Caddy Adzuba, periodista congoleña: “Gracias a la radio, las mujeres violadas y maltratadas en la RDC han logrado transformar su dolor en poder”

Caddy Adzuba denuncia, a través del periodismo, el silencio internacional y la violación sistemática de los derechos de mujeres y niñas de su país. Activista por la libertad de prensa, la reconstrucción de la paz y los derechos humanos, esta abogada de 33 años dedica su vida a visibilizar las consecuencias de un pasado colonial y patriarcal que se refleja en el conflicto que sufre la República Democrática de Congo (RCD) desde 1996.
Caddy Azduba, fotografiada en Bilbao por Andrea Gago Menor.

Caddy Azduba, fotografiada en Bilbao por Andrea Gago Menor.

Trabaja en proyectos relacionados con medios de comunicación. Como ella misma dice “no había lugar para nosotras en el entorno de la prensa, no tenemos derecho a hablar… 18 años de destrucción, rechazo, pobreza, humillación, de ser utilizadas como arma de guerra por los grupos armados. Nos arrancan a nuestras hijas e hijos y nos las devuelven rotas con sus órganos sexuales destrozados. Una nueva forma de barbarie, la masacre planificada contra las mujeres… En el 2001, comenzamos a encontrarnos y reunirnos mujeres de medios de comunicación y dos años más tarde pusimos en marcha nuestra estrategia a nivel internacional y local para hacer visible el horror, para pasar de la mujer frágil a una mujer que tenga su lugar en la sociedad y construir el futuro…”

Adzuba compagina su trabajo en Radio Okapi (la emisora de la Misión de la ONU en la RCD) con el de la Asociación de Mujeres de los Medios de Sud Kivu [1] y el del Comité Ejecutivo Africano del Congreso Mundial de Mujeres Periodistas y Escritoras. En 2014 recibió el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia y es titular, además, de otros premios como Mujer del Año (Italia, 2012); Cátedra UNESCO Libertad de Prensa (España, 2010); Club de las 25 (España, 2010); y Julio Anguita Parrado (España, 2008).

Caddy Adzuba participó en las X Jornadas Estrategias Positivas de Desarrollo “Mujeres en Resistencia: Experiencias de África y Asia frente a la violencia machista”, organizadas por el Ayuntamiento de Bilbao y la Agencia Vasca de Cooperación para el Desarrollo del Gobierno Vasco que tuvieron lugar en Bilbao los días 15 y 16 de abril 2015.

Comenzó su intervención en las jornadas Mujeres en resistencia solicitando al público que mostrara sus móviles, y la mayoría resultaron ser los llamados teléfonos inteligentes. ¿Cuál es la relación entre el coltán, mineral de la RDC indispensable para la fabricación de estos teléfonos, y el tema de su conferencia Violencia sexual como arma política y de guerra?

– La resistencia de las mujeres. Cuando hablamos de resistencia y desarrollo hablamos de un proceso, y como tal precisa la implicación de todo el mundo para lograr un cambio. El pueblo congoleño no lo puede hacer solo, los desequilibrios llegan del exterior, vienen de todas partes, de fuera y del interior. Por esta razón comencé mi intervención pidiendo al público que mostrara sus móviles, para que cada persona tomara conciencia de su implicación en el desequilibrio democrático que existe en la RDC y entendiera su parte de responsabilidad. Igualmente, para que dejemos de escuchar diariamente que a los africanos y africanas no les gusta el desarrollo o que no desarrollan su continente. Es necesario que Occidente comprenda que no es únicamente nuestra responsabilidad. Lancé una alerta para que todo el mundo fuera consciente de su implicación indirecta en esta guerra económica. Es responsabilidad de cada persona como sociedad civil comprometerse para lograr un mundo más equilibrado. En estas jornadas de Bilbao hablábamos sobre desarrollo y resistencia, y yo invito a la resistencia

¿Nos podría hacer un acercamiento histórico a la situación actual de la RDC?

– La situación actual responde a la historia de todo el siglo XX. Los cambios de nombre (Congo Belga, Zaire, RDC) están relacionados con las diferentes realidades políticas. Antes de la colonización el país estaba dividido en principados, no era un país unificado sino un reino con su propia historia y con sus riquezas históricas culturales. Pero en 1885 los países europeos decidieron reunirse en la Conferencia de Berlín con el objetivo de decidir el futuro y repartirse el pastel que era África sin consultar a los propios pueblos africanos.

Se implantó el Congo Belga hasta 1960, año en que finalizó el periodo colonial y se declaró su independencia. El general Mobutu tomó el poder por la fuerza en 1963 y el país se denominó Zaire durante la terrible dictadura hasta 1997, fecha en la que pasó a llamarse RDC para diferenciare del Congo colonial.

En 1996 comenzó la guerra de liberación. Había que cambiar el régimen y fueron posibles alianzas con los países vecinos que también deseaban la desaparición de Mobutu. A nivel internacional, ciertas multinacionales y países aprovecharon para repartirse la tarta repitiéndose la misma historia que en 1885. Fue la puerta de entrada de grandes multinacionales, que explotaron las minas de coltán y todo lo que pudieron. Muchas utilizaron a los países vecinos para desestabilizar la RCD.

Kabila comenzó la rebelión, pero fue asesinado tras llegar al poder. Su hijo le relevó y es quien gobierna hoy. Desde entonces hemos tenido elecciones en 2006, 2008 y 2011, y ahora estamos preparando las próximas de 2016.

1504_mapa_RDCÉsta es la historia de la RDC. Como resultado de este pasado colonial paternalista, el país atraviesa actualmente problemas de guerra, perturbaciones políticas internas y robos de nuestros recursos naturales por parte de las multinacionales. La violencia sexual utilizada como arma de guerra, la captación de niños soldados por grupos armados, la destrucción de infraestructuras, el millón de personas desplazadas al interior del país y los miles de refugiados por todo el mundo son sólo algunas de las consecuencias de este largo periodo de inestabilidad.

– En Occidente pensamos que es una guerra entre congoleños pero me pareció entender que usted responsabiliza a las multinacionales.

– No puedo decir que sea únicamente responsabilidad de las multinacionales. Es una guerra multidimensional, los congoleños también tienen su parte de responsabilidad. En estos momentos me encuentro fuera del país para sensibilizar sobre la responsabilidad exterior. Cuando estoy en mi país sensibilizo a la población congoleña sobre sus propias responsabilidades. Yo no vengo a hablar de los problemas de los congoleños, sus problemas están en Congo, ellos deben resolver sus problemas entre ellos y el gobierno. Aquí, en el exterior, hay que hablar de los problemas de las multinacionales y la responsabilidad que tiene la comunidad internacional.

– Pero usted califica a las multinacionales como genocidas criminales.

– Por supuesto. El número creciente de víctimas en este conflicto nos hace pensar en un genocidio. A nivel internacional, el genocidio se define como una estrategia para exterminar a un grupo de personas. En la RDC la definición encaja porque se trata de un grupo de mujeres. Se hace la guerra sobre sus cuerpos. En términos de derecho internacional es verdad que no hemos visto venir a blancos a violar a las mujeres, han sido negros violando a negras, pero, en relación a la cadena de responsabilidades, las multinacionales son las que facilitan las armas para hacer algo así. En la RDC no tenemos fábrica de armas, en Rwanda tampoco, así que… ¿de dónde vienen? Desde hace años la RDC está bajo embargo, no tenemos derecho a exportar armamento a causa de la guerra, solo las fuerzas armadas están autorizadas para comprar o recibir armas. Sin embargo, hay toneladas de armamento circulando por la región.

Existen armas norteamericanas, rusas, chinas, francesas, belgas y españolas en el terreno. ¿De dónde llegan? Hay quienes afirman haber visto aviones y helicópteros con armas en las zonas mineras con posiciones de grupos rebeldes llevándose toneladas de minerales. Se han descubierto varias multinacionales que estaban implicadas y las Naciones Unidas se han pronunciado en varias ocasiones al igual que las organizaciones en defensa de los Derechos Humanos. Cada cual debe responder sobre sus actos y su responsabilidad.

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Caddy Azduba, fotografiada en Bilbao por Andrea Gago Menor.

– En varias ocasiones usted habla de barbarie, masacre planificada y catástrofe humanitaria.

– Lo que pasa en Congo es un conflicto olvidado. La comunidad internacional simula no ver lo que sucede y se olvida de este conflicto porque hay muchos intereses económicos en juego. Hablamos de catástrofe humanitaria porque el número de personas que han muerto en este conflicto es superior al del Tsunami, al de otras guerras o al terremoto de Haití. Hemos enterrado a más de 6 millones de personas, tenemos más de 500.000 mujeres violadas, alrededor de 40.000 niños soldados y 4 millones de personas desplazadas que huyen de sus casas y comunidades hacia zonas donde no conocen a nadie convirtiéndose en refugiadas en su propio país.

¿Cómo se desarrolló su trabajo para combatir la violencia contra las mujeres, romper el silencio y avanzar hacia la transformación, pasar de la mujer frágil a una mujer que tenga su lugar en la sociedad?

Soy jurista de formación pero periodista por accidente, presionada por la situación del país. La realidad del Congo, su historia reciente, ha repercutido en toda la población. En nuestro país es imposible preguntarle a alguien si la guerra le ha afectado, a todo el mundo le ha tocado de alguna forma.

Desde nuestros comienzos, vimos claro que la forma más eficaz de trabajar sobre los Derechos Humanos era utilizar los instrumentos que teníamos, los medios de comunicación, sobre todo, la radio.

La radio la escucha todo el mundo, todos quieren conocer noticias sobre la guerra. Sin duda, es un instrumento imprescindible. Como periodistas no podíamos pasar del tema, era nuestro deber informar sobre la guerra, pero nos encontrábamos con muchas dificultades. A las mujeres, por ejemplo, se nos impide culturalmente hablar sobre la guerra. No había lugar para nosotras en el entorno de la prensa. Fue complicado, tuvimos problemas, pero reivindicamos nuestros derechos y poco a poco comenzamos a sensibilizar a las mujeres en primer lugar.

¿Por qué era tan difícil que las mujeres hablaran sobre la violencia sufrida?

– Como ya he comentado, las mujeres tenían problemas culturales al ser consideradas sub-hombres, sin derecho a heredar, ni a la escolarización, ni a comer huevos, ni a estar sentada en una asamblea… Eran como sacos, obligadas a servir de rodillas al hombre. Evidentemente no podían expresarse en público, ni explicar sus problemas, ni hablar de sexo. Además, si se sabía que una mujer había sido violada se le expulsaba inmediatamente de la comunidad porque se volvía persona non grata. Antes de la guerra la violación no existía, sólo la del marido a la esposa.

Actualmente, vemos que es una nueva forma de violencia. Si eres violada por otro hombre que no sea tu marido, la comunidad te excluye. La mujer no quiere decir que ha sido violada por miedo a las represalias y a verse expulsada. Si dice quien le ha violado, entonces los grupos armados vendrán a su pueblo y la matarán o se vengarán con sus hijas, hijos o familiares.

Todo esto nos obligó a trabajar durante más de cuatro años hasta conseguir que una mujer comenzara a hablar. La primera que se atrevió a hacerlo fue una de nuestro grupo, periodista como yo. Ella había sido víctima de violencia sexual. Su relato funcionó como aliciente para otras mujeres y así comenzamos a escuchar otros testimonios.

¿Cómo es el trabajo con tantas mujeres y niñas violadas, con sus órganos sexuales destruidos y tanto dolor acumulado en un entorno tan hostil?

– Desde el año 2011 venimos trabajando sobre cómo trazar el futuro. Hemos desarrollado proyectos de salud mental, salud reproductiva y salud psicosomática. Estamos contentas porque hemos logrado resultados positivos en el sentido de que las personas traumatizadas han dado el primer paso: aceptar lo que ha pasado y entrar en la nueva dinámica de cambio. Podemos decir que han logrado transformar su dolor en poder. Nos dicen que tienen necesidad de ser autónomas, de no tener que depender de sus hombres, porque incluso para comprarse su ropa interior tienen que pedir permiso a su padre, hermano o marido. Quieren que todo cambie y desean tomar sus propias decisiones. La mujer que lo logra también es capaz de ser responsable de su propia seguridad.

Caddy Azduba, fotografiada en Bilbao por Andrea Gago Menor.

Caddy Azduba, fotografiada en Bilbao por Andrea Gago Menor.

– Todo lo que menciona es a nivel individual pero, ¿qué ocurre respecto a la sociedad en general y a las contradicciones culturales?

– Estamos intentando organizar la Asociación de Mujeres de Medios de Comunicación. Hemos estudiado el entorno y sabemos que no podemos cambiar la vida de las mujeres a nivel individual sin cambiar su entorno, sus tradiciones. En África tenemos culturas buenas y malas. Estamos inmersas en una campaña de sensibilización de cambio de las culturas retrógradas. Para lograr el cambio, trabajamos con los jefes locales que son los garantes de la tradición y la cultura, y también con la sociedad civil, siempre a través de la radio.

Actualmente estamos organizando una radio propia. Hasta ahora, hemos trabajado en radios dirigidas y controladas por hombres con todos los problemas que ello implica. Si tenemos nuestra propia radio todo será más fácil porque será la radio de las mujeres, centralizaremos los esfuerzos y evitaremos muchos problemas. Todo esto es importante porque ya hemos logrado que algunas mujeres sean jefas de barrios, pueblos y comunidades. Tenemos confianza en el futuro porque el futuro es esperanza.

¿Cómo explica recibir premios internacionales y apoyo económico de países implicados directa o indirectamente en el conflicto con un discurso tan radical que cuestiona a la comunidad internacional?

– En realidad mi discurso no es radical sino que es la verdad y las personas o instituciones que me dan premios lo saben. Yo digo en voz alta las cosas que otros susurran al oído. Solo intento sensibilizar a la sociedad civil europea para que tome conciencia y trate de reflexionar sobre posibles mecanismos de cambio. Es una campaña de sensibilización para mostrar lo que pasa, lo que las multinacionales hacen, y para invitar a participar, porque no queremos la guerra.

Esta situación nos atañe a todos, indirectamente a Europa. Por ejemplo, con la migración. Hay crisis en Europa, mucha gente sin trabajo tiene dificultades para sobrevivir, y a esto hay que añadir la emigración. Personas que tienen derecho a la vida y al trabajo, muchos de ellos refugiados. ¿Por qué hay emigrantes? Porque hay guerras y hambre. No son personas que abandonan su país por capricho, lo hacen por necesidad. Si la gente pudiera trabajar a su aire, si pudiera desarrollarse a su ritmo y en paz es evidente que habría menos migración y, si hubiera menos migración, los europeos y europeas se organizarían para vivir mejor. Es un círculo vicioso que toca a todo el mundo y ésta es la razón por la que la sociedad civil europea debe unirse a la sociedad civil africana, para tratar de cambiar las cosas y cambiar el sistema.

– Para terminar y agradeciéndole su esfuerzo por atendernos, le pedimos un mensaje para la solidaridad internacional.

– Más humanidad, poner a la persona por encima del sistema, actuar con el corazón, respetando los Derechos Humanos porque la persona es el centro de todo. La dignidad humana, el respeto a la vida humana… y algo que querría recalcar: tomar en consideración a África en relación con Europa. África es el continente del futuro. Es en África donde se juega el futuro de la humanidad. Europa envejece y necesita tener un nuevo sentido, una nueva energía, y todo esto va a venir de África. Esta es la razón por la que Europa tiene interés en la estabilidad de África y en que este continente se desarrolle, porque es de este continente de donde llegará su bienestar.


Itziar Hernandez Zubizarreta. Hegoa Instituto de Estudios sobre Desarrollo y Cooperación Internacional. Eneko Calle. Paz con Dignidad y Pueblos – Revista de Información y Debate.

Editado con la colaboración de Marina Blesa, periodista.


NOTAS:

  1. La Asociación de Mujeres de los Medios de Sud Kivu en la RDC es una organización que promueve la defensa de los derechos de las mujeres en los medios de comunicació Informar a las mujeres sobre sus derechos y los mecanismos para su protección, alentar la libertad de expresión de las mujeres, luchar por la igualdad de derechos entre mujeres y hombres, luchar contra toda forma de violencia sexual y promover la paz a través de los medios de comunicación son algunos de sus principales objetivos. Más información: afemsk.org

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