Atilio Boron: “El proceso de unión latinoamericana está muy seriamente menoscabado”

El proceso de integración latinoamericana presenta difíciles desafíos en un contexto en el que la oposición conservadora se reorganiza y los medios de comunicación no cesan en la campaña de desgaste hacia los gobernantes elegidos democráticamente. Para dialogar sobre el futuro del continente, el politólogo argentino Atilio Boron participó en el encuentro regional “Comunicación e Integración Latinoamericana” celebrado en Quito en el marco del décimo aniversario de la fundación de TeleSUR. La entrevista tuvo lugar algunos días después de que el gobierno de Alexis Tsipras aceptara las imposiciones de la Unión Europea que habían sido rechazadas en referéndum, y de la visita del papa Francisco a Ecuador y Bolivia, que para Boron significó un valioso respaldo al discurso anticapitalista de la izquierda.
1510_atilio-boron_01

Atilio Boron junto con Mª Cruz Tornay durante la entrevista. Fotografía: Vanesa Baerga.

 Usted ha sido muy crítico con la participación y el papel que han desempeñado los medios de comunicación en los últimos años en América Latina. ¿Cuál ha sido esa actuación?

– Los medios han cumplido un papel bastante desafortunado. Cuando hablamos de los medios, hablamos de los hegemónicos, no los medios alternativos, sino los medios que dominan la escena pública en América Latina y en gran parte del mundo. Un papel casi decepcionante para los que creían en el papel de los medios como representantes del interés público, porque la experiencia histórica demuestra que se aliaron de manera escandalosa con los factores de poder de la derecha más tradicional y que sabotearon los procesos democráticos y convalidaron los gobiernos dictatoriales, que pusieron una especie de cobertura para impedir que se supiera la verdad en los horrores que estaban ocurriendo en dictaduras como la de Argentina, Brasil, Chile o Uruguay. Y que después, cuando los procesos democráticos fueron avanzando, lo que esos medios hicieron fue tratar de articular una alternativa de derecha ante la dificultad de los partidos de derechas para contender y contrarrestar los avances que se estaban haciendo desde gobiernos de izquierda. Diciembre de 1998 es una fecha demarcatoria de este proceso, cuando Chávez es electo presidente en Venezuela. Este fue prácticamente el punto en el cual los medios en América Latina, ante el agotamiento del ciclo neoliberal y que los partidos de esta corriente empezaban a perder elecciones en distintos países, asumen el papel del partido político de la derecha. Lo que no podían hacer las organizaciones tradicionales de la derecha, lo hacen esos medios, y ese proceso ha avanzado a pasos agigantados, no solo en América Latina. El caso de España es particularmente escandaloso. Cuando uno ve y analiza el papel de El País y su mirada sobre la transición política latinoamericana desde los años 80 hasta hoy, la involución ideológica y política es escandalosa.

– Los medios de comunicación han asumido de forma mayoritaria un papel de oposición al gobierno ecuatoriano de la Revolución Ciudadana, pero a las protestas de los últimos meses también se han sumado sectores de la izquierda.

– Así es, y yo veo todo esto con mucha preocupación. Los medios están radicalizando su postura, están en un planteo francamente destituyente. Recordemos que jugaron un papel muy importante en crear un clima de opinión que hizo posible el golpe de Estado en contra de Fernando Lugo en 2012 en Paraguay, lo mismo pasó con Manuel Zelaya en 2009, la ofensiva de la prensa brasileña en contra de Dilma Roussefes fue una cosa escandalosa, lo mismo que en contra de Cristina Kirchner. Pese a lo cual, esos medios que actúan libremente sin ninguna clase de limitaciones, denuncian a esos gobiernos diciendo que violan la libertad de prensa, cuando en realidad, si hay algo que está mal en esos gobiernos es la indefensión ante campañas de defenestración de esos gobernantes, y las infamias de todo tipo que pueden ser dichas bajo la protección de una libertad de prensa irrestricta, de la que esta gente se aprovecha para crear condiciones favorables para la liquidación de estos gobiernos. El papel que están cumpliendo es escandaloso, vergonzoso.

Respecto a las protestas por parte de la izquierda en Ecuador, hay que preguntarse qué plantean estas movilizaciones. Hay sectores de las clases dominantes y privilegiadas, que tienen razones para oponerse a este gobierno, pero que arrastran a un conglomerado de capas medias muy importante y algunos sectores de una ultra izquierda que por distintos motivos se ha puesto en alianza con aquellos sectores, en una concertación que yo no puedo comprender y mucho menos convalidar. Yo puedo entender que haya grupos de izquierdas en este país que digan “aquí no se está avanzando hacia el socialismo”, pero eso es una cosa y otra es aliarte con los sectores tradicionales del privilegio, de la riqueza, responsables de siglos de atraso y de opresión de las masas indígenas y campesinas de este país. Puedo no compartir el punto de vista de esta izquierda, pero si dicen “vamos a oponernos a este gobierno porque no avanza hacia el socialismo”, supongamos que ese sea el caso, perfecto, pero ¿que se alíen con la derecha? Personalmente creo que eso los descalifica. Y la prensa trabaja muy bien esa complejidad del cuadro de la oposición y creo que el gobierno debería buscar alguna estrategia para evitar profundizar esa amalgama entre sectores de izquierda y de derecha. Creo que sería importante que el gobierno entendiera que a veces hay algunas cuestiones de estilo comunicacional que facilitan la convergencia de sectores que bajo otras circunstancias no deberían jamás tener algún nexo de vinculación o de unión política. Creo que a veces hay algunas reacciones muy fuertes que tiene el presidente Rafael Correa, que son comprensibles porque es un hombre que está siendo agredido, atacado permanentemente. Humanamente puedo comprenderlo y entender lo que él quiere hacer y estar a favor, pero creo que tiene que buscar la manera de moverse más políticamente y evitar que se creen situaciones que llevan agua al molino de la reacción. A mí me preocupó mucho la polémica que estalló a propósito de un dibujante, que realmente era un personaje que no tenía gravitación ninguna en la vida pública ecuatoriana y que sin embargo cuando atrae la atención y la furia del presidente, ese personaje marginal que se convierte en una figura central de la vida pública ecuatoriana. Creo que eso es algo que hay evitar.

– Chávez decía “águila no caza moscas”.

– Águila no caza moscas, exactamente. Chávez lo decía, pero él a veces cazaba moscas… Pero creo que acá eso se agigantó y estamos en otro momento. Este es un momento en el que el impulso de los procesos transformadores en América Latina se ha venido amenguando, ya no es el que era antes. Ya no estamos a inicios del proceso, en 2006, 2007 o 2008. Ahora estamos en 2015, no hay ese ímpetu. Chávez está muerto, el proceso de unión latinoamericana está muy seriamente menoscabado, hay una crisis mundial del capitalismo que está afectando mucho a un país como Ecuador, un país muy pequeño y muy vulnerable dentro de la economía mundial, tiene cuatro productos fundamentales de vinculación con el mercado mundial (petróleo, flores, camarón y banano). Es un país que tiene graves dificultades para capear este temporal. Todo eso crea dificultades para el gobierno, para producir las políticas públicas que tiene que producir y esto lo aprovecha la derecha, la derecha que hace siglos viene dominando a estos países sabe muy bien cómo atraer a la izquierda. Y la izquierda que es muy inmadura, muchas veces muerde el anzuelo.

1510_atilio-boron_02

Atilio Boron fotografiado por Vanesa Baerga durante la entrevista.

– El proceso actual de transformación del continente no es el mismo que el de hace unos años. ¿Hacia dónde camina la región?

– Creo que este estancamiento va a tardar un poco en revertirse. Yo soy un optimista incurable. Creo que el triunfo del socialismo se va a producir y que el capitalismo va a ser condenado al museo de antigüedades, como decía Engels, pero que va a pasar un tiempito todavía. El reflujo ha sido muy fuerte. En general, en todos los gobiernos ha habido un recambio por la derecha. Dilma no es Lula, Tabaré Vázquez no es Pepe Mujica, en la Argentina, quien suceda a Cristina, no va a ser Cristina, y así estamos viendo cómo inclusive esos gobiernos en donde han sido reelectos los presidentes, caso Evo, caso Maduro, aunque es un caso particular, y el caso de Correa, son gobiernos que han tomado una actitud más cautelosa. Acá, hace cinco años, si no hablabas kichwa, si no hablabas del SumakKawsay[1], no tenías cómo circular en el espacio público. Hoy nadie habla de SumakKawsay, creo que porque se cumplió una etapa. Hay que ser honesto en este punto: el gobierno cumplió ciertas metas muy importantes, y por eso ahora el sumakkawsay no es tan importante como un objetivo inmediato de política, pero también puede ser porque la crisis ha obligado a parar más atención en el avance de la transformación de la matriz productiva, mejorar el comportamiento exportador o resolver la crisis fiscal.

– Usted defiende que América Latina es la región más importante para Estados Unidos, que sigue contando con decenas de bases militares en el continente ¿cuál es la relación en el momento actual, teniendo en cuenta que hay una tendencia al estancamiento en la mayor parte de los gobiernos?

– Los gobiernos de la región han tenido cierto reflujo a la derecha, los movimientos sociales están desmovilizados, valga el oxímoron, por tanto, hay menos presión desde abajo. La derecha, por otra parte, ha hecho un esfuerzo muy grande para organizarse y constituirse como una alternativa de masas. Y, pese a eso, Estados Unidos refuerza su presión porque en un contexto mundial como el actual con la crisis en Europa, el derrumbe del proyecto europeo puesto en evidencia con la salvajada que se hizo en relación a Grecia, la amenaza de un estallido de una guerra europea fuerte, que ha sido denunciada por el papa Francisco cuando dijo que la tercera guerra mundial ya comenzó en Ucrania, y tener las monstruosidades que están ocurriendo en Siria y en Iraq y el estado islámico, es un escenario donde Estados Unidos tiene que jugar varias fichas en diferentes tableros de la política mundial. Su objetivo prioritario es asegurar que su retaguardia en materia de recursos naturales, en materia de seguridad militar, que es América Latina, quede perfectamente encuadrada dentro de lo que Washington estima que es la política correcta. Ya lo publiqué en América Latina en la geopolítica del imperialismo, yo digo que el objetivo de Estados Unidos para América Latina es regresar a la situación que había el 31 de diciembre de 1958, es decir, un día antes de la Revolución Cubana. Quieren tener una serie de gobiernos como el de México, el de Colombia o el de Chile.

– México, Colombia, Chile y Perú son parte del Tratado de Alianza del Pacífico, que va en dirección contraria al espíritu integracionista que persiguen otras organizaciones regionales, como Unasur. ¿Qué papel está desempeñando esta alianza en el continente?

– El Tratado de Alianza del Pacífico es una entelequia inventada por Washington para ahuyentar a China de América Latina. No es un proyecto real, sólido, es una alianza de países que casi no se conocen ni comercian entre ellos. El otro día leí un informe económico que decía que cuando tú sumas todo el volumen del comercio exterior de esos cuatro países, el comercio intraalianza no llega a ser el 2 por ciento. Está claro que esa alianza es una tentativa de dividir a la Unasur y la Celac, mandar un mensaje a los chinos diciéndole “no te metas en América Latina”, pero China ya se ha metido, y se ha metido a punto tal que hoy en día es el principal socio comercial, y en la mayoría de los países es el primer socio inversionista. Creo que la Alianza del Pacífico nació muerta, nació tarde. La inventa EEUU cuando China ya se ha metido en América Latina y no creo que vaya a tener futuro. Por otra parte, es una alianza que es muy mal vista por los chinos, que no son tontos, y se dan cuenta de la estratagema para sacarlos del área.

– Una de las críticas desde los sectores de oposición es que se ha cambiado la dependencia del capital de Estados Unidos por el de China. ¿Existe diferencia?

– Hay muchas diferencias. En primer lugar, Estados Unidos tiene en América Latina 80 bases militares, chinas no hay ninguna. Lo único que tiene los China parecido a una base militar, pero no lo es, es una estación de observación satelital que tiene en la Patagonia argentina, pero nada más. En cambio, hay 80 bases norteamericanas. En segundo lugar, está la historia. La historia los condena. Hay dos siglos de intervencionismo americano en nuestra región. No hay nada parecido que haya hecho China, ni acá, ni en Asia, ni en ninguna del mundo. En tercer lugar, supongamos que los chinos quisieran hacer lo mismo que hicieran los norteamericanos, no podrían, porque tendrían estructuras diferentes. Por eso, cuando se dice que China va a reemplazar el papel de Estados Unidos, eso son tonterías, no hay reemplazo posible porque la estructura del sistema hoy no es una estructura que tiene un vértice unipolar en la cúpula, sino que es una estructura altamente diferenciada donde tienes diferentes constelaciones de poder. Tienes a Estados Unidos, tienes China, Rusia, tienes la Unión Europea, tienes los BRIC, tienes en América Latina la Unasur y la Mercosur. Tienes una proliferación de centros regionales de poder y eso hace que sea imposible mantener una relación de sometimiento como Estados Unidos acostumbró a hacer en América Latina durante tanto tiempo. Más allá de que para hacer eso, la China necesitaría tener un establishment militar que no tiene. Estados Unidos mandaba en la región porque si no le hacías caso, te mandaba a los marines. ¿Qué marines pueden mandar los chinos acá? No tienen cómo. Está fuera de cualquier hipótesis. Porque, mal que mal, Estados Unidos quiere preservar esta zona para ellos. No la controla, pero no va a dejar que otros la controlen. En ese juego, tenemos un margen de maniobra mucho más grande de lo que habían contado antes.

– Usted elogió el discurso del papa Francisco en las intervenciones realizadas durante su visita a Ecuador y Bolivia. ¿Qué implicó la presencia del papa en estos países?

– Me pareció que para estos gobiernos fue una visita muy positiva, sobre todo para el de Correa y el de Evo Morales. Para Cartes en Paraguay, me parece que no fue positiva porque dijo algunas cosas que no cayeron bien en el gobierno. Yo diría que hizo algo que es invalorable para nosotros, una contribución extraordinaria, que es que legitimó el discurso anticapitalista que antes sólo tenía la izquierda. Era un discurso que cuando tú lo pronunciabas en una organización popular de base, en una organización de villas de miseria o favelas, que no tenían un trabajo ideológico de izquierdas hecho, tú empezabas a hablar de capitalismo y te miraban con mala cara. Y cuando decías que el capitalismo estaba en crisis, ya empezaban a tirarte tomatazos, huevazos… y eso porque te decían que eras un charlatán, de la izquierda trasnochada, etc. Ahora yo voy a dar esas conferencias, en ambientes que sé que no son de izquierdas y digo, “bueno, como lo ha dicho el santo padre, que vive en Roma…, es evidente ya que el capitalismo es un sistema que está en crisis, es un sistema terminal que no se aguanta más. El papa lo ha dicho…” Y ahí vienes tú con tu discurso. A mí me pareció que el discurso de él en Santa Cruz de la Sierra fue excepcional. Hay un equipo que ha absorbido toda la teología de la liberación y produce un discurso de ese tipo, que es fenomenal para los movimientos sociales en América Latina. Yo que vengo de un país en el que la tradición nacional popular es muy fuerte, y el anticomunismo es muy fuerte también, que venga un papa y que legitime mi discurso anticapitalista es una ayuda fenomenal. Y para muchos movimientos que estaban allí, tú veías en la cara gente que estaba llorando de alegría. Amigos que me llamaban en Argentina para decirme que eso era maravilloso, que abría un escenario maravilloso de acción.

– La cadena Fox lo calificó como “el hombre más peligroso del mundo”.

– Hay una cosa que yo digo siempre y que a veces la gente me mira mal: el imperialismo nunca se equivoca. Cuando te dicen, como salió en la cadena Fox, que el papa es el hombre más peligroso del mundo. El imperialismo sabe. Cuando el imperialismo critica a muerte a Evo, a Correa, a Maduro, cuando hacen lo que hacen para sacar del medio a Cristina y a Dilma, esa gente sabe lo que hace. Porque son gente que están defendiendo un imperio real. No como nosotros, que estamos proyectando un mundo nuevo y podemos tener grandes divergencias y no saber para qué lado finalmente andar, pero esta gente sabe qué es lo que molesta y lo que les afecta. Por eso, cuando ellos dicen que el pontífice resulta ser el hombre más peligroso, tenemos que darnos cuenta. Sin por eso caer en la tontería, que mucha gente me decía, “bueno, entonces tú estás a favor de la penalización del aborto”, hablan tonterías gigantescas. Uno me decía, “pero usted convalida entonces el celibato sacerdotal”. ¿Pero qué diablos me importa a mí el celibato sacerdotal? Y además yo estoy a favor de la despenalización del aborto y lo he dicho, pero no vamos a ser tan tontos de negarnos a referirnos a un discurso como el del papa porque tengamos una divergencia con él en el tema del aborto. Por supuesto que la tenemos y la vamos a combatir, y todos los horrores que ha hecho la iglesia católica, pero si en algún momento, por casualidad, por oportunismo o por convicción -porque hay gente que dice “yo no le creo a Francisco”- a mí no me importa si Francisco es sincero o no sincero, no es mi problema, es un problema de él. Yo, como analista político y yo, como militante, me tomo de esas palabras que tienen una referencia fenomenal, porque no es que lo dice Atilio Boron que el capitalismo está agonizando, lo dice el papa, con lo cual tenemos una base de legitimidad que nunca hemos tenido en la historia de la izquierda. Y por eso me parece importantísimo que aprovechemos eso y que en lugar de quedarnos en la discusión sobre si existen los ángeles o si el celibato es bueno o malo, que no es un tema nuestro, o tampoco si es sincero el papa, porque no es nuestro tema. Él dijo lo que dijo, el discurso tiene un impacto y un efecto político que tenemos que aprovechar.

– ¿Cuál es su interpretación respecto a las imposiciones de la Unión Europea al gobierno de Syriza en Grecia?

– El tema de Grecia es un escándalo gigantesco. Yo nunca pensé que el capitalismo se iba a quitar la careta de una forma tan desalmada como ahora. Me parece que es algo absolutamente imperdonable lo que han hecho. Imperdonable también la capitulación de los partidos, de lo que queda de la izquierda europea, la poca solidaridad del movimiento obrero europeo con sus compañeros de Grecia, la desfachatez de esta delincuente que es Angela Merkel a la cabeza de un grupo de bandidos que merecerían estar todos tras las rejas. Y me dolió mucho, porque yo me jugué mucho por Syriza, me dolió mucho la cobardía de Syriza, que tenía que haberse negado a aceptar esa imposición. Si tú no puedes mantener el honor, simplemente retírate de ese lugar, pero no te quedes ahí suponiendo que ejerces un poder por mandato popular para hacer exactamente lo contrario a lo que el pueblo te dijo una semana antes. Yo creo que Alexis Tsipras tenía que haber renunciado. Decir, mire, yo esto no lo voy a proponer, y además, explicarle al pueblo griego porqué él tuvo que aceptar eso. ¿Cuál fue el chantaje, qué te amenazaron, qué te dijeron, cuál fue el arma, cómo te convencieron? Además no te convencieron, te hicieron decir algo que tú no creías hasta hace una semana. ¿Por qué, cuál fue la amenaza? Él tiene que denunciar eso, no basta que lo diga dentro de veinte años. Tiene que decirlo ahora y no lo ha dicho, es una pena muy grande.


Mari Cruz Tornay Márquez forma parte del consejo de redacción de Pueblos – Revista de Información y Debate.


NOTAS:

[1] Traducción en kichwa de la cosmovisión andina del “Buen Vivir”.


 

Print Friendly

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *