Bolivia, capital internacional de los movimientos sociales

El sábado 2 de abril de 2016, en el cierre de la “Cumbre Política de Trabajadores y Movimientos Sociales” desarrollada en la ciudad de Cochabamba, el presidente de Bolivia, Evo Morales Ayma, propuso convertir a su país en la capital latinoamericana de los movimientos sociales anti-imperialistas.

En cualquier ocasión pública y en su, recientemente estrenada, cuenta de Twitter (@evoespueblo) Morales no deja de mencionar o agradecer a los movimientos sociales, de los que él mismo emergió como líder y que permanentemente acompañan las acciones de Gobierno.

Ya en julio de 2015, el Papa Francisco, de visita en Bolivia, reconocía al presidente Evo Morales como un par con quien construir un nuevo paradigma planetario, y a los movimientos sociales como la vanguardia en la construcción de una “alternativa humana a la globalización excluyente”. En el cierre del II Encuentro Mundial de Movimientos Populares, en Santa Cruz de la Sierra, el Papa le dio un respaldo explícito al proceso de cambio boliviano, del que los movimientos sociales son el origen y el pilar fundamental, en directo, para todo el mundo.

Un Gobierno de cambio

Bolivia ha resurgido como una revolución atípica y pacífica en el mapa mundial; en estos últimos diez años ha construido un proceso de cambio, inclusivo, democrático y cultural, y, ahora también, científico y tecnológico.

Diez años de gestión del presidente Evo Morales y del vicepresidente Álvaro García Linera, una dupla que ganó tres elecciones presidenciales por amplia mayoría, desde un inicial 54 por ciento en diciembre de 2005, un 64 por ciento en la reelección post Constitución del 2009, hasta el 60 por ciento de las elecciones del 2014. El pico máximo de popularidad fue el 67,4 por ciento obtenido en aquel referendo revocatorio del 10 de agosto de 2008, transformado en la mayor ratificación de su gestión. La oposición, masacrada sistemáticamente en las urnas y en su autoestima, nunca pudo asomarse durante todos estos años, a un porcentaje decente para competir.

Diez años de un proceso emancipador que se dio en la Patria Grande de América Latina. En esos procesos de liberación el rol central los jugaron y lo juegan los movimientos populares. En el caso boliviano, los movimientos sociales adquieren el carácter de vanguardia a nivel continental, organizados en estructuras políticas a las que sirven de puntal de lucha. Ese protagonismo real de los movimientos populares todavía se evidencia en los espacios del Estado conducidos por compañeros y compañeras de esos movimientos.

Cholas en la morenada de la ciudad de Sucre en septiembre de 2014. Fotografía: Gloria Beretervide.

Cholas en la morenada de la ciudad de Sucre en septiembre de 2014. Fotografía: Gloria Beretervide.

Es el caso de Félix Cárdenas, actual Viceministro de Descolonización, ex dirigente campesino, formador ideológico y educador popular, también uno de los pilares de la Asamblea Constituyente que redactó la nueva Constitución Política del Estado. Su tarea hoy es la de cuestionar las estructuras coloniales que sobreviven en las neuronas nacionales. La descolonización apunta a crear una sociedad de iguales, en total consonancia con el “vivir bien”. “O se muere la Madre Tierra, o se muere el Capitalismo”, publica el Viceministerio de Descolonización en su página web.

Félix Cárdenas fue uno de los dirigentes campesinos que comenzó a escribir la nueva historia del movimiento popular boliviano frente a la debacle del movimiento obrero de 1985. El campesinado no se sentía representado por la oligarquía sindical de la Central Obrera Boliviana –COB- que ya no los representaba por excluyente, caudillista y vertical.

Cárdenas afirma que la palabra, que hasta fines de los años 80 era exclusividad de los sectores proletarios y de clase media, es tomada entonces por el movimiento campesino, que era el que ponía el cuerpo frente al Imperialismo, defendiendo la hoja de coca y los recursos naturales, campesinos y campesinas que se politizaban aceleradamente. Ese campesinado comunitario, igualitario -y sus organizaciones- que fue injusta y erróneamente acusado de “pequeño burgués” por la visión marxista dogmática, es el principal pilar del Gobierno de Evo Morales.

La participación como pilar

Evo Morales es un presidente que nunca dudó en participar, en los primeros años de su Gobierno, de marchas y huelgas junto a los movimientos sociales, para impulsar las leyes que le permitirían a su Gobierno realizar las reformas necesarias. El 28 de noviembre de 2006, una gigantesca marcha de movimientos campesinos y otros movimientos sociales de toda Bolivia, llegó a La Paz luego de un mes de caminata para desbloquear el tratamiento en el Senado de la Ley de la Revolución Agraria, las modificaciones a la ley 1715 de Reconducción de la Reforma Agraria, y, por otro lado, las Leyes de Aprobación de los 44 contratos petroleros bajo los términos de la Nacionalización de los Hidrocarburos. Lo lograron y las puertas del Palacio de Gobierno – Palacio Quemado- se abrieron para permitir la entrada a las personas manifestantes; en ese mismo momento, el presidente con su Gobierno en pleno, firmó y promulgó las leyes recién votadas en el Senado.

Lo mismo ocurrió el 21 octubre del 2008; tras 7 días de marcha de movimientos populares con Evo a la cabeza, el primero y el último día, y una concentración de más de un millón de personas de toda Bolivia en la Plaza Murillo (La Paz), se logró que la minoría de la oposición llegara a un acuerdo con la mayoría del oficialismo en el Congreso Nacional, y se votara la Ley permitiría refrendar -el 25 de enero del 2009- la Nueva Constitución Política del Estado por una mayoría del 61 por ciento[1].

Organizaciones sociales marchan hacia La Paz desde El Alto (2008). Fotografía: Gloria Beretervide.

Organizaciones sociales marchan hacia La Paz desde El Alto (2008). Fotografía: Gloria Beretervide.

Sin embargo, no todo fue un romance entre el presidente Evo y las organizaciones sociales. La articulación entre las demandas de las bases y las políticas del nuevo Gobierno tuvo algunos momentos de tensión: el 5 y 6 de octubre de 2006, los enfrentamientos provocados por el sector minero cooperativista contra la minoría de mineros sindicalizados reclamando las mejores vetas del cerro Posokoni, en Huanuni, que causó 12 muertos y cientos de heridos. También, en diciembre de 2010 el Gobierno hubo de dar marcha atrás con un aumento desmesurado del combustible, después de cinco días de protesta de las bases. Evo gobierna “obedeciendo al pueblo”.

Pero en diciembre de 2013 irrumpe mediáticamente un sector social, sindicalizado desde 1999: los NATS -Niños, Niñas y Adolescentes Trabajadores, agrupados mayoritariamente en la UNATSBO –Unión de Niñas, Niños y Adolescentes Trabajadores de Bolivia- que reúne a más de 15.000 afiliados, exigieron al Gobierno, su derecho al trabajo sin límite de edad. Lograron que el nuevo Código Niña, Niño y Adolescente bajara la edad mínima para entrar al mercado laboral a 10 años en casos especiales de personas trabajadoras cuentapropistas y a 12 para la posibilidad de ser contratados, sólo con autorización de los padres y madres, y siempre monitoreados por la Defensorías de la Niñez locales. El trabajo entraña la obligación de ir a la escuela; también se regulan las obligaciones de los empleadores y las horas que los niños y niñas deben dedicar al estudio; se prohíbe a los NATS trabajar en minería, zafra de la castaña o caña, construcción, y otros considerados peligrosos. Además, establece el límite horario de las 22 para quienes se dedican a la venta nocturna.

El vicepresidente Álvaro García Linera explicó que la ley era el justo equilibrio entre la realidad, los derechos de los niños y niñas y los convenios internacionales, mientras que el presidente Evo, un ex niño trabajador, resaltó los aspectos culturales del mundo andino en el que la niñez se incorpora a la economía familiar desde muy temprana edad y el aspecto formativo del trabajo.

Esa ley tiene el fin de proteger a los NATS de la explotación, mientras -al mismo tiempo- el Ministerio de Trabajo continúa con la erradicación progresiva del trabajo infantil. Sin embargo, el Estado Plurinacional de Bolivia fue sancionado por la OIT y la opinión internacional. Bolivia fue en mayo 2015 a Ginebra por la sanción de la ley y sobrevuela la presunción de un castigo sobre preferencias arancelarias de no atender las recomendaciones de la OIT.

Avances en la última década

El 1 de mayo de 2016 se cumplieron diez años de la nacionalización de los hidrocarburos, a la que seguirían la estatización de los sectores estratégicos de telecomunicaciones y energía eléctrica. En una reciente entrevista en televisión (Democracia Directa-23 de abril de 2016-Bolivia TV), el vicepresidente Álvaro García Linera, uno de los intelectuales bolivianos más reconocidos internacionalmente, explicó como la nacionalización le permitió a Bolivia “generar los suficientes recursos económicos para sentar las bases de un Estado soberano”. En esos 10 años la nacionalización produjo 31.573 millones de dólares contra los 2.516 que los gobiernos neoliberales obtuvieron en igual período con las privatizaciones. García Linera fue muy claro al expresar que “el liderazgo, la recuperación de los recursos naturales y los movimientos sociales han constituido el trípode político que nos permitió dar ese paso”.

Ese dinero fue el que permitió el ascenso social de los sectores más pobres: la extrema pobreza se redujo de un 38 a un 20 por ciento, la diferencia entre ricos y pobres se achicó de 128 a 39; más de dos millones de personas dejaron de ser pobres para convertirse en clase media donde aún se mantienen. Y se planea invertir unos 50 mil millones de dólares hasta 2020 para reducir la extrema pobreza al nueve por ciento, mejorar la salud y educación, aumentar las infraestructuras e industrializar el país. Las obras de infraestructura son una constante: construcción de carreteras con una inversión de 4.194 millones de dólares (contra solo 639 de Gobiernos neoliberales); hospitales, aeropuertos, universidades, viviendas sociales (hay 200 mil hogares programados para 2020); incremento de 127 por ciento del sueldo mínimo, doble aguinaldo.

Y reparaciones históricas muy caras al pueblo de Bolivia: gas domiciliario para todos y todas y, el exitoso reclamo en La Haya por el cual ese tribunal se consideró competente (septiembre 2015) en el juicio para que Chile negocie ceder a Bolivia el acceso al mar.

La Bolivia del proceso de cambio es el país que compite con Cuba por el nivel de inversión en educación, a la que destina un 8,7 por ciento del Producto Bruto Interno (PBI). La UNESCO ya había declarado a Bolivia país libre de analfabetismo; en julio de 2014 la cifra sólo llegaba al 3,8 por ciento. Becas de 50 mil dólares se otorgan a los mejores alumnos y alumnas de las universidades locales para que realicen posgrados en las universidades más prestigiosas del exterior, en pos de alcanzar la ansiada soberanía científico-tecnológica.

El ministro de Economía y Finanzas Públicas, Luis Arce Catacora, que acompaña al presidente desde su primer período en el Gobierno, explica en Harvard, y en foros de todo el mundo ese “milagro boliviano”, tan alabado por el Banco Mundial y otros organismos internacionales. Arce dice que “para el Fondo Monetario que siempre busca la estabilidad, le parece grandioso lo que estamos haciendo. Si hubiéramos adoptado el viejo modelo neoliberal, que basaba el crecimiento en las exportaciones (seguido por muchos países de América Latina) por supuesto que tendríamos recesión; debido a la caída de los precios internacionales las exportaciones de Bolivia”. El secreto sostiene Arce es el aumento de la demanda interna en un país que partió de cero. ¿Dónde se ha ido fundamentalmente el aumento de la demanda interna de la población boliviana? Al consumo de los servicios básicos, electricidad, agua potable, comunicaciones y gas para la cocina.”

Bolivia sigue creciendo a pesar de la crisis internacional, la previsión para este año es de un 5 por ciento (34 mil millones de dólares); es el país con mayor crecimiento en la región. Y, a pesar del contexto regional en el que la restauración conservadora parece retomar el control de algunos países que se le habían perdido frente a gobiernos populares, Bolivia parece tener la receta momentánea para evitarlo y continuar con independencia el camino que comenzaron a recorrer hace 10 años.


Gloria Beretervide es periodista y desde 1992 se especializa en documentales para la televisión internacional. Sigue desde el inicio el proceso de cambio de Bolivia a través de sus movimientos populares, así como algunos de Argentina.

Artículo publicado en el nº70 de Pueblos – Revista de Información y Debate, tercer trimestre de 2016.

Este texto se enmarca en una serie de artículos que estamos publicando sobre la coyuntura política de América Latina”.


NOTAS:

  1.  Ley 3942, del Referendum Dirimitorio y Refrendatorio del Proyecto de la Nueva Constitución Política del Estado.

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