Oscar Paciencia: “Es un mito decir que una buena fotografía no necesita de la palabra”

La obra de Oscar Paciencia pone de manifiesto más de una contradicción. Es uno de los fotógrafos que mejor retrató la vida de las comunidades de Colombia en los últimos años. No se asume como fotógrafo profesional; además, no cree que "una imagen valga más que mil palabras". Está en el país para presentar el libro que reúne 220 de sus fotografías, 'Caminando Colombia. Del corazón a la cabeza'. "La política no va en dirección del pensamiento al corazón, sino al revés", define.
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Una de las fotografías del libro “Caminando Colombia. Del corazón a la cabeza”

“Mi español no es bueno, después ustedes hagan que se entienda”, se excusa Oscar ante la grabadora, cuando damos inicio a la conversación en una cafetería de La Candelaria, en Bogotá. La precaución resulta excesiva. Su habla trasluce un evidente acento italiano, pero después de 20 años visitando América Latina su español es perfectamente comprensible. Paciencia tiene 58 años y nació en Bolonia, ahí nomás de los apeninos, en el norte de Italia. Trabaja en su país en una oficina informática. La fotografía no le da de comer, pero es su vocación desde que su padre, un obrero mecánico, fue enviado a la Unión Soviética en los años 50 a instalar unas maquinarias y regresó con una cámara Zenit. “Era una máquina pesadísima, toda manual. Yo tendría 13, 14 años, y fue la primera cámara que tuve. Aún la conservo”, rememora.

“Yo no vivo de la fotografía, sólo la utilizo para hacer solidaridad internacional, para hacer apoyo a grupos de base”, explica Paciencia cuando se le pregunta por qué no se asume como un fotógrafo profesional, y da pie al siguiente diálogo:

Colombia Informa: Su libro empieza con una cita del fotógrafo francés Cartier Bresson, quien consagró el fotorreportaje como género: “Fotografiar es colocar la cabeza, el ojo y el corazón en un mismo eje”. ¿Cuál es el eje que guía su labor fotográfica?

Oscar Paciencia: Mi eje es el compromiso con las comunidades, con los últimos, con quienes me aceptaron en su territorio para demostrarme cómo viven, cómo se ganan la vida, cómo se organizan. En algunos casos la resistencia de esas comunidades, que no es solo una resistencia política o sindical, sino una resistencia de vida.

C. I.: Viniendo de Europa, por qué poner el foco en Colombia y América Latina en lugar de África o Medio Oriente?

O. P.: Sudamérica tiene una atracción particular para los italianos. Colombia no es el primer país que visito sino el último. Recorrí Nicaragua, Ecuador, Chile, México, y en Colombia estoy por una razón muy sencilla. Estaba volviendo de Chiapas, México, en el 99, y encontré compañeros del Comité de Solidaridad Carlos Fonseca que buscaban gente internacionalista que participara de una caravana en el Sur de Bolívar. En ese tiempo había una arremetida paramilitar muy fuerte. Nos encontramos en un evento en Italia, y ellos me convocaron. Yo acababa de volver, debía seguir trabajando para vivir y no pude esa vez. Pero en esa charla que tuvimos me mostraron fotos de Colombia, y a partir de eso empecé a trabajar con ellos.

C. I.: ¿Qué vio en esas fotos?

O. P.: Descuartizados. Las cabezas de la gente puestas en palos en medio de un pueblo. Me impactó muchísimo, por el hecho en sí pero además porque en mi cabeza no se daba una explicación lógica sobre cómo se llega a tanta atrocidad. Entonces eso fue lo que me marcó.

Eso tiene sentido con el subtítulo del libro, “Del corazón a la cabeza”. En mi viaje personal, que yo espero que sea un viaje político también, la política sube, no baja. No va en dirección del pensamiento al corazón sino al revés. Tiene que haber una fuerte tensión que te llame, que te incomode. Esas fotos fueron las que me motivaron a trabajar en Colombia. Después me integré a la Red de Hermandad y Solidaridad con Colombia, RedHer. Y cuatro años después viajé por primera vez.

C. I.: El primer texto del libro habla del patriarcado, y las primeras fotos son de mujeres, ¿por qué esa elección?

O. P.: En todos los viajes que hice, en todos los lugares que fui, en el Pacífico, el Chocó, donde fuera, sobresalían las actividades de las mujeres. Su fuerza, la capacidad de mantener unidos los procesos, uniendo actividades políticas, sindicales. Pero también en la mujer sobresale la capacidad de mantener vivas a las familias en medio de la guerra y de la falta de casi todo. No fue casual empezar con ellas.

C. I.: ¿Cómo define a su fotografía, política, de denuncia?

O. P.: Es un mito decir que las fotos explican todo, que una buena foto no necesita de la palabra. Por ejemplo, lo que está pasando ahora en Venezuela: para mostrar que hay represión usaron fotos de Siria, manifestaciones de protesta de otros países. Por eso creo que la foto, la imagen, no tiene esta fuerza por sí sola. Tiene fuerza, pero fuera de contexto no dice mucho. Hay un sentido político cuando se propone un recorrido, se las muestra juntas, en contexto. La imagen es un servicio, entre comillas, para representar ideas. Claro, mostrar a un campesino asesinado, o a un policía que amenaza con una pistola en la cabeza a un muchacho en medio de una manifestación pública, es evidentemente un hecho político que denuncia una situación. Yo espero que sirvan como acción política, pero política entendida como defensa de los últimos, de los oprimidos.


Fuente: Colombia Informa. Agencia de Comunicación de los Pueblos. 24/04/2013.


DATOS DE LA OBRA

Título: Caminando Colombia. Del corazón a la cabeza
Fotografías: Oscar Paciencia
Textos: Juan David Lopera López
Edición: Asociación Paz con Dignidad y Asociación para la Investigación y Acción Social Nomadesc, con la colaboración de Pueblos – Revista de Información y Debate.
Financiación: Agencia Asturiana de Cooperación al Desarrollo.
Impreso en diciembre de 2013 en Medellín (Colombia).

MÁS INFORMACIÓN Y FOTOGRAFÍAS en esta galería de Pueblos.


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Un pensamiento en “Oscar Paciencia: “Es un mito decir que una buena fotografía no necesita de la palabra””

  1. Excelente trabajo, plasmar realidades con imágenes es una labor tan especial que habla de la vida y el rigor por los que pasamos ante la tortura y la indolencia de sistemas que buscan su poder, la raíz de todos los males es amar el dinero.
    felicitaciones por su dedicación y sensibilidad.

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