De lo municipal al enfoque de cuenca. Una experiencia desde la cooperación para mejorar la gestión de los recursos hídricos y naturales en El Salvador

Las poblaciones de la Cordillera de El Bálsamo, en el suroccidente de El Salvador, han sufrido en los últimos años los impactos de varios eventos meteorológicos. Hacen frente también, día a día, a la deforestación, expansión urbanística y a proyectos de extracción de piedra, cuestiones todas ellas que afectan a los recursos hídricos. El CORCULL, Comité de Rescate de las Cuencas de La Libertad, es una buena muestra de cómo mediante estructuras participativas se puede lograr una gestión sostenible de las cuencas hidrográficas que beneficie a todas las personas.
Fotografías: Oscar Ruiz.

Fotografías: Oscar Ruiz.

En 2010 se crea el Comité de Rescate de las Cuencas de La Libertad (CORCULL) con el objetivo de desarrollar un proceso de organización y planificación territorial con enfoque de cuenca hidrográfica. Esta iniciativa, nacida gracias al esfuerzo de la alcaldía de La Libertad y la Asociación Comunitaria Unida por el Agua y la Agricultura (ACUA), en coordinación con las alcaldías de Huizúcar y San José Villanueva, se vio motivada por los desastres que provocaron en la zona el Huracán Stán (2005) y las tormentas tropicales Ida (2009) y Agatha (2010).

La cuenca hidrográfica se ha constituido a lo largo de las dos últimas décadas en la unidad de planificación territorial más adecuada para la gestión integrada del agua. Esto se deriva de la irrupción del paradigma o enfoque ecosistémico en la política pública global, tras la publicación del informe Burtdland{1}. En El Salvador, la necesidad de implementar modelos de gestión ambiental con enfoque de cuenca hidrográfica se ha visto incrementada por los ocho eventos hidrometeorológicos{2} a los que se ha visto sometido el país entre 2002 y 2012, el mismo número que durante las cuatro décadas anteriores juntas.

La recurrencia de estos eventos extremos, sumada a los procesos sociales de transformación (la deforestación, los cambios de uso del suelo, el crecimiento urbano, el extractivismo y la modificación de los cauces naturales de los ríos) han puesto de manifiesto las condiciones de riesgo y la alta vulnerabilidad del país: El Salvador ocupa el decimoquinto puesto en el Índice Global de Riesgo Climático 2013, índice que clasifica los países más vulnerable entre los años 1992-2011. Ocupó el primer lugar durante 2009 y el cuarto en 2011{3}.

Por la forma en la que se han establecido los asentamientos humanos, los fenómenos generados en el Océano Pacífico son particularmente destructores para el país, tal como lo confirmaron la Baja E96 asociada a Ida (2009), la tormenta tropical Agatha (2010), la depresión tropical DT 12E (2011) y todo el sistema depresionario de 2011. Precisamente, en la Depresión Tropical DT 12E la estación meteorológica de Huizúcar (municipio de la cuenca Estero San Diego) fue la que reportó la mayor cantidad de precipitaciones en la historia de El Salvador, con un total de 1.513 milímetros en diez días. Hubo estragos en las viviendas, cultivos, suministro de agua potable y en los caminos de acceso a las viviendas de más de 460 familias de 20 comunidades.

Primeros pasos

Durante los años 2009-2010 el Programa de Gestión Sustentable del Recurso Hídrico elaboró una Agenda Hídrica Municipal participativa en La Libertad, en coordinación con la alcaldía y a través del convenio “Reducción de la vulnerabilidad en áreas empobrecidas, a través de acceso al agua potable, el saneamiento y la gestión sostenible de los recursos hídricos y del territorio con enfoque de cuenca hidrográfica”{4}.

A lo largo de este proceso, la alcaldía de La Libertad toma conciencia de los riesgos y vulnerabilidades a los que se encuentra sometido el municipio, que abarca las zonas bajas de once de las cuencas de la Región Hidrográfica E (Mandinga – Comalapa); así como de que no era positivo que la gestión de las mismas dependiese únicamente de acciones o medidas sólo municipales. Es así como surge el CORCULL, con el objetivo de gestionar y planificar las cuencas del Departamento de La Libertad de manera integral, incluyente y sostenible, asegurando a las futuras generaciones medios de vida de calidad mediante procesos de participación activa y de educación ambiental.

Dados los impactos de los últimos eventos hidrometeorológicos y la riqueza natural del territorio, se toma la decisión de iniciar el trabajo en la cuenca Estero San Diego. Durante el proceso se mantienen reuniones con los alcaldes de los municipios de la cuenca, y en mayo de 2010 se conforma la primera directiva del CORCULL, integrada por representantes comunitarios y de las alcaldías de La Libertad, San José Villanueva y Huizúcar. Se inicia entonces un proceso de formación para dar a conocer el Comité como espacio de toma de decisiones para la gestión territorial compartida, así como para la comprensión de las amenazas ambientales liderado por un conjunto de personas sensibilizadas. Como resultado de este proceso formativo se ejecuta el proyecto “Fortalecimiento de las capacidades locales para la gestión ambiental de la cuenca Estero San Diego”{5}, febrero de 2011 y octubre de 2012. Con tres ejes fundamentales: la legalización y el fomento de la interinstitucionalidad del Comité, la construcción de herramientas técnico-políticas (planificación estratégica con enfoque de cuenca, y la incidencia ambiental comunitaria. El proyecto se configuró como experiencia piloto replicable en el resto de cuencas del sur del Departamento de La Libertad.

Fotografías: Oscar Ruiz.

Fotografía: Oscar Ruiz.

Fotografías: Oscar Ruiz.

Fotografía: Oscar Ruiz.

Legalización e interinstitucionalidad

Uno de los primeros pasos para dotar de capacidades al CORCULL fue la consecución de su personería jurídica, que le dió autonomía para realizar todo tipo de gestión ante cualquier instancia del Estado. En diciembre de 2012 se obtuvo la legalización de los Estatutos por parte del Ministerio de Gobernación, quedando integrada la Asamblea General por xyz personas representantes de las diferentes zonas (alta, media y baja) de la cuenca Estero San Diego y siete instituciones diferentes (tres alcaldías, dos ministerios, una universidad y una ONG), lo que demuestra los múltiples apoyos recibidos y la importancia que las personas fundadoras dieron al enfoque de cogestión como garante de sostenibilidad del mismo.

La interinstitucionalidad ha permitido recibir apoyos para la formación de las personas integrantes de la Junta Directiva y asamblea del CORCULL sobre manejo del territorio y recursos naturales con enfoque de cuenca.

Herramientas técnicas y políticas

El Plan de Manejo y Gestión es el instrumento que guía las acciones para lograr un uso sustentable de los recursos naturales de una cuenca hidrográfica. En la cuenca Estero San Diego, este plan, construido de manera participativa, ha sido la base para la formulación y gestión de proyectos dirigidos a dar respuesta a las problemáticas sociales, económicas y ambientales prioritarias identificadas, así como para hacer propuestas de planificación del territorio orientadas a minimizar los impactos generados por el crecimiento urbanístico.

Para elaborar este plan se llevaron a cabo estudios de calidad del agua, reuniones de planificación con las personas de la asamblea del CORCULL, jornadas de recolección de información en campo y talleres con actores locales para la construcción y validación del plan. A partir de este proceso se determinaron 44 proyectos a desarrollar en el marco de cinco líneas estratégicas: gestión integral de recursos naturales; medio ambiente limpio y saludable; educación para una cultura ambiental; gestión de riesgos ambientales y protección civil, y fortalecimiento de las organizaciones con participación ciudadana.

Como complemento se preparó otra serie de instrumentos técnicos y legales, así como iniciativas de proyectos con enfoque de gestión integral de cuenca, con la finalidad de que las comunidades puedan sensibilizarse y promover la defensa de su territorio. Por citar algunos: un diagnóstico de la calidad del agua de la cuenca (en coordinación con ACUA y el Fondo de la Iniciativa para las Américas – El Salvador, FIAES); una ordenanza para la protección y conservación de los recursos hídricos en el Municipio de La Libertad (ACUA y Alcaldía de La Libertad); una guía de macroinvertebrados acuáticos (apoyado por ACUA y la Universidad de El Salvador); un estudio sobre algas marinas tóxicas y otro sobre la gestión integral del riesgo en la cuenca (Universidad de El Salvador); y una investigación sobre los usos de suelo en zonas de recarga hídrica en el Municipio de La Libertad (con el apoyo de ACUA).

Incidencia ambiental comunitaria

A raíz de la I Cumbre de la Tierra (Estocolmo, 1972), en cuyo informe se establecía que “el mejor modo de tratar las cuestiones ambientales es con la participación de todos los ciudadanos interesados, en el nivel que corresponda”, la participación e intervención comunitaria se ha constituido en uno de los pilares fundamentales para la gestión del territorio y la protección del medio ambiente. Esta mirada la comparte ACUA, que desarrolla su trabajo con un enfoque integral, popular y equitativo en la gestión alternativa de territorios, acompañando a poblaciones vulneradas y empobrecidas en el proceso de auto potenciación de sus capacidades políticas, económicas, sociales y ambientales.

La formación y sensibilización en la cuenca Estero San Diego ha permitido fortalecer las capacidades locales de los liderazgos comunitarios en cada una de las zonas de la cuenca, para que (o bien durante o bien al término del proceso, cuando ya contaran con un amplio conocimiento de su territorio), se integraran como comités ambientales de vigilancia (CAV) con la función principal de la vigilancia ambiental del territorio y la coordinación directa con la junta directiva de CORCULL para reproducir acciones de sensibilización e incidencia para la defensa de su territorio ante las diferentes instituciones (municipalidades, ministerios, procuraduría de los derechos humanos, etc.), así como para promover actividades económicas identificadas en el Plan de Manejo y Gestión.

Como resultado del proceso de sensibilización y formación llevado a cabo con los CAV se han interpuesto ante las instituciones correspondientes denuncias sobre delitos ambientales cometidos en la cuenca; se han elaborado informes técnicos sobre proyectos urbanísticos, de explotación de recursos pétreos y explotaciones agropecuarias, que han resultado útiles para garantizar el respeto a la legislación ambiental, la armonía con los recursos naturales y el respeto a la vida, principalmente la de las poblaciones más vulnerables.

Aprendizajes para la expansión

El trabajo con enfoque de cuenca llevado a cabo en los últimos años por ACUA ha demostrado que el cambio de lógica desde la perspectiva tradicional (municipal o administrativa) hacia una planificación territorial atendiendo a los límites naturales es bastante complicado y requiere de varias cuestiones clave: esfuerzos a mediano y largo plazo; una buena coordinación interinstitucional; recursos humanos y financieros, y la capacidad de permear en la mentalidad de los liderazgos comunitarios, que históricamente se han centrado en las necesidades locales.

Llevar a cabo este proceso simultáneamente en un territorio tan complejo como la Cordillera del Bálsamo resulta inviable, cuestión que dejan en evidencia los más de dos años de experiencia en la cuenca piloto Estero San Diego. A pesar de los avances logrados con la puesta en marcha y el reconocimiento del trabajo de incidencia y técnico del CORCULL, en esta cuenca quedan aún infinidad de problemas que abordar. El proceso de expansión debe ser paulatino y progresivo, por tanto, a medida que se consolide el trabajo organizativo de las propuestas de gestión del territorio plasmadas en el Plan de una cuenca, se expanda el trabajo hacia las cuencas aledañas, y así sucesivamente.

A mediados de 2012, desde ACUA se plantea el proyecto “Organización de la sociedad civil para mayor incidencia en la construcción de políticas públicas de gestión integral del recurso hídrico, que abarca, entre otras cuestiones, replicar el trabajo del CORCULL hacia las cuencas de los ríos El Jute y San Antonio, situadas en el occidente de la cuenca Estero San Diego. Para la ejecución del proyecto, el equipo de gestión de cuencas de ACUA y la Junta Directiva del CORCULL retomaron las lecciones aprendidas en Estero San Diego.

En la fecha de publicación de este artículo ya se habían terminado los procesos de sensibilización y formación, y también se había elaborado el Plan de Manejo y Gestión. Actualmente se trabaja para integrar los tres CAV de las cuencas El Jute y San Antonio a la estructura de CORCULL. De este modo, los seis CAV (tres de Estero San Diego y tres de El Jute y San Antonio) trabajarán en el monitoreo y vigilancia ambiental de los tres territorios.

Por otro lado, los liderazgos identificados en el proceso de las cuencas El Jute y San Antonio se han constituido como referentes a incorporarse en las estructuras en las que está organizado el Comité (asamblea general, junta directiva, y comisiones temáticas). Desde ahí se continuarán planteando proyectos para dar respuesta a las problemáticas prioritarias identificadas en las tres cuencas.


Antonio Sandá Mera es ingeniero industrial y trabaja como consultor en Centroamérica en el campo de la energía, el agua y el saneamiento.  Además es colaborador de ACUA y de la delegación de Paz con Dignidad en Centroamérica.

Oscar Antonio Ruiz Cruz es ingeniero agrónomo y trabaja como coordinador del área de Gestión de Cuencas en el Programa de Gestión Sustentable de los Recursos Hídricos de ACUA.

Artículo publicado en el nº63 de Pueblos – Revista de Información y Debate, cuarto trimestre de 2014.


NOTAS:

  1. El Informe Brundtland, titulado originalmente “Nuestro Futuro Común” (Our Common Future, en inglés) fue elaborado en 1987 para la ONU por una comisión encabezada por la doctora Gro Harlem Brundtland, entonces Primera Ministra de Noruega. Este texto implicó un cambio muy importante en cuanto a la idea de sostenibilidad, criticando las políticas de desarrollo económico globalizador.
  2. Isidore (septiembre de 2002); Adrian (mayo de 2005); Stan (octubre de 2005); Baja E96/IDA (noviembre de 2009); Agatha (mayo de 2010); Alex (junio de 2010); Mattew (septiembre de 2010) y DT12E/Sistema Depresionario (octubre de 2011).
  3. Harmeling y Eckstein, 2013.
  4. Convenio de Cooperación financiado por la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECID) y la Agència Catalana de Cooperació al Desenvolupament (ACCD), ejecutado por Ingeniería Sin Fronteras Catalunya con ACUA en el caso de El Salvador.
  5. Proyecto de cooperación financiado por el Fondo de la Iniciativa para Las Américas El Salvador.

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