita desarrollar constantemente contenidos, y por eso se necesitan equipos humanos y técnicos. ¿Cómo mantener nuestros medios comunitarios, reconociendo económicamente el trabajo desarrollado por las comunicadoras? Es una tarea pendiente.

Por otro lado, creo que esta cuestión del mantenimiento de la comunicación popular tiene que ver también con el conocimiento técnico que se necesita para emprender proyectos de información alternativas. Nosotras, comunicadoras populares indígenas, impartimos constantemente talleres para compartir nuestros saberes, nuestras capacidades. No vamos a enseñar cómo se hace comunicación, sino que compartimos conocimientos para que las personas puedan desarrollar y aprovechar sus potencialidades. Este proceso nos fortalece y favorece el mantenimiento de la comunicación comunitaria y popular.

– Las nuevas tecnologías han trasformado radicalmente la comunicación en las sociedades occidentales. ¿Cómo se vive este proceso desde la comunicación popular indígena?

 – Las nuevas tecnologías han generado un impacto importante en las comunidades indígenas, por lo tanto es necesario que nosotras, quienes hacemos comunicación popular, tratemos estos temas. Es significativo que denunciemos y nos opongamos al modelo de las transnacionales, pero al mismo tiempo utilizamos Facebook, es decir, trabajamos con las nuevas tecnologías que estas corporaciones desarrollan. Facebook te guía, no somos nosotras quien le guiamos. Sin embargo, también hay que reconocer los impactos de la tecnología que han permitido desarrollar proyectos novedosos en las comunidades.  Comunicación es un abanico de muchos ingredientes, las nuevas tecnologías son uno de estos ingredientes, que vamos descubriendo a nuestro ritmo. Los tiempos de nuestras comunidades son diferentes a los tiempos de las sociedades occidentales, son más lentos. Pero sí, vamos a reflexionar sobre cómo utilizar las nuevas tecnologías para favorecer la comunicación popular.

– Antes nos hablabas de las relaciones entre instituciones y comunicación popular en Argentina. ¿Cómo os afectó el cambio de gobierno y la llegada a la presidencia de Mauricio Macri?

Bashe Nuhem, fotografiada en Bilbao por Eneko Calle.

– En toda Latinoamérica nos preocupa mucho lo que pasa con respecto a los comunicadores y las comunicadoras: criminalización y persecución. En Argentina, el impacto del nuevo gobierno ha sido muy fuerte. Criminalización, amenazas, persecución, las venimos sufriendo desde antes, pero se están profundizando con la era de Macri. Estamos viviendo un retroceso muy importante. Inclusive, hay personas que están encarceladas. Es muy grave ver cómo el gobierno actual se ensaña con sectores que somos de la parte social, indígena, que sufrimos la desigualdad del sistema. Es una vulneración constante del derecho. El actual gobierno también ha metido mano a la Ley de Medios: se desmantelaron muchos programas que beneficiaron la comunicación comunitaria e indígena. Se hace más difícil hacer comunicación popular en Argentina; de las diez radios indígenas que hay en el país quedan solamente tres, las otras siete radios fueron cerradas porque le quitaron la licencia, otras están siendo amenazas por tocar temas sensibles. Me refiero a la denuncia de los crímenes de las empresas transnacionales: trata de personas, venta ilegal de tierras indígenas, crimen organizado en el cual están involucradas las élites políticas y la policía. Tocar estos temas, nos expone a amenazas y represión.

Muy poco se habla del avance de Monsanto y otras empresas en el norte de Argentina, de lo que están haciendo en nuestros territorios con la complicidad del gobierno. Sufrimos pérdidas de vidas en nuestras organizaciones, comunicadores y comunicadoras que fueron asesinadas por el hecho de llevar la palabra de quien no tiene voz.

Es importante que las organizaciones indígenas inicien a enfrentar con más energía el tema de la criminalización y persecución. Muchas veces afirmamos la importancia de la comunicación popular, pero se nos olvida hablar de la realidad cotidiana de quien la hace.

– Tuvo bastante repercusión la decisión del gobierno de Macri de poner fin a la difusión abierta de Telesur. Como comunicadora popular, ¿Cuál es tu visión al respecto?

 – Es una lástima que el presidente argentino haya sacado la emisión de Telesur, es un retroceso y una violación al derecho de acceso a la información. Esto quiere decir ocultar realidades distintas. Telesur ha dado espacio a las noticias de los pueblos indígenas. Telesur rompió esta idea de que el tema indígena tiene que estar escondido porque representaría un problema.

En la televisión argentina se privilegia el sensacionalismo, un tipo de información que no aporta nada en el progreso de nuestros pueblos. Al contrario, Telesur tiene una mirada más comprometida con las necesidades de los pueblos, nos ha enseñado que se puede hacer televisión de forma alternativa. Pero, también hay que tener en cuenta que los actores de esta cruda realidad que vivimos los pueblos son los que tienen que estar al frente; los protagonistas sociales son los que tienen que dar el testimonio de los acontecimientos. De todas formas, el reto más grande de Telesur es seguir difundiendo situaciones, sin perder de vista la necesidad de poder seguir haciéndolo en futuro, también sin el apoyo de los Estados. Los gobiernos cambian, pero la comunicación alternativa y popular tiene que seguir adelante.


Davide Angelilli es periodista freelance.


NOTAS:

  1.  Bashe Nuhem participó en la gira de comunicadores y comunicadoras indígenas organizada por Mugarik Gabe. Más información: www.mugarikgabe.org/campanas/komunikatuz-eraldatu.

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