Retos y perspectivas de los colectivos LGTTBIQ desde el Sur global

Las epistemologías del sur, de acuerdo con Boaventura de Sousa Santos1, son una propuesta política y epistemológica plural para la creación de “nuevos procesos de producción y de valoración de conocimientos válidos, científicos y no científicos, y de nuevas relaciones entre diferentes tipos de conocimiento, a partir de las prácticas de las clases y grupos sociales que han sufrido de manera sistemática las injustas desigualdades y las discriminaciones causadas por el capitalismo y por el colonialismo”, entre otros sistemas de naturalización de la desigualdad, como el sexismo.

En este sentido, constituyen un instrumento de transformación de los procesos, tiempos, espacios, contenidos y sujetos productores de conocimiento basado en las siguientes premisas:

  1. Reconocer que “todo conocimiento válido siempre es contextual, tanto en términos de diferencia cultural como de diferencia política”[i].
  2. Lo que comúnmente entendemos por epistemología es, en realidad, una epistemología local, contextual, “basada en una doble diferencia: la diferencia cultural del mundo moderno cristiano occidental y la diferencia política del colonialismo y el capitalismo”[ii].
  3. La comprensión del mundo excede la comprensión occidental del mundo.
  4. Hay un desperdicio epistemológico que no da cuenta de la infinita diversidad de experiencias válidas de conocimiento a partir de las cuales se estructuran las diferentes prácticas sociales y políticas. Buena parte de este desperdicio es alentado por epistemologías y teorías sociales que operan con una mirada colonial, apreciable en las maneras de investigar y producir conocimiento.
  5. En el mundo no faltan alternativas de emancipación, ni tampoco ausencias y emergencias llenas de posibilidades.

APORTES DEL MOVIMIENTO QUEER

Reivindicación en el Festival del Orgullo en Londres (2014). Fotografía: Jason (www.flickr.com).

Reivindicación en el Festival del Orgullo en Londres (2014). Fotografía: Jason (www.flickr.com).

Por su parte, la teoría queer, como conjunto amplio y heterogéneo de teorías que acogen contribuciones diversas, contribuye a repensar las cuestiones de género y la sexualidad humana desde perspectivas que desnaturalizan las identidades sexuales tradicionales, desafían normatividades que se presentan como verdades incuestionables, rompen los cánones heteronormativos universalistas y ofrecen alternativas para combatir el patriarcado heterosexista vigente. Por ello, la teoría queer no es sólo una forma de teoría crítica, sino que implica transformaciones sociales tangibles. De acuerdo con Tadeu da Silva, dado su carácter transgresor de límites y tradiciones, la teoría queer “nos obliga a considerar lo impensable, lo que está prohibido pensar, en lugar de limitarse simplemente a considerar lo pensable, lo que está permitido pensar. (…) Lo queer se vuelve, así, una actitud epistemológica que no se limita a la identidad y al conocimiento sexual, sino que se extiende al conocimiento y la identidad en general. Pensar queer significa cuestionar, problematizar, impugnar todas las formas convencionales de conocimiento e identidad. La epistemología queer es, en este sentido, perversa, subversiva, impertinente, irreverente, profana, carente de respeto”[iii].

En concordancia con la perspectiva de las epistemologías del sur, la teoría queer plantea resignificaciones, prácticas y posicionamientos que, al reconocer los saberes, prácticas y memorias de sujetos invisibilizados y socialmente inferiorizados, atentan contra las diferentes formas de colonialidad social y cultural. Una de ellas, que alcanza los aspectos más íntimos de nuestro ser, es la colonialidad de la sexualidad, el canon sexual hegemónico que constituye el patrón desde el que se define la desviación a la norma y sus formas de control. Un canon que eleva a patrón de referencia universal al varón blanco, adulto, propietario, cristiano y heterosexual; regula las conductas socialmente legítimas a partir de la biologización esencialista del binomio hombre/mujer; exalta el amor romántico y el matrimonio monógamo como condición de autorrealización personal; y produce como no existentes construcciones del cuerpo, del género, el amor y la sexualidad fuera de las narrativas euroamericanas dominantes, a menudo representando a las personas LGTTBIQ como inferiores, inmorales y degenerados en cuanto seres marcados por los estigmas de la enfermedad, el delito y el pecado. Este carácter insurgente de la epistemología queer permite generar nuevas interpretaciones y nuevos procesos, resquebrajar viejos consensos y construir nuevos acuerdos, inventar nuevas utopías y crear otras maneras de vivir el amor, la sexualidad y de habitar nuestros cuerpos.

En este punto es donde precisamente convergen las epistemologías del sur y la teoría queer: en la elaboración conjunta de saberes contrahegemónicos, subversivos, de formas de sentir-pensar-actuar rebeldes capaces de visibilizar la diversidad de voces del Sur global, entendido como metáfora plural de las víctimas del capitalismo, del sexismo y del colonialismo imperantes, entre otras formas de dominación. No se trata de exportar de manera neocolonial los enfoques y el activismo queer del Norte global (surgido principalmente en Estados Unidos) al Sur global, sino de poner en prácticas ejercicios de escucha y aprendizajes recíprocos solidarios que permitan detectar relaciones coloniales inscritas en el marco de la heteronormatividad y vincularlas con otras categorías que se cruzan entre sí, como clase social, edad, raza y religión, entre otras, abriendo nuevos caminos para la investigación y el activismo. La masculinidad heterosexual, por ejemplo, es sólo una de las jerarquías identitarias de poder desafiadas, pero no la única.

De esta manera, se perfilan los contornos de una epistemología queer del sur, como la que representa, por ejemplo, el feminismo negro y lésbico de Audre Lorde. Desde esta perspectiva, una epistemología queer del sur es una apuesta por romper las concepciones tradicionales, patriarcales, esencialistas y conservadoras de sexo y género; por transgredir los binarismos y las definiciones de sexualidad impuestas por sociedades machistas, etnocéntricas y patriarcales; por denunciar los sesgos de un pensamiento monocultural sobre la sexualidad y tensionar conceptos como hombre, mujer, masculino, femenino, gay, lesbiana, bisexual, etc., por involucrarse en los debates y acciones del pensamiento descolonial en pro de crear nuevas condiciones de saber y poder compartido.

La subversión provocada por las epistemologías queer del sur puedeentenderse como una pluralidad de discursos y prácticas que abarcan desde formas físicas y visibles de resistencia a formas más sutiles y simbólicas.

La subversión que los colectivos LGTTBIQ han protagonizado a lo largo de la historia ha permitido combatir formas de violencia física y simbólica que siguen formando parte de nuestras sociedades. Luchar por el reconocimiento efectivo de la diversidad sexual y de género es luchar para que la diversidad no sea negada por estrategias coloniales de diferenciación desigual, que convierten lo diferente en inferior y mantienen a las personas LGTTBIQ en un estado de subhumanidad conocido como “armario”.

RETOS PENDIENTES

No obstante, más allá de las conquistas sociales y jurídicas logradas, e independientemente de los contextos de referencia, la lucha por la igualdad real del colectivo LGTTBIQ continúa. La heteronormatividad está institucionalizada y organizada en un modelo de sociedad patriarcal, capitalista y heterosexista globalizado en el que la heterosexualidad se considera la condición sexual natural. Subvertir la heteronormatividad requiere de teorías y prácticas que pongan en tela de juicio las asunciones heteropatriarcales naturalizadas, valoren las perspectivas y experiencias del Sur global, produzcan subjetividades rebeldes e introduzcan cambios en la cultura de la movilización colectiva, a fin de forjar nuevas articulaciones que superen la fragmentación identitaria de las luchas. De aquí emerge un campo de desafíos colectivos para que los movimientos LGTTBIQ, las investigaciones académicas posicionadas en el ámbito de la teoría queer y, de manera general, las personas e instituciones comprometidas con la transformación social emancipadora, construyan proyectos sociales y políticos capaces de potenciar su combatividad a favor de la emancipación social y sexual en el siglo XXI. Este campo de desafíos remite, como mínimo, a cinco cuestiones:

  1. DESPENALIZAR: significa garantizar una inclusión legal que no sólo deje de perseguir y castigar por ley las relaciones entre personas LGTTBIQ, sino que reconozca jurídicamente sus derechos civiles (matrimonio, parentalidad, libertad de expresión y asociación, etc.), que son la condición básica para el respeto y el reconocimiento de la ciudadanía íntima, sexual y reproductiva.
  2. DESPATOLOGIZAR: es desnaturalizar la medicalización y biologización de las identidades de género y los comportamientos sexuales, reconocer la pluralidad existente de géneros y sexualidades (poliamorosos, queers, parejas abiertas, genderfuckers, BDSM, crossdressers, gender bender, intersexualidades, etc.), combatir el poder biomédic como discurso hegemónico sobre los cuerpos y las sexualidades, cuestionar los prejuicios médicos y la legitimidad científica de los pretendidos diagnósticos (“trastorno”, “histeria”) y terapias, insertando los discursos patologizantes en el ámbito de relaciones de poder que delimitan la frontera entre lo que se considera “normal” y lo que se considera “patológico”.
  3. DESPATRIARCALIZAR: es erradicar el machismo, la misoginia, la lesbofobia y la transfobia aún habituales entre varones homosexuales y bisexuales, plantar cara a la discriminación sistémica que sufren las mujeres, atender a la intersección entre diferentes formas de discriminación (por edad, género, etnia, condición sexual, clase social, etc.), mostrar que los labios de las mujeres no están sellados y que su rebeldía se organiza en todo el mundo contra el patriarcado capitalista y heterosexista que las explota, reprime y mata.
  4. DESCOLONIZAR: quiere decir ampliar la mirada a las identidades sexuales y de género invisibilizadas que se construyen dentro y fuera de Occidente: las culturas sexuales del mundo árabe, los imaginarios sexuales japoneses, las sexualidades indígenas, etc., donde quienes mantienen relaciones sexuales con personas del mismo sexo no se identifican necesariamente como homosexuales, trans o bisexuales. Significa disolver las dicotomías de género y las polarizaciones sexuales que la heteronormatividad y el patriarcado establecieron como imágenes especulares del cuerpo, de lo erótico, de lo masculino y lo femenino. Es sospechar de las teorías y disciplinas que, de modo colonial, reproducen jerarquías naturalizadas para democratizarlas y ampliar las formas de saber y los modos de existencia que permiten ampliar nuestra comprensión del mundo. Es también impulsar de manera especial la solidaridad sur-sur entre las sexualidades no normativas.
  5. DESMERCANTILIZAR: es denunciar la falsa emancipación capitalista basada en el consumo, dejar de vivir la sexualidad a través de la compra de bienes y servicios, desmontar los estereotipos comerciales reservados por el capitalismo al público LGTTBIQ, crear espacios de contrapoder no dominados por relaciones de mercado y fortalecer, en síntesis, la militancia y el compromiso de transformación anticapitalista.

Son tan sólo algunos de los principales retos para elaborar agendas contrahegemónicas desde epistemologías antiimperiales que, en diálogo e intersección, buscan retar y desestabilizar sistemas de dominación.


Antoni Aguiló es filósofo político y profesor del Centro de Estudios Sociais de la Universidade de Coimbra.


Notas:

[i] Santos, B. S.; y Meneses. M. P. (eds.) (2014): Epistemologías del Sur (perspectivas). Madrid: Akal.
[ii] Santos, B. S.; y Meneses. M. P. (eds.) (2014): Epistemologías del Sur (perspectivas). Madrid: Akal.
[iii] Da Silva, T. (1999): Documentos de identidade: uma introdução às teorias do currículo. Belo Horizonte: Autêntica.

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