Por la construcción de una Paz participada para Palestina. De abajo hacia arriba.

En los últimos años de ocupación sionista, la población palestina ha ido adoptando nuevas estrategias de resistencia, basadas en la respuesta pacífica de la sociedad civil contra las sistemáticas violaciones de Derechos Humanos y las políticas de hechos consumados que comete el Estado israelí. Hoy, esta resistencia civil no-violenta, que se está convirtiendo en el mayor exponente del pueblo palestino, usa diferentes instrumentos que ayudan a fortalecer la articulación de una sociedad civil organizada y aún más movilizada. No busca sólo el apoyo internacional de los gobiernos y de los organismos intergubernamentales, sino que también persigue y recurre al sustento que proporcionan las redes transnacionales y los grupos de activistas[1].

Una de las más destacadas campañas es la organizada contra el Muro del Apartheid, liderada por Stop the Wall[2] y los comités populares contra el Muro, que vienen realizando desde el año 2000 acciones contra el Muro además de manifestaciones cada viernes en diferentes localidades de Palestina. Estas acciones se intensificaron tras la opinión consultiva de la Corte Internacional de Justicia de 2004, que concluyó[3] que Israel tiene la obligación de reparar el daño causado hasta ahora y que la construcción del Muro viola el Derecho Internacional Humanitario y de Derechos Humanos. La Corte solicitó la paralización y desmantelamiento del mismo.

Sin duda alguna, la campaña de Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS)[4] al Estado de Israel es una de las campañas más internacionales hoy en día y ha hecho de la solidaridad con Palestina una responsabilidad compartida en todo el mundo. Es una herramienta de resistencia civil no-violenta basada en dos pilares: por un lado, la no cooperación, con objeto de visibilizar la violencia e injusticia que comete Israel contra el pueblo palestino, así como para favorecer que la base de apoyo al opresor y las terceras partes se cuestionen ese sustento y lealtad a Israel; por otro lado, la acción conjunta, que consiste en la comunicación, en la organización y la unión a otros grupos y personas, para desbaratar el discurso oficial sionista y generar alternativas a la ocupación, creando espacios para la construcción de una Paz participada en Palestina.

Hoy en día, éste es el mayor reto al que se enfrenta la sociedad palestina: la construcción de la Paz, una construcción participada. Es cierto que la resistencia civil no-violenta puede fortalecer las bases para la consecución de una paz con justicia, pero han de crearse espacios de construcción colectiva y participada de la Paz.

Este proceso también debe tener presentes dos aspectos fundamentales. Por un lado, la participación histórica de las mujeres palestinas en la resistencia, armada y cultural, y su importante papel que desempeñan en la prevención y solución de conflictos y en la consolidación de la Paz. En este sentido, la resolución 1325 aprobada en el año 2000 por la Asamblea General de Naciones Unidas subraya la importancia de que las mujeres participen en pie de igualdad “e intervengan plenamente en todas las iniciativas encaminadas al mantenimiento y fomento de la paz y la seguridad”, así como “la necesidad de aumentar su participación en los procesos de adopción de decisiones en materia de prevención y solución de conflictos”. Es decir, reconoce a las mujeres palestinas como agentes de paz. Por otro lado, todo proceso de paz debe garantizar la participación de la sociedad civil y tener en consideración sus reclamaciones y/o propuestas en este sentido. Sólo de esta forma se podrá contribuir a un proceso de construcción colectiva de un nuevo sistema político-económico y social.

La sociedad civil de la comunidad internacional debe acompañar a los movimientos sociales y a la población palestina en este proceso, trabajando aún más la creatividad y con la convicción de que una Paz con justicia social y garantía de respeto de los Derechos Humanos en Palestina sigue siendo posible.


Eneko Calle García forma parte de Paz con Dignidad – Euskadi.

Este artículo ha sido publicado en el número 56 de Pueblos – Revista de Información y Debate, abril de 2013.


NOTAS:

  1. Clark, Howard (ed.) (2009): People Power. Unarmed Resistance and Global Solidarity, Pluto Press, Londres.
  2. Stop the Wall: www.stopthewall.org.
  3. Ver, por ejemplo, la noticia en la web de Amnistía Internacional “La Corte Internacional de Justicia afirma que el muro debe ser desmantelado” (09/07/04), www.es.amnesty.org.
  4. BDS: www.bdsmovement.net.

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