Crisis y metanoia de la sociedad española

Aunque previamente ya había diversos indicios que mostraban síntomas de desaceleración, la cruda realidad empezó a plasmarse a partir de enero de 2008 con el inicio del hundimiento bursátil aunado con un escenario inflacionista debido a los galopantes incrementos de los precios de los carburantes y de los productos alimenticios y que finalmente terminaría por desencadenar lo que ha venido a denominarse la crisis económica de 2008.

Así, hasta 2008, la economía española se basó en la conocida “dieta mediterránea”, (cuyos ingredientes principales eran el boom urbanístico, la exportación, el turismo y el consumo interno), fórmula que creaba excelentes platos minimalistas, de apariencia altamente sugestiva y precio desorbitado pero vacíos de contenido culinario y con fecha de caducidad impresa (2008), debido al estallido de la burbuja inmobiliaria y el hundimiento del castillo de naipes de la economía española.

La entrada en recesión de la economí­a española implementó el estigma de la incertidumbre y la incredulidad en una sociedad inmersa en la cultura del Estado de Bienestar del mundo occidental y derivó posteriormente en un shock traumático al constatarse el vertiginoso tránsito desde niveles de bienestar hasta la cruda realidad de la pérdida del trabajo, posterior desahucio e inmersión en umbrales de pobreza y dependencia en exclusiva de los subsidios sociales, por lo que será inevitable un proceso de catarsis y posterior metanoia colectiva.

El término metanoia (del griego μετανοῖεν, metanoien), sería “un enunciado retórico utilizado para retractarse de alguna afirmación realizada y corregirla para enfocarla de la manera adecuada a un nuevo contexto”, lo que traducido a la actual coyuntura socio-económica, se traduciría como “transformar la mente para adoptar una nueva forma de pensar, con ideas nuevas, nuevos conocimientos y una actitud enteramente nueva ante la irrupción del nuevo escenario socio-económico”, lo que implicaría la doble connotación de movimiento físico (desandar el camino andado) y psicológico (cambio de mentalidad tras desechar los viejos estereotipos económicos vigentes en la última década).

El número de hogares con todos sus miembros en paro se ha elevado hasta niveles insoportables y cada vez son más los parados de larga duración que pierden todo tipo de subsidio, pues aunque el Gobierno del PP ha prorrogado la ayuda del Plan Prepara debido a la presión social, incluirá modificaciones sustanciales que limitarán el acceso de los parados a dichas ayudas en función de su colchón familiar. Así, la renta de todo el núcleo familiar (padres inclusive), servirá para determinar si se tiene derecho a recibir una ayuda que sube a 450 euros para los parados de larga duración que tengan al menos tres familiares a su cargo, estableciéndose el listón en los 481 euros mensuales por cada miembro de la unidad familiar, quedando descartado todo solicitante que sobrepase dicha cifra.

Por otra parte, según el Consejo Económico y Social, 422.600 hogares vivían gracias a la pensión de los abuelos con ingresos medios de 840 euros y que a pesar de su exigüidad, constituía hasta hoy el último salvavidas de los restos del naufragio económico español, pero teniendo en cuenta que se ha establecido por Ley un mí­nimo incremento de las pensiones de un 0,25%, el colchón familiar verá reducido su grosor y se elevará el riesgo de pobreza y fractura social. Así, en el último informe de Intermon Oxfam sobre “Crisis, desigualdad y pobreza”, se advierte que de continuar los recortes sociales, la pobreza en España podría llegar a afectar al 40% de la población en el horizonte de la próxima década (en la actualidad, según dicha ONG, la tasa de pobreza se situarí­a en el 27% de la población y afectaría ya a 13 millones de personas al tiempo que habría ya tres millones de personas en situación de “pobreza severa” (viven con menos de 307 euros al mes) según Cáritas, mientras el número de millonarios en España aumentó un 13% en el último año, según datos de Eurostat de 2013.

Por ello, la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha advertido a los países europeos que “los recortes económicos amenazan con crear una emergencia sanitaria que, si no se ataja, tendrá graves consecuencias económicas, sociales y de salud en las próximas generaciones, por lo que España que tiene el índice de desempleo juvenil más alto de Europa (52%), debería adoptar medidas urgentes para evitar lacras futuras”.

Asimismo, asistiremos a un auge espectacular de la economía sumergida, que, según un informe elaborado por el instituto Tax Research, representaría ya el 23% del PIB nacional (lo que implica que las arcas del Estado habrían dejado de ingresar por este motivo en la pasada década hasta 32.000 millones de euros, el 5,6% del PIB oficial), pero los intentos oficiales por tratar de regularizar la economía sumergida conllevarán una drástica reducción en los intercambios generadores de valor que existen actualmente en la economí­a, con la consiguiente constricción de las actividades económicas marginales y riesgo de solvencia del mismo Estado.

En cuanto a la carestía de la vida, el IPC adelantado de octubre según el INE habría registrado un descenso del 0,4% respecto al de septiembre, con lo que la tasa interanual quedaría en el -0,1%,(encadenando cuatro caídas consecutivas y situándose en la antesala de la deflación), pues aunque el FMI estima que el riesgo de deflación ha caído en todo el mundo, considera que España es el país con mayor riesgo de caída de precios después de Grecia.

Por deflación se entiende “la caída mantenida y generalizada de los precios de bienes y servicios durante un mínimo de dos semestres”, según el FMI y conjugada con una tasa de desempleo tan bestial como la española (estimaciones del 26,9% para finales del 2013), podrí­a dar lugar a la aparición de un cóctel explosivo en la economí­a española de final incierto, (el DDD), ya que dichos factores económicos se retroalimentan. Así­, las empresas se ven obligadas a estrechar sus márgenes de beneficios para seguir siendo competitivas lo que les impide mantener sus beneficios empresariales así­ como realizar las necesarias inversiones en Bienes Equipo y que tiene como efecto secundario una congelación o reducción del sueldo de los trabajadores que hace reiniciarse la espiral deflactiva, alimentada por la subsiguiente reducción del consumo.

Añadir que la metanoia colectiva de la sociedad española implicará asimismo la utilización de las vías de escape tradicionales de las épocas de crisis, es decir, el regreso al endemismo recurrente de la emigración y el retorno a escenarios ya olvidados de economía autárquica. Así, según un estudio elaborado por FENAC (Federación Nacional de Asociaciones de Consultoría), desde 2.008 se habrían marchado de España más de 300.000 jóvenes y en el 2012 más de 60.000 españoles emigraron a países europeos (la mayoría jóvenes universitarios en busca de un primer empleo).

Asistimos pues al fiasco inversor de un Estado que tras haber gastado en la formación de cada titulado unos 4.000 euros (el alumnado sólo paga el 20% del coste real de la matrícula), asiste impotente a la sangría imparable de la fuga de cerebros a a paí­ses tecnológicamente avanzados de nuestra área geográfica (fundamentalmente Inglaterra, Suiza y Alemania) o a países emergentes de América Latina (especialmente Argentina, Ecuador, Perú, México y Brasil).

Además, según el Padrón del INE de 1 de enero del 2013, el padrón neto de extranjeros en el 2012 habrían sufrido una merma de 216.125 personas (-3,8%), fundamentalmente ciudadanos de Ecuador, Rumanía, Colombia y Bolivia que en un monto aproximado de 110.000 habrían dejado el país, con lo que asistiríamos ya al finiquito del mito económico de España como receptor neto de inmigrantes, retornando al endemismo recurrente de la emigración forzosa.

Finalmente, asistiremos al inicio del éxodo al medio rural de una población urbana afectada por la asfixia económica, embargo de viviendas e ingreso en las listas del paro, con la consiguiente revitalización de extensas zonas rurales, rejuvenecimiento de su población y regreso a escenarios ya olvidados de economía autárquica. Así, el término “rurbanismo” describe el movimiento migratorio que se está produciendo en España de las grandes ciudades a los pueblos más pequeños (migración centrífuga frente a la migración centrípeta hacia las ciudades de la Década de los 60 y 70) y aunque todavía nos encontremos lejos de la media de la UE (cuya tasa media de incorporaciones sobre la población agrícola es del 6,4% frente al 4% española), la tendencia parece irreversible y supondrá la implementación de la teoría del decrecimiento, consistente en gestionar de forma sostenible la riqueza natural.

Recordar que la agricultura, la ganadería, la pesca, la minería y la explotación forestal son sectores que llevan décadas en decadencia, ahogados por la competencia desleal que impone la economía global y que sin embargo tienen un enorme potencial para crear eco-empleo, pero para ello sería necesaria la implantación por la UE de medidas proteccionistas (Fomento del Consumo de Productos nacionales), en forma de ayudas para evitar la deslocalización de empresas y subvenciones a la industria agroalimentaria para la Instauración de la etiqueta BIO a todos sus productos manufacturados .

Así, se podrían crear en España casi 140.000 puestos de trabajo apoyando la producción ecológica de alimentos, incentivando el consumo local de productos agrícolas y ganaderos autóctonos, creando reservas costeras sostenibles para la flota de bajura o promoviendo la conversión de la actual industria forestal hacia explotaciones que cultiven especies de mayor valor añadido o que produzcan de forma sostenible la biomasa que necesita el país para reducir su dependencia de los combustibles fósiles y dejar de ser una “isla energética”.


Germán Gorráiz López, @germngorraiz, blog Los restos del naufragio.

Fuente: www.larepublica.es, 23/01/2014.


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