Miradas - Número 42 - Junio de 2010

El Salvador. Nuevos retos para el sindicalismo

Los movimientos revolucionarios de los años sesenta, setenta y ochenta se han convertido ahora en partidos políticos y, en la mayoría de los casos, "politiqueros" partidarios y "electoreros". Esto se ha llevado a cabo usurpando incluso siglas históricas, construidas a sangre y fuego.

Ahora que se encuentra debilitado, estigmatizado y diezmado, el movimiento sindical paga la factura más alta de su decisión. Con no más del tres por ciento de la población económicamente activa organizada y en la era de la globalización, ¿cuáles son o deberían ser los nuevos rumbos y los aportes a las luchas por la liberación de nuestros pueblos desde el movimiento sindical? Actualmente, estamos seguros que nuestro principal legado debería estar centrado en los puntos que explicamos a continuación.

Por un lado, es necesario luchar en contra del escepticismo social y de la creencia inculcada, impuesta e implantada en nuestras sociedades de que no hay posibilidades de acción en los ámbitos político, ideológico y social frente a la dominación económica y militar del imperio. Se hace imprescindible trabajar incansablemente por una integración desde y para los pueblos en lo social, cultural y ambiental. Esa tarea debe tener en cuenta y respetar la soberanía y las identidades de los pueblos, reconociendo los intereses populares e incluyendo su anhelo histórico de justicia y libertad. Debe profundizar la democracia, potenciando y facilitando la plena participación de la sociedad civil en todos los procesos.

El objetivo es promover políticas económicas y sociales de los Estados dirigidas a la erradicación de la miseria y de la pobreza, garantizando la soberanía y la seguridad alimentaria, además de la educación permanente, de calidad y para todos. Eso debe estar vinculado a los procesos de integración en América Latina y debe reconocer las migraciones como una dimensión de la progresiva universalización del sistema de relaciones internacionales, es decir, como resultado de la pobreza que el actual modelo económico ha generado. De ahí que la cohesión y la superación de asimetrías sean condiciones básicas para la integración con paz, democracia y desarrollo.

El movimiento sindical debe construir la estructura social que la realidad del mundo actual exige. No se puede seguir sosteniendo un movimiento sindical desde de la perspectiva de organizar apenas al sector formal de la economía, compuesto por quienes dependen de un salario en una empresa. Hay que regresas nuestra mirada a esos nuevos sujetos excluidos del sistema y del modelo económico, a los desregularizados, flexibilizados y subcontratados. Con ellos y hacia ellos hay que construir, con ellos y por ellos hay que echar a andar la auto-reforma sindical.

Entre estas personas se encuentran las siguientes: trabajadores temporalizados (con contrato a tiempo parcial, a tiempo determinado, de aprendizaje, etc.); trabajadores tercerizados (profesionales falsamente autónomos, teleoperadores, etc.); trabajadores en zonas francas; trabajadores en filiales de empresas multinacionales; trabajadores voluntarios en ONG y fundaciones; trabajadores del hogar; jóvenes en busca de su primer empleo; jubilados y pensionistas.

Éste es el reto del movimiento sindical: agregar a estos nuevos sujetos de la vida productiva que el empresariado se ha encargado (táctica y estratégicamente) de desregular y/o flexibilizar con el propósito infame de mantenerlos en la precariedad, con salarios paupérrimos, sin seguridad social y marginados de toda posibilidad de desarrollo.


Cuando un delincuente mata por alguna deuda impaga, la ejecución se llama ajuste de cuentas; y se llama plan de ajuste la ejecución de un país endeudado, cuando la tecnocracia internacional decide liquidarlo.
Eduardo Galeano


José María Amaya es secretario General de la Central de Trabajadores Democráticos (CTD), El Salvador.

Este artículo ha sido publicado en el nº 42 de la revista Pueblos, junio 2010.


Print Friendly

Un pensamiento en “El Salvador. Nuevos retos para el sindicalismo”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *