Transitando del Género a la Diversidad sexual y de género. La Cooperación no normativa.

La crisis sistémica que se vive en nuestro entorno en los últimos años ha provocado una profunda reflexión en el sistema de la Cooperación para el Desarrollo, tanto entre las ONGD como entre las instituciones públicas. En algunos casos se están planteando cambios que tienen que ver “con el hacer” (instrumentos, tipos de convocatorias, presupuestos, etc.) mientras que en otros, sin embargo, se plantean cambios más profundos que tienen que ver “con el ser”, que algunas y algunos autores definen como Cooperación Internacional Transformadora o Cooperación Crítica.

Entre las características de esta Cooperación destacamos que: por un lado, se busca romper el binomio Cooperación-Educación para el Desarrollo, organizando estrategias entre agentes y movimientos locales y globales. En este artículo utilizamos el término Cooperación, que también hace referencia a la Educación para la Transformación Social; y por otro, la relevancia que tienen los vínculos entre movimientos sociales y organizaciones populares del Norte y del Sur, como es el caso de aquellos que el movimiento feminista va tejiendo desde hace años. Así, desde su amplia experiencia, pone en diálogo los saberes, las estrategias y las prácticas que desde diferentes contextos están llevando a cabo organizaciones feministas, incidiendo tanto en lo local como en lo global.

A partir de esta sucinta reflexión del contexto destacan varias cuestiones que confluyen para que la diversidad sexual y de género adquiera un lugar significativo en la Cooperación Transformadora. Por un lado, encontramos organizaciones del movimiento feminista que llevan tiempo incorporando en su agenda los debates y prácticas sobre los derechos de las lesbianas y trans. Por otro lado, cada vez son más comunes las denuncias de violencia y violación de derechos que viven las personas que se ha denominado LGTTBIQ (Lesbianas, Gays, Trans, Bisexuales e Intersex, queers), mostrándolas a través de los medios de comunicación y las redes sociales. Así pues, están siendo nombradas realidades que hasta hace poco no eran reconocidas en el ámbito de la Cooperación para el Desarrollo. Desde algunas instituciones se van proponiendo convocatorias en las que se contempla la diversidad sexual y de género como temática a financiar. También algunas ONGD están planteando una revisión de la dimensión de género desde la que trabajan, rompiendo con el sistema sexo-género, ya que resulta binarista y heterosexista, y abriéndose a posibilidades y concepciones más amplias y plurales.

LA DIVERSIDAD SEXUAL Y DE GÉNERO EN LA TRÍADA DE LA EXCLUSIÓN

La diversidad sexual y de género[i] tiene que ver con todas las personas, no sólo con las que se han denominado LGTTBIQ. Hace referencia a un enfoque con una visión amplia de la realidad en cuanto a los deseos, los cuerpos, la sexualidad, el género, sus opciones y sus tránsitos y que imagina alternativas teóricas y prácticas frente al modelo dominante que es, entre otras características, heteronormativo. Además, un rasgo de esta heteronormatividad es que es heterosexista, permitiendo sólo aquellos deseos y prácticas que son heterosexuales (además de asimétricas entre el hombre y la mujer).

En el ámbito de la Cooperación no es extraño escuchar que el modelo dominante es neoliberal y etnocéntrico y desde los agentes de este sector se han realizado importantes aportes, con mayor o menor éxito, intentando provocar cambios sociales alternativos a dicho modelo. Sin embargo, gracias a la interpelación de esa relación con algunas organizaciones feministas y por el mayor contacto con organizaciones del entorno de la diversidad sexual y de género, se va complejizando la caracterización del modelo dominante e incorporando la heteronormatividad como una tercera característica.

Así, podríamos decir que este modelo está formado por una tríada ideológica y con consecuencias prácticas en las vidas de todas las personas del planeta: es neoliberal, es etnocéntrico y es heteronormativo. Tres características del modelo dominante que se complementan y que es necesario abordar, de manera interseccional[ii], si se desean llevar a cabo acciones transformadoras. Si se tienen en cuenta estas tres características podemos identificar cuáles son las prácticas y quiénes son las personas y colectivos que no son normativas y que quedan extramuros, en definitiva que viven algún tipo de opresión.

En el caso de no interseccionar estas tres características podemos cometer el error de pensar que cualquier persona gay o lesbiana, por el hecho de serlo, son no normativas y pueden vivir algún tipo de violación de sus derechos. Por el contrario, podemos pensar que una persona considerada heterosexual es normativa, por lo que sus derechos están garantizados. Tal vez un par de ejemplos nos ayuden a comprender mejor esta cuestión: el alcalde del Partido Popular, de una ciudad del Estado español, que es gay y se casa en una ceremonia pública en el salón principal del Ayuntamiento, ¿es normativo o no normativo? Por otro lado, una mujer heterosexual, migrante sudanesa, que vive en la misma ciudad que dicho alcalde, ¿es normativa o no normativa?

RETOS, DESAFÍOS Y POSIBILIDADES NO NORMATIVAS[iii]. EL TRÁNSITO DEL GÉNERO A LA DIVERSIDAD SEXUAL Y DE GÉNERO

Teniendo en cuenta el contexto señalado y la tríada del modelo dominante al que consideramos que hay que desenmascarar y hacer frente, hemos tenido la oportunidad de entrevistar a tres organizaciones de América Latina (Guatemala, El Salvador y Nicaragua) y de acompañar en un proceso de reflexión sobre esta dimensión a dos organizaciones de Euskadi. A continuación presentamos algunos de sus aportes, que muestran claves de posibles procesos de incorporación de la diversidad sexual y de género en el ámbito de la Cooperación Transformadora.

  1. A la hora de incorporar la diversidad sexual y de género se observan las mismas resistencias que existían hace años cuando se comenzó a plantear la perspectiva de género que hoy se incorpora con normalidad, aunque parece que no está dando los resultados esperados. Por diversos motivos la incorporación del género no ha resultado fácil y complejizarla a través de la diversidad sexual y de género puede ser costosa. Al mismo tiempo, parece que ya no sirve la concepción binarista que existía del género, dando la diversidad sexual y de género mayor coherencia y una visión más compleja.
  2. Los deseos, los cuerpos y las sexualidades suelen considerarse como cuestiones del entorno privado por lo que no se llevan a la agenda política. El movimiento feminista lleva años recordándonos que lo privado también es público y político. Si se desea acompañar procesos transformadores es importante tener en cuenta que los cuerpos y las sexualidades también construyen las realidades.
  3. A través de los enfoques decrecentistas y del buen vivir se han ido incorporando los cuidados como una dimensión importante. Podemos señalar que los cuerpos, los deseos y las sexualidades también son parte de los cuidados y es necesario generar espacios que los nutran.
  4. A la hora de abordar la diversidad sexual y de género es imprescindible interseccionarla, entre otras, con las dimensiones sociales, culturales y económicas.
  5. Hay organizaciones del Sur que llevan años incorporando esta perspectiva, aunque sus socias del Norte no participen de ello. Suelen ser organizaciones feministas en las que, desde hace tiempo, van surgiendo fundamentalmente experiencias por los derechos de las mujeres lesbianas. Es necesario avanzar en la visibilización de las experiencias que existen y reconocer y valorar las capacidades políticas e ideológicas que tienen las personas LGTTBIQ, identificando igualmente las prospectivas que tienen y articulando fuerza política.
  6. Se puede señalar que en gran parte de las organizaciones vinculadas a procesos de cooperación existe aceptación respecto a la diversidad sexual y de género. Sin embargo, puede haber una indefinición de estrategias concretas, de ámbitos de trabajo y de acciones a realizar. Supone un desafío realizar reflexiones conjuntas e imaginar y poner en práctica acciones transformadoras, desaprendiendo discursos etnocéntricos dominantes sobre la sexualidad y el género y teniendo en cuenta cada contexto y las visiones propias existentes.
  7. En los cinco casos analizados esta diversidad se ha incorporado, fundamentalmente, en las áreas de formación. Por este motivo, señalamos la necesidad que existe de construir un suelo común a nivel teórico que tiene que ver con los cambios de cultura organizacional yendo más allá del apoyo a iniciativas concretas. Supone trabajar abiertamente la diversidad sexual y de género para incorporarla en todas las áreas de las organizaciones y que no dependa de la voluntad de personas concretas.
  8. Esta incorporación se puede llevar a cabo a través del apoyo a procesos organizativos directamente relacionados con los derechos humanos de las personas LGTTBIQ (por ejemplo a aquellas organizaciones que luchan por el derecho al matrimonio igualitario, o a organizaciones que defienden los derechos de las personas trans, etc.) o bien a través del apoyo a procesos organizativos que quieren incorporar en su interior esta diversidad (por ejemplo cuando el Movimiento Sin Tierra de Brasil incorpora la diversidad sexual y de género a sus luchas, o cuando se realiza una memoria histórica de un conflicto armado incorporando la violación de derechos del colectivo LGTTBIQ[iv]). En cualquiera de los casos, es necesario vincular lo específico y local con lo global que resulten luchas que se cruzan y se ponen en diálogo frente al modelo normativo y dominante, imaginando alternativas colectivas.

Al fin y al cabo, lo que desde la Cooperación Transformadora deseamos hacer, en este como en otros temas, es superar la norma incorporando a quienes están extramuros. Encontrarnos, dialogar, soñar nuevas posibilidades, intentar llevarlas, juntas y juntos, a la práctica. Desmontar este modelo dominante, con sus imposiciones y prácticas de exclusión y muerte. Un modelo dominante que es planetario, así como nuestras propuestas alternativas y no normativas, que son locales y globales.

Ilustración de Unai Zorriketa

Ilustración de Unai Zorriketa


Esther Canarias y Fernando Altamira son integrantes INCYDE, Iniciativas de Cooperación y Desarrollo, que a su vez forma parte del Equipo Nahia


Notas:

[i] Coll-Planas, G. (2010): La voluntad y el deseo. La construcción social del género y la sexualidad: el caso de lesbianas, gays y trans. Edit. Egales. Madrid.

[ii] Platero, R. L. (Ed.) (2012): Intersecciones: cuerpos y sexualidades en la encrucijada. Edit. Bellaterra. Barcelona.

[iii] Equipo Nahia (2014): LURRERATUZ. Aterrizando los deseos olvidados. La perspectiva de género y de diversidad sexual en la Cooperación al Desarrollo, la Educación para la Ciudadanía Global y la promoción y defensa de los derechos humanos de las personas inmigrantes y refugiadas. Edit Nahia. Bilbao. http://www.iniciativasdecooperacionydesarrollo.com/wp-content/uploads/2015/01/lurreratuz-aterrizando-los-deseos-olvidados.pdf

[iv] Centro Nacional de Memoria Histórica (2015): Aniquilar la diferencia. Lesbianas, gays, bisexuales y transgeneristas en el marco del conflicto armado colombiano. Edit. CNMH-UARIV-USAID-OIM. Bogotá, 2015 http://www.centrodememoriahistorica.gov.co/informes/informes-2015-1/aniquilar-la-diferencia

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