Conversaciones con Ángel Cappa. “La política española es como Mourinho: sólo piensa en resultados a corto plazo”

Ángel Cappa es oriundo de Argentina y español de adopción. Nació en Bahía Blanca y sufrió la dictadura militar. Descubrió el fútbol de niño, se lo encontró y le dio ilusión y la posibilidad de viajar y vivir de él. Fue entrenador del Real Madrid y del River Plate, entre otros. Es un hombre que ha estudiado varias carreras, ha escrito libros relacionados con el fútbol y es militante de la izquierda desde muy joven. Desde su situación de jubilado aboga por la unidad de la izquierda para cambiar el país, pero no a cualquier precio. En una tarde soleada lo entrevistamos en el barrio madrileño de Chamartín, y como buen conversador no eludió ningún tema sobre el que le preguntamos.
Ángel Cappa. Fotografía enviada por el entrevistado.

Ángel Cappa. Fotografía de Lino Escurís, www.eldiario.es.

– ¿Cómo fue tu acercamiento al fútbol?

– Yo no me acerqué. Nací en un potrero y el medio de convivencia era el fútbol. A toda la familia le gustaba el fútbol. En todos los barrios del mundo se juega al fútbol. Es popular pues es un deporte barato.

¿Si no hubieras sido entrenador y jugador que te hubiera gustado ser?

– No lo sé, quizás director de cine. Me gustaría contar historias. El cine argentino siempre ha estado de moda. El fútbol ha sido siempre mi vocación aunque hice otras cosas.

– ¿Qué te recuerda el partido Argentina-Holanda en Bélgica?

– Fue hace mucho tiempo y ganamos. Apareció una pancarta que ponía “Videla asesino” y alguien me atribuyó la autoría. No fue así. El mérito fue gratuito pues sólo acompañé a unos amigos, que fueron los que la prepararon.

– ¿Tan inocente como Charles Chaplin ondeando su bandera en “Tiempos Modernos”

– Tanto no.

– ¿Por qué tu venida a España?

– Yo militaba en el peronismo de base y ya no tenía sentido seguir en Argentina de forma clandestina o semiclandestina cuando habían caído muchos compañeros. No había posibilidad de organización. Al principio me iba a ir a Costa Rica y después se concretó en España.

Es difícil imaginarte de peronista.

– Realmente era difícil, en Argentina, no ser peronista en esa época. El pueblo era peronista pero creíamos que Perón era un obstáculo para la clase trabajadora, para una Revolución. Como dijo Tejada Gómez, “Perón incendió a la clase obrera argentina e inmediatamente llamó a los bomberos”. Teníamos que acompañar a la clase trabajadora cuestionando a Perón.

– ¿Por qué es difícil encontrar a futbolistas o entrenadores progresistas?

Ángel Cappa. Fotografía enviada por el entrevistado.

Ángel Cappa. parquedelospatricios.blogspot.com

– Los que nos preocupamos y tenemos tiempo para tener una conciencia política somos pocos, en cualquier profesión. La mayoría de las personas ve la televisión, escucha la radio, lee los diarios y piensa como el poder quiere que pensemos. Es difícil encontrar un arquitecto, un ingeniero y hasta un obrero que piense de una manera distinta a lo que el sistema y sus medios pretenden.

– ¿Qué posibilita que en el fútbol salgan entrenadores como tú o jugadores como Breiner?

– No es tan difícil. Lo difícil es que se pronuncien .Si uno lo hace tiene que luchar contra el sistema y el fútbol ya tiene muchas tensiones para sumarle una más.

– Eres un entrenador de primera, has pasado por muchos países y equipos. ¿Cómo valoras esa experiencia?

– Soy exentrenador. Es una experiencia que todavía no me creo. Soy un tipo de Villa Mitre que salió por el mundo y pasó por lugares que nunca hubiera esperado pasar. Es una experiencia enriquecedora y soy agradecido. El fútbol me ha permitido estar donde nunca había soñado. Yo sólo esperaba jugar en la primera de Villamil. Todo lo demás viene como añadidura.

– ¿Sigue tu relación con Valdano y Menotti?

– Con Valdano hicimos un dúo futbolístico pues yo tenía experiencia como entrenador y él no, pero sin embargo era más conocido y así, “entre tu quiero y mi puedo vamos juntos compañero”, se fue forjando la relación. Con Valdano nos llamamos alguna vez, con Menotti es diferente, pues somos amigos íntimos.

– El fútbol genera millones y millones. Un chico de 13 años ya es propiedad de un club. ¿Qué piensas de esto? ¿Antes era así? ¿Tanto ha cambiado? ¿Se ha convertido el fútbol en una mercancía más que en un deporte?

– Por supuesto que sí. El capitalismo nos roba la educación, la sanidad, los sueños, los pensamiento y también el fútbol. Se apoderaron de sus valores y lo convirtieron en un negocio. Antes el fútbol tenía un valor deportivo, ahora es negocio y sólo importa ganar. En el negocio hay que vender y cuanto más mejor.

¿Es casi es más importante el merchandising y llevar a los jugadores por Abu Dabi a 50 grados qué el deporte?

– Así es. Vázquez Montalbán decía en un artículo sobre Beckham que era un icono de consumo y que él no necesitaba jugar los domingos, lo vendían igual.

– ¿Qué le dirías a esos chicos que en los barrios más humildes sueñan con llegar al Real Madrid o al Barcelona y que se quedan, la mayor parte, en el camino?

– Le diría que piensen en jugar y en disfrutar. Se lo diría a cualquier persona en cualquier actividad. A quien quiere escribir le diría que no piense en el premio Nobel que pueda recibir, que piense en lo que está haciendo. Que disfruten y luego ya se verá. Que respeten el juego que es respetar sus sentimientos y después que hagan lo que puedan, independientemente de los resultados.

– Siempre has sido prudente en tus declaraciones, por eso sorprendieron las que realizaste sobre Mourinho. ¿Es Mourinho el antifútbol?

Ángel Cappa. Fotografía enviada por el entrevistado.

Ángel Cappa. www.ferplei.com.

– Yo fui tranquilo en mis apreciaciones, fueron los demás los que amplificaron mis palabras. Yo sólo dije que Mourinho no había aportado nada futbolísticamente, Mourinho niega el juego. Para él es el resultado y punto. Como hincha del fútbol no se puede esperar nada de él pero como entrenador lo respeto y admiro todo lo que ganó y gana. Cruyff dijo que a Mourinho sólo se le puede exigir ganar, pues no aporta otra cosa. Yo entiendo lo mismo. Yo no iría a ver un equipo que entrenara Mourinho aunque me pagaran. Sus seguidores lo convirtieron en una agresión. A mi me dio igual.

– Recordamos el título de tu libro, La intimidad del fútbol. Grandezas y miserias, juego y entorno. Después de tantos años ¿qué grandezas y miserias destacarías en el fútbol?

– La grandeza del fútbol es la ilusión que despierta, la felicidad de vivirlo. La miseria del fútbol es el entorno, el negocio.

– Dejemos el fútbol y hablemos de otra de tus pasiones, la política ¿Cómo ves la situación de los gobiernos progresistas de América Latina y los ataques que en España se hacen sobre ellos?

– En América Latina, con Chaves, empezó un ciclo esperanzador, una nueva independencia. Independencia de los poderes económicos que se habían apoderado del continente, que exprimían a los pueblos. Venezuela significó la posibilidad de regreso a la autonomía política y económica. Pero el poder económico no se da por vencido y así hay un acoso y derribo a esa esperanza. Yo espero que los pueblos latinoamericanos sigan por el sendero de la liberación. Hay guerra económica y mediática. La derecha controla los medios de comunicación y miente sobre la realidad de nuestra América para crear una conciencia equivocada. Mienten sobre Venezuela. Hay un empeño especial para desvirtuar al gobierno de Maduro, se le califica de dictadura y esa es la apreciación de muchos españoles, pero con Chaves y Maduro ha habido más elecciones que en su etapa anterior y los medios de comunicación siguen, casi todos, en manos privadas. En España algunos medios hablan de presos políticos. Eso es falso. La gente que está presa son conspiradores que quieren derribar ilegalmente al gobierno constitucional.

– ¿Y qué opinas de Argentina?

– Opino desde fuera y es difícil. El gobierno quiere poner límite al expolio de las multinacionales pero no tiene la misma actitud con la situación social de la gente pobre. Continúa la pobreza y la desocupación. El pueblo no tiene el poder para hacer un cambio. Si en Cristina no se puede confiar, en la oposición menos. Esta es una derecha antigua, de la dictadura, neoliberal e integrista. Es difícil votar en Argentina.

– Supongo que como argentino últimamente te habrán preguntado sobre Laclau. ¿Qué opinas de su pensamiento?

– No lo he leído en profundidad. De lo que conozco no estoy de acuerdo con él. Sus ideas son parte de los caminos colaterales que tiene el sistema para doblegar el impulso de cambio.

¿Sería el fútbol un significante vacío?

– Son palabras que se utilizan con ingenio pero de difícil comprensión para la gente común.

¿Ves Juego de tronos?

– No veo series, sólo de vez en cuando las cómicas.

– Primero el 15M, después Podemos y ahora Ciudadanos. ¿Cómo ves la situación actual?

– Es un momento apasionante. Desde hace años la derecha no está tan débil. Es escandalosa la merma de los derechos sociales y laborales, la corrupción estructural, el retroceso en los derechos humanos. Ahora existe la oportunidad de que una auténtica izquierda tome el camino del cambio. La gente de Podemos me da la impresión que ha dado la vuelta antes de llegar. La decepción ha sido muy rápida. Cuando vieron la oportunidad de encabezar una rebelión de la gente desencantada, perjudicada, a favor de un cambio, creo que el éxito les hizo retroceder. Ello les ha llevado a dejar las posturas más populares, no populistas, para contentar a todos y poder así seguir en el podio.

Me da mucha lástima que Podemos haya retrocedido tanto, sobre todo en ideas. Es mentira que antes fuera más radical si entendemos por esto algo que exceda el capitalismo. La propuesta de Podemos nunca fue más allá y me pareció razonable. No es el momento de pedir una sociedad socialista. Últimamente me cuesta mucho diferenciarlo del PSOE. Si leo los discursos de ambos y no me dicen quien lo dijo me cuesta diferenciarlos.

Pablo Iglesias acaba de escribir un artículo en el que dice que la centralidad no es el centro si no la tensión social, las preocupaciones de la gente. ¿Qué opinas?

– Creo que cuando usan palabras tan ambiguas se parecen al PSOE cuando decía “La OTAN, de entrada no”, pero en realidad quería decir sí. Podemos también habla de los de abajo para no decir izquierda y de no asustar a la clase media para sumar. Todo es ambiguo. La Historia nos dirá adónde lleva esa ambigüedad y parece que ya no tienen tanto apoyo.

El apoyo depende de con qué se le compare, ¿no?

– Es cierto, depende de donde se ponga el techo. Asumo que Podemos empezó siendo un partido diferente, pero ha cambiado. Yo no quiero un partido político que actúe por mí. Yo quiero actuar. No soy un cliente. Quiero lo que dicen los zapatistas: “los gobernantes tiene que mandar obedeciendo”, quiero ser protagonista, el pueblo quiere ser protagonista. La soberanía es nuestra. Podemos se está alejando de eso pues quiere ser un partido que no moleste demasiado a los que mandan y eso le hace alejarse del cambio.

¿Qué te parece Ciudadanos?

– De Ciudadanos sólo puedo decirte que es como el PP pero sin la corrupción. El sistema es muy hábil Le pone una camionetita al camión grande que se le van cayendo los votos para recogerlos y que luego le ayuden a seguir gobernando. Para ello presentan a un chico nuevo, trajeado, amable, con corbata, que dice: “Vótame, que yo hago las cosas por ti”.

Este último domingo se celebraron las elecciones municipales y en algunas Comunidades, las autonómicas ¿Qué sabor te dejan los resultados?

– Tengo que confesar que tengo un sabor agridulce. Yo esperaba una mayor derrota del Partido Popular aunque los resultados pronostican su derrota en las elecciones generales. Así como uno se congratula de los resultados en los Ayuntamientos de Madrid y Barcelona, no deja de ser un poco frustrante lo ocurrido en la Comunidad de Madrid. Ahora todo está abierto y veremos que pasa en los próximos días. También las elecciones nos dejan una Izquierda Unida que tiene que reconsiderar su papel y un Podemos que se ha manejado inteligentemente y que ha demostrado que tiene futuro. Una vez más hemos comprobado que los ritmos de los pueblos son, muchas veces, más lentos que nuestra ansiedad y hay que respetarlos y acompañarlos.

¿Puede cambiar un país sin un pueblo organizado?

– La rebelión del 15M necesitaba una organización. Podemos supo leer el momento pero se apresuró demasiado. El cambio no se hace en un año. Yo estoy con el discurso de Alberto Garzón. Me parece más razonable.

¿Estás con el discurso de Garzón o con esta Izquierda Unida que tiene fuertes acusaciones de corrupción en Madrid?

– Hubo corrupción en el chavismo o en Cuba. Manzanas podridas son inevitables en la izquierda.

– ¿Piensas que Podemos es el fracaso de IU?

– Es evidente que algo le pasó a Izquierda Unida pero no creo que Podemos sea su fracaso. La gente con el 15M se cansó de tanto chorizo, mentira, fraude, recorte de derechos, pagar la crisis que no creó. Se rebeló y dijo “ya no aguantamos más”. Fueron los indignados. Como dijo Galeano, el 15M sirvió para diferenciar a los indignos de los indignados. De ahí surgió Podemos, como forma de darle una orientación a la indignación cara un cambio. Era algo rebelde. Por desgracia cada vez lo es menos, y si no que se lo digan a Monedero.

¿Estamos en tiempos de cambio?

– Sí, y por eso hay que construir un partido al servicio de la gente, aunque tarde un poco. Yo veo a Pablo Iglesias y a la dirección de Podemos desesperados por ganar. Hay que ganar, pero no tiene porque ser tan rápido. El cambio no tiene que ser ahora, puede ser más lento, no puede ser con cualquiera y de cualquier forma, tiene que haber un pensamiento distinto. No es cuestión de hacer un puzzle con todos para ganar pues si no se consigue a corto plazo mucha de esa gente va a abandonar el barco. La pregunta es ganar para qué y con quién.

– ¿El cambio es más lento de lo que algunos piensan? ¿Va más allá de las elecciones generales?

– Sí, y no olvidemos que el poder es muy fuerte. El poder no se entrega nunca. Cuanto más hortera y ordinaria es Esperanza Aguirre y su partido, más entusiasma a una parte significativa de la sociedad española. El poder del dinero tiene mucha fuerza, por eso la importancia de la conciencia política.

¿Te recuerda esto algo al peronismo que tú viviste?

– En el peronismo convivían tanto la izquierda como la derecha. Convivíamos pero no nos mezclábamos mucho, pues finalmente era de derechas. Cuando llegó la hora de la verdad a la izquierda la tiraron al suelo y ello se constató cuando Perón sacó a los Montoneros de la plaza. Decíamos que Perón no era artífice del cambio. Utilizaba un lenguaje y unas políticas populistas que frenaban el cambio. En su vuelta al gobierno no tomó medidas políticas y económicas a favor del pueblo si no de los poderes fácticos.

– Hay gente que piensa que es una cuestión generacional.

– Es posible pero es un error. Tanto Albert Rivera como Pedro Sánchez son viejos, a pesar de la edad. Son jóvenes por edad pero no por ideas. Era más joven José Luis San Pedro a los 96 años o Julio Anguita hoy. En el fútbol, cuando siendo entrenador me preguntaban si tenía problemas con la juventud, les decía que no, siempre que estuvieran abiertos a la posibilidad de cambio. Tenía problemas con gente de mi generación que habían abandonado la posibilidad de cambiar. Se habían instalado en lo viejo, pero esto no tiene que ver con la edad.

 – Algunas personas piensan que para el cambio es fundamental la fuerza e ilusión de la juventud y la experiencia de la gente mayor. ¿Qué piensas?

– Entre la gente que estamos por el cambio hay que construir puentes y no levantar murallas. La ilusión y lo retrógrado se da tanto en la juventud como en gente mayor. Ahora bien. alguna gente mayor tiene menos ganas de cambiar y es más escéptica.

– Cuesta asimilar que en algunos barrios de trabajadores/as gane las elecciones la derecha cuando antes lo hacía la izquierda ¿Qué ha pasado?

– Las elecciones son importantes, pero también la forma de hacerlo. Hoy los medios de comunicación moldean nuestras mentes y generan pensamiento. ¿Cómo es posible que alguien que le guste el fútbol no valore el juego? Lo único que importa es ganar, los medios de comunicación te hacen pensar y dado que son parte del poder te hacen pensar como ellos quieren.

– ¿Estás diciendo que los medios de comunicación dictan nuestra predilección electoral?

– No totalmente, pero sí tienen gran influencia. De ahí viene la importancia de aparecer en ellos. Para mucha gente es la única relación con el mundo. España es un país democrático donde cada quien puede ver u oír lo que quiere. Eso es cierto, pero los medios de difusión son del poder económico. La gente no tiene tiempo para comparar noticias o analizar las informaciones. Los barrios más humildes de Argentina votan a Macri, que es el verdugo de los pobres. ¿Cómo es posible que la gente vote a su verdugo? Por los medios. Macri te saca la comida de la boca. Por eso son tan importantes los medios alternativos. Por eso es tan importante que la izquierda vaya por los barrios y se comunique directamente con la gente, para romper ese encantamiento de los medios de comunicación oficiales.

– ¿Entiendo que entonces te parece estupenda la proliferación de los medios digitales?

– Estos medios son como la televisión o el coche. Depende de para qué, cómo y cuánto los uses. Puede ser una fuente para buscar tu propio criterio o puede ser una adicción enfermiza. Hay gente joven y mayor con el ordenador o el móvil que pareciera ser que si le cortas el medio le cortas el cordón umbilical con la vida.

– ¿Eres optimista o pesimista ante el futuro?

– No soy un optimista por naturaleza, eso es ser pelotudo. Unas veces soy pesimista y otras optimista. La gente joven me infunde esperanza de cambio que no va a ser mañana. Me acuerdo del cuento que nos contaban en los 70 en Argentina. Un señor chino estaba con un balde y una palita delante de una montaña. Le preguntaban qué estaba haciendo y decía que estaba quitando la montaña. La gente le dijo “usted no lo va a conseguir”, y él les respondió: yo no, pero los hijos de los hijos de mis hijos sí, si siguen con esta tarea”. Yo pienso igual.


Luis Nieto Pereira es coordinador de Paz con Dignidad y director de Pueblos – Revista de Información y Debate.


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