Manifiesto por una cooperación internacional vinculada al fortalecimiento de los movimientos sociales emancipadores

Impulsado por el Grupo de Investigación Movimientos Sociales y Cooperación Crítica del Instituto Hegoa, la Plataforma de Cooperación y Movimientos Sociales de Euskal Herria, la Marcha Mundial de las Mujeres y La Vía Campesina, este manifiesto pretende establecer once claves para una agenda de cooperación internacional que priorice en el fortalecimiento de los movimientos sociales y articule nuevos imaginarios, estrategias y procesos de emancipación.

p68_cuadrilla_15Nos encontramos atravesando una fase histórica que podríamos caracterizar como crisis civilizatoria. Una crisis multidimensional que tiene su base en los valores globales hegemónicos de los últimos cuatro siglos, que han conformado un sistema de organización y regulación social que genera vulnerabilidad estructural en forma de desgobierno, desigualdad e insostenibilidad. Las mayorías populares del planeta, en grado y forma diferente, vivimos bajo un sistema de dominación múltiple en el que se articulan el capitalismo, el patriarcado, el productivismo, el colonialismo y la democracia de baja intensidad, impidiendo y atentando contra la reproducción y sostenibilidad de la vida. Es necesario superar y trascender el actual statu quo y avanzar hacia otras formas más emancipadoras de organización social.

Vivimos un momento de bifurcación histórica en el que el marco de lo posible se amplía. A pesar del poder y la fuerza que el proyecto civilizatorio actual (la modernidad capitalista y patriarcal) todavía atesora, sus grietas son cada vez más evidentes para un número creciente de personas, de organizaciones, de comunidades y de pueblos. Todo esto ha dado lugar a un renacer de los debates sobre el bienestar, el buen vivir, el poder, la democracia, la justicia, la equidad y, en definitiva, sobre qué planeta y qué humanidad queremos. Sujetos que pretenden mantener y ahondar la lógica civilizatoria actual, discuten y se enfrentan con otros sujetos que plantean agendas diversas desde parámetros y enfoques radicalmente diferentes. Se trata, de un momento estratégico para plantear procesos, iniciativas, propuestas y valores alternativos que nos permitan transitar en términos de justicia política, social, económica, de género, ambiental y cultural.

La construcción y puesta en práctica de agendas alternativas desde un enfoque emancipador es por tanto una prioridad. Éstas posibilitarán la articulación del sujeto popular diverso para la superación de las múltiples asimetrías de poder, ser y saber inherentes al actual sistema. De esta manera, y frente a una sociedad global basada en el progreso, en el crecimiento económico capitalista ilimitado, y en una democracia de baja intensidad, proponemos nuevos parámetros centrados en la sostenibilidad de la vida; en el reconocimiento y articulación de la diversidad; en la democracia participativa; en la defensa de lo común y de la comunidad; en la politización también de lo cotidiano; y en la confrontación con el sistema y el orden actual de las cosas.

Los movimientos sociales emancipadores son (somos) sujetos estratégicos para avanzar en el posicionamiento de estas agendas alternativas. Han desarrollado una notable capacidad para prefigurar, proponer y aplicar nuevas formas de pensar, sentir y actuar, que los convierten en una de las formas de acción colectiva más legitimada por las grandes mayorías sociales. En este sentido, los movimientos sociales han desbordado el estrecho margen de la democracia liberal representativa y abanderan agendas y culturas que se enfrentan a los valores identitarios de la modernidad capitalista y patriarcal.

La cooperación internacional, aunque de manera retórica en muchas ocasiones, ha definido que el desarrollo humano y la sostenibilidad son parte de sus referencias teóricas por lo tanto, debe ser consecuente con esta opción. La cooperación internacional debería convertirse en una herramienta de emancipación, que permita ganar espacios para las agendas alternativas, así como apoyar y fortalecer a los sujetos democráticos que las defienden. Lamentablemente, la agenda oficial de cooperación internacional ha tendido a primar los intereses del Norte global; a ocultar la raíz sistémica de la pobreza y de las asimetrías globales; a eludir la ciudadanía global y la responsabilidad compartida como principios, planteando una visión de la cooperación como gracia y no como compromiso; a priorizar los resultados puntuales a las transformaciones estructurales; a instrumentalizar la participación en pos de unas metas predeterminadas; y a preferir a los agentes no contestatarios.

Es necesaria una revisión profunda de los valores y dinámicas de la cooperación internacional si queremos que realmente ésta se vincule a lógicas emancipatorias. Este replanteamiento integral de la cooperación supone la superación de la actual agenda hegemónica por otras agendas alternativas, que se basen en ideas fuerza y propuestas emancipadoras. En este momento de bifurcación histórica, son necesarias nuevas fórmulas de cooperación internacional que contribuyan a la superación de la crisis civilizatoria.

Frente a los claros signos de agotamiento de la capacidad de generar pensamiento y práctica alternativa por parte de las instituciones multilaterales, creemos necesario y oportuno que las nuevas propuestas surjan desde el ámbito social, desde la articulación de los movimientos, ONGD, universidades y todo tipo de organizaciones sociales. Repetimos, no se trata de construir “la agenda”, sino muchas agendas emancipadoras. En este sentido, planteamos una que consideramos estratégica y que vincula a la cooperación internacional con los movimientos sociales emancipadores.

Por todo ello, los movimientos sociales, universidades, ONGD, organizaciones e instituciones abajo firmantes abogamos por una agenda alternativa de cooperación internacional que:

  1. Asuma como ámbito de actuación la reducción de las asimetrías globales. Frente al estrecho marco del subdesarrollo y de la pobreza, la cooperación internacional debe ampliar sus miras y posicionarse como una herramienta que permita detectar y superar las asimetrías globales. En este sentido, se requiere que la dimensión política de la cooperación se priorice; que se asuma su pretensión de incidencia estructural, siempre basándose en la capacidad real de impacto; que se incorpore el análisis decolonial como principio fuerte; y que se entienda la lucha contra la pobreza no como un fin o una meta, sino como la mirada protagonista de la cooperación.
  2. Defina su marco de referencia en ideas fuerza emancipatorias. En oposición a los valores de progreso, individualismo, crecimiento económico y democracia de baja intensidad, proponemos que la cooperación internacional defina su marco de referencia en torno a ideas fuerza y valores emancipatorios, derivados del feminismo, del ecologismo, del socialismo, del buen vivir, de la decolonialidad y de otras propuestas alternativas. Estas ideas serían: la sostenibilidad de la vida; el reconocimiento y articulación de la diversidad; la democracia participativa; la defensa de lo colectivo y de la comunidad; la politización de lo cotidiano; y la confrontación con el statu quo actual. Este marco teórico de referencia debe ser lo que informe y permee la práctica real de la cooperación internacional.
  3. Establezca como enfoque el fortalecimiento de los sujetos de emancipación. La cooperación internacional, consciente de sus limitadas posibilidades de impacto y de generación de cambios estructurales, debe centrar sus esfuerzos en el desarrollo y fortalecimiento de las capacidades de aquellos sujetos con potencialidad emancipadora. Dicho fortalecimiento permitiría que estos sujetos puedan ampliar espacios para sus agendas, y así generar, cambios en las estructuras, en las políticas y en las dinámicas globales que generan asimetrías.
  4. Centre sus esfuerzos en el fortalecimiento de los movimientos sociales emancipadores. Dentro del amplio abanico de sujetos estratégicos, la cooperación internacional debería priorizar en el fortalecimiento de los movimientos sociales emancipadores, como una de las formas de acción colectiva más legitimadas para abanderar agendas alternativas. De esta manera si la agenda, la estrategia y la cultura organizativa de éstos son reforzadas, podremos avanzar en términos de democracia, movilización social, debate político y legitimidad popular.
  5. Asuma el carácter multidimensional de la emancipación. Frente a las tendencias de la cooperación internacional a reducir, priorizar y fragmentar sectores de actuación, esta nueva propuesta debe asumir que la emancipación y el fortalecimiento de los sujetos estratégicos priorizados para lograrla, tiene un carácter multidimensional. Por lo tanto, se entenderá que la cooperación abarca todo lo relacionado con el fortalecimiento de las agendas, estrategias y culturas organizativas de los movimientos sociales emancipadores. A su vez, y dado el carácter internacional de la herramienta–ámbito de reducción de las asimetrías globales, se enfatizará la importancia de la articulación del sujeto en el ámbito mundial.
  6. Supere la lógica Norte/Sur. Los análisis surgidos de lógicas emancipatorias son civilizatorios, sistémicos, globales, como también lo son las propuestas alternativas para la superación del actual estado de cosas. En esta lógica global, la cooperación internacional no puede establecer premisas diferentes en función de la geografía ya que los retos son comunes. Esto no obvia la realidad de desigualdad y dominación entre países, territorios o hombres y mujeres, más bien parte de ella para plantear lógicas de actuación y estrategias de superación que respondan, diversa y asimétricamente, a los objetivos comunes y globales.
  7. Valore el ámbito global. Sin menoscabo del acompañamiento local y nacional, es importante que la cooperación internacional también defina el ámbito global como prioridad, ya que en esta dimensión se sitúan algunos de los agentes y de las lógicas más significativas de la modernidad capitalista. La confrontación con éstas sólo es posible desde la construcción de una ciudadanía global crítica, y la cooperación internacional no puede quedar al margen de esta realidad. En este sentido, deberá otorgar relevancia a las redes internacionales y regionales de movimientos sociales emancipadores, así como priorizar la articulación de sujetos y agentes del Norte y del Sur global en estrategias conjuntas.
  8. Facilite un diálogo horizontal, abierto y sin condiciones. Apostamos por establecer sistemas de financiación exactivos, basados en compromisos económicos explícitos, vinculantes, planificados y estables en el tiempo. A su vez, garantizar espacios de negociación de carácter constituyente y soberano, a partir de debates abiertos, integrales y sin condiciones previas.
  9. Asuma la alianza política como principio de relación entre los agentes. La alianza supone una responsabilidad política compartida, estableciendo objetivos comunes y definiendo tareas específicas para cada quien, en función de su posición; supone primar y generar relaciones basadas en la confianza, en la cercanía y en la mutua comprensión; supone superar la lógica donantereceptor y parte-contraparte a favor de dinámicas horizontales.
  10. Genere un nuevo marco técnico instrumental con vocación estructural. El espíritu político de la agenda alternativa debe permear también al ámbito técnico y administrativo. En este sentido, se debe superar la lógica de búsqueda de resultados en el corto plazo (así como del marco técnico e instrumental que le da forma) por nuevos instrumentos que se orienten al medio y largo plazo; que fomenten el análisis político periódico; que asuman e inviten a la multidimensionalidad del fortalecimiento de sujetos; y que permitan la flexibilidad en la definición de metas y dinámicas.
  11. Incorpore una razón administrativa coherente con la lógica emancipatoria. La administración, sin menoscabo de la transparencia, no puede entenderse como un muro que impide el acceso y la participación de los movimientos sociales en la cooperación internacional, sino que ésta debe adaptarse a la identidad de estos sujetos y a la lógica emancipatoria. En este sentido, las dinámicas de gestión se basarán en la confianza, la simplicidad y la flexibilidad; a su vez, en los requisitos de acceso, se priorizarán aquellos aspectos políticos a los técnicos y administrativos.

Invitamos a los movimientos sociales, ONGD, Universidades, administraciones públicas y a todas aquellas personas y organizaciones que compartan los principios de este manifiesto a sumarse al mismo, desde la certeza de que otra cooperación es posible y necesaria.


Más información: mmssycooperacioncritica.wordpress.com.

Publicado en el número 59 de Pueblos – Revista de Información y Debate, especial cooperación, noviembre de 2013.


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