Un proyecto desde Andalucía para el debate y el trabajo en red. Derechos humanos y solidaridad

En este tsunami de recortes en las políticas sociales, la cooperación internacional está siendo una de las más castigadas y, dentro de ésta y con especial dureza, la educación para el desarrollo. Centrar la cooperación internacional exclusivamente en el Sur es desligarla de la ciudadanía del Norte, romper apoyos sociales. Es en este contexto que Paz con Dignidad - Andalucía está llevando a cabo un proyecto a contracorriente, del que os hablamos en los siguientes párrafos, que busca generar debate sobre el cumplimiento de los derechos humanos y romper las distancias entre Norte y Sur.
Fotografía: Paz con Dignidad.

Fotografía: Paz con Dignidad.

El 35,8 por ciento de la población activa andaluza está desempleada[1], cifra que llega al 50 por ciento en el caso del paro juvenil (diez puntos por encima de la media estatal). La tasa de desempleo femenino es 2,6 puntos mayor que la de los varones. En general, el alto grado de estacionalidad se repite entre las ocupaciones principales de los municipios en los que trabajamos en esta intervención (sector agroalimentario, turístico y de la construcción), lo que afecta doblemente a las mujeres porque les dificulta la conciliación familiar a largo plazo. Los datos oficiales no reflejan la realidad de muchas mujeres, que no tienen un trabajo remunerado y que tampoco engrosan las listas de desempleo. Las consecuencias de las políticas de recortes en educación son también duras. Según la Unión de Sindicatos de Trabajadoras y Trabajadores en Andalucía (USTEA)[2], se malgasta el dinero en el Plan de Calidad o el Plan de Cultura Emprendedora y se “ahorra” despidiendo a 4.000 interinos.

A este contexto hay que sumar la aprobación, a finales de julio, del Proyecto de Ley de Racionalización y Sostenibilidad de la Administración Local, en el que se establecen las competencias “propias” (definidas en función de número de habitantes y que van poco más allá de la pura gestión de servicios municipales básicos) e “impropias” de los ayuntamientos, (que se gestionaban desde otras administraciones). Entre esas competencias “impropias” se incluyen servicios sociales como la asistencia a personas dependientes o a mujeres víctimas de violencia de género, el apoyo al tejido asociativo de los municipios o la cooperación internacional.

Andalucía es ya unas de las pocas comunidades autónomas que continúan apostando por mantener la cooperación descentralizada, pese a que el porcentaje de la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) se ha reducido en los presupuestos autonómicos del 0,29 por ciento de 2009 al 0,17 de 2013[3].

Frente a todo ello, la ciudadanía andaluza se moviliza y muestra su indignación de múltiples formas. Surgen alternativas esperanzadoras como la defensa del derecho a la vivienda que realiza la corrala de vecinas La Utopía; la ocupación de tierras propiedad de la Junta de Andalucía en Palma del Río; iniciativas de mercados sociales, como La Tejedora en Córdoba, o grupos de consumo que proponen alternativas ecológicas y solidarias.

En todos los pueblos andaluces en los que Paz con Dignidad está trabajando hay iniciativas dignas de mención, como la apuesta de la corporación municipal de Montalbán y de Castro del Río por los huertos ecológicos urbanos; la adhesión del Ayuntamiento de Espejo al Programa en Defensa de la Vivienda; la declaración de Camas como el primer pueblo sevillano en oponerse al fracking; la organización en La Puebla de Cazalla de encuentros anuales de ONG; el planteamiento de abrir un espacio de cine crítico por parte de los colectivos culturales Más Madera y Contracultura en Puente Genil y Benalmádena, respectivamente; o el apoyo de las organizaciones de mujeres Adelfa y ABEFI a la declaración institucional contra de la violencia machista aprobada en Benalup-Casas Viejas.

Este es el marco social y político en el que Paz con Dignidad está llevando a cabo el proyecto “Derechos Humanos y solidaridad: construyendo redes con la comunidad educativa, las instituciones locales y los colectivos sociales de municipios andaluces”, financiado por la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AACID). El diagnóstico del proyecto se realizó con la colaboración de instituciones locales andaluzas que, por un lado, han visto la necesidad de trabajar en la sensibilización sobre los problemas del desarrollo incluyendo la visión del Sur global, y, por otro, han expresado la debilidad económica en la que se encuentran sus corporaciones para dar un impulso inicial a procesos integrales de estas características.

El objetivo que nos trazamos desde el inicio fue ampliar las capacidades de una ciudadanía informada y activa en ocho municipios: Castro del Río, Espejo, Puente Genil y Montalbán (en Córdoba); Camas y la Puebla de Cazalla (en Sevilla); Benalup-Casas Viejas (Cádiz) y Benalmádena (Málaga). Estos ocho pueblos representan la diversidad de los municipios andaluces, puesto que pasamos de pequeñas poblaciones del interior de la campiña cordobesa, como Espejo y Montalbán, a, por ejemplo, Camas, municipio que forma parte del área metropolitana de Sevilla, pasando por Benalmádena, población costera de casi 66.000 personas, con un tercio de población extranjera (inglesa en su mayoría) .

Fotografía: Paz con Dignidad.

Fotografía: Paz con Dignidad.

¿Con quién y cómo?

Conscientes de la necesidad de que el proceso tuviera continuidad, se planteó desde el inicio trabajar en red con agentes ya integrados en la vida social de los municipios. Así, se trabaja con centros educativos, con colectivos de la sociedad civil (asociaciones de mujeres, culturales, de personas discapacitadas, etc.) y con instituciones locales, en especial con los ayuntamientos, que actúan como facilitadores y nexos. Algunas organizaciones del Sur, socias de Paz con Dignidad en cooperación internacional, colaboran con la red.

Para lograr una buena articulación entre todos estos agentes, el equipo se esforzó en diseñar y poner en marcha un plan de comunicación y difusión; plan que se pretendió completo y de tallado, pero vivo y abierto a los cambios que se considerasen necesarios. La flexibilidad, la adaptación a los ritmos, calendarios y ámbitos de actuación de las distintas organizaciones, instituciones y personas participantes, es uno de los fuertes del proyecto.

El trabajo con los centros educativos de secundaria que se ha venido haciendo ha resultado ilusionante. Se partió de una unidad didáctica basada en otras elaboradas por Paz con Dignidad[4], adaptando y actualizando los contenidos, y que ha venido provocando distintas reflexiones sobre los derechos humanos, las desigualdades de género, el medio ambiente y la diversidad cultural. Durante los pasados meses se realizaron en total 96 talleres en los centros. Se elaboraron con el alumnado guiones para después grabar cortometrajes, dinámica que creemos ha sido crucial para la implicación de las y los jóvenes. Los cortos se estrenaron ya en cada centro, con muy buena acogida, y se proyectarán en varios ciclos de cine social.

El cómo han reaccionado a la oportunidad de trabajar como grupo para lograr un objetivo común (en este caso, el planteamiento de un vídeo y su grabación) nos ha hecho sentir lejanas las manidas frases sobre la baja participación o el poco interés de la juventud por temas como los derechos humanos o la igualdad entre hombres y mujeres. El resultado contradice el tópico a la vez que confirma que las dinámicas que promueven actitudes y hábitos participativos son fundamentales. No queremos dejar de destacar el papel del profesorado y su implicación, todo ello a pesar de los recortes de personal, del incremento de las horas lectivas y de las reducciones salariales que vienen sufriendo.

Nos gustaría también resaltar el trabajo que se ha llevado a cabo con las personas del grupo de autogestores y de teatro inclusivo del Centro de Servicios Sociales Especializados APROSUB (Asociación de personas con discapacidad intelectual de Córdoba, en su centro de Castro del Río). Las y los participantes han integrado el proyecto en su formación para fomentar la defensa de sus derechos: toda una muestra de la capacidad transformadora de la educación.

Otra de las vertientes del proyecto plantea actividades con colectivos de la sociedad civil. En cuatro de los municipios se realizaron talleres formativos de educación para el desarrollo abiertos a la ciudadanía. Ha resultado muy interesante ver cómo algunas de las personas participantes han ido evolucionando en su visión sobre tres cuestiones recurrentes: que una ONGD es una organización “que ayuda a las personas pobres de otros países”; que no tenemos responsabilidad en cuanto a la pobreza de los países del Sur y que no podemos hacer nada.

Con algunas de las organizaciones que también han participado en las formaciones se han programado algunos ciclos de cine. Con la asociación de mujeres Alameda del Guadajoz, de Castro, se realizó una sesión acerca de La Fuente de las Mujeres (Radu Mihaileanu, 2011), sesión en la que se reflexionó y se intercambiaron opiniones acerca de las distintas formas que tienen los varones de enfrentar las luchas que emprenden las mujeres. Llevadas por lo narrado en la película, no faltaron las evocaciones acerca de la Andalucía de hace tan sólo cuatro décadas: el luto completo y perpetuo al morir alguien cercano, o el ocio del que disfrutaban muchas mujeres, que simplemente sacaban una silla a la puerta de casa para charlar y “tomar el fresco” con las vecinas… mientras los varones estaban en los bares.

Las bibliotecas municipales son uno de los lugares de encuentro de las personas, organizaciones e instituciones que participamos en el proyecto. Se han realizado lecturas ininterrumpidas de textos sobre derechos humanos y se han organizado también actividades para niños y niñas. Las bibliotecas han acogido también exposiciones fotográficas y didácticas sobre los derechos humanos en diferentes partes del mundo. Las visitas guiadas organizadas en Espejo, Benalup- Casas Viejas, Montalbán y Castro del Río han servido para plantear debates sobre, por ejemplo, la ocupación de Palestina por parte de Israel o las graves amenazas a las que hacen frente día a día las y los defensores de derechos humanos en Colombia.

El proyecto contempla otras actividades, que simplemente citamos: charlas con defensores de derechos humanos de América Latina, intervenciones en medios de comunicación, actualización de material didáctico y difusión del mismo, etc.

¿Y después?

Cuando el proyecto finalice nos seguirá quedando mucho trabajo por delante. Hemos presentado a la administración una propuesta que da continuidad a la que hemos explicado en estas páginas, pero, en todo caso, queda la red creada, quedan los vínculos que hemos ido estableciendo durante todo este tiempo y quedan muchas ganas de seguir profundizando, aprendiendo, compartiendo y peleando por un mundo muy distinto del que parece se nos viene encima. Formamos parte, estemos donde estemos, de una ciudadanía global, con problemas globales que requieren soluciones también globales. Aunque actuemos desde aquí.


Amparo Pernichi López y Paqui Durán Lama forman parte de Paz con Dignidad.

Artículo publicado en el número 58 de Pueblos – Revista de Información y Debate, cuarto trimestre de 2013.


NOTAS:

  1. Datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) de Andalucía, segundo trimestre de 2013.
  2. El comunicado se puede consultar en la web del sindicato, www.ustea.es/comunicados.
  3. Dato del Grupo de Coordinadoras Autonómicas de la CONGDE. www.congde.org.
  4. Se pueden ver ejemplos en la sección de materiales didácticos de la web www.pazcondignidad.org.

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