La dimensión de las TIC para la igualdad de género

“Yo creía que un grupo de hombres solos, debatiendo, sólo podían ser obispos. Pues no. En @SextaNocheTV ahora mismo debate sin una sola mujer”. Así comentaba Julia Otero en Twitter su indignación ante un programa protagonizado por hombres sin la presencia de ninguna mujer durante La Sexta Noche del pasado sábado. Inmediatamente, una lluvia de detractores y defensoras (y detractoras y defensores) comentaron la jugada, generando así un debate sobre cuestiones de género pero también sobre factores de protección en las redes sociales.

Este ejemplo lo utiliza Montserrat Boix, periodista de TVE, comunicadora, feminista, educadora, activista, muy comprometida con poner fin a la brecha digital de género y fundadora del periódico virtual Mujeres en Red, en el salón de actos de la facultad de Formación del Profesorado de la Universidad de Extremadura (UEx), lleno de universitarias y universitarios: una charla-debate dirigida a jóvenes que tiene como objetivo estudiar y aplicar la perspectiva de género en las nuevas tecnologías. De una manera eficiente, a pesar de la enorme sala antipedagógica utilizada para la charla-debate realizada esta semana en el campus universitario de Cáceres, introduce su experiencia al aforo para explicar la perspectiva de género en el uso de las nuevas tecnologías con motivo de las dificultades detectadas en esta materia.

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Montserrat Boix dialoga con la juventud extremeña en el salón de actos de la facultad./ S.A.

Aunque la mayoría de personas asistentes son chicas, hay “un déficit todavía de conexión y uso de internet y de las tecnologías de la información y de la comunicación diferente por parte de las mujeres”, señala Boix antes del encuentro con la juventud. “Tenemos que ver cuáles son las diferentes brechas de la ciudadanía digital porque hay un primer problema de la conectividad pero también del para qué se conectan o de los tiempos de conexión”, apunta dando algunas claves.

Sobre este asunto es el que precisamente están trabajando un grupo de investigación del Vicerrectorado de Investigación, Transferencia e Innovación de la UEx desde diciembre de 2012, y liderado por el profesor Francisco Revuelta, con el que persiguen obtener conclusiones sobre los usos de cuatro redes sociales –Twitter, Facebook, Tuenti y Extremadura.com- bajo cuestiones de género. Con el título La dimensión transformadora de las TIC para la igualdad, Rosa Fernández Sánchez y Jorge Guerra Antequera, integrantes del grupo, explican que el campo de estudio se ha limitado a Extremadura pero a nivel general no hay mucha información al respecto. Por ello, intuyen que este “estudio exploratorio”, como advierten en denominarlo, les permitirá abrir nuevas puertas para seguir indagando sobre los factores de protección y los de riesgo que existen en las redes sociales vistas con enfoque de género.

Ante todo esto, Boix considera de vital importancia destacar el modelo de sociedad del conocimiento y de la información y la comunicación que queremos como elementos clave para la creación de ciudadanía y de su participación para el desarrollo social y político. “Quiero aprovechar para reivindicar todo esto porque me parece importantísimo, no sólo en las tecnologías sino también con todo lo que tiene que ver en los medios de información y comunicación, y ello implica hablar de la tecnología sostenible, del software libre y del conocimiento libre. Tengo muy claro que la apuesta feminista en relación a la sociedad de la información y del conocimiento tiene que pasar por ahí y creo que hay que hacer un esfuerzo en trabajar todos esos marcos y de trasladarlos a la ciudadanía, porque incluso colectivos o movimientos como el 15M están carentes de esa reflexión”, explica con detalle.

La importancia del conocimiento libre

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Momentos de la entrevista con Montserrat Boix./ C.M.

Pero para examinar todo esto, lo primero es saber cómo cada varón y cada mujer consigue un desarrollo tecnológico en función de su entorno social, cultural, educativo…, marcado fundamentalmente por el género. “Después de este análisis la práctica tiene que ser feminista a través de tecnologías libres, del conocimiento libre…, porque el feminismo está en la vida cotidiana”, apunta con entusiasmo la periodista de TVE para después remontarse al periodo en el que Juan Carlos Rodríguez Ibarra fue presidente de la Comunidad Autónoma de Extremadura (1983-2007) y recordar la apuesta por introducir el software libre en la región -“de manera muy lúcida”, dice- pero que, sin embargo, los videojuegos que se programaban entonces eran “sexistas y bélicos”. Por lo tanto, “hay que seguir rompiendo el lenguaje sexista y reclamando la visibilización de las mujeres o de la diversidad, que siempre beneficia a las mujeres, porque si no lo troncal seguiría siendo lo masculino singular”.

Estefanía es alumna de 3º de Educación Social de la Uex y no opina lo mismo a pesar de considerarse “muy feminista”. Suele utilizar un blog como herramienta social, que muy amablemente compartió con el aforo para demostrar, a preguntas de Montserrat, que era de las pocas personas de la sala que usan uno habitualmente, pero considera que el lenguaje inclusivo se plantea “a veces con posiciones radicales”. “Expresiones como ¡por cojones! o ¡por ovarios! demuestran que hay que cambiar totalmente un modo de lenguaje con el que desde siempre estamos acostumbrados a hablar. Me gusta la igualdad en el lenguaje, pero es muy complicado cambiar esto porque lo tenemos muy arraigado”, argumenta la joven con cierta confusión después de escuchar a la feminista Boix.

En este sentido, es necesario insistir en la perspectiva de género para identificar los elementos clave de trabajo y los déficits. Uno de los quid que identifica Montserrat en estos momentos es el ejercicio del poder. “Por ejemplo, en una asamblea el hecho de que se diga ¡que hablen las mujeres, a ver por qué no hablan las mujeres! sería una aplicación incipiente de la perspectiva de género, y la acción feminista sería que las mujeres tomen la palabra no porque alguien diga que hablen sino porque tienen poder, por una opción política”, escenifica de manera aclaratoria y remitiendo a situaciones cotidianas que tienen cabida hoy.

Hacktivismo feminista que provoca cambios

Las redes sociales son instrumentos que sirven para el empoderamiento de las mujeres y así lo cree la investigadora extremeña, Rosa Fernández, quien asegura que es Twitter la herramienta social con un movimiento activista y feminista más potente, capaz incluso de llegar a círculos de poder con el fin de cambiar actitudes y políticas.

Para ello, el ciberactivismo o el hacktivismo feminista, como Montserrat lo nombra, ha sido importante en todas estas dinámicas ya que con ellas se actúa, se interactúa, se subvierte, se cuestiona y se trabaja los espacios feministas. Cree que en estos momentos hay que participar en la red y “por supuesto hackear porque eso es una perspectiva feminista fundamental. No puedes provocar un cambio en el planeta si no eres feminista, es decir, si no tienes en cuenta a las mujeres ni tienes respuestas específicas a lo que le pasa a más de la mitad de las personas del planeta”.

Pero para lograr ese activismo feminista deseado, sea en el mundo virtual o en el de carne y hueso, es importante la coeducación y que el profesorado “se ponga las pilas” en relación a todo esto. Con ello, quizás, se lograría evitar cuestiones vinculadas al sexismo en la red que puede dar lugar a situaciones de violencia, tal y como esta semana refleja el estudio La Evolución de la adolescencia española sobre la igualdad y la prevención de la violencia de género.

Educar para participar

Las personas implicadas en la investigación extremeña confirman que hay porcentajes altos de conciencia de género entre el alumnado de su centro aunque esta conciencia diste mucho del activismo. Falta “educar para participar”, asegura la profesora Fernández como uno de los grandes problemas a la hora de abordar las cuestiones de género de una manera consciente y responsable.

Pero no sólo para eso sirve la coeducación sino también para que la gente joven revise sus roles con el fin de que sepan qué quieren ser y cuál es el puesto del mundo que quieren tener, así como ser conscientes de que existe una “aparente igualdad engañosa que no es real”, como especifica Montserrat. La coeducación es también útil para evitar la brecha digital de género así como el uso de las nuevas tecnologías como herramientas de control y de poder. “Aunque ahí el problema no son las herramientas sino el que no se logre frenar la violencia de género, el que haya seres que decidan que quieren controlar a otros seres”, remarca con algo de indignación.

Su profesión como periodista de TVE le ayuda a afirmar el papel que tienen los medios en cuanto a responsabilidad social para trabajar la igualdad, así como la de la ciudadanía para exigirles y mantenerse vigilante ante las vulneraciones que se realicen. Considera de vital importancia el cumplimiento de la legislación y la formación de periodistas en todos estos temas ya que “para ser bueno o buena periodista necesitas incorporar sistemáticamente tu perspectiva de género porque si no, en cualquier temática, dejas a la mitad del planeta fuera”.

Para ello es necesario una formación previa y un análisis desmigado de la historia de las mujeres con respecto a la de los hombres con el fin de concienciar y sensibilizar de la necesidad de visibilizar, nombrar y citar a esa mitad de la población mundial. Una vez se tiene esto, somos capaces de contar con otros criterios a la hora de valorar, por ejemplo, el comentario de Julia Otero a través de su Twitter el pasado sábado noche. Pero además, no sólo nos daremos cuenta del necesario estar y ser de las mujeres, sino también, y tal y como lo están analizando algunos movimientos feministas latinoamericanos, de la despatriarcalización de muchos aspectos de la vida, como los espacios, sobre todo públicos y, en este caso, mediáticos.


Silvia Arjona Martín es periodista freelance. Socia fundadora de la Asociación
Extremeña de Comunicación Social (AECOS). Especializándose en temas de cooperación, desarrollo y política internacional.

Fuente: Blog de AECOS.


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