Campaña ¡No se hace nada con gente indiferente, ratifiquen el Convenio 177!

La campaña diseñada por la organización salvadoreña Mujeres Transformando pretende que las diputadas y diputados del parlamento de El Salvador ratifiquen el Convenio 177 y su recomendación 184. Mujeres Transformando es una organización feminista salvadoreña que trabaja en defensa de los derechos laborales de las mujeres trabajadoras de las maquilas del textil en El Salvador, así como la de las mujeres bordadoras a domicilio.
Materiales para la campaña.

Materiales para la campaña.

Esta iniciativa financiada por la Diputación Foral de Gipuzkoa también contempla concienciar a la ciudadanía salvadoreña sobre los bajos precios que perciben las mujeres bordadoras a domicilio por cada vestido, así como reivindicar la necesidad de luchar para que las mujeres bordadoras tengan mejores condiciones laborales. Desde la Asociación Paz con Dignidad y la Revista Pueblos nos sumamos a esta campaña y nos solidarizamos con las mujeres trabajadoras de las maquilas, con el objetivo de concienciar a la ciudadanía vasca y del Estado español para un consumo responsable que cuestione el actual modelo de producción, comercio y consumo que violenta derechos humanos básicos en los países del Sur Global.

Con tal fin desde Pueblos – Paz con Dignidad- realizamos tres entrevistas a Cecilia Campos, bordadora y actualmente promotora del colectivo de mujeres bordadoras a domicilio; Ingrid Palacios, responsable de comunicación de MT; y Marilyn Mabel Sánchez, abogada de la organización. Estas entrevistas las iremos publicando en el Twitter (@revista_pueblos) y la página web (www.revistapueblos.org) en las próximas semanas.

Video 1. Campaña “No se hace nada con gente indiferente”. Ingrid Palacios.

Vídeo 2. ¿Sabes cuánto le pagan a una bordadora a domicilio por un vestido? Cecilia Ramos.

Vídeo 3. Luchemos para que las bordadoras tengan mejores condiciones laborales. Marilyn Mabel Sánchez. 


4Desde 2008, Mujeres Transformando y Paz con Dignidad trabajan conjuntamente en el fortalecimiento de las capacidades y habilidades de las obreras de las maquilas con el objetivo dotarlas de las herramientas adecuadas para la promoción y exigencia de sus derechos humanos y laborales. Las maquilas operan en El Salvador bajo una ley especial, la Ley de Zonas Francas Industriales y de Comercialización. Las zonas francas son espacios físicos, aparentemente al margen del estado, con muros y portones, cuidados con vigilantes armados, donde el acceso está restringido y sólo entran trabajadoras, furgones y empresarios. Dentro de estos recintos se encuentran las diferentes fábricas maquileras y lo que sucede dentro casi nunca sale fuera. Las bordadoras a domicilio son las obreras de las maquilas que cosen el bordado de los vestidos que se convertirán en parte de las exportaciones que las empresas maquiladoras colocan en el mercado estadounidense y europeo de las boutiques exclusivas de ropa infantil o grandes almacenes de lujo. Realizan jornadas extenuantes de más de doce horas en sus casas y generan ganancias millonarias a las maquilas, de las cuales las bordadoras no perciben más que unos pocos dólares. Con el salario más bajo del país y el segundo más bajo en Centroamérica, las empresas maquileras dejan tras de sí una estela de violaciones a los derechos humanos laborales y una población con enfermedades producto de este tipo de trabajo.

Para conocer más sobre la situación leer:

“El Salvador: una oportunidad para dignificar las condiciones de las obreras de la maquila”, publicado en el nº 55 de Pueblos – primer trimestre de 2013.

“Made in El Salvador. De bordar en bordar se me fue la vida”, publicado en el nº 64, “Feminismo para otro mundo posible”.

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