La educación en Nicaragua: entre la dependencia y la innovación

La educación en Nicaragua ha ido evolucionando en los últimos 50 años al albur de los acontecimientos políticos y de los diferentes planes estratégicos internacionales en materia educativa que se han implementado en el país. En todas las fases, el reto ha sido la reducción del analfabetismo y la escolarización de todos y todas las menores, pero la Revolución Sandinista introdujo cambios sustanciales, como la popularización de la educación y el poner a la persona en centro de todo el proceso.
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“La abuela aprendiendo a leer”, Murra, Nueva Segovia, marzo de 1980. Fotografía de Orlando Valenzuela.

Entre 1960-1980 el mundo es bipolar y Estados Unidos ejerce gran influencia en el crecimiento económico acelerado de Centroamérica a través del Servicio Cooperativo Interamericano (SCIEP), que en 1962 devino en la Alianza para el Progreso, con gran influencia en la educación de Nicaragua. El objetivo es proyectar un modelo hegemónico, político y comercial que se materializaría en el mercado común centroamericano y cuya base educativa se delinea en los siguientes puntos: organizar la gestión educativa a través del Ministerio de Educación, incluida la formación de su personal; elevar en la práctica la importancia de la educación técnica básica y media para capacitar recursos de mano de obra barata; y prestar atención al área rural, fuente de producción agropecuaria, con la creación de la escuela normal rural de Estelí y la nuclearización educativa rural.

Durante ese período la educación nicaragüense cuenta también para formar la dirigencia educativa del país con la asesoría de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

La Revolución Sandinista y el Proyecto Principal

En julio de 1979 triunfa la Revolución Popular Sandinista, que provocó un cambio profundo que impactó de manera muy especial en la educación. “Más, mejor y nueva educación” resume la política educativa, cuya célula madre es la Cruzada Nacional de Alfabetización (1980), definida como proyecto político y pedagógico que, en gran medida, caracterizó a toda la educación de los ochenta. La Revolución Popular Sandinista hizo que la educación sustentara el proceso político en sus múltiples dimensiones. La Cruzada encarna, más allá del logro de reducir el analfabetismo del 52,5 al 12 por ciento, el afianzamiento de la capacidad inherente a un pueblo de ser dueño de su destino. De ahí su continuidad en la educación popular de adultos, la conceptualización de la educación popular nicaragüense, la institucionalización de la educación especial, de la educación preescolar pública y la comunitaria, así como la educación gratuita en todos los niveles, incluyendo el universitario. Las personas son el origen, fin y proyección de la educación.

El eje revitalizador de este verdadero proceso de transformación humana, social, económica y cultural fue la conjugación activa, dinámica y creativa de tres elementos: la movilización, la organización y la participación. Este eje activó la construcción de un nuevo modelo educativo. La prueba más evidente de ello fue la consulta popular de 1981 para definir los principios, fines y objetivos de la nueva educación, cuyos resultados están en el capítulo VII de la Constitución Política de 1987, reformada en 1996 y vigente en la actualidad. Dio vida a la educación de la década de los ochenta, década difícil, de guerra, educación en pobreza, de grandes cambios sociales, económicos y culturales, pero también de grandes realizaciones a favor de las clases populares.

Por otra parte, en 1981 en Quito, Ecuador, tiene su origen el Proyecto Principal de Educación en América Latina y El Caribe, impulsado por la UNESCO al asumir como propio el documento-pronunciamiento de México (noviembre 1979), producto de una reunión de ministros de Educación y de Planificación de los países latinoamericanos en el que se fuerza a orientar estratégicamente la educación para superar la pobreza. El Proyecto Principal ejerció una gran influencia en el devenir de la educación latinoamericana y constituyó la base de significativos cambios en la política y en los procesos educativos, respaldados por planes específicos de acción en cada país.

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Taller educativo en Dipilto, Nicaragua, septiembre de 2011. Fotografía de Ana Isabel López Lendínez.

Inflexión (1987-1990)

La Revolución Popular Sandinista irrumpió con fuerza insospechada en la vida nacional e internacional con cambios profundos, ilusiones, creatividad, atracción, solidaridad y, también, guerra. La educación adquirió una gran relevancia y echó raíces tan propias y profundas que aún recorren arterias fecundas del quehacer educativo nacional.

Pero la guerra alteró el espacio-tiempo de Centroamérica y sacudió el anhelo profundo de paz. Los presidentes de Centroamérica, dejando atrás los regímenes militares, se comprometieron por la paz en un proceso altamente significativo y eficaz. Todo empezó a cambiar, pero el cambio necesitaba, además de un compromiso consensuado especial, una visión exacta de la situación y una nueva plataforma que moviese todos los factores que apuntaran hacia el futuro deseado y necesario. Esa plataforma fue el Informe Sanford, titulado Pobreza, conflicto y esperanza: Un momento crítico para Centroamérica [1], en el que la paz, la democracia y el desarrollo sustituían a la guerra, las desigualdades sociales y la pobreza.

El Proyecto Principal de América Latina y El Caribe apoyado por la UNESCO aprovechó el aporte del Informe Sanford para activar sus tres grandes objetivos:

  • Asegurar la escolarización antes de 1999 a todos los niños y niñas y ofrecerles una educación general mínima de 8 a 10 años.
  • Eliminar el analfabetismo antes del fin del siglo y desarrollar y ampliar los servicios educativos para población adulta.
  • Mejorar la calidad y la eficiencia de los sistemas educativos a través de la realización de las reformas necesarias.

La educación contó con dos elementos claves para su quehacer y desarrollo: la paz y la democracia. De esta manera, la educación fue creciendo hacia la equidad, la calidad, la pertinencia y la eficiencia en cuotas muy aceptables.

Derrota del gobierno revolucionario

Tras ser derrotado el gobierno revolucionario en las elecciones de noviembre de 1989 por la oposición, asumió el poder Violeta Barrios de Chamorro. El cambio fue radical, atravesó todas las instituciones, el modo de gobernar y gestionar el poder sobre la base de la democracia representativa. Este cambio de gobierno, iniciado en abril de 1990, coincide con la Conferencia Mundial de Educación (marzo 1990) en Jomtien (Tailandia), patrocinada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), la UNESCO y el Banco Mundial. Sus metas concretan y refuerzan los activos del Proyecto Principal de Educación de América Latina y El Caribe, aunque con matices importantes, ya que presenta cambios conceptuales en el modo de pensar, hacer y gestionar la educación.

La UNESCO asume la coordinación de la aplicación de los compromisos adquiridos en Jomtien pero, en la práctica, es el Banco Mundial quien se apodera de la política y planificación en los distintos planes de acción que cada país se comprometió a elaborar y ejecutar. Así, el Banco Mundial ejerció en Nicaragua un gran protagonismo económico, técnico e ideológico, tal y como recoge su propia publicación Prioridades y estrategias para la educación. Examen del Banco Mundial, de 1996.

Así, en gran medida, se desmanteló el proyecto educativo de la revolución tildándolo de politización y adoctrinamiento partidario para sustituirlo por otro proyecto más “humanista y democrático”. Se descentraliza la gestión y se involucra más a la familia en el quehacer de los centros educativos. Es el inicio del dominio neoliberal, que entiende la educación como negocio y privatiza su gestión.

El modelo neoliberal fue atemperado políticamente, en cierto modo, por la Asamblea General de la ONU al establecer los Objetivos y Metas del Milenio (2000) para 2015, fundamentados en los acuerdos de diferentes conferencias mundiales sobre educación y en sintonía con el Informe Delors (UNESCO, 1996) [2], La Educación encierra un tesoro, y Educación: La agenda del siglo XXI. Hacia un Desarrollo Humano (PNUD, 1998) [3], que aportan una extraordinaria fuerza para mantener y activar la educación como bien social y público centrado en la persona.

Último período

El Frente Sandinista de Liberación Nacional ganó las elecciones del 2005, volviendo a gobernar a partir del 2006 y repetir gobierno en 2011. En términos políticos y educativos renacen algunos elementos propios de la década de los ochenta, pero en un contexto de raíces neoliberales ya convertidas en cultura, modos de pensar, actitudes personales y sociales acordes con la influencia de la globalización. Ante ello, se necesita acercar, e incluso armonizar, elementos que en otros tiempos resultaban irreconciliables. Esto lo explica con gran calidad el Plan Nacional de Desarrollo Humano de 2006, plataforma estratégica del nuevo gobierno para su gestión global.

De inmediato se recupera la gratuidad en la educación pública escolar en todos los niveles y se sustituye el modelo de autonomía escolar por otro, caracterizado por la participación activa de todos los sectores y organizaciones sociales insertas en el ámbito local. De nuevo cobran fuerza y éxitos la triada “movilización, organización, participación”.

Se apuntala la lucha contra el analfabetismo, ya que en la tasa era del 18 por ciento. Aplicando el método “Yo sí puedo”, en 2009 se había reducido la tasa de analfabetismo de la franja de población entre 15 y 65 años de edad a menos del 10 por ciento; pero la acción prioritaria continúa, sobre todo en departamentos más rurales del norte del país. Entró en escena el programa de jóvenes y adultos con seis alternativas y enfoques pedagógicos, incluida la formación técnica, básica y media.

La estrategia se desarrolla con formas y alternativas diversas, según la política de “más, mejor, nueva y todas las educaciones”. La cobertura 2012 fue de 1.648 estudiantes, con tasas netas del 60 por ciento en preescolar, 92,3 por ciento en primaria y 74,7 por ciento en secundaria. Completan sexto grado el 84,2 por ciento. El Estado facilita la oportunidad de estudiar.

En consonancia con lo anterior, el Ministerio de Educación emprende acciones en la Universidad Nacional de Nicaragua (UNAN) para profesionalizar a los maestros y maestras con determinadas cuotas de empirismo. A la vez, forma en cursos de diplomatura universitaria (Universidad Centroamericana, UCA) a todo el personal dirigente de Centros Educativos, asesores técnico-pedagógicos, consejeras escolares, especialistas en multigrado y profesores de matemáticas.

Se reactivan los talleres mensuales de evaluación, planificación y capacitación para maestros en servicio, se introduce tecnología educativa, se da mucha importancia a la enseñanza del inglés, se amplía y mejora sustancialmente la infraestructura física y material y, por último, se pone mucho énfasis en crear ambientes psico-afectivos y psicosociales en los centros educativos como base indispensable para el aprendizaje previendo y, en su caso, enfrentando, todo tipo de violencias. Sin duda, uno de los aspectos más sobresalientes de la educación actual es el programa “Amor”, que atiende a la infancia con medios especiales de interacción afectiva, de alimentación, recreación y bienestar colectivo bajo la acción de los Gabinetes de Familia, Salud y Vida.

Pese a todos estos esfuerzos y a que hoy se vive un momento de mucha fuerza, claridad e innovación, el sistema educativo todavía es deficiente en varios de los indicadores para considerar que la educación en Nicaragua es para todas las personas, de calidad y para toda la vida.


Juan Bautista Arríen, representante en Nicaragua del Fondo de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

Este artículo ha sido publicado en el número 56 de Pueblos – Revista de Información y Debate, abril de 2013.


NOTAS:

  1. Comisión Internacional para la Recuperación y el Desarrollo de Centroamérica (1989): Pobreza, conflicto y esperanza, un momento crítico para Centroamérica (Informe Sandford). Publicado en el Estado español por editorial Tecnos, Madrid.
  2. Delors, J. (1996): La educación encierra un tesoro. Informe a la UNESCO de la Comisión internacional sobre la educación para el siglo XXI. Publicado en el Estado español por Santillana, Madrid.
  3. PNUD, 1998: La agenda del siglo XXI. Hacia un desarrollo humano. Disponible en internet.

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