Zurrando a Jordi Évole

A Jordi Évole le llueven críticas y descalificaciones por su programa sobre el 23F llamado Operación Palace; también alabanzas, aunque menos. En Twitter aún se escucha el rasgar de las vestiduras de lo políticamente correcto. ¡Cómo es la Red cuando se vuelve turbamulta! ¡Cómo es este país en el que la mayoría se ofende por lo que creyó leer, no por lo que está escrito!

Es verdad: periodismo y ficción son antitéticos, como lo es la publicidad y la información, pero ahí tenemos a célebres comunicadores vendiendo bonanzas de bancos, con la que está cayendo, sin que nadie diga ni mu. Porque aquí nadie dice ni mu como solista, solo si hay coro que acompañe.

Si creemos en el periodismo sin adornos ni redondeos ni ficciones, es decir en el periodismo de hechos y comprobaciones, el único que me gusta, deberíamos escandalizarnos todos los días porque los ejemplos de periodismo basura son abundantes.

¿No es más escandaloso tragarse las versiones oficiales del Gobierno de turno o de sus imaginativos servicios de espionaje? ¿No lo es este corta y pega masivo de la ficción de los brotes verdes que nos quieren vender? ¿No es falsificar la realidad sentarse en una rueda de prensa sin preguntas y simular que es de verdad? ¿No lo es quedarse quieto, manso, en una sala de Génova 13 ante una televisión de plasma que simula la comparecencia de un presidente simulado? ¿No son más escandalosos los telediarios públicos, sean nacionales o autonómicos? ¿No genera peor periodismo ser sumiso con el poder político y con el económico? ¿Quién está libre para tirar esa piedra, o ese tuit? Yo no lo estoy. No puedo disparar.

Hubiera preferido un documental clásico sobre las sombras del 23F, pero me gusta la provocación de Évole: acercarnos el espejo para que nos miremos en él. Es el reflejo lo que nos debería escandalizar.

En este país tan falsamente circunspecto es bueno que los políticos que tanto criticamos se presten al juego, a romper el molde. Parece que hubo varios que se negaron. Les debió parecer más escandaloso simular una trama que cobrar una talegada cada mes, o cada consejo, de una eléctrica que ficciona en comandita con otras eléctricas un mercado libre en un Estado de Derecho.

Mientras escribo estas línas escucho a Esto sí que es una chirigota en su actuación en cuartos de final en el Carnaval de Cádiz. El pasadoble dedicado a la alcaldesa Teófila Martínez (minuto 8.27) no es ficción, son verdades como puños que no he leído en ningún medio de comunicación.

Gracias Évole. Gracias, Cadiz.



Fuente: Blog de Ramón Lobo.


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