El periodista José Manzaneda participa en las jornadas de la revista Pueblos y la asociación "Paz con Dignidad"

Cuba frente al “muro” mediático

¿Cómo abordan los medios de comunicación convencionales la realidad cubana? El filósofo y escritor Santiago Alba Rico recuerda una comparativa de 2005 sobre cómo los medios abordan los casos de Cuba y Túnez. El Mundo publicó entre enero y junio de ese año, en su edición digital, 5.162 textos sobre Cuba, todos ellos en torno a problemas y cuestiones críticas. Sobre Túnez, El Mundo publicó 658 noticias, muchas de ellas acerca del campeonato mundial de balonmano que se celebraba por esas fechas. El País dedicaba 618 informaciones a la realidad de la isla, y sólo 199 a Túnez (principalmente sobre el citado evento deportivo y el turismo).
José Manzaneda, fotografiado por Enric Llopis. Donostia, octubre de 2014.

José Manzaneda, fotografiado por Enric Llopis. Donostia, octubre de 2014.

Pese a la realidad reflejada por los medios, pese a los antecedentes, el periodista, realizador y coordinador del portal Cubainformación, José Manzaneda, subraya que en Cuba no se han producido en los años siguientes escenas de “revueltas” sociales, como sí ha ocurrido en Túnez (“Primavera Árabe”, represión, caídas de gobierno y cambios de sistema político).

Una segunda clave para el análisis del relato informativo de los grandes medios en torno a Cuba lo aporta James Petras. Afirma que se establece una suerte de “microscopio” respecto a la realidad y las deficiencias de la isla. Los medios señalan contradicciones en la realidad social cubana que, en otros países, como Colombia o Estados Unidos, no se consideran. En estos últimos casos se aplica el “telescopio”.

Mientras se hace uso del análisis micro, ha explicado José Manzaneda en el seminario “Comunicación, Poderes y Democracia” organizado por la revista Pueblos y la asociación Paz con Dignidad, “se silencian o censuran los logros sociales de Cuba”. Así, según los últimos informes de Unicef, el único país de América Latina sin desnutrición infantil severa es Cuba. La misma fuente apunta que la isla tiene una mortalidad infantil del 4,2 por cada mil nacidos vivos, inferior a la de Canadá y Estados Unidos. Además, Cuba ocupa el octavo lugar entre los mejores países para el cuidado de niños enfermos (en una ratio de 161), según Save the Children.

Otro asunto invisibilizado por los medios es la obra internacionalista de la Revolución Cubana. En la crisis del Ébola, Cuba se comprometió en 48 horas a enviar a Liberia una primera brigada de 165 expertos sanitarios, que después aumentó hasta los 500 médicos en Sierra Leona, Guinea y Liberia. Por el contrario, Estados Unidos desplazó a 3.000 marines, que el gobierno movilizó con criterios geopolíticos. Además, la Operación Milagro, impulsada por Cuba y Venezuela, ha permitido operar de la vista a 3,4 millones de personas en una década, sobre todo en América Latina. El programa de alfabetización Yo sí Puedo ha alcanzado a 8 millones de personas en 29 países de todo el mundo (actualmente se utiliza en estados del primer mundo como Australia y Nueva Zelanda). La Escuela Latinoamericana de Medicina, inaugurada en 1999, ha graduado a más de 20.000 médicos de 70 países, incluidos los Estados Unidos.

Las noticias, reportajes y opiniones de los grandes medios sobre la isla proceden de fuentes que condicionan fuertemente los contenidos. En primer lugar, de las fuentes tradicionales como las grandes agencias de prensa. Se recurre habitualmente también a personas y colectivos categorizados como “disidencia cubana”. Otra fuente habitual, señala José Manzaneda, son las organizaciones internacionales de la llamada “sociedad civil”, como Reporteros Sin Fronteras o Human Rights Watch. Esta selección implica la exclusión de otras fuentes informativas: el gobierno cubano, centros de investigación, universidades de la isla, think tank u organizaciones del movimiento de solidaridad con Cuba.

El tratamiento de la emigración cubana resume el sesgo de la información de los grandes medios. “Se acepta generalmente que la emigración de otros países es, en un alto porcentaje, de carácter económico”, explica el coordinador de Cubainformación. Sin embargo, “en el caso de cuba siempre se trata de politizar la causa migratoria y para ello se utilizan determinadas palabras y estereotipos”. Por ejemplo, se hace referencia a personas que “huyen”, “burlan” o “escapan” del país. Ahora bien, según el periodista Fernando Ravsberg, “Cuba es el único país del mundo donde los perseguidos o los exiliados vuelven de vacaciones, todos los años, al país que supuestamente los persigue”.

Un vídeo de Cubainformación analiza un ejemplo reciente de manipulación (junio de 2014): el abandono de 8 integrantes del Ballet Nacional de Cuba, a quienes Estados Unidos concedió asilo político y de inmediato ficharon por el Cuban Classical Ballet of Miami. En este caso se repiten los argumentos y discursos de ocasiones anteriores. Según el reportaje audiovisual, “consiguen asilo político personas a quienes nadie ha perseguido en su país (Cuba), y cuya motivación migratoria es exclusivamente económica”. Además, “ninguno de ellos tenía obstáculo legal alguno para viajar a Estados Unidos, siempre que hubieran conseguido la más que restringida visa norteamericana”. Los grandes medios omiten, mientras, que Estados Unidos deporta diariamente a más de mil personas “indocumentadas”.

En esta “comedia cínica”, apunta el reportaje de Cubainformación, colaboraron medios como Canal 41 America TV de Miami; el diario El País, que titulaba el 22 de junio “Los bailarines que huyeron de Cuba ya triunfan en Miami. La Agencia Efe subrayaba las declaraciones del director del Cuban Classical Ballet of Miami, Pedro Pablo Peña; según sus palabras, la huida de los bailarines “evidencia el descontento de los artistas con el régimen cubano”. En febrero de 2014 la agencia de noticias firmó un convenio con el Ayuntamiento de Miami para incentivar las inversiones y la iniciativa empresarial en la ciudad, así como reportajes que reflejen la realización del “sueño americano”. Además, BBC-Mundo aseguraba que muchos bailarines cubanos han desertado con frecuencia por razones políticas.

Grandes medios estadounidenses, británicos, franceses, alemanes o españoles centran asimismo las críticas en el sistema político (una “dictadura”, paradigma en la “violación de los derechos humanos”). “Incluso en el campo progresista –apunta José Manzaneda-, hay quienes reconocen unos grandes logros sociales en Cuba, pero dicen que se trata de una dictadura”. “Pero a mí me gustaría saber cómo se toman las decisiones de calado en el estado español”, afirma José Manzaneda, “donde se aplican unas políticas de ajuste que afectan a millones de personas, y el partido en el gobierno se ha callado antes de las elecciones lo que después haría en el poder”. En Cuba, inmersa la isla en un proceso de “transformaciones” económicas, se han aprobado 311 Lineamientos o directrices básicas, discutidas en 160.000 asambleas por los barrios, centros de trabajo y núcleos del Partido Comunista. “Ha habido un proceso de debate y discusión, e incluso se ha modificado el documento original propuesto”.

Los mensajes críticos apuntan asimismo al sistema económico (un “fracaso”, que el gobierno cubano reconoce tácitamente y por ello trataría de orientar la economía hacia patrones capitalistas; pero sin perder el poder, según el discurso de los grandes medios). Sin negar las contradicciones y errores de la economía cubana, Manzaneda propone la comparación con el número de personas que pasan hambre o desnutrición en Haití, en Colombia o las hambrunas periódicas en Guatemala. “Son países que tienen una estructura socioeconómica avalada como democrática por la gran prensa internacional”.

A la afirmación de que Cuba camina hacia el capitalismo a través de un proceso de “reformas”, como mantienen algunos de los medios hegemónicos, el periodista de Cubainformación  señala que hay en la economía de la isla “una introducción de ciertos factores de mercado; también se está creando un pequeño sector privado o no estatal, pero realmente el porcentaje que tiene en el conjunto de la economía es mínimo”. Además, “se trata de acuerdos y transformaciones que ha aprobado la población; aún así, la estructura económica de Cuba seguirá teniendo como centro la empresa pública, con cambios y mucha mayor autonomía”.

Los medios de comunicación españoles comparten el discurso dominante, sea El País, El Mundo o ABC. “No encuentro ninguna diferencia esencial”, afirma José Manzaneda. “Tal vez los titulares de ABC sean más “salvajes” y ya en el extremo se sitúan La Razón o una tertulia de 13 TV”. “Pero un medio que nos han pintado tantos años como progresista –El País- nos está proporcionando exactamente el mismo mensaje”. Las crónicas sobre la realidad cubana en El País las escribe la periodista Maye Primera desde Miami, y son “una repetición absoluta de lo que dicen las fuentes de la llamada disidencia cubana”. Son disidentes “pagados por el gobierno de Estados Unidos (con una asignación de 20 millones de dólares anuales) y los grupos de la ultraderecha de Miami”. Quizá la única diferencia sea cuantitativa: unos medios hablan más y otros en menor medida sobre lo que ocurre en Cuba.


Fuente: Rebelión, 06/11/2014.

Información sobre el Seminario “Comunicación, poderes y democracia” (21, 22 y 23 de octubre de 2014, Donostia).


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