Tarajal: No nos cansaremos de denunciar la impunidad

Hace tres años, el 6 de febrero de 2014, quince personas murieron en la playa Tarajal de Ceuta mientras intentaban llegar a tierras europeas. Como muchas otras, estas personas atravesaron gran parte del continente africano para mejorar sus condiciones de vida y lo que recibieron, mientras luchaban por no ahogarse en el mar, fueron pelotazos de goma y más violencia.

Estas quince muertes se suman a las de muchas más personas que de forma anónima y casi a diario pierden la vida en el tránsito hacia tierras europeas, bien sea en el camino, bien en las concertinas de las verjas o en el Mediterráneo. Los sueños, añoranzas, deseos, alegrías e ilusiones de todas estas personas se pierden en el azul turquesa de un mar que cada vez se está tornando más oscuro, convirtiéndose en una gran y profunda fosa común. Mientras, más allá de las columnas de Hércules miramos impotentes como se pierde todo ápice de dignidad cada vez que se levanta o fortalece una nueva verja.

Cansada, hastiada e impotente frente a toda esta violencia, la ciudadanía privilegiada por nacer en el lado desde donde se levantan las verjas se remueve, aunque muy poco a poco. Sentimos la necesidad de gritar que no estamos de acuerdo y que nos avergüenzan las políticas migratorias y de refugio que se están aplicando desde la Unión Europea, que ninguna persona es ilegal y que ya basta de someter los intereses del capital al reconocimiento de los Derechos Humanos. ¡Estamos hartas!

Con todos estos gritos de rebeldía el 4 de febrero de 2017 llegamos a Ceuta varias personas desde diferentes territorios para sumarnos a la IV Marcha por la Dignidad. Una marcha que atravesó Ceuta iniciándose en la céntrica plaza de África y culminando en las negras piedras de la playa Tarajal. Una marcha en la que se entremezclaban gritos en los que difícilmente se podría diferenciar la afectividad de la reivindicación. Manifestamos que mantenemos viva la llama de la memoria; que mantenemos viva la exigencia de que la legalidad internacional debe cumplirse; que la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 tiene que dejar de ser papel mojado para constituirse, no sólo retóricamente, en la piedra angular que sirva de fundamento y base para el desarrollo de las normas y procedimientos de nuestra vida en común; que toda persona merece una vida digna; que ninguna persona es ilegal.

Las imágenes que se recogen en este reportaje son una pequeña muestra de todo lo que se vivió en Ceuta. Un sencillo ejercicio para intentar reflejar las emociones encontradas, el reconocimiento en las miradas, la impotencia de seguir gritando frente a verjas y concertinas, la necesidad de reivindicar que la unión hace la fuerza, la evidencia de que las verjas no sirven más que para generar odio y dolor, el rechazo enérgico a todo tipo de violencia hacia las personas que buscan mejorar sus condiciones de vida. El reflejo de un grito colectivo que reivindicaba, tal como hizo Lluís Llach desde otro punto del Mediterráneo, aquello de que “si tú estiras fuerte por aquí y yo estiro fuerte por allá, al final la estaca caerá y todas nos podremos liberar”.

Tarajal. Ongi Etorri Errefuxiatuak. Beatriz Plaza, 2017.


Beatriz Plaza Escrivà (@BeaPlazaE) es activista en la plataforma Ongi Etorri Errefuxiatuak, Bizkaia.


Print Friendly

2 pensamientos en “Tarajal: No nos cansaremos de denunciar la impunidad”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *