La India, ese país que empieza a despertar

Aristóteles resumía la “ética nicomaquea” en “somos lo que hacemos”. Lo que hacemos nos marca, es así como nos construimos moralmente. ¿Somos también lo que vemos?, ¿nos acostumbra? Los medios de comunicación tienden a dedicar sólo segundos en sus informativos a los países que no forman parte de Europa u Occidente, mostrando sólo los hechos 'noticiosos', con imágenes duras y llamativas, y sin explicar las causas ni el contexto. Éste es el caso de la India, un país que ocupa “el ámbito de sucesos o de curiosidades”, según explica el experto en ética periodística Carlos Ruiz.
Fotografía de Isabel Duque Colmenero.

Fotografía de Isabel Duque Colmenero.

Carlos Ruiz detalla también que “es por eso que seguimos teniendo una imagen muy parecida a la ‘colonial’ en cuanto a la India porque destacamos, a través de la selección de imágenes que llevan a cabo los medios de comunicación, lo salvajes o lo exóticos que son”. Este tratamiento informativo hace que se transmita “una imagen estereotipada que no refleja la complejidad de la India ni destaca sus aspectos positivos; que es perjudicial, simplifica”, concluye.

En esta afirmación coincide la responsable del Departamento de Comunicación de la ONG Sonrisas de Bombay, Isabel Martínez Luna, que considera que la imagen que los medios de comunicación transmiten de la India, con la selección de noticias que llevan a cabo, “puede contribuir a crear un imaginario estigmatizado o con prejuicios” sobre el país en cuestión.

Mujeres y en negativo

“Sólo hace falta ver la hemeroteca de RTVE de los últimos seis meses para hacernos una idea de la imagen que la sociedad puede tener de la India”, declara la fotoperiodista Cristina Duarte. “En prácticamente todas las noticias la protagonista, de manera negativa, es la mujer, por situaciones como violaciones o asesinatos”, explica.

En dicha hemeroteca, los titulares que encontramos vinculados con la palabra “India” son, entre otros, “Mueren diez mujeres en la India tras someterse a cirugía en una campaña de esterilización”, “Una multitud de hindúes convierte un ritual en la mayor matanza de animales del mundo en Nepal”, “Una joven india de 14 años es violada como castigo por un delito cometido por su hermano”, o, uno que llama la atención por el uso de las imágenes que TVE lleva a cabo, “Dos jóvenes aparecen ahorcadas en un árbol tras sufrir una violación múltiple en la India”.

TVE dedicó tan sólo 29 segundos a este terrible suceso en que dos jóvenes, que eran familia y de la más baja casta social, de 14 y 15 años, fueron violadas (supuestamente) por cinco hombres, uno de ellos policía, en Katra, en el estado de Uttar Pradesh, al norte de la India, una de las regiones rurales. Las menores, según explica el informativo, aparecieron muertas colgadas de un árbol, asesinadas según explica la periodista, aunque, pocos meses después, declaró el Buró Central de Investigaciones de la India (CBI) que se habían suicidado. Este organismo también determinó que no habían sido violadas, aunque esto contradice a los informes forenses iniciales. Esto se produjo en medio de una oleada de denuncias por abusos sexuales en la región.

La periodista que narra la noticia se limita a detallar el suceso explicando, literalmente: “Conmoción en la India por la violación y asesinato de dos niñas. Les advertimos de la dureza de las imágenes que van a ver. Los cuerpos de las niñas, dos hermanas de 14 y 15 años, han aparecido colgados de un árbol cerca del pueblo en el que vivían. Un grupo de hombres las violó, las asesinó y colgó sus cadáveres. Las niñas salieron al campo porque en su casa no había retrete y desaparecieron. La policía ha arrestado a tres hombres por este crimen”. La periodista cuenta lo que ha sucedido sin contextualizar, sin explicar la vinculación entre estos abusos y regiones rurales concretas. También omite que, debido a la inacción policial en este caso, hubo multitudinarias manifestaciones en la India como protesta contra los abusos a mujeres. Otro dato que también silencian, y que podría ser esencial para la imagen de la India, es que cada vez hay más denuncias por violaciones sin que eso signifique que haya aumentado el número de abusos.

En este sentido, el residente y nativo de la India, además de coordinador de la empresa Persistent Systems Limited, Bhavesh Takkar, explica que el número de violaciones en la India ha descendido en los últimos años. Las denuncias por violación aumentaron en 2013 un 35 por ciento con respecto al año anterior, según datos de la Agencia Nacional de Registro de Crímenes (NCRB), en concreto en 8.849, al pasar de las 24.915 registradas en 2012 a un total de 33.764.

Este incremento de denuncias comenzó a raíz de la violación y asesinato en diciembre de 2012 de una estudiante de 23 años en Nueva Delhi, que generó múltiples protestas, un debate sin precedentes y el endurecimiento de las leyes contra los agresores sexuales. Desde entonces han aumentado también las noticias de violaciones en la prensa. Esto se debe, como explica Isabel Martínez Luna (Sonrisas de Bombay), a que “las mujeres están empezando a perder el miedo a denunciar las violaciones, y esto no lo están diciendo los medios de comunicación”. Que se informe más “significa que se está denunciando más y que la sociedad india está saliendo a la calle a manifestarse y pedir justicia”, afirma.

Otro dato importante de la noticia citada es que la periodista de TVE, antes de pasar a mostrar las imágenes, advierte de la dureza de éstas. En el plano, que dura varios segundos, no se ve claramente los rostros, pero sí los cuerpos y el árbol. Las imágenes son duras, como dice la periodista, pero, además, infringen el Manual de Estilo de la Corporación RTVE: “La emisión de materiales audiovisuales obtenidos por entidades ajenas a RTVE puede chocar con el derecho a la intimidad. La responsabilidad será de RTVE, que exige a sus profesionales un cuidado especial en la identificación de las personas grabadas”. Las imágenes, como se muestra en la página web de la noticia en TVE, son de agencias. También se expone en el Manual de Estilo que “se debe extremar la sensibilidad en el uso de imágenes de hechos luctuosos con el fin de evitar que las víctimas y/o familiares de ellas revivan su sufrimiento”. Algo que, según la fotoperiodista Cristina Duarte, tampoco se ha vigilado.

Dice el citado Manual de Estilo que “la imagen aporta información, datos que deberán tenerse en cuenta antes de escribir o hablar”. Sin embargo, en este caso, como dice Carlos Ruíz, “son imágenes emitidas para captar la atención del espectador, innecesarias desde el punto de vista informativo”. También se expone en el citado Manual que los informativos deben tener “cuidado especial” con la “información que afecta a menores, evitando mostrar su imagen, especialmente cuando se trate de asuntos de especial trascendencia social como es el caso de los delitos sexuales”. Y éste es precisamente el caso de la noticia en la que nos estamos centrando.

Fotografías de Isabel Duque Colmenero.

Fotografías de Isabel Duque Colmenero.

p65_isabel-duque_india (11)Dramas repetidos

Pero no son los únicos puntos que se han vulnerado. En el Manual de Estilo también se indica que “los informadores de TVE deben ofrecer noticias comprensibles (…) sin emplear imágenes que puedan alterar o detener la atención del espectador”. Según explicaba ya Susan Sontag, “convivir con imágenes fotográficas del sufrimiento no necesariamente fortifica la conciencia ni la capacidad de compasión. Una vez se han visto las imágenes, se recorre la pendiente de ver más. Las imágenes anestesian y la repetición de imágenes vacía la realidad”. Y, como afirma también el experto en ética periodística Carlos Ruiz, “al final nos convertiremos en espectadores que miran el sufrimiento de los otros como quien mira una película de ficción”.

Es por esto que una imagen repetitiva de la India mostrada por los medios puede hacer que nos habituemos a esa visión concreta, algo que, por ejemplo, puede provocar temores a viajar al país. Un ejemplo es Alba López León, una madrileña que viajó recientemente a la India y a quien sólo le hizo falta un día en Bombay para perder ese miedo y dejar atrás los prejuicios: “En cuanto llegué viví una situación que me hizo sentir pánico, pero poco después supe que era por los prejuicios que me había creado a través de la televisión. Viajábamos en un vagón repleto de personas. Tuve la sensación de que me miraban y, rápidamente, me tapé entera, me puse hasta un pañuelo, por miedo a que pudieran hacerme algo. A los minutos me di cuenta de que nadie me estaba mirando y, de hecho, fueron muy serviciales con nosotros, hasta ofreciéndonos sitio”.

Si la repetición de imágenes y de un estereotipo concreto genera miedo, también puede generar habitud. Es lo que plantea Carlos Ruiz: “nos estamos acostumbrando a este tipo de imágenes que pueden producir una insensibilización a fuerza de repetición”.

Imágenes y ONGD

Aparte de estas normas, las organizaciones no gubernamentales también tienen códigos éticos tanto para medios como para las propias ONG. Como explica la responsable de comunicación de Sonrisas de Bombay: “Nuestra política de comunicación no justifica el uso de determinadas imágenes, ya que en términos generales pueden contribuir a crear un imaginario estigmatizado con prejuicios y pensamos que siempre hay que preservar la dignidad de las personas. Además, ciertas imágenes no ayudan a entender las causas y el público puede acostumbrarse a ellas”.

Es la conclusión a la que llega también Carlos Ruiz, que cree que hay un problema estructural: “el poco tiempo disponible para las noticias internacionales hace que, necesariamente, el tratamiento sea superficial: hablamos del otro, aparece en la pantalla, pero no sabemos quién es, qué piensa, cómo vive… porque lo mostramos a través de nuestra mirada, a través de estereotipos o prejuicios. Para representar correctamente al otro hace falta tiempo, pero también una clara conciencia de que debemos tratar la noticia teniendo en cuenta su propia mirada, no sólo la nuestra”.

¿Más allá del suceso?

Fotografía de Isabel Duque Colmenero.

Fotografía de Isabel Duque Colmenero.

En este sentido, la ONG considera que se podría haber informado de lo que comportó este caso, ya que despertó multitudinarias protestas en el país por la inacción policial. Se obvió también el dato, como decíamos, de que cada vez hay más denuncias por violación, debido a que se está empezando a perder el miedo. También se hubiese podido explicar que en 2013 la India aprobó una reforma legal para endurecer las penas por agresiones sexuales que obliga, por ejemplo, a cumplir en su totalidad la cadena perpetua.

Pero los tribunales vecinales de las aldeas rurales (en el estado de Uttar Pradesh sobre todo) no aplican esta ley, sino que se basan en códigos de conductas tribales. Y aquí se encuentra el problema: los medios de comunicación olvidan que la India es mucho más.

Pese a las mejoras que comentamos, el problema es grave y sigue estando ahí. La cultura del patriarcado es uno de los motivos por los que se producen tantas violaciones en la India, junto a que en la religión hindú, mayoritaria en el país, la mujer es considerada una reencarnación inferior al hombre. La inactividad del gobierno era evidente hasta hace bien poco, ya que no aplicaba las numerosas leyes de protección existentes. Ahora, tras endurecerlas, parece que el gobierno, al igual que la sociedad, está despertando.

La India es un país complejo, no sólo un país pobre y exótico en el que se sitúa Bollywood, un país con un sistema de democracia parlamentaria, un lugar en que se albergan diferentes hábitats protegidos, como el Himalaya. Todo esto lo encontramos en una cultura marcada por un alto grado de sincretismo y pluralismo, ya que las y los indios han logrado conservar sus tradiciones y absorber nuevas costumbres de invasores e inmigrantes.

Vamos a cerrar con un dato curioso: en la India hay entre cinco o seis millones de hijras o personas del tercer sexo, que son aparentemente hombres que visten como mujeres pero que no se consideran ni lo uno ni lo otro. Actualmente hay campañas en marcha par que su género sea reconocido a nivel oficial. Es un dato más, que no define a la India actual en su conjunto, pero que tampoco es la imagen o información que solemos ver en los medios.


Sara Rodríguez Biurrun es periodista.

Artículo publicado en el nº65 de Pueblos – Revista de Información y Debate, segundo trimestre de 2015.


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