Reseña:

“¿Qué hacemos con el trabajo?”

Este “libro negro” de menos de setenta páginas es un nuevo título de la colección ¿Qué hacemos con…?, de la Editorial Akal y, por tanto, una pieza más de ese proyecto que pretende contribuir a la construcción de un nosotros de resistencia colectiva para lograr un futuro compartido. Escrito a cinco manos y tras un largo debate multidiciplinar entre Juan José Castillo, Ruth Caravantes Vidriales, David García Aristegui, Chus González García y Rocio Lleó Fernández, esta obra pretende desmontar el discurso dominante y generar relatos propios que permitan activar nuevas prácticas políticas.

El título en sí, ¿Qué hacemos para que las diversas formas de trabajar sean coherentes con nuestras necesidades y no sea el mercado quien decide qué y cómo es el trabajo?, es muy revelador del contenido y permite comprender que en el mismo se desplaza el marco analítico del empleo al trabajo, de la producción a la reproducción, de los deseos a las necesidades y, en definitiva, de los mercados a la vida.

A pesar de estos tiempos difíciles de ausencia de empleo, o quizá precisamente por esta carencia, el libro transciende esta dimensión sin olvidarla. Se reflexiona sobre todas las formas de trabajo que producen y reproducen la sociedad en la que vivimos. Ahora, más que nunca, merece la pena recuperar el valor del trabajo y preguntarnos qué tipos de trabajo y en qué condiciones nos permitirían tener una vida que mereciera la pena ser vivida. Hablar de todas las formas de trabajo supone romper las barreras artificiales que separan el trabajo asalariado del no asalariado, el material del inmaterial, el formal del informal, el pagado del no pagado.

Éste es un debate que se ha dado en los espacios feministas y que ahora, como vemos, es asumido en textos como ¿Qué hacemos con el trabajo? Si hubiera que calificar con un solo adjetivo este libro se encuadraría dentro de los feminismos. El feminismo está tanto en la forma y estilo del texto (al estar escrito con un lenguaje inclusivo en el que se llega a asumir el género femenino como genérico) como en el mensaje. Es la lógica feminista de la vida la que confronta con la explotación y la precariedad que supone el empleo productivista mercantil. Pensar desde esta lógica nos plantea revisar la división social del trabajo y el valor del mismo. Pensar desde el trabajo y no desde el empleo supone un acto de rebeldía frente al poder y a su imposición de pensamiento dirigido para y por los mercados. La centralidad se desplaza hacia las personas y el cuidado de las mismas y del planeta.

El tratamiento que el libro da al trabajo contribuye a buscar salidas esperanzadoras frente a la explotación en la que la sociedad capitalista actual se desenvuelve y en la que el futuro de derechos y el bienestar se desvanecen. El sociólogo Jesús Ibáñez decía que la explotación tenía tres vertientes: la de unos hombres sobre otros (la capitalista frente a la cual se ha resistido el movimiento obrero tradicional), la de los hombres sobre las mujeres (la patriarcal frente a la que el feminismo se ha levantado) y la del planeta (la destrucción ecológica a la que el movimiento ecologista ha plantado cara). Dejar de pensar sólo en el empleo productivista que aumenta el beneficio de unos pocos aunque suponga la vida de la mayoría de las personas (lógica que ha mostrado recientemente toda su crueldad en los cientos de muertos en las fábricas de Bangladesh), para pensar y abordar el trabajo que supone la reproducción de la vida y de la riqueza material y afectiva rompe el marco del pensamiento dominante, y éste es el primer paso para la acción.

Frente a la fragmentación y el individualismo que el neoliberalismo impone, estas páginas miman el trabajo sindical, feminista y ecologista realizado hasta ahora y apelan a la necesidad de articular respuestas colectivas que interseccionen estas luchas. La obra tiene el mérito de recuperar la importancia del sindicalismo y visibilizar a las mujeres y el importante papel que han jugado mediante el trabajo de cuidados, esencial para la vida social y económica.

Además de esto hay aspectos formales que lo hacen muy recomendable. Al igual que otros números anteriores de esta colección, su tamaño reducido, su carácter divulgativo, su lenguaje comprensible y su búsqueda final de propuestas para vivir otras formas de trabajo y otras formas de vida más vivibles le aportan valor práctico para la reflexión compartida y la acción.

¿Qué hacemos con el trabajo? finaliza con algunas propuestas, como la necesidad de buscar otros referentes y valores o entrarle a la división sexual del trabajo, ideas para el debate pensadas tras hacerse innumerables preguntas. Y es que quizá no es tanto en las respuestas cuanto en las preguntas dónde reside el germen de la transformación social. Ahí está el texto, hacer de él una herramienta para esa necesaria transformación ahora depende de ti, de nosotras, de todos y todas.


Begoña Marugán Pintos es profesora de Sociología del Trabajo en la Universidad Carlos III de Madrid.

Artículo publicado en el número 57 de Pueblos – Revista de Información y Debate, tercer trimestre de 2013.


Juan José Castillo, Ruth Caravantes Vidriales, David García Aristegui, Chus González García y Rocio Lleó Fernández (2013): ¿Qué hacemos para que las diversas formas de trabajar sean coherentes con nuestras necesidades y no sea el mercado quien decide qué y cómo es el trabajo?, nº 9 de la colección ¿Qué hacemos con…?, Madrid, Akal.


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