Dos tiempos políticos, un camino posible

A nuestros hermanos europeos les decimos que vemos lo que está pasando en Europa como si estuviéramos viendo una película retro. Lo que les ha pasado a ustedes ya lo hemos visto, nos ha pasado a nosotros. Lo que está pasando ahorita en Europa es lo que pasó en América Latina veinte años atrás, y el resultado fue una noche terrible”, afirmó el vicepresidente boliviano, Álvaro García Linera, en el Foro Internacional por la Emancipación y la Igualdad que realizó el Ministerio de Cultura de Argentina en Buenos Aires del 12 al 14 de marzo.

Su frase resonó en el antiguo y bello Teatro Nacional Cervantes, al que unas 5.000 personas se acercaron para escuchar las palabras de personalidades importantes del progresismo latinoamericano y europeo. Germán Cano, de la agrupación española Podemos, confesó sentir una sana envidia al ver a las clases populares hacer fila para escuchar las reflexiones que allí se sucedieron y que se transmitieron en directo por internet a todo el mundo.

En este escenario se planteó una mirada interesante y justa para los latinoamericanos. Algunos europeos empezaron a observar y elogiar los procesos alcanzados en América Latina por gobiernos que enfrentaron las recetas neoliberales con políticas de inclusión social, que sólo se pudieron concretar a través del fortalecimiento del estado.

Uno de los que lo planteó fue el filósofo italiano Gianni Vattimo. “Las novedades sociales y políticas de las últimas décadas han pasado por acá: lo que ocurrió con los movimientos de autoliberación de los pueblos frente al avance imperialista es lo que nos ayuda en Europa a pensar que otro mundo es posible”, dijo.

A su vez, el lingüista Noam Chomsky, quien brindó una clase magistral, destacó que la región latinoamericana “ha estado a la vanguardia en luchar contra el ataque neoliberal. Esto lo demuestran nuevos movimientos que surgen también en el sur de Europa, como en Grecia o en España”.

También se refirió al tema el parlamentario griego Konstantinos Tsoukalas, al hablar de una América Latina y una Europa meridional en las que “la importancia simbólica de la lucha de clases sigue vigente”, y en las que surgieron “nuevos proyectos orientados hacia la izquierda”. “Estamos todos juntos batallando contra el neoliberalismo y la autoridad dogmática. No tenemos otra opción ni otra manera de seguir, cuando las sombras del neofascismo parecen estar acechando en las sombras”, remarcó.

Y, justamente, el foro se desarrolló, casual o no causalmente, en momentos en que las democracias de varios de estos países son blanco de intentos destituyentes, orquestados por las corporaciones financieras y mediáticas y las clases dominantes locales.

Los gobiernos de Venezuela, Brasil y Argentina (en otros momentos fueron Bolivia, Ecuador, Paraguay y Honduras) son atacados con las nuevas recetas desestabilizantes escritas en Washington. En las diferentes ponencias se expresó con claridad que tocar a una de estas democracias era tocar a todas, o que golpear a Venezuela significaría un ataque feroz al corazón latinoamericanista.

En esta pelea por la defensa de las instituciones y de las conquistas sociales obtenidas está también evidenciada la enseñanza de que no se trata de cambios superfluos, sino de una puja a todo o nada.

“Tocando a Venezuela están tocando nuestra lengua emancipatoria”, advirtió el sociólogo argentino Horacio González, director de la Biblioteca Nacional. La política colombiana Piedad Córdoba, la política uruguaya Constanza Moreira, la presidenta del Parlamento ecuatoriano, Gabriela Rivadeneira, y la legisladora chilena Camila Vallejo se plantaron con fuerza en la defensa de la democracia venezolana. “En momentos donde hay señales de intentos golpistas, que buscan poner en crisis a los gobiernos progresistas, es cuando más se necesita que la izquierda esté unida, no solamente en la nación sino en toda la región latinoamericana”, manifestó Vallejo.

Dos expresiones ofrecen un marco teórico a lo que está en juego. Una es la del filósofo brasileño Emir Sader: “La lucha ideológica es la determinante en los destinos de nuestra sociedad y del mundo”. Y la segunda, la de la joven Rivadeneira, quien planteó: “tenemos que cambiarnos el chip ilustrado por el neoliberalismo por uno que permita cambiar nuevos paradigmas de desarrollo”.

Para la prensa dominante o hegemónica, este gran encuentro del pensamiento no mereció, llamativamente, cobertura periodística.


Rosaura Audi es periodista argentina. Forma parte del consejo de redacción de Pueblos – Revista de Información y Debate.

Artículo publicado en el nº65 de Pueblos – Revista de Información y Debate, segundo trimestre de 2015.


 

 

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