El escrache y el umbral

La Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) tiene un contador de desahucios paralizados en su web. 612 hasta comienzos de abril. 612 parejas mayores, parejas jóvenes o no tanto, con bebés, con dos niños, una, ninguno. Con o sin títulos universitarios, con o sin coche, con o sin trabajo, con sueños, siempre, aunque a veces los esconda la niebla. 612 umbrales que las fuerzas del orden (¿?) no han podido traspasar. 612 intimidades que no han sido arrastradas, despreciadas, arrumbadas como muebles viejos ante los contenedores por alguien que ni se ha preocupado de llevar juntas todas las piezas. Pero, ¿cuántos umbrales sí han logrado romper bancos y señorías? ¿Cuántos miles? ¿Y qué si no fuesen miles, si no hubiese suicidios, si fuese un umbral solo, una sola persona desahuciada?

¿Cuál es el umbral que vieron roto González Pons, Sáenz de Santamaría, Gallardón? Personas unidas, protestando ante sus casas, ante su intimidad. Sin ver, sin destrozar ni exponer risas, llantos, fotografías, colchas, lámparas o recuerdos. Personas acompañadas unas por otras sin traspasar el umbral, la puerta, pero rompiendo otra línea: la tranquilidad que tenían, hasta ahora, muchos y muchas que ocupan puestos de poder en nuestra sociedad y que pensaban, ¡ilusas!, que nos íbamos a creer siempre eso de que una cosa es lo que se hace en la vida “pública” y otra, muy distinta, en la “privada”. Porque ese es el límite al que hasta ahora se ha llegado: lo público y lo privado son esferas relacionadas, la puerta de la vivienda es el símbolo, el umbral que no se traspasa. En los escraches. En los desahucios escupe en cada umbral un personaje de cómic obeso y a quien le rebosan los billetes por el bolsillo y la chistera.

La PAH no es la primera organización que hace escraches, ni esto que aquí se ha venido a denominar con esta palabra tan éxotica es algo nuevo. Tal vez lo que pasa, entonces, es que algunas personas pensaban que la indignación de algunas otras (¡muchísimas más!) no iba a llegar a tanto, que se iba a quedar en manifestaciones coloridas, artículos, tuits, quejas en los bares o en la cola del paro.

¿Es ético el escrache? ¿Es legítimo? ¿Legal? ¿Violento? ¿Democrático? ¿Teniendo en cuenta qué cuestiones? ¿Teniendo en cuenta a qué personas es ético, legítimo o violento? El diálogo, si es que éste puede darse, tiene muy complicado vencer el ruido que provoca que la misma palabra tenga significados tan diferentes para quienes hablan.

Los escraches de la PAH son hoy una trinchera más. Se abrirán otras, no sabemos si muchas, pero lo que sí tenemos claro es que hay muchísimas personas pendientes de un desahucio, y muchísimas también dispuestas a ir a defender el umbral.


Este artículo ha sido publicado en el número 56 de Pueblos – Revista de Información y Debate, abril de 2013.


Cifras y azares

El Salario Mínimo Interprofesional (SMI) para 2013 es de 645,30 euros mensuales (es decir, 21,51 euros diarios).

En 2012 Emilio Botín ganó 1,34 millones de sueldo fijo (igual que en 2011). El sueldo total del presidente del Banco Santander fue de 3,06 millones, un 32% menos que el año anterior.

Las viudas con cargas familiares perciben 730,00 euros al mes, y las viudas menores de 60 años, 477,90 euros.

El Fondo de Reestructuración Bancaria (FROB) cifró el “agujero de Bankia” en 14.593 millones de euros en febrero de 2013, aunque en mayo de 2012 se decía que era de 23.500 millones.

Los juzgados españoles firmaron 101.034 desahucios en 2012. Los valencianos acordaron 13.199. Catalunya, 25.422; Madrid, 14.549; Andalucía, 13.638.

Bárcenas, ex tesorero del PP, tenía 22 millones de euros en una cuenta en Suíza.

Si se comparan los periodos 2008- 2012 y 2003-2007 se produjo un incremento de las ejecuciones hipotecarias iniciadas de un 368,7%.

Urdangarín ¿se irá? como entrenador de balonmano a Qatar.

José Miguel Domingo se ahorcó en octubre de 2012 en Granada horas antes de ser desahuciado.

Una pareja de Santiago de Compostela se suicidó a comienzos de abril por “motivos económicos”.

La lista de personas que se suicidaron porque terminó su serie favorita sigue creciendo; no se puede probar que los hechos estén vinculados a órdenes de desahucio.


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