URUGUAY, HOY COMO AYER... - PUEBLOS 35 - DICIEMBRE DE 2008

“La redota”: el éxodo uruguayo hoy

El 26 de septiembre de 2005 el presidente Tabaré Vázquez decretó la creación de la Dirección General para Asuntos Consulares y Vinculación (DGCV), el "Departamento 20". Uruguay cuenta con 19 departamentos o provincias dentro de sus límites geográficos, pero también cuenta con otro departamento que no se enmarca dentro de un límite territorial, miles de ciudadanos uruguayos están repartidos por el mundo, fenómeno que en el país se conoce como "la redota", en referencia al primer éxodo del Pueblo Oriental. La emigración en estos últimos tiempos ha afectado de manera sustancial a todo el entramado social del país, entrando en un primer plano en la agenda política y en la vida cotidiana del ciudadano común.
Roberto Tietzmann

La consolidación del modelo económico actual, en paralelo con los cambios sociales y culturales generados por la globalización, ha hecho de las corrientes migratorias uno de los temas más importantes en la actualidad. Cuando hablamos de globalización no sólo nos referimos a un intercambio económico sino también a un intercambio de fuerza de trabajo, que se da principalmente por medio de la migración. La migración es entendida como el cambio de residencia de una o varias personas de manera temporal o definitiva, generalmente con la intención de mejorar su situación económica así como su desarrollo personal y familiar.

Este fenómeno migratorio, de alcance internacional, ha tenido un impacto fundamental en la conformación de la sociedad uruguaya. Al igual que otros países latinoamericanos, Uruguay ha recibido muchos de los flujos migratorios provenientes de Europa y Medio Oriente durante los siglos XIX y XX.

Entonces ¿mi nombre suena todavía en mi país? [1]

Ya desde sus orígenes Uruguay ha sido un país de mezclas culturales. Entre 1726 y 1729 Bruno Mauricio de Zabala, gobernador de Buenos Aires, ordenó traer de las Islas Canarias a 24 familias para,  conjuntamente con algunas familias argentinas, fundar la ciudad de San Felipe y Santiago de Montevideo. El puerto de Montevideo es uno de los mejores puertos naturales de Latinoamérica. Este punto estratégico marítimo, entre dos grandes de América del Sur, ha sido escenario de movimientos migratorios constantes desde y hacia los países vecinos. A partir de mediados del siglo XIX, el país recibió un aporte sustancial de inmigración europea.

En la primera mitad del siglo XX Uruguay experimentaba una bonanza económica y social nunca antes vista. Estaba situado como uno de los países del mundo con mayor índice de alfabetismo, las exportaciones de materias estiprimas al viejo continente eran cada vez mayores y la seguridad en el país era inigualable. Fue por eso que miles de europeos decidieron refugiarse en esta parte del mundo donde parecía que todo era posible y donde se compartían muchos marcos culturales con los países de origen. España fue uno de los países que más contribuyó a este flujo migratorio en este periodo, haciéndose partícipe de la vida social y cultural. Hasta 1960 Uruguay fue un país de inmigración regional e internacional, con un saldo migratorio positivo. Apartir de este momento empieza a sentir un cambio en sus corrientes migratorias.

Exiliados y emigrantes

En la década de 1960 se instala en Uruguay una crisis económica persistente seguida de una crisis política y un gran deterioro social. La agudización de la misma generó un clima de violencia y represión que condujo a problemas políticos y posteriormente al golpe de Estado de junio de 1973 y a la subsiguiente instalación de una dictadura militar que duró más de once años. En la década de los 60 y 70 Latinoamérica atravesaba una inestabilidad política y social que funcionó como caldo de cultivo para que los grandes exponentes de la economía mundial pudieran inmiscuirse en los asuntos políticos y económicos de cada país, venciendo así las frágiles economías y haciéndolas aún más dependientes. Uruguay no estuvo exento de esta situación y sufrió además de los miles de exiliados por razones políticas, otros miles de emigrantes por problemas económicos.

Ante esta coyuntura, los uruguayos empezaron a emigrar primero a los países limítrofes, principalmente a Argentina y a Estados Unidos, Australia o Canadá y países europeos como España e Italia. Argentina fue el primer destino para los uruguayos, ya que la dictadura en ese país no empezó sino tres años después. Pero luego de instaurado un régimen represivo en ese país y en casi toda Latinoamérica, los uruguayos no tuvieron otra opción que la de emigrar a otras partes del mundo, aldonde se les ofrecía en algunos casos asilo político. La emigración que vivimos hoy por hoy no es un fenómeno actual sino que tiene su base en este periodo oscuro del país.

El fin de la dictadura militar en 1984 tuvo como consecuencia un movimiento de retorno de emigrantes, estimulado por programas de apoyo tendentes a la reincorporación de estos a la sociedad. De todas maneras, la emigración se instaló como un elemento estructural de la sociedad uruguaya. Entre los años 1963 y 1996, periodo que abarca y sobrepasa todo el proceso militar (1973-1984) han partido del Uruguay un total de 477.928 personas [2], el caudal de gente más grande que ha emigrado del país en toda su historia. De cualquier forma y a pesar de que luego de reestablecida la democracia muchos de los exiliados han vuelto, el numero de retornados ha sido notoriamente menor. Tomando en cuenta que el Uruguay tiene una población más o menos estable de 3.200.000 personas, la cantidad de exiliados y emigrantes en este periodo de tiempo llega a ser aproximadamente de un 14,9 por ciento de la población, cifra alarmante para un país tan pequeño. Estos datos recogidos de una estimación basada en diversos censos, abarcan 33 años en la historia de Uruguay, tiempo suficiente para generar en la estructura social del país un referente a la hora de enfrentar los problemas económicos y las contingencias sociales. La emigración es vista en la mayoría de los casos como una forma rápida y eficaz, aunque dolorosa, de encontrar nuevos caminos para desarrollar una vida en mejores condiciones.

Emigración y economía

La creación de riqueza en el país está basada en productos de bajo contenido tecnológico, con reducida capacidad de generación de empleo, con baja diversificación y demanda poco dinámica. Por otra parte, depende de la situación de las inestables economías regionales. Con la profundización del modelo basado en la exportación de  productos primarios a los mercados internacionales, complementada con servicios turísticos y financieros a la región y el fuerte ingreso de capitales extranjeros, Uruguay logró un importante crecimiento  económico entre 1990 y 1998 para luego entrar en una larga recesión que se transformó en una grave crisis en el año 2002, con cifras récord de caída del PBI, desocupación, fuga de capitales y corridas bancarias.

El desempleo en Uruguay alcanzó a más del 17 por ciento de la población. El salario real arrastró una pérdida de casi 20 puntos  porcentuales entre 2001 y 2002. Los efectos traumáticos de la crisis afectaron a toda la sociedad y muchos volvieron a tomar la decisión de abandonar el país. En el año 2000 el 44 por ciento de los  uruguayos estaba pensando en emigrar y dos años después, en la cima de la crisis económica, muchos siguieron esta tendencia. Esta crisis es considerada en el país como la más grave del siglo XX, no sólo por los claros problemas económicos, sino también por el  resquebrajamiento de los parámetros de identidad. Los uruguayos nos dimos cuenta recién en este momento que aquella bonanza de antaño ya no era real y que el país ya no era “la Suiza de América”, como se le llamó en algún momento; sino que pertenecíamos y compartíamos los mismos problemas que sufren el resto de los países latinoamericanos. Esta situación no solo nos  acercó a nuestro continente, también nos hizo darnos cuenta de que enmendar los desequilibrios económicos y sociales no era cuestión de unos pocos años sino de un proceso largo y difícil, de incierto resultado. El punto de partida para la recuperación del país era muy bajo, un ejemplo de esto es que más del 50 por ciento de los niños de entre 0 y 5 años vivía por debajo del índice de pobreza.

España como principal destino

España cuenta con 4,48 millones de inmigrantes. Según datos del Observatorio Permanente de la Inmigración, el 40,24 por ciento de la población inmigrante en España proviene de los países de la Europa comunitaria; el 29,36 por ciento de Iberoamérica; y el 20,80 por  ciento es africana. La nacionalidad con más representantes en dicho país es la rumana, seguida por la marroquí, la ecuatoriana y la colombiana. Uruguay nunca aparecerá en las estadísticas con números representativos ya que tiene muy pocos habitantes. De cualquier forma, estas cifras sí se tornan significativas e incluso alarmantes cuando las interpretamos en relación con el contexto
uruguayo.

Existen en España aproximadamente 60.840 uruguayos, cantidad pequeña si la comparamos, por ejemplo, con el colectivo iberoamericano más numeroso, Ecuador, con 388.157 de empadronados. Pero esta cantidad de uruguayos corresponde al 1,9 por ciento del total de la población. Es entonces cuando el tema de la emigración se convierte en un componente distorsionante en la sociedad del país.

A partir del año 2000 Uruguay vuelve a sus peores momentos en materia migratoria. Durante 2002 y 2003 la migración fue mayor, alcanzando a superar el crecimiento natural de la población. Como primer destino los uruguayos optaron por dirigirse a los Estados Unidos, pero esta situación se revirtió luego de que en el 2003 este país exigiera una visa de entrada, dificultando el libre acceso. Así, España pasó a ser el primer destino en este periodo y se mantiene como tal hasta el día de hoy.

Estados Unidos y España concentraron casi el 70 por ciento de las opciones migratorias, mientras que Argentina solamente recibió el 11,9 por ciento y Brasil el 4,7. Encuestas realizadas en estos últimos 6 años [3] han revelado datos preocupantes; por ejemplo, que más de la mitad de los emigrantes identificados son personas que tenían entre 20 y 30 años en el momento de partir (como sucede normalmenteen una emigración de tipo laboral). Hay un 9 por ciento de madres con hijos en el extranjero y más de la mitad de éstos emigraron entre 1996 y 2006.

Lo inquietante para el país y lo que hace que la emigración uruguaya sea un tanto particular es que toda esta población joven pertenece a un nivel socioeconómico y educativo medio o medio alto. Las clases más pobres no suelen y no pueden emigrar. Esto significa que parte de la población socialmente activa y cualificada vive en otro lado. “La fuga de cerebros”, como se le llama coloquialmente a este fenómeno, ha generado un problema estructural muy grave en la sociedad uruguaya. La pérdida de recursos humanos y el vacío generacional dificultan la construcción de un país con ideas frescas y energía renovada, además de dificultar el funcionamiento de la estructura de pensiones y jubilaciones.

Según la doctora Adela Pellegrino en la actualidad debemos tener alrededor de un 12 por ciento de la población viviendo fuera del país. Aunque es posible que con las pequeñas mejoras sociales y algunas facilidades proporcionadas por el Estado exista una tendencia al retorno, éste, como ya sucedió en épocas pasadas, no será sustancial. Uruguay ha cambiado su estructura cultural y social y estas idas y venidas de sus habitantes son hoy la moneda corriente del país.


Federika Odriozola es periodista.

Este artículo ha sido publicado en el número 35 de Pueblos. Revista de Información y Debate, diciembre de 2008.


NOTAS:

[1]: Artigas, en Asunción en el año 1847, entrevistado en Paraguay en la última etapa de su exilio de 30 años. José Gervasio Artigas fue el prócer, por excelencia, de la Historia Nacional, Primer Jefe de los Orientales y primer estadista de la Revolución del Río de la Plata.
[2]: Cabella y Pellegrino (2005): Estimación con base en datos censales de DGEC e INE y estadísticas vitales de DGEC, INE y MSP.
[3]: Daniel Macadar y Adela Pellegrino (2006): Encuesta nacional de hogares Ampliada 2006. Informe sobre migración internacional en base a los datos recogidos en el módulo migración.


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