Memoria histórica en el Sáhara Occidental. Pasado, presente y futuro en la transformación del conflicto

En contextos de graves violaciones de derechos humanos como es el caso del Sáhara Occidental, en el que éstas se han producido de un modo sistemático y generalizado durante diferentes épocas en un conflicto que dura ya cuatro décadas, la memoria histórica es una herramienta que puede tener un importante potencial transformador. La investigación y el reconocimiento de las violaciones de derechos humanos suponen un marco social para la experiencia de las víctimas y sobrevivientes.

Por un lado, recuperar sus experiencias y dotar éstas de sentido es una forma de afrontar hechos de violencia y sus consecuencias tanto de forma individual como colectiva. Por otra parte, también es fundamental para abordar la transformación del conflicto desde la perspectiva de la justicia transicional. La memoria de las víctimas no es algo que mira al pasado ni compete únicamente a ellas, si no que se proyecta como garantía colectiva para afrontar en paz el futuro del conjunto de las sociedades afectadas por la violencia.

A la hora de caracterizar las vulneraciones de derechos humanos que se han producido desde 1975 en el Sáhara Occidental resulta imprescindible identificar algunos elementos, como los que se explican a continuación:

  • Las diversas tipologías de violaciones[1] (ejecuciones, desplazamiento forzado, refugio, tortura, desaparición forzada, violencia sexual, bombardeos de población civil, etc.) tuvieron como motivación eliminar a un enemigo interno identificado como la población civil saharaui favorable a un proceso de descolonización, aún pendiente en el caso saharaui, y al ejercicio del derecho de autodeterminación postergado desde mediados de los años sesenta.
  • La reciente documentación de las violaciones de derechos humanos cometidas ha ayudado a sostener y proporcionar datos y análisis de los testimonios de las víctimas, constituyendo pruebas irrefutables en un conflicto en el que se ha mentido y ocultado por tanto tiempo la verdad. Los autos emitidos por la Audiencia Nacional en la causa que sigue por crímenes de lesa humanidad contra algunos altos cargos civiles y militares marroquíes muestran que existen indicios fundados de un delito que puede ser considerado de genocidio contra el pueblo saharaui.
  • Hay que recordar que el Sáhara tiene un número de personas desaparecidas, en proporción a la población, más alto que Chile o Argentina, y que la extensión de la violencia a distintos grupos sociales, como las mujeres o los jóvenes e incluso niños y niñas, ha afectado al menos a tres generaciones. Una gran parte de la población saharaui se ha visto sometida a la exclusión social como consecuencia directa del conflicto.
  • A pesar del olvido internacional y de la minimización de la situación de la población saharaui, la población civil, y especialmente las mujeres, han desarrollado numerosas estrategias de afrontamiento y resistencia, han logrado mantenerse en medio de un largo exilio en el desierto en condiciones extremas y lideran organizaciones de derechos humanos que han mostrado al mundo la realidad del Sáhara, como en la organización y posterior desmantelamiento violento del campamento de Gdeim Izik.
  • En ese contexto, el debate sobre el conflicto del Sáhara se ha mantenido en una relación asimétrica de negociación, primero sobre la realización del referéndum, luego sobre el censo de votantes, posteriormente sobre el tiempo de un régimen de autonomía para decidir su futuro y, en la actualidad, por la negativa de Marruecos a discutir cualquier salida que incluya el ejercicio del citado derecho de autodeterminación. Mientras tanto, las organizaciones de derechos humanos saharauis todavía están prohibidas, no se puede hacer un programa de atención a las víctimas ni la población puede expresar públicamente sus reivindicaciones. En ese contexto, no habrá transformación posible del conflicto sin que la cuestión de los derechos humanos se encuentre en la agenda de la discusión.

Derecho internacional e incumplimientos

Desde el punto de vista del derecho internacional, dos resoluciones hacen referencia a los derechos de las víctimas y el papel de las mujeres en los procesos de paz: la resolución aprobada en el año 2005 por la Asamblea General de Naciones Unidas acerca de los Principios y directrices básicos sobre el derecho de las víctimas de violaciones manifiestas de las normas internacionales de derechos humanos y de violaciones graves del Derecho Internacional humanitario a interponer recursos y obtener reparaciones[2], y la resolución 1325, aprobada por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en el año 2010, sobre la mujer, la paz y la seguridad[3] .

En la primera de estas dos resoluciones se establece como uno de los principios para la reparación del daño causado a las víctimas el de satisfacción, esto es, la necesidad de “esclarecer la verdad de lo ocurrido, reconocer el daño causado, incluyendo la sanción y la justicia, restablecer la dignidad de las víctimas y honrar su memoria”.

Esta acción sirve de base para articular una política de reparación completa, y por lo tanto eficaz, conforme a los otros principios también reconocidos en la citada resolución, como son la “restitución a la situación previa a la violación, la indemnización por los daños, la rehabilitación y la garantía de no repetición”. La investigación y esclarecimiento de la verdad es el punto de partida para que pueda darse la Justicia y la Reparación.

Estos procesos deben contar con la participación activa de las víctimas y de las organizaciones de derechos humanos. Además, tal y como recomienda la resolución 1325, durante el mismo debe prestarse especial atención a que la voz, la acción y sufrimiento específicos de las mujeres en el conflicto como actoras y víctimas sean tenidos en cuenta.

Esto es especialmente relevante en el caso del conflicto del Sáhara Occidental dado el especial papel que, como ya hemos comentado, han jugado las mujeres en el mismo[4].

El Derecho Internacional otorga una gran responsabilidad en estos procesos a los Estados y partes en conflicto. Así, cabe citar la  experiencia de la Instancia de Equidad y Reconciliación (IER) y de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) implementadas por el Reino de Marruecos.

Fotografía de Laura Toledo Daudén.
Fotografía de Laura Toledo Daudén.

Se trata de iniciativas impulsadas tras la llegada a la corona alauita de Mohamed VI. Se procuró llevar a cabo una transición, tras el reinado de Hassan II y el periodo de varias décadas conocido como los años de plomo. Sin embargo, para la IER el Sáhara no existe, se denomina “las provincias del Sur”, y tampoco se dio ningún análisis específico de las violaciones de derechos humanos cometidas contra la población saharaui, ni el Sáhara fue un territorio incluido en la reparación colectiva, ni se ha realizado un reconocimiento de muchos casos de personas desaparecidas. Por otra parte la IER no facilitó la participación de las víctimas y tampoco contó con una perspectiva específica de género de la población saharaui.

La información facilitada sobre personas desaparecidas fue en los casos saharauis parcial y distorsionada, cuando no manifiestamente falsa en el caso de las fosas descubiertas. El ocultamiento o la tergiversación de la verdad es una nueva forma de victimización secundaria. Según el Tribunal Europeo de Derechos Humanos y la Corte Interamericana, la negación de la verdad puede ser también una forma de maltrato psicológico.

Por ejemplo, en el caso de las ocho primeras personas desaparecidas saharauis que han podido ser identificadas demostramos de forma fehaciente, a través de análisis antropológico-forenses y de ADN, la identidad de los restos hallados en dos fosas comunes y, a través de los testimonios de testigos y familiares, pudimos reconstruir los hechos y circunstancias de su ejecución y desaparición[5].

La versión dada por Marruecos y publicada en internet sin comunicación con las familias de las víctimas se demostró que era falsa. No habían muerto ni habían sido hechas desaparecer en las circunstancias, fechas y lugares que indicaban la IER y la CNDH. Siguiendo esta lógica, hemos procedido a comparar la versión dada por Marruecos en diversos momentos con lo que ha podido investigar nuestro equipo en otros 46 casos de personas desaparecidas[6]. El resultado vuelve a cuestionar gravemente la información facilitada por la IER y la CNDH.

En este marco de continuación de las graves violaciones de derechos humanos en un contexto de impunidad para quienes las perpetran y de la demostrada inacción en esta materia del Reino de Marruecos, las únicas alternativas en la transformación del conflicto pasan por el apoyo desde la solidaridad con las organizaciones saharauis de víctimas y derechos humanos, así como por la incidencia política para la activación de las diferentes instancias internacionales y mecanismos del sistema de Naciones Unidas en la búsqueda de una salida política al conflicto basada en el respeto de los derechos humanos.

Por último, queremos señalar que las implicaciones del conflicto del Sáhara Occidental superan a las del territorio en disputa, el Magreb o las antiguas potencias coloniales. Va mucho más allá. En la misma línea argumental de Hans Corell, ex-secretario general adjunto de Asuntos Jurídicos y asesor jurídico de la ONU, como se recogía en un reciente artículo[7], lo que está en juego es la autoridad de Naciones Unidas, su credibilidad para hacer cumplir sus propias resoluciones o la prevalencia del Estado de Derecho Internacional. Y, en definitiva, algo tan trascendental como el cuestionamiento de la afirmación del valor universal de los Derechos Humanos como una conquista de la Humanidad.


Carlos Martín Beristain es médico y doctor en psicología social. Trabaja desde hace más de 25 años en América Latina y Euskadi con víctimas de la violencia y organizaciones de derechos humanos. Fue coordinador del informe Guatemala Nunca Más, y ha trabajado como asesor en Comisiones de la Verdad de Perú, Paraguay y Ecuador. Participa en distintos proyectos de investigación y es docente en varios másteres sobre Cooperación y Ayuda Humanitaria de la UPV/EHU y de la Universidad de Deusto. Ha realizado varios peritajes para la Corte Interamericana de Derechos Humanos y ha sido consultor de la Corte Penal Internacional en varios países de África.

Sergio Campo Lladó es técnico del proyecto “Violaciones de derechos humanos en el Sáhara Occidental” del Instituto Hegoa. Anteriormente ha trabajado en diversas ONGD, como el Centro de Documentación y Estudios para la Paz Bakeaz. Asimismo está vinculado a diversos movimientos sociales, entre otros, el de derechos humanos en relación con la violencia específica de Euskal Herria.

Artículo publicado en el nº67 de Pueblos – Revista de Información y Debate, cuarto trimestre de 2015.


NOTAS:

1. Al respecto se pueden consultar las obras que citamos a continuación, ambas disponibles en PDF en la sección de publicaciones del Instituto Hegoa, www.hegoa.ehu.es. Martín Beristain, Carlos; González Hidalgo, Eloísa (2012): El Oasis de la Memoria. Memoria histórica y violaciones de derechos humanos en el Sáhara Occidental (Tomos I y II); y Martín Beristain, Carlos (2015): Los otros vuelos de la muerte. Bombardeos de población civil en el Sáhara Occidental.
2. Resolución aprobada por la Asamblea General el 16 de diciembre de 2005, 60/147. Disponible en www.ohchr.org.
3. Resolución 1325 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, aprobada por unanimidad el 31 de octubre de 2000. Aboga por la adopción de una perspectiva de género que incluya las necesidades especiales de las mujeres y niñas durante la repatriación y reasentamiento, rehabilitación, reintegración y reconstrucción post-conflicto. Disponible en: www.un.org/es.
4. Actualmente estamos trabajando en un informe que abordará específicamente esta cuestión. La investigación está realizándose con mujeres saharauis de los Territorios Ocupados y en ella están participando organizaciones saharauis como la Asociación Saharaui de Víctimas de violaciones de Derechos Humanos (ASVDH) y la Red Vasca de Apoyo a las Unión Nacional de Mujeres Saharauis (UNMS).
5. Martín Beristain, Carlos; y Etxeberria, Paco (dir) (2013): Meheris. La esperanza posible: Fosas comunes y primeros desaparecidos saharauis identificados. Disponible en PDF en la sección de publicaciones del Instituto Hegoa, www.hegoa.ehu.es.
6. Martín Beristain, Carlos; y Etxeberria, Paco (dir): Saber al fin. Fosas comunes, memoria colectiva y reparación en el Sáhara Occidental.
7. Análisis de Hans Corell sobre la responsabilidad del Consejo de Seguridad de NU en el caso del Sáhara Occidental. Fuente: International Judicial Monitor (www.judicialmonitor.org). Disponible en castellano en www.euskalfondoa.org/es (22 de febrero de 2015).


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