Un momento para la celebración

Las feministas pocas veces tenemos la posibilidad, por no decir el gusto, de parar por un segundo y felicitarnos por los avances logrados, las victorias alcanzadas o, por qué no decirlo, por lo bien que lo pasamos desde la resistencia. Pero este momento histórico que vivimos se merece un parón: hemos logrado por fin algunas victorias por las que merecemos felicitarnos.

El 28 de septiembre, coincidiendo con el Día Internacional por el Derecho al Aborto, pudimos salir a las calles a celebrar la retirada del anteproyecto de ley de Gallardón. Aunque muchos sectores han querido subrayar el aire electoralista de dicha decisión, para el movimiento feminista es una muy buena noticia constatar que la sociedad actual no ve con buenos ojos el retroceso en los derechos de las mujeres y que una ley de estas características no tiene cabida en el imaginario social actual.

Pero antes de esta victoria hubo otra que, por diversas razones, pasó prácticamente desapercibida. En junio de 2014, EITB, la televisión pública vasca, emitió el primer capítulo del dating show Cuadrilla busca cita, basado en presentar candidatas a un grupo de amigos para elegir una de las mujeres como posible pareja para el soltero de la cuadrilla. El programa, cargado de contenidos sexistas, activó las alarmas en el mismo momento de su emisión y el movimiento feminista de Euskal Herria no tardó en salir a las calles. Las redes sociales se encendieron y la articulación feminista actuó desde la firme convicción de crear alianzas y presionar a los poderes públicos para que asuman responsabilidades ante estas situaciones. Y así, EITB decidió retirar el programa. Una victoria para toda la sociedad, aunque no suficiente.

El movimiento feminista lleva años trabajando para enfrentar los estereotipos y lograr, poco a poco, que las instituciones públicas asuman la responsabilidad que tienen para con la igualdad entre mujeres y hombres. No sólo desde el ámbito legal, si no desde la responsabilidad a la hora de garantizar las estructuras necesarias para fomentar la igualdad real, que a día de hoy dista mucho de ser alcanzada.

La respuesta clara y contundente de diversos sectores y agentes sociales, así como de la ciudadanía en general ante la emisión de un programa de estas características, muestra cuál es el logro más significativo de todo este revuelo: la sociedad actual responde activamente ante las contradicciones del patriarcado y, tímidamente, se modifica la opinión pública mayoritaria. Con Cuadrilla busca cita salta la alarma. Las redes sociales se encienden y la rapidez en la capacidad de respuesta hace que situaciones que antes pasaban desapercibidas puedan ser denunciadas y debatidas de forma colectiva.

Por supuesto, el debate continúa y no bajamos la guardia porque, ¿cómo hacemos para seguir avanzando en una sociedad que establece un marco legal y administrativo para impulsar la igualdad pero, acto seguido, fomenta estructuras que perpetúan un sistema que nos asfixia y tira por la borda todo el trabajo avanzado? Nosotras lo tenemos claro: luchando colectivamente. La resistencia feminista incluye estar en las calles, manifestarnos, hacer encerronas, performances, pintadas, pancartas, pero también estructurar nuestras propuestas, escribirlas, discutirlas, argumentarlas, detallarlas, publicitarlas y contrastarlas. Crear alianzas, generar redes, facilitar espacios de participación y seguir luchando por construir un mundo más justo. ¡Ah!, y que no se nos olvide, celebrando cada paso y cada victoria por pequeña que sea. Porque, sí, de vez en cuando, ¡lo logramos!

Tanto la retirada del anteproyecto de la Ley de Gallardón como la cancelación del programa Cuadrilla busca cita de EITB son ejemplos de una victoria innegable que muestra una vez más que la resistencia y la lucha colectiva, además de lograr cambios, activa los procesos de autoconciencia y de construcción de la conciencia colectiva y acompaña la transformación de la opinión pública. Es cierto que nos queda mucho por hacer y que estamos en continua construcción, pero en esta ocasión tenemos motivos para felicitarnos. Tomo prestadas las palabras de Emma Goldman, que ya he hecho mías: “Si no se puede bailar, esta no es mi revolución”. Así que ahora, más que nunca, tenemos motivos para bailar y celebrar nuestras victorias.


Leire Groven Hernández forma parte de Feministalde, Bilboko Talde Feminista.

Artículo publicado en el nº64 de Pueblos – Revista de Información y Debate, primer trimestre de 2015.


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