La Nueva Cultura del Agua, una apuesta de futuro para Urdaibai

En los últimos cuatro años el Consorcio de Busturialdea ha realizado verdaderos esfuerzos por caminar en una dirección que marca un cambio de paradigma en la gestión de aguas, tomando como guía los pilares que fundamentan la Nueva Cultura del Agua. Una apuesta por una gestión pública y participativa que deja atrás la visión del agua como un mero “input económico” para entenderla como un “activo ecosocial”, concepto que incluye además de valores productivos, funciones ecológicas, identitarias y emocionales tradicionalmente ligadas al agua. Se trata de un enfoque que abandona la simpleza de gestionar el recurso para entrar en la complejidad de una gestión ecosistémica vinculada al territorio.

Esta alternativa de gestión se ha visto reforzada por las exigencias planteadas por la Directiva Marco de Aguas (2000/60/CE), cuyo objetivo es la recuperación y conservación del buen estado ecológico de las masas de agua. En sus artículos se encuentra el concepto de gestión integrada de aguas superficiales y subterráneas, basada en estrategias de gestión de la demanda, equidad, eficiencia, ahorro y conservación, además de nuevos criterios económicos y de participación ciudadana. Esta Directiva supone un salto cualitativo en materia ambiental respecto a la anterior legislación europea. Sin embargo, tal y como afirma Pedro Arrojo está “desalmada ética y socialmente”, por lo que desde la perspectiva de la Nueva Cultura el Agua, los principios de la Directiva se deben aplicar bajo los prismas éticos de la declaración del agua como derecho humano.

El contexto: limitantes y fortalezas

La gestión pública e integrada que lleva a cabo el Consorcio de Aguas de Busturialdea se enmarca en un complejo escenario. Se trata de una zona catalogada como Reserva de la Biosfera, en la que el río Oka vertebra el territorio, con la especial atención y responsabilidades en materia ambiental que esto conlleva. Es una cuenca pequeña, en la que surgen problemas de planificación hidrográfica similares a los que enfrentan cuencas mayores, con la dificultad añadida del entramado administrativo y competencial existente entre la Agencia Vasca del Agua (URA), el Consorcio y el Patronato de la Reserva de la Biosfera.

La problemática presente en Urdaibai es diversa en materia de cantidad y calidad de las masas de agua. Existen serias dificultades en la garantía de abastecimiento en época estival debido a que las precipitaciones disminuyen notablemente y la población en la zona se triplica. Las causas estructurales que agravan esta situación están relacionadas con la contaminación del acuífero de Gernika, herencia de una ordenación territorial que determinó el uso de suelo industrial como prioritario, coincidiendo con los límites del acuífero. Efectivamente, en palabras de Aguilera “no hay gestión del agua sin gestión del territorio”[1] y este binomio indisoluble, se ha visto atacado por varios frentes. Una gestión forestal inadecuada basada en grandes extensiones de eucaplitos, acompañada de un atropellado crecimiento urbanístico, ha obstaculizado la posibilidad de compatibilizar el abastecimiento a la ciudadanía con el cumplimiento de los caudales mínimos ecológicos marcados por la Directiva Marco de Aguas (DMA).

Encontrarnos en un territorio Reserva de la Biosfera invita a reflexionar acerca del reto que esto supone; un laboratorio de sostenibilidad ambiental y social, un escenario ideal para la búsqueda de un sello de excelencia, de buenas prácticas. Este desafío en gran medida se ve comprometido por un cierto abandono institucional, en parte debido al complejo reparto competencial ya mencionado.

En el caso de la recuperación del acuífero de Gernika cuya competencia pertenece a la Agencia Vasca del Agua (URA) vemos un claro ejemplo. Es sorprendente que ninguna de las alternativas estudiadas en la planificación hidrológica valore la recuperación del acuífero. Los argumentos que se esgrimen desde URA están relacionados con las dificultades técnicas y los altos costes, a pesar de que no existe ningún estudio que sostenga tal afirmación. Sin embargo, habría que cuestionarse cuál es el coste de oportunidad de no recuperar el acuífero, ¿cuánto está costando no hacerlo en parámetros ambientales y económicos? Uno de los puntos controvertidos de este tema es quién asume los costes de la recuperación, existen claros indicios de que el tejido industrial ha jugado su rol en el proceso de contaminación. Teniendo en cuenta el principio “quien contamina paga” que recoge la DMA, las industrias implicadas no deberían estar exentas de pago. En última instancia, en este reparto de responsabilidades la ordenación territorial cumple un importante papel determinando los usos de suelo industrial encima del acuífero, circunstancia que sin duda debería ponerse sobre la mesa en la búsqueda de soluciones.

Propuesta de gestión ecosistémica para Urdaibai

En un esfuerzo de aproximación a esas buenas prácticas, desde el Consorcio de Busturialdea, se proponen una batería de medidas a corto, medio y largo plazo, en consonancia con la DMA y la Nueva Cultura del Agua que se recogen en el plan de gestión realizado por el grupo de investigación de Ekopol de la Universidad del País Vasco en 2015. El mismo pretende minimizar los costes ambientales y del recurso, mediante estrategias de gestión de la demanda, basadas en el ahorro, la eficacia, la gestión del territorio y la participación ciudadana. Soluciones como una gestión forestal adecuada, la explotación del acuífero de Oiz, nuevos sondeos, cambios en los usos del agua, mejora del mantenimiento de la red, aumento de tarifas, permitirían pasar de un estrés hídrico del 130 l/s (litros por segundo) a un superávit de 20 l/s. Para el problema en la calidad de las aguas, se incide en la importancia de recuperación del acuífero y en un control de vertidos industriales por parte de URA, se plantea además una estrategia mixta de saneamiento extensivo y conexión a la Estación depuradora de Lamiaran para dar solución a los núcleos rurales aislados.

En términos económicos, se estima que la sociedad tiene una pérdida relacionada con los costes ambientales de 14,6 millones de euros anuales. El modelo de gestión propuesto, minimiza los costes ambientales y del recurso, se prevé por tanto, un notable aumento del bienestar social, estimado en 11,3 millones de euros anuales.

Además de propuestas técnicas, es preciso asegurar una buena integración de competencias y responsabilidades, municipales y autonómicas. La importancia de una participación ciudadana activa es esencial para una gestión pública, eficiente y transparente. Para ello, se han dado algunos primeros pasos como el proceso participativo en la elaboración del Plan Territorial de Abastecimiento en Urdaibai. Herramientas que están teniendo éxito en otros lugares, pueden servir de inspiración, como la creación de un “Observatorio del Agua” o la implementación un sistema de indicadores (Benchmarking).

El contexto político que acompaña la gestión de aguas en Bizkaia dificulta en muchas ocasiones la gestión ecosistémica, descentralizada y local por la que se ha pretendido apostar en Urdaibai. Según Iratxe Arriola, presidenta del Consorcio de Busturialdea hasta mayo de 2015, “lo técnico no está aislado de lo político”, y desde el Consorcio de Aguas de Bilbao Bizkaia se busca una “gestión de aguas homogénea a nivel Euskadi” mediante una posible adhesión del Consorcio de Busturialdea, a pesar del factor de vulnerabilidad que esto pueda suponer. Esta situación se ha mantenido en una tensa calma en los últimos años, pero parece algo inminente con la actual sintonía política que se da en los dos Consorcios (ambos gestionados por el PNV), lo cual llega a ser preocupante teniendo en cuenta que el Consorcio de Aguas de Bilbao es el tercero en la lista de operadores públicos de saneamiento y abastecimiento en riesgo de privatización[2]. En este arduo escenario lleno de matices, una gestión ecosistémica e integrada en consonancia con la DMA y la Nueva Cultura del Agua, fundamentada en los principios de la sostenibilidad, en la participación y diálogo entre la ciudadanía e instituciones y sostenido por una fuerte base de movimiento social es la única alternativa para un modelo de gestión pública, descentralizado y local en Urdaibai.


Ruth Pérez Lázaro es investigadora en la gestión integrada de aguas, forma parte de la Fundación Nueva Cultura del Agua.

Artículo publicado en el nº68 de Pueblos – Revista de Información y Debate, primer trimestre de 2016.


NOTAS:

  1. Aguilera, F. (2008): La nueva economía del agua. Madrid.
  2. AEOPAS (2015): “Estudio de riesgos de privatización de empresas públicas de abastecimiento y saneamiento de agua”.
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