Fracking. ¿Alternativa o peligro?

Dado que las energías alternativas todavía necesitan enormes subsidios como para ser viables en los países en vías de desarrollo, que la práctica del fracking (especie de piedra filosofal que resolverá los problemas energéticos de la Humanidad) es todavía incipiente y suscita recelos medioambientales y que la inercia de los activos petroleros no permitirá que las grandes compañías abandones sus equipos e infraestructura actual, se deduce que la economía mundial seguirá gravitando sobre la dependencia del petróleo en la próxima década.

El gas se presenta como el único sustituto ante una presunta escasez de petróleo, (en especial el gas no convencional o gas de esquisto), modalidad de gas natural que se extrae de rocas de pizarra situadas bajo la superficie de la tierra mediante la técnica del fracking. Sin embargo, el recurso del gas natural convencional sigue el mismo camino de inestabilidad que el crudo y su declinación sería tan sólo unos años después que la del petróleo, por lo que algunos países ya cuentan con reservas estratégicas de petróleo para uso exclusivo en situaciones críticas.

La técnica del fracking, hija del ingeniero George Mitchell, consiste en la extracción de gas natural no convencional mediante la fracturación de la roca madre (pizarras y esquistos) para la extracción de gas de esquisto (shale gas) y de petróleo ligero (shale oil). En la aplicación de esta técnica es pionero EEUU, destacando Dakota del Norte, Colorado y Montana y, según datos publicados por la Administración de Información de Energía de EEUU (AIE), estaría ya rozando el umbral del auto-abastecimiento energético (cifra récord del 87 % en mayo del 2013) y tendría en la actualidad a Canadá como principal proveedor de crudo. Está proyectada la construcción del oleoducto Keystone XL para transportar el crudo canadiense hasta el Golfo de México y se habría convertido este país ya en el principal exportador mundial de combustibles refinados (gasolina y diésel), lo que tendrá como efectos colaterales el desvío de las exportaciones de crudo de México y Venezuela hacia China y la India.

Así, México apuesta por duplicar sus exportaciones de petróleo hacia China y aumentar los embarques hacia la India en 2014, con el objetivo de lograr que 1/5 de los 1,1 millones de BPD que exporta México sean destinadas a mercados asiáticos. La petrolera estatal venezolana PDVSA intenta redireccionar sus exportaciones hacia China e India para suplir la drástica reducción de ventas de crudo a EEUU, pues, según el Departamento de Energía de EEUU, las ventas de crudo venezolano a EEUU serían de tan sólo 952.000 BPD diarios a finales del 2012 frente a los cerca de 1,7 millones de BPD vendidos en 1998.

Sin embargo, el acuerdo chino-venzolano por el que la empresa petroquímica estatal china Sinopec invertirá 14.000 millones de dólares para lograr una producción diaria de petróleo en 200.000 barriles diarios de crudo en la Faja Petrolífera del Orinoco (considerado el yacimiento petrolero más abundante del mundo), sería un misil en la línea de flotación de la geopolítica global de EEUU, cuyo objetivo inequívoco sería secar las fuentes energéticas de China.

En Argentina, según OMAL (Observatorio de Multinacionales en América Latina), Repsol pretendía explotar los recursos del campo argentino de Vaca Muerta, (yacimiento que contiene petróleo de esquisto con unas reservas potenciales estimadas en cerca de 23.000 millones de barriles equivalentes de petróleo). Para extraer ese crudo hay que inyectar en el subsuelo grandes cantidades de substancias químicas, por lo que necesitaba contar con un socio con la tecnología adecuada para explotar todo el potencial de los pozos con un monto inversor cercano a los 10.000 millones de dólares, folletín por entregas que tuvo su epílogo con la jugada maestra de Chevron que, tras una exigüe inversión de 1.500 millones de dólares, habría obtenido el “megacontrato del siglo”,  una extensión de 38.500 km2 de pozos petrolíferos con una expectativa de extracción de 1.600.000 millones de dólares.

Por otra parte, el fracking en Europa está envuelto desde sus orígenes en la polémica por su posible impacto ecológico, al estar presuntamente relacionada su utilización con contaminaciones de acuíferos y actividad sísmica. De ello es ejemplo la pequeña localidad de Assumption (Luisiana-EEUU). Sin embargo, dada la ausencia de avales científicos definitivos y visto el déficit energético de la Unión Europea (del que sería paradigma España con una crudodependencia del 99 por ciento), la CE prepara ya una propuesta legal para regular su utilización.

Así, Bruselas pretende que las compañías que estén dispuestas a realizar este tipo de exploración del llamado shale gas tengan que cumplir con la directiva Reach en materia de agua y de productos químicos. Existen países como Francia donde ya con Sarkozy se prohibió esta práctica, a pesar de disponer de las mayores reservas de la zona europea. En otros, como República Checa, Dinamarca y Bulgaria, está vigente una moratoria. En Lituania, Polonia y Reino Unido se han iniciado los trabajos para investigar la posible aplicación del fracking. No se puede descartar que, de continuar el actual rally alcista del petróleo, la mayoría de países de la Unión Europea terminen por utilizar dicha técnica a pesar de las protestas de los grupos ecologistas anti-fracking.


Germán Gorráiz López, @germngorraizblog Los restos del naufragio.


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